El jueves 4 de septiembre se llevó a cabo el lanzamiento oficial de un libro único que rinde homenaje al ñandutí, una de las expresiones más representativas del arte y la cultura paraguaya. El evento fue realizado en el salón auditorio del edificio corporativo del Grupo Toyotoshi.
La obra, primera en su tipo de carácter didáctico, no solo documenta y enseña la técnica ancestral del ñandutí de manera accesible, sino que también expone su valor como símbolo de unión cultural entre Paraguay y Japón. A través de sus páginas, artesanos y artistas de ambos países encuentran un espacio de transmisión, aprendizaje e innovación que permite mantener viva esta tradición y proyectarla hacia el futuro.
Este proyecto fue posible gracias a la dedicación de su autora, Mie Elena Iwatani, quien desde Japón trabajó incansablemente para dar a conocer y fortalecer el aprecio por el ñandutí. Su visión trascendió fronteras, inspirando a nuevas generaciones y consolidando más de 105 años de intercambio cultural entre ambos países.
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La edición se realizó gracias a la colaboración del Grupo Toyotoshi, que hizo posible la donación de 500 ejemplares impresos, reafirmando su compromiso con el arte, la cultura y la identidad paraguaya.
El evento contó con invitados especiales y la presencia del Sr. Mario Toyotoshi, embajador de la República del Paraguay en Japón; Andrea Vázquez, presidenta del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) y otras autoridades que acompañaron este importante lanzamiento.
“Con esta publicación, el ñandutí se proyecta como mucho más que un encaje: es una obra de arte, un legado de belleza, inspiración y unión entre naciones”, resaltaron.
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Exposición antológica de Enrique Collar en Casa Ardissone
La exposición “Todo el tiempo del mundo” ofrecerá un recorrido de cuarenta años a lo largo de la producción del artista Enrique Collar, uno los creadores más relevantes de la escena artística actual del Paraguay. Con curaduría de Fernando Moure, la muestra estará habilitada el miércoles 29 y el jueves 30 de abril, en el horario de 10:00 a 18:00, en Casa Ardissone, ubicada en 25 de Mayo 871 entre Tacuary y Estados Unidos, en Asunción.
Esta reunión antológica de piezas, proveniente de los fondos de la Colección Popa (Poletti-Pappalardo), está compuesta mayormente por pinturas de la fase inicial del artista, comprendidas entre 1989 y 2003. La muestra funciona como un recorte cronológico y ofrece la oportunidad para estudiar el tiempo y el espacio del artista mediante un cuerpo de obras excepcional y reunido para la ocasión.
Realizado mediante una curaduría ocupada en otorgar un lugar visible al aporte de Collar en la actualización visual del territorio y el paisaje locales, el resultado ha sido una temporización con acento en la última década del siglo pasado y en la primera del XXI.
Nacido en Itauguá Guazú, Paraguay, 1964, crecido en Buenos Aires y afincado en Holanda hace más de dos décadas, el artista Enrique Collar reúne en este arco de cuarenta años un campo activo de sentido: todo ese tiempo constituye la materia invisible que atraviesa cada pintura. El tiempo ya no es un marco, sino el contenido mismo de la obra.
Percepción aumentada
Lo importante de esta pintura es entender que aquí el espacio no es un fondo neutro sino una extensión política del cuerpo. Las figuras aparecen siempre en situación: esperan, se miran, caminan, conversan, se tocan, se agrupan. Estos gestos aparentemente cotidianos constituyen, en realidad (o para quienes las artes son termómetro socio-cultural de la humanidad) una operación de alta intensidad histórica y hasta de giro, de consciencia afectiva.
Los cuerpos de niños, adolescentes, jóvenes y ancianos rurales desbordan empatía y autenticidad, atentos a la honda penetración humanista del pintor. Los cuerpos campesinos se instituyen en estas imágenes como sujetos de escena, presentes, y nunca como víctimas.
Al contemplar estas imágenes es importante entender que la piel marrón de los retratados aparece como identidad y emblema de un cruce genético total, el paraguayo, dando fe y testimonio del mestizaje. Las y los campesinos atrapados en estos lienzos, grabados y películas, son operadores de espacialidad, modifican la circulación de la mirada y alteran el equilibrio simbólico hegemónico de las relaciones de raza y clase.
En estas escenas de Collar existe una coreografía contenida que recuerda la projimidad, la lógica del grupo, o hasta cierta política del contacto humano. El roce de brazos, hombros, piernas y miradas construye micro-geografías de valor colectivo, de apoyo mutuo, de resistencia cotidiana. Este cuerpo campesino es como parte de una ecología relacional con su entorno, una estructura de supervivencia afectiva y espacial.
El espectador es convocado a interpretar una narrativa social, y, felizmente, a reorganizar su propio posicionamiento frente al cuerpo mestizo, moreno o marrón. La escala, la cercanía visual, la frontalidad y la geometría compositiva generan una situación perceptiva donde la distancia con modelos tradicionales del costumbrismo o el pintoresquismo, se vuelve crítica o al menos, nos impulsa el pensamiento activo sobre sujetos tradicionalmente periféricos en la representación occidental de la pintura.
Insistiendo en la dimensión política de estas obras, el trabajo de Enrique Collar también importa porque no busca traducir la experiencia campesina periférica para un público hegemónico. La sitúa como centro estructurante de la escena, y al hacerlo, amplía su campo de representación, orgulloso, empoderado, como se dice hoy en día.
Reconfigurando prejuicios, el trabajo de Collar se despliega como una práctica de desplazamiento constante, atravesado por una lógica nómada que funciona como una forma de estar en el mundo (casi un reflejo de su vida errante). Su producción se construye desde una memoria tremenda, en el movimiento, la vitalidad y la atención a los entornos que habita y atraviesa.
Posiciones expandidas
Todas estas etapas, en las que incluimos el grabado y el cine, dialogan entre sí, reaparecen, se transforman y se reescriben en el tiempo. Lejos de marcar rupturas definitivas, configuran en la muestra un pensamiento visual en movimiento. Este devenir puede entenderse como un “proceso Collar”: cada pintura es una cuenta, y juntas forman una cadena donde el sentido emerge en la relación entre las partes.
No hay una obra aislada que explique el todo; es en la continuidad y en la variación donde la pintura encuentra su profundidad. Así, cada obra se presenta como un registro vivo del tiempo real. No el tiempo abstracto del reloj, sino el tiempo vivido, sedimentado en la materia. En cada superficie pictórica late esa duración: una temporalidad que no desaparece, sino que se acumula y se transforma. En un mundo que exige velocidad, estas obras reivindican la demora. Y en esa demora, encuentran su potencia.
Como final deseo dar fe, tras mis varias estancias en el Huis-Studio Collar, de que, a sus pinturas, el artista les dedica el tiempo que le piden, casi todo el tiempo del mundo. Porfiadamente, Collar inventa su imagen de la “campaña”, actualiza paisajes, territorios e identidades y los vuelve objetos estéticos. Sus pensamientos en torno a las tensiones alrededor de la figuración, del realismo y por qué no, de la abstracción; la crítica institucional, son los grandes temas que lo ocupan, aglutinando e inspirando a una fecunda y robusta escena alrededor del arte de la pintura en el Paraguay.
Mapa de la exposición
El recorrido temático de esta muestra se centra en la fase formal expresionista y sintetista del artista, una de fuerte experimentación y búsqueda de un lenguaje propio y que hemos denominado Geometría de la tierra roja. Le sigue un capítulo dedicado a los cambios formales de la pintura de Collar hacia el realismo, uno de características conceptualistas, acompañada de prácticas expandidas, como el cine y el grabado, titulado La pintura encarnada.
Geometría de la tierra roja. Memoria, territorio y construcción del plano: Este período inicial (1989–2003) configura el núcleo fundacional de la obra de Collar, y coincidentemente, de la Colección POPA Poletti-Pappalardo. La pintura de este período se articula a partir del territorio, la vida comunitaria y la memoria, mediante un lenguaje de síntesis formal y color plano, atravesado por una fuerte carga simbólica.
Las escenas construyen un imaginario arraigado en la experiencia rural paraguaya, donde la figura y el entorno se integran en una misma estructura espacial. En este contexto, el plano pictórico se afirma como campo de organización y sentido desde bases formales expresionistas y sintetistas, anticipando una preocupación sostenida por el espacio y la composición que atravesará toda la obra posterior.
La pintura encarnada. Imagen, tiempo y tecnología: Este conjunto de obras marca un desplazamiento hacia una pintura donde la imagen adquiere mayor densidad material y presencia. La figura, la luz y la construcción del volumen introducen un realismo expandido, en el que la pintura incorpora nuevas temporalidades y modos de representación.
En diálogo con el cine, la fotografía y las herramientas digitales, la imagen se construye, se fragmenta y se rearticula, generando tensiones entre lo fijo y lo narrativo. Así, la pintura se consolida como un campo donde convergen cuerpo, tiempo e imagen, ampliando sus posibilidades dentro del lenguaje contemporáneo.
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Artesanía con futuro: espacios de capacitación para profesionalizar al sector
El IPA cuenta con nuevos espacios habilitados para la capacitación en textiles, cerámica, madera y cuero para la transmisión de técnicas que forman parte de la identidad cultural.
El Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) habilitó nuevos espacios de capacitación que apuntan a algo más que preservar tradiciones: convertir la artesanía en una verdadera oportunidad de desarrollo económico y profesional.
Los talleres, equipados para formación en textiles, cerámica, madera y cuero, buscan fortalecer las habilidades de artesanos y abrir las puertas a nuevos interesados en un sector que combina identidad cultural con potencial productivo.
La iniciativa cobra relevancia en un contexto en el que las industrias creativas ganan terreno como generadoras de ingresos y empleo. Y es en ese camino que el IPA apuesta a formalizar, perfeccionar y escalar la producción artesanal.
Para ello se integra la capacitación técnica con espacios de intercambio y aprendizaje colectivo. Además de los talleres, se suma un espacio multiuso pensado para reuniones, colaboración y actividades de práctica, claves para el crecimiento del sector.
La habilitación contó con la presencia de la primera dama, Leticia Ocampos, como parte del respaldo institucional a la artesanía nacional.
Más allá de la infraestructura, la apuesta es clara, posicionar la artesanía paraguaya no solo como patrimonio cultural, sino como motor de desarrollo, con mayor valor agregado, innovación y acceso a mercados.
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Artesanas ofrecen creaciones patrias con técnicas tradicionales
El Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) impulsa una propuesta especial con miras a las celebraciones de mayo, invitando a la ciudadanía a adquirir piezas únicas elaboradas por manos artesanas de distintas comunidades del país.
La iniciativa pone a disposición lazos, pulseras y accesorios inspirados en los colores rojo, blanco y azul, como una forma de celebrar las fechas patrias con identidad y compromiso con la producción nacional. Las creaciones incorporan técnicas tradicionales como el ñandutí y el ao po’i, además de trabajos realizados por artesanas de la comunidad Maká.
Desde la institución destacaron que cada pieza refleja historia, creatividad y saberes transmitidos de generación en generación, al tiempo que representa una oportunidad concreta para apoyar el trabajo de las artesanas y fortalecer la economía local.
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En ese contexto, el IPA invita a la ciudadanía, así como a empresas e instituciones, a sumarse a esta propuesta mediante la adquisición de productos artesanales, como una forma de vestir los colores patrios y, a la vez, impulsar el desarrollo del sector.
Los pedidos pueden realizarse a través de WhatsApp al (0991) 740 833, mientras que para coordinar visitas de artesanas a instituciones o empresas, se encuentra habilitado el número (0986) 197 666, de lunes a viernes, en el horario de 07:00 a 15:00.
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Arte, diseño y comunidad unidos por la vida
Este 8 de abril, La Gala Dorada transforma el lujo en solidaridad. Arte, moda y esperanza se fusionan para acompañar a niños con cáncer y sus familias, recordándonos que la vida y la resiliencia se celebran colectivamente.
El próximo 8 de abril, el Hotel Crowne Plaza Asunción será sede de La Gala Dorada, un encuentro cultural y solidario organizado por la Cámara Paraguaya de Diseño e Innovación y la Organización Paraguaya de Empresarias mujeres en conjunto con la Fundación Nuestros Niños, institución que acompaña a niños con cáncer y leucemia y a sus familias.
La gala reunirá al sector empresarial, artístico y social del país en una experiencia que integra panel institucional, la puesta en escena testimonial “Los pájaros cantan”, interpretada por Rebeca Rivero, escrita por J.B. Barboza y dirigida por José Mora, además de un desfile de 13 diseñadores nacionales y una subasta de piezas creadas especialmente para la ocasión, inspiradas en el eje conceptual Esperanza, Luz, Vida, Resiliencia.
La elección de la fecha del evento se vincula simbólicamente con el Día Mundial de la Salud, que se conmemora el 7 de abril, y con el Tiempo de Pascua de Resurrección, una celebración que para la tradición cristiana representa un momento de reflexión y de alegría profunda por el triunfo de la vida sobre la muerte.
En este contexto, La Gala Dorada propone entender la palabra “gala” en un sentido más profundo, no como una expresión superficial asociada únicamente al lujo o a la vestimenta sino como una celebración de la vida, la solidaridad y la comunidad de apoyo que se forma alrededor de quienes atraviesan momentos difíciles
A través del arte, el diseño y el encuentro entre distintos sectores de la sociedad, la gala se convierte en un gesto simbólico de acompañamiento a los niños y familias que enfrentan el cáncer infantil, recordando que la esperanza también se construye colectivamente.
Quienes deseen colaborar podrán hacerlo a través de la compra de entradas para asistir al evento, la participación en la subasta silenciosa, la adquisición de Los Pañuelos de la Vida o la donación directa mediante los canales oficiales de la Fundación.
Todo lo recaudado será destinado íntegramente a fortalecer los programas de acompañamiento que la Fundación Nuestros Niños brinda para cubrir ámbitos muchas veces desatendidos en la vida de los niños con cáncer y sus familias, buscando mejorar la calidad de vida durante el proceso de tratamiento.