- Por David Sánchez, desde Venecia (Italia), X: @tegustamuchoelc (*).
Desde el festival italiano de cine de Venecia (27 de agosto – 6 de septiembre), dentro del programa “Ten to Watch” organizado por UniFrance, los cineastas franceses Zoran y Ludovic Boukherma hablan de sus inicios, sus películas —como Teddy, L’Année du requin y la reciente Leurs enfants après eux (participó en Venecia 2024)— y del valor de trabajar en dúo para construir un cine que cruza lo fantástico con lo social.
Desde su debut real a nivel internacional con su segundo film Teddy (2020), donde un joven comienza a experimentar síntomas de licantropía en un pequeño pueblo francés, los hermanos Zoran y Ludovic Boukherma han trazado una filmografía que explora los márgenes del cine de género con sensibilidad social. Seleccionados este año en el prestigioso programa Ten to Watch de UniFrance, los gemelos cineastas están en Venecia para presentar su trabajo a la prensa internacional y abrir posibles colaboraciones fuera de Francia. Entre risas y reflexiones serias, hablaron con nosotros sobre su proceso creativo, su nuevo rumbo y el lugar que ocupa Francia en su trayectoria.
Un dúo en perfecta sincronía
Trabajar con un hermano no siempre es fácil, pero para los Boukherma es más una ventaja que una carga. “Somos gemelos, tenemos el mismo bagaje emocional y cultural. Muchas veces no necesitamos terminar una frase para que el otro entienda la idea”, explica Zoran.
Esa conexión no solo les permite avanzar rápido en el proceso creativo, sino también dividir el peso de la realización. “Yo vengo más desde la escritura, Ludovic desde la puesta en escena y el montaje. Entonces podemos apoyarnos en nuestras fortalezas”, añade.
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Del horror rural al realismo social
Su filmografía es diversa: Teddy jugaba con el terror en clave intimista, L’Année du requin (2022) fue una comedia de tiburones con acento local y Leurs enfants après eux (2024), basada en la novela de Nicolas Mathieu, es un drama naturalista que retrata la adolescencia en un noreste francés golpeado por el desempleo.
“Nos gusta cambiar de registro, pero siempre regresamos al género porque es parte de nuestro ADN”, dice Ludovic. “Crecimos viendo cine fantástico. Para la próxima película queremos volver a algo más cercano a Teddy, quizás un film de género más amplio, con elementos de fantasía”.
Incluso Leurs enfants après eux, más cercano al drama social, conserva ciertas huellas de ese universo fantástico. “En la novela original ya hay algo de eso, como de mundos paralelos. Nosotros quisimos mantener esa atmósfera, aunque el tono sea más realista”, explican.
El género como filtro social
En Bélgica, el cine social tiene un nombre claro: los hermanos Dardenne. ¿Dónde se inscriben entonces los Boukherma?
“Nos interesa mucho el cine social, pero lo abordamos desde el género. Nos conmueven los temas de desigualdad de clase, de exclusión. Y el género nos permite tratarlos con ligereza, sin dar lecciones”, dice Zoran.
En Teddy, por ejemplo, el hombre lobo era una forma de hablar de la radicalización, de la desindustrialización y del racismo en la Francia rural. “Esos son temas muy graves, pero al abordarlos desde lo fantástico damos un pequeño paso al costado, que puede hacerlos más accesibles al espectador”, explica Ludovic.
Mirada al exterior
Su más reciente película fue recibida con entusiasmo en la Mostra. “Siempre es una sorpresa. Cuando uno hace una película no puede pensar en cómo será recibida, porque si no, se bloquea. Pero claro, cuando llega la proyección, uno escucha todo”, dicen entre risas.
El reconocimiento también llegó para su actor principal, Paul Kircher, que recibió el premio Marcello Mastroianni al mejor actor joven. “Nos alegró mucho por él. Que su trabajo sea valorado más allá de Francia nos emociona”, comentan.
Su participación en el Ten to Watch también abre puertas a futuros proyectos internacionales. “No hemos pensado aún en una coproducción con América Latina, pero estamos muy abiertos. Nos gustaría que nuestras películas puedan cruzar fronteras. Contamos historias situadas en el suroeste francés, pero creemos que lo específico puede llegar a ser universal”, reflexionan.
Cine desde los márgenes
Los Boukherma no vienen de una familia vinculada al cine. “Crecimos en un entorno muy modesto, en Port-Sainte-Marie, un pueblito cerca de Agen. Pero Francia tiene una estructura que facilita, al menos, la posibilidad de hacer una primera película”, dice Zoran.
Con el apoyo del CNC (Centro Nacional de Cine), y gracias a la confianza de productores que apuestan por nuevos talentos, lograron filmar su primer largometraje con un presupuesto reducido y sin experiencia profesional previa. “Nos dieron una oportunidad y aprendimos haciendo”, resumen.
Zoran pasó por una escuela gratuita de guion en Saint-Denis, pero Ludovic no cursó estudios formales de cine: “Estudié inglés, y era un apasionado del cine… pero lo aprendí viendo películas”.
A medio camino entre el realismo social y el cine de género, los Boukherma logran encontrar un tono propio: ligero pero profundo, fantástico pero conectado con la realidad. En un panorama europeo en constante transformación, su voz suena cada vez con más fuerza.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.

