La perseverancia de un ídolo: así recuerdan a Roberto Cabañas en su documental
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Este sábado 13 de setiembre a las 19:30 se estrena en el cine Las Hortensiasde la ciudad de Pilar el documental “La Pantera Pilarense - Roberto Cabañas”, producido por el SNT y con apoyo de la EBY. La cinta combina entrevistas, archivos televisivos y recreaciones con actores locales para contar la historia del ídolo paraguayo.
El documental resalta el lado humano y solidario de Cabañas, según dijo el hijo de Cabañas a La Nación/Nación Media: “Una de las fechas más tristes de su vida se convirtió por años en un día festivo en Pilar. Cada 6 de enero enviaba un camión lleno de juguetes para todos los niños de la ciudad, sin importar dónde estaba. Nunca olvidó sus raíces, siempre ayudó a los más jóvenes y a quienes más lo necesitaban, y lo hacía de forma genuina, sin cámaras ni fines políticos.”
Sobre el origen del proyecto, la producción comentó: “La idea nace de un comunicador de la ciudad, Saturnino Sosa, corresponsal del SNT y pilarense apasionado. Para los pilarenses, Roberto Cabañas representa mucho más que un símbolo deportivo. Su éxito lo disfrutó con su pueblo, su gente, sus raíces, que nunca olvidó. Para armar la historia era necesario buscar a los amigos de la infancia, familiares y conocidos de la época.”
El impacto en la comunidad también se refleja en la película, según la producción de la cinta: “Toda la ciudad volvió al tiempo. La emoción de los adultos mayores y vecinos al recordar su paso por Pilar fue intensa. La escena más fuerte es cuando se recrea la entrega del camión cada 6 de enero, con niños y padres a flor de piel, viviendo esa emoción.”
Sobre su legado, el hijo detalló a LN/NM: “Uno de los legados más importantes que dejó es nunca olvidar sus orígenes. Él nunca olvidó quién era, de dónde salió, de su familia humilde. Era un ejemplo de perseverancia: no importa las circunstancias, si uno tiene un sueño y actúa con disciplina, se puede lograr. En todos los lugares donde estuvo, siempre decía que era de Pilar. Era un embajador de su ciudad.”
El documenta, producido por el SNT en el marco de su 60.º aniversario, cuenta con el apoyo de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), será también emitido el 15 de setiembre por las pantallas del canal en el programa IDM, y se estudia la posibilidad de que esté disponible en plataformas online. Su hijo invitó a todos los paraguayos a vivir esta experiencia: “Roberto Cabañas fue un joven talentoso que nunca olvidó sus raíces. Su legado sigue vivo y hoy podemos celebrarlo juntos”.
Sobre Roberto Cabañas
Roberto Cabañas nació el 11 de abril de 1961 en Pilar. Desde niño mostró talento y perseverancia: fichó por primera vez en el Capitán Bado de Pilar y a los 14 años ya debutaba en primera. Su carrera profesional lo llevó a Cerro Porteño, New York Cosmos, América de Cali, Brest y Olympique Lyon en Francia, y Boca Juniors en Argentina, además de integrar la selección paraguaya en mundiales y competencias juveniles.
Entre sus logros más recordados se encuentran su participación en el Mundial de México 1986 y los goles inolvidables con Cosmos de Nueva York y América de Cali. Cabañas falleció el 9 de enero de 2017, a los 55 años, dejando un legado imborrable en el fútbol y en su ciudad natal.
Acompañaron a Augusto dos Santos durante la presentación el músico Pablo Ríos, el editor Paulo López, el historiador Fabián Chamorro y el sociólogo Carlos Peris. Foto: Gentileza
Una emotiva noche a puro fútbol, música y anécdotas
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Fotos: Gentileza
El pasado sábado 24 de enero, en el Hotel Las Hortensias de Pilar, Augusto dos Santos presentó su libro “El conjuro payaguá y otros relatos futboleros”. Durante el encuentro además se estrenó una canción de Hugo Ferreira en homenaje a Roberto Cabañas.
Apenas el sol terminó de ponerse, como un aquelarre que busca la complicidad de la oscuridad, el patio interno del hotel empezó a abarrotarse de amigos de camada, compañeros de anécdotas y personalidades y público en general de la capital del Ñeembucú.
El propio autor ofició de maestro de ceremonia de la actividad a manera de, según sus propias palabras, un circo pobre en el que sus integrantes deben hacer al mismo tiempo de trapecistas y vendedores de maní. Se refirieron a la obra el historiador Fabián Chamorro, el sociólogo Carlos Peris, el cantor Pablo Ríos y el editor del libro, Paulo César López.
Durante su alocución, Chamorro expresó que “el fútbol es filosofía con camiseta: como dijo Camus, todo lo que sabía de moral lo aprendió en una cancha –la pelota nunca viene de donde se espera–. Ese giro inesperado es la marca de estas historias de barrio: te enseñan que la vida da vueltas, mezcla injusticia y belleza, y convoca al rito de juntarse y decir ‘acá estoy’ sin demasiadas palabras. Es la mejor terapia grupal: se llora como en un velorio, se festeja como en un casamiento y, con la misma camiseta sudada, uno recuerda mejor el rebote que le cambió la vida que la fecha exacta del convite”.
En tanto, Peris sostuvo que “‘El conjuro payaguá’ no es un libro de fútbol, es un libro sobre la memoria, sobre cómo construimos nuestra identidad a partir de anécdotas mínimas que luego exageramos hasta convertirlas en un mito. El fútbol aquí es apenas un pretexto, como siempre lo fue, para hablar de nosotros mismos, de nuestros barrios, de nuestros viejos, de esos personajes que todos conocemos, pero que solo Augusto se encargó de inmortalizar”.
Por su parte, López refirió en parte de su reseña que “todo parece encarado en joda, pero el trasfondo nunca lo es. De hecho, la literatura siempre fue considerada una cosa seria y peligrosa por los poderosos. Tampoco faltan los temas que siempre preocuparon y ocuparon a la literatura: el amor, la vida y la muerte. Augusto tampoco se priva de mofarse de los temas por los que los paraguayos podrían enemistarse irreconciliablemente: por asuntos relativos a clubes, por la política y por la religión”.
El autor, hincha fanático de Cerro Porteño, firmó numerosos ejemplares de su obra de temática futbolera a los presentes. Foto: Gentileza
De su lado, Ríos reflexionó que “hasta cierto punto la memoria era un refugio seguro para guardar nuestras vivencias e historias, pero hoy en el mundo digital la memoria ya no es un lugar seguro. Entonces, es urgente que haya más trabajos de este tipo porque los seres humanos tenemos dos muertes: la muerte física y la definitiva, cuando ya nadie se acuerda de nosotros”.
La noche contó con un soporte musical de primer nivel con el maestro Willy Suchar al piano, Neine Heisecke, una de las voces más importantes del rock paraguayo; el cantor Pablo Ríos y Hugo Ferreira, quien esa noche estrenó “El mago”, una canción homenaje al gran Roberto Cabañas.
“Qué pedazo de gol del 6 de enero / una zurda enamorada que a Pelé se le olvidó / el reinado de la gambeta infinita / chuleando polvaderas y un sombrerito a los belgas / y pisar la Bombonera como compinche de Dios”, reza la primera estrofa.
El hermano de la Pantera, Valerio, presente entre el público, recibió emocionado la letra en manos del propio cantautor a manera de presente.
Como cierre de la presentación, Dos Santos expresó que “este librito tiene finalmente un único mensaje, una apelación a ver la vida con más humor, ver el fútbol con más cultura que fixture, ver más bares con b larga. Recordar también que las únicas frases de fútbol que se recordarán por siempre son aquellas que vinieron revestidas de poesía. Hagamos del fútbol lo que es: una alegría interminable”.
VÍNCULO TRANSFRONTERIZO
Haciendo honor al profundo vínculo que guarda Pilar con su vecino del sur y la cultura argentina en general, la noche transcurrió entre tangos e himnos futboleros como “Dieguitos y Mafaldas”, un verdadero eco de esa forma hermosa de hacer radio de Alejandro Dolina y sus compinches. Por ello, la banda fue una compañera de lujo para demostrar que el lanzamiento de un libro no necesariamente debe ser un acto solemne y aburrido.
Para no perturbar el descanso de los huéspedes, la actividad se trasladó a la Casa del Arte, un refugio cultural de la ciudad que es llevado adelante por Marta Núñez y Tito Burguez.
Entre otras agrupaciones, estuvo presente la banda de Japonés Burguez, uno de los personajes principales de la historia central del libro.
La peña siguió con varios grupos y estilos hasta bien entrada la madrugada bajo la silenciosa mirada de la luna creciente y el leve fresco que emanaba del río.
La historia de vida del gran centro delantero paraguayo Roberto Cabañas (Pilar 1961- Asunción 2017) encarna la conjunción de trabajo y talento para cumplir el sueño anhelado a pesar de las adversidades
“La Pantera pilarense”, una historia de resiliencia y superación
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“La Pantera pilarense” es el nombre del documental que recrea aspectos de la vida del gran centro delantero paraguayo Roberto Cabañas, una figura del deporte que engloba la historia de superación en la que el trabajo y el talento son convocados a escena desde hogares carenciados para recoger logros que se comparten con el pueblo que lo vio nacer.
Por Jimmi Peralta
Fotos: Archivo / Gentileza
“La idea de hacer un documental, en principio un ‘especial’ sobre Roberto Cabañas, provino del periodista pilarense, corresponsal del SNT Saturnino Sosa”, comenta Rafael Gunsett, director y guionista del audiovisual, que en principio se pensó sería un reportaje, después un corto, un medio y finalmente un largometraje.
El audiovisual tiene una duración de 64 minutos y fue producido por el Sistema Nacional de Televisión (SNT) con el apoyo de la Entidad Binacional Yacyretá.
“La primera sorpresa fue encontrar abundante información y detalles de la vida de Cabañas que valían la pena contar de manera fiel y completa, porque realmente vale la pena que la gente lo conozca tal como era. Y también fue una agradable sorpresa encontrar la predisposición de la gente en Pilar”, explica el director.
Cabañas es una de las figuras más importantes de la historia del fútbol paraguayo, recordado por su participación en el equipo campeón de la Copa América en 1979, además de haber sido mundialista en México 86.
De una actitud pícara y de gran destreza física, de muy joven logró ubicarse en una las mejores vidrieras de su tiempo, el Cosmos de Nueva York, antes de cumplir 20 años.
ÍDOLO MÁXIMO
“Es indiscutible, Roberto fue y sigue siendo el ídolo máximo de Pilar y hasta me atrevería a decir del Paraguay”, señala el periodista pilarense Saturnino Sosa, quien colaboró con la producción y la idea original. “Yo destaco de él su deseo de superación. Con la difícil situación económica que llevaba la familia, Roberto estaba inspirado y convencido de que el fútbol podría ser la opción para salir adelante y ayudar así a su familia a tener una vida mejor. Es así que a sus 17 años ya fue futbolista profesional”, agregó Sosa.
El material recrea escenas de la vida de Cabañas, su niñez, adolescencia y madurez con la participación actoral de pilarenses.
“Gracias a este trabajo pude conocer aspectos de Roberto que normalmente no se dan a conocer, a menos que uno haya tenido la oportunidad de estar cerca de él y acompañarlo en su proceso de convertirse de un joven aspirante a deportista a una estrella internacional. Es el ejemplo vivo de algo que muchas veces se menciona de manera ideal o poética: una ‘historia de resiliencia y superación’. Es eso exactamente lo que representa Roberto Cabañas. Alguien que ascendió desde un hogar muy humilde, con una meta fija en su mente y corazón, la de convertirse en un grande del deporte y progresar económicamente, pero sin ningún ápice de egoísmo, y llegó a la cúspide. Él siempre pensó en su familia primeramente y en su comunidad después. Se puso a sí mismo en último lugar”, agrega Gunsett.
La carrera de Cabañas se desarrolló también en clubes de Francia como Stade Brestois y Olimpique de Lyon, así como en el continente americano, como en Boca Juniors, Cerro Porteño, Independiente de Medellín, América de Cali y otros. Se retiró del fútbol en 2000.
Rafael Gunsett, director y guionista
del audiovisual “La Pantera pilarense”
“Roberto era un mitã’i grande”
Rogelio Delgado, genio y figura del fútbol paraguayo, celebra el don humano y el carisma de Cabañas. “Conocí al gran Roberto Cabañas como un jugador y como compañero al mismo tiempo. Con el correr de los entrenamientos, lo conocí como persona. Un loco lindo, con unos sueños grandes, unas ganas tremendas de trascender, ganas que contagiaba”, rememora Delgado.
Asimismo, recuerda a la Pantera por su trabajo colaborativo y por ser un ganador dentro de la cancha, alguien con grandes ganas de jugar en equipo.
“Era un jugador con unas tremendas ganas de ganar, eso lo caracterizaba y era un mitã’i grande, que estaba metido en todo, en todo se quería meter él. Kachiãi con algunas tallas de por medio. Yo lo quería muchísimo, porque además era el más chico de aquel plantel del 79”, finaliza.
“Mamá no quería que nosotros jugáramos al fútbol”
Valerio Cabañas, hermano de Roberto, habla sobre su origen y recordó cómo fue el surgimiento de la Pantera pilarense. “Nosotros somos nueve hermanos. El mayor se llama Rodolfo. Yo soy mayor que Roberto, somos el quinto y sexto de los hermanos. Todos los varones, los cinco hermanos, jugábamos al fútbol. Mi papá y mi mamá son argentinos, pero nosotros todos ya nacimos en Pilar. Somos pilarenses, somos paraguayos. Gracias a Dios que nacimos en esa bendita tierra ñeembuqueña”, arranca diciendo Valerio Cabañas, hermano y compañero de vida de Roberto “la Pantera” Cabañas.
“Nosotros no teníamos canchita, nosotros no teníamos nada. Nosotros teníamos la calle, la calle Colón, que ahora se llama Roberto Cabañas. Teníamos esa calle en la que no pasaban muchos vehículos porque había mucha arena. Jugábamos ahí. Después ya jugamos en la primera del Club Capitán Bado, Roberto debutó a los 15 y yo a los 16. Después ya jugamos la Copa República, ya nos fuimos al cuartel, y así”, recuerda.
Ambos compartieron la vida en las distintas paradas profesionales que tuvo Roberto por el mundo hasta su muerte en la casa de su hermano en Asunción.
“De chicos, nuestro director técnico era el señor Joel Villalba, a quien mucho le debemos. Mi papá y mi mamá nunca se metieron en el tema del fútbol con nosotros, nunca nos dijeron. Papá no jugaba luego. Él trabajaba en la Manufactura de Pilar. Mi mamá era ama de casa”, comenta.
“Pero mamá no quería que nosotros jugáramos al fútbol porque siempre nos golpeábamos. Él de chico era originalmente arquero, atajaba bien, y una vez en la calle jugando yo entré con la pelota como para patear y él se tiró por mi pie y yo le pateé en su muñeca y se rompió. Después de esa vez mamá no quiso más que nosotros juguemos, pero seguíamos jugando”, agrega.
PRIMEROS GRANDES PASOS
En plena la calle Colón, descalzos en medio del arenal, los sueños de los hermanos parecían que solo tomaban viento de la ilusión y el talento, y no de la realidad, que era más que adversa, pero en muchos casos las cosas que tienen que darse, se dan.
“Nosotros jugamos el intercolegial. Pilar se clasificó para representarle a Ñeembucú. Nosotros vinimos a Asunción para jugar. El primer partido perdimos porque no llegamos por culpa de la ruta clausurada. Después vinimos en el barco. En el segundo partido jugamos contra el Colegio Nacional, le ganamos 2-0, Roberto marcó dos goles. La gente ya miraba por él. Salimos campeones y Roberto ya quedó como un ídolo de Ñeembucú”, narra Valerio, quien también formó parte de la hazaña.
Ese fue el primer destello de los hermanos y la Pantera anotaba su nombre en la memoria de la gente. El siguiente gran paso iba a ser la selección juvenil.
“Roberto cuando eso ya se perfilaba. El técnico de la selección juvenil paraguaya era Salvador Breglia. Roberto fue para probarse en la cancha de Fernando de la Mora, tenían que quedar él o Nicolás Samaniego, que fue número 10 de Cerro, y Roberto marcó cuatro goles”, narra.
De ahí vino su participación en el sudamericano juvenil, después en el Mundial Juvenil de Japón y, finalmente, en el campeonato de Paraguay en la Copa América del 79.
CERCA DE SU PUEBLO
Pilar lo tiene como un referente de la ciudad, y los hermanos Cabañas sacan chapa de ser de esta tierra y de ese origen.
“Cuando él empezó a cobrar bien, cuando se fue al Cosmos de Nueva York, me dijo que si qué me parecía, porque siempre me preguntaba, ir a traer juguetes de Ciudad del Este. Cuando nosotros éramos niños, no teníamos regalo los 6 enero. En ese tiempo nosotros teníamos un camión y yo me iba y lo traía lleno de juguetes. El 14 de mayo me iba a Carapeguá, Ypacaraí, donde había zapaterías, para comprar los zapatos para llevar a Pilar. Él me daba la plata para hacer ese gesto de buen hijo pilarese, porque nosotros no podíamos alcanzar eso antes”, narró Valerio.
“Nosotros no teníamos calzado. En ese invierno friísimo que antes hacía, nosotros jugábamos descalzos, algunos tenían championes, pero nosotros nada. El día de los Reyes los muchachos de mi barrio algunos tenían juguetes, a nosotros mamá nos regaló media docena de banana, eso era nuestro ‘reyes magos’. Él hacía matar animales y en el barrio más humilde de Pilar él repartía carne. Ponele que dos o tres animales mataba y le repartía carne a la gente”, siguió rememorando.
“Por fuera era un lobo, pero por adentro era una oveja”
Julio César Romero, alias Romerito, compartió con Roberto Cabañas una amistad que echó raíz desde su encuentro en el Cosmos de Nueva York, y supo de logros y alegrías con la selección juvenil y mayor.
“Yo le conocí a él en el 79 ya. Él era tres años más joven que yo. Jugamos en la selección juvenil, después la selección de mayores, fuimos campeones de América. Pasamos muy bien nosotros en el Cosmos de Nueva York. Ahí fue donde más nos conocimos porque compartíamos el mismo edificio, tres años estuvimos juntos”, recuerda a su amigo Roberto Cabañas el crack y querido Romerito.
El Tin y la Pantera son dos íconos del fútbol paraguayo, héroes de la generación que siguió el Mundial México 86. No solo se complementaron en la delantera de la Albirroja, sino que trazaron una amistad que siguió vigente hasta los últimos días de Roberto.
“Él era una persona fantástica, una persona extrovertida, diferente a todos los demás. Siempre compartimos, compartimos la vida diaria normalmente, especialmente cuando él tuvo fisura de columna. Ahí compartí mucho con él en su apartamento porque él estaba solo”, recuerda Romero.
Compañeros en la selección y en el Cosmos, esta dupla se encontró en la Copa América del 79 para lograr el tan ansiado título, punta de lanza de aquella generación de oro.
“Para el Mundial 82 él se enojó y abandonó la selección. Se enojó con mucha razón, porque no pudimos ir a ese Mundial porque los dirigentes se peleaban entre ellos. Y en el 86 compartimos la selección todas las eliminatorias. Todo ese proceso fue muy lindo y después de dejarnos del fútbol seguimos compartiendo. Fue muy emocionante y muy gratificante para mí”, señala Romerito.
“Roberto Cabañas nunca olvidó sus raíces y ayudó siempre al que necesitaba”
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Fue estrenado con gran éxito en el cine Las Hortensias de la ciudad de Pilar el documental “La Pantera pilarense-Roberto Cabañas”, producido por el SNT, con apoyo de la EBY. La cinta combina entrevistas, archivos televisivos y recreaciones con actores locales para contar la historia del ídolo paraguayo.
El documental resalta el lado humano y solidario de Cabañas, según dijo el hijo de Cabañas a La Nación/Nación Media: “Una de las fechas más tristes de su vida se convirtió por años en un día festivo en Pilar. Cada 6 de enero enviaba un camión lleno de juguetes para todos los niños de la ciudad, sin importar dónde estaba. Nunca olvidó sus raíces, siempre ayudó a los más jóvenes y a quienes más lo necesitaban, y lo hacía de forma genuina, sin cámaras ni fines políticos”.
Sobre el origen del proyecto, la producción comentó: “La idea nace de un comunicador de la ciudad Saturnino Sosa, corresponsal del SNT y pilarense apasionado. Para los pilarenses, Roberto Cabañas representa mucho más que un símbolo deportivo. Su éxito lo disfrutó con su pueblo, su gente, sus raíces, que nunca olvidó. Para armar la historia era necesario buscar a los amigos de la infancia, familiares y conocidos de la época.”
UN GANADOR
El impacto en la comunidad también se refleja en la película, según la producción de la cinta: “Toda la ciudad volvió al tiempo. La emoción de los adultos mayores y vecinos al recordar su paso por Pilar fue intensa”.
El documental será también emitido el 15 de setiembre por las pantallas del canal en el programa IDM, y se estudia la posibilidad de que esté disponible en plataformas online.
Roberto Cabañas nació el 11 de abril de 1961, en Pilar. Desde niño mostró talento y perseverancia: fichó por primera vez en el Capitán Bado de Pilar y a los 14 años ya debutaba en primera. Su carrera profesional lo llevó a Cerro Porteño, New York Cosmos, América de Cali, Brest y Olympique Lyon en Francia, y Boca Juniors en Argentina, además de integrar la selección paraguaya en mundiales y competencias juveniles. Cabañas falleció el 9 de enero de 2017, a los 55 años, dejando un legado imborrable en el fútbol y en su ciudad natal.
Llega el documental “La Pantera Pilarense-Roberto Cabañas”
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El largometraje documental “La Pantera Pilarense - Roberto Cabañas” se estrenará hoy sábado 13 de setiembre a las 19:30 en el cine Las Hortensias (Roberto Cabañas casi Dr. Milciades Ortiz Granada - barrio Loma Clavel de Pilar.
El proyecto surgió en Pilar, a fin de recrear lo que fue la vida de Roberto Cabañas, La Pantera. “Un niño que surgió de la pobreza, que con perseverancia y trabajo logró ser un grande del fútbol, a nivel nacional e internacional”, mencionan desde la producción. Indican además que la idea es también destacar que nunca olvidó sus raíces tras llegar a la cima, recordando a sus amigos con quienes en su infancia jugaba en el arenal de la calle Colón, con pomelos.
EL LADO HUMANITARIO
En el material también se resalta el gesto humanitario del exjugador de la selección nacional de fútbol, enviando juguetes a niñas y niños de Pilar en el Día de Reyes Magos.
El audiovisual es producido por el SNT, en el marco de su 60.o aniversario y cuenta con el apoyo de la Entidad Binacional Yacyretá.
Roberto Cabañas fue gran figura de Cerro Porteño, Boca en Argentina y un ídolo en Colombia. Además se lució en la selección Paraguaya que fue al Mundial de México 1986.