La cantante y actriz brasileña Preta Gil, hija de la leyenda musical Gilberto Gil, falleció este domingo a los 50 años luego de luchar contra un cáncer, informó su padre. “Con tristeza informamos el fallecimiento de Preta Maria Gadelha Gil Moreira en Nueva York”, anunció Gilberto Gil en la red social X.
En marzo, estando aún en Brasil, Preta dijo que viajaría al exterior en busca de tratamiento para un cáncer del que no había conseguido curarse en su país. El anuncio vino acompañado de una de sus últimas presentaciones en vivo, transmitida por televisión nacional.
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Preta era una de las cinco hijas de Gilberto Gil, quien tuvo además tres hijos varones. También era sobrina del músico Caetano Veloso. Grabó cuatro álbumes entre 2003 y 2017, actuó en varias telenovelas y presentó programas de televisión en Brasil. Además, fundó en 2017 una agencia de talentos llamada Mynd.
En 2023 le diagnosticaron un cáncer de intestino. Se sometió a una cirugía y a quimioterapia, pero la enfermedad volvió a otras partes de su cuerpo a mediados de 2024. “Ya sea como artista o como empresaria, Preta continuó irradiando la alegría de vivir incluso durante los momentos más difíciles de su tratamiento”, expresó en una nota de pésame el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Fuente: AFP.
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Paramount compró Warner Bros Discovery por USD 110.000 millones
El conglomerado mediático estadounidense Paramount Skydance acordó la compra del grupo Warner Bros Discovery por 110.000 millones de dólares, luego de imponerse a Netflix en una reñida guerra de ofertas. El acuerdo anunciado el viernes pone fin a una saga de cinco meses y crea un gigante del entretenimiento cuyo impacto en un panorama mediático en dificultades, y sus vínculos con la Casa Blanca de Donald Trump, serán objeto de escrutinio.
La entidad resultante de la megafusión incluirá a CNN, CBS, HBO y Nickelodeon, así como algunas de las franquicias más valiosas de Hollywood, entre ellas Harry Potter, Game of Thrones, el Universo DC, Misión Imposible y Bob Esponja. También quedarán bajo el mismo techo las plataformas de streaming HBO Max y Paramount+, que contaban respectivamente con 131,6 y 78,9 millones de abonados a finales de 2025.
En virtud del acuerdo, Paramount pagará 31 dólares en efectivo por cada acción en circulación de WBD, lo que implica un valor de capital de 81.000 millones de dólares. La cifra aumenta a 110.000 millones de dólares si se incluye la deuda que asumirá Paramount. La operación fue aprobada por unanimidad por las juntas directivas de ambas compañías y se espera que el acuerdo se cierre en el tercer trimestre de 2026.
“Nuestro interés por Warner Bros Discovery ha estado guiado por un propósito claro: honrar el legado de dos compañías icónicas, mientras aceleramos nuestra visión de construir una compañía de medios y entretenimiento de próxima generación”, dijo David Ellison, presidente y director ejecutivo de Paramount.
El resultado era casi inevitable luego de que el jueves Netflix anunciara que no presentaría una nueva propuesta para igualar o superar la de Paramount.
Largo proceso de aprobación regulatoria
Wall Street celebró el acuerdo: las acciones de Paramount escalaron más de un 20 % el viernes. Las de Netflix también se beneficiaron con una valoración del 14 %, ya que muchos inversores concluyeron que la pelea no había valido la pena para la plataforma de streaming.
“La retirada de Netflix de la carrera le permitirá volver a centrarse en su negocio, mientras que sus competidores más cercanos lidian con largos procesos de aprobación regulatoria e integración de la fusión”, señaló el analista de HSBC Mohammed Khallouf.
Las preguntas ahora apuntan a la familia Ellison, que controlará una constelación de empresas de medios en todo el mundo, a costa de acumular grandes deudas.
Si los reguladores de la competencia aprueban el acuerdo, se espera que David Ellison emprenda una dolorosa ronda de recortes de costos para reducir la carga.
Su padre, el multimillonario de Oracle Larry Ellison, uno de los hombres más ricos del mundo, financió en gran medida la adquisición al ofrecer una garantía financiera que finalmente convenció a la junta directiva de Warner Bros Discovery.
Larry Ellison es también un aliado de larga data del presidente Donald Trump, quien dijo que intervendría en el acuerdo. Tanto Paramount como Netflix buscaron congraciarse con la Casa Blanca, y Paramount acabó imponiéndose.
El acuerdo aún se enfrenta a obstáculos regulatorios. La Comisión Europea está revisando la fusión, al igual que varios estados de Estados Unidos, entre ellos California.
“El acuerdo Paramount/Warner Bros no está cerrado”, declaró el viernes el fiscal general de California, Rob Bonta.
La oferta de Paramount incluye financiamiento de tres fondos soberanos de Oriente Medio (de Arabia Saudita, Catar y Abu Dabi), lo que también podría suscitar un escrutinio adicional por motivos de seguridad nacional.
Paramount ofreció una comisión de rescisión regulatoria de 7.000 millones de dólares en caso de que la operación no se cierre por ese motivo, y asumió la comisión de ruptura de 2.800 millones de dólares que Warner Bros. Discovery debe pagar a Netflix al retirarse de su acuerdo previo.
Fuente: AFP.
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José Villamayor: “Este es un disco que habla de la luz y de la esperanza”
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El reconocido guitarrista José Villamayor vuelve a hurgar entre las sonoridades del jazz y el 6x8 nacional. En este diálogo con La Nación del Finde, habló sobre su último álbum y cómo los 10 temas que lo componen constituyen “un recorrido que avanza hacia la luz”.
La apuesta por la música producida en el país se encuentra muchas veces en medio de la tensión entre lo posible y lo proyectado, realidad y sueños. La tenacidad en el trabajo y el compromiso con los objetivos son los que, entre otros elementos que atañen al talento, permiten el surgimiento de cada nuevo nuevo proyecto.
En este sentido, José Villamayor es un guitarrista de la escena jazzística local con una carrera de más de dos décadas. Recientemente presentó “Aires nacionales II”, un nuevo registro personal grabado en formato de sexteto, en el que plasma su búsqueda sonora y sensibilidad entre los géneros que lo constituyen internamente: el jazz y la música paraguaya.
Villamayor, quien logra este disco con apoyo de Matías Insaurralde y la producción de Sergio Cuquejo en Spirit And Sound, contó en estudio con la participación de Vetner López, Juan Pablo Giménez, Giovanni Primerano, Bruno Muñoz, Ezequiel Takebe, Dani Pavetti y Nico Vera.
–¿Cómo definirías tu último álbum?
–Para mí, “Aires nacionales II” es un disco que habla de la luz y de la esperanza. Creo mucho en el poder emocional que tiene la música y en lo que puede generar en quien la escucha. Por eso pensé el álbum como un viaje, diseñado para escucharse en orden, con un recorrido simbólico. El disco comienza con “Gota de luz”, que representa ese pequeño destello de esperanza que todos necesitamos para sentir que vamos por el buen camino. Y termina con “La esperanza de un nuevo día”, que funciona como un recordatorio de que cada mañana ofrece una nueva oportunidad, una nueva esperanza. De alguna manera, el álbum va desde esa primera chispa de fe hasta una esperanza más plena: un recorrido que avanza hacia la luz.
HILO CONDUCTOR
–¿Qué hilo conductor une los dos discos de “Aires nacionales” o cómo se proyecta uno a través del otro?
–Para mí, el hilo conductor entre ambos discos es la idea original que dio nacimiento al proyecto “Aires nacionales”: agrupar mis músicas con “aires nacionales”, valga la redundancia; pasar por el filtro del jazz y del folclore. No desde un lugar estrictamente tradicional, sino desde mi propia mirada, mi tiempo y mi bagaje. Lo que une a ambos discos es esa búsqueda de tocar nueva música con “aires nacionales”, aunque cada uno lo hace desde sonoridades distintas. El primer disco está grabado con una formación más reducida y completamente acústica, con instrumentos de madera como el contrabajo, el requinto, la guitarra y la percusión, lo que genera una estética más orgánica y cercana a lo folclórico. En cambio, “Aires nacionales II” amplía la paleta tímbrica: aparece una convivencia entre lo acústico y lo eléctrico. Esa mezcla mantiene la raíz del proyecto, pero explora nuevas texturas y colores sonoros.
–¿Qué búsquedas musicales y/o sensibles pensás que predominan en este material?
–Pienso que en este disco la búsqueda musical y sensible no están separadas, sino que funcionan como una misma cosa. La intención principal es generar sensaciones en el oyente: que la música pueda transmitir ideas desde lo emocional, casi en la piel, a medida que avanza el recorrido del álbum. Cada obra propone un clima particular.
–¿Podrías hablarnos de lo que plantea cada una de las propuestas?
–En “Gota de luz” me interesa que se perciba esa esperanza inicial, ese destello o chispa de fe. “Una hoja al viento” invita a una filosofía de dejarse llevar con serenidad, con cierta paz, como el viaje de una hoja al viento. “La raíz del alma” apunta a ese reconocimiento del mundo interior, de aquello profundo que define a cada persona. “Ñandutí” busca conectar con la belleza estética de nuestra cultura, mientras que “La fiesta de la vida” transmite celebración y energía colectiva, ese lado extraño y maravilloso de estar vivos. Hay también espacios más introspectivos o reflexivos: “Pya’e” sugiere esa sensación de rapidez permanente del mundo moderno, esa ansiedad constante de actualización donde parece que nunca terminamos de asentarnos. La idea misma de la obra es que incomode un poco, que nos acelere, que nos haga sentir corporalmente ese pulso vertiginoso en el que vivimos. “Paseo por el río” propone un viaje hacia lo vulnerable y lo interno. “Canción para los sobrevivientes” conecta con una memoria emocional compartida, marcada por experiencias globales como la pandemia. Finalmente, “Arasunu” se vincula con una idea de misterio y de conexión con el tiempo: el trueno como símbolo de algo ancestral que permanece inmutable, más allá de los cambios tecnológicos o culturales, y que nos une con quienes vivieron antes que nosotros.
RECURSOS
–Con los años fuiste aprendiendo y cambiando… ¿Qué cosas dan los años a la hora de escuchar o tocar música?
–Creo que una de las cosas más importantes que dan los años es la necesidad de no mostrar todo el tiempo todo lo que uno sabe. Cuando empezás a tocar, muchas veces querés demostrar constantemente los recursos, abrir el abanico técnico para que se vea todo lo que podés hacer. Con el tiempo esa mirada cambia: empezás a entender las herramientas musicales más como recursos y, sobre todo, como recursos emocionales que como elementos de exhibición. La técnica deja de ser un fin en sí mismo y pasa a estar al servicio de la música, de lo que la música necesita decir. Al comienzo, cuando uno arranca, suele estar muy conectado con el lado emocional. Después aparece la academia o el estudio profundo, y uno queda fascinado con las posibilidades teóricas y técnicas, a veces alejándose un poco de esa esencia inicial. Pero con los años se vuelve al origen, a la idea primaria de la música como una experiencia de conexión y bienestar, tanto para quien la toca como para quien la escucha.
–¿Qué aporta a la mirada y el oficio del músico el ejercicio de la docencia?
–Para mí, ese contacto permanente con nuevas energías y miradas nutre mucho y renueva mi propio lenguaje musical. La docencia también me permite mirar la música desde otra perspectiva, volver a repensarla y redescubrirla constantemente a través de los procesos de otros. Algo muy interesante, además, es que con el tiempo voy conociendo el nacimiento de muchas promesas musicales. Varios alumnos míos, con los años, terminan convirtiéndose en colegas dentro de distintas agrupaciones, incluso en las mías, y eso es algo que me genera una enorme satisfacción, tanto humana como musical.
–¿Cómo surge para vos la necesidad o el oficio de componer?
–En mi caso, la composición no siempre parte de una búsqueda planificada, sino más bien de apariciones espontáneas de ideas. Muchas veces surgen en medio de la vida cotidiana: caminando, manejando en silencio, en medio de la práctica o también en determinados estados emocionales donde siento la necesidad de plasmar algo. Cuando eso sucede, intento registrarlo de inmediato, generalmente grabándolo en el celular. Cuando no tengo la posibilidad, trato de retener la idea en la cabeza lo más posible para después grabarlas, aunque a veces no lo logro. La gran mayoría de las veces quedan como ideas registradas que luego retomo y desarrollo con mayor profundidad. Es un proceso muy ligado a la inspiración, pero también al trabajo posterior: volver sobre esa idea, darle forma y transformarla en obras que puedan ser compartidas.
EL JAZZ Y LA MÚSICA PARAGUAYA
–¿Por qué elegiste explorar desde el jazz la música paraguaya?
–Explorar la música paraguaya tiene que ver directamente con mi propia vivencia musical. Por un lado, el folclore paraguayo y, por otro, el jazz, después de tantos años de estudiarlo, tocarlo y vivirlo. De manera natural, entonces, esos dos mundos empiezan a convivir dentro de mi lenguaje y aparecen a la hora de componer. Si bien escribo música en otros estilos, en este proyecto decidí agrupar aquellas obras que comparten esos “aires nacionales”: una sonoridad, una estética y una raíz vinculada a lo paraguayo, vistas a través del filtro de mi propio bagaje. Por eso el repertorio responde a ese concepto más que a una limitación estilística de mi producción en general.
–¿Editar se debe a un impulso personal?
–En mi caso, grabar un disco no tiene tanto que ver con una decisión individual. Porque si dependiera solo de mí, probablemente estaría produciendo y grabando constantemente, además de tocar. La realidad es que para que un proyecto discográfico se concrete tienen que darse muchas condiciones. Por un lado, la disponibilidad de los músicos: poder coordinar ensayos, que todos tengan el tiempo para estudiar el repertorio y trabajar el material, y que además estén disponibles justamente aquellos músicos que uno considera idóneos para el proyecto. Muchas veces eso es complejo, porque la mayoría vive la música también como sustento diario o tiene otras prioridades laborales que dificultan sostener un proceso largo de ensayos y grabación. Por otro lado, están las condiciones económicas propias de producir un material. Grabar un disco implica costos y una estructura que necesita cierta viabilidad para poder realizarse. Entonces, más que un impulso personal, la grabación termina siendo el resultado de que coincidan las condiciones humanas, de tiempo y económicas necesarias para que el proyecto sea posible.
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Flecha presenta su autobiografía
Con un concierto abierto a todo público, tendrá lugar hoy a partir de las 19:00, en el Centro Cultural del Puerto, el lanzamiento de libro “Coplas y jazmines, luchas y azahares”, con el que el cantante, compositor y militante social y cultural Ricardo Flecha presenta un acercamiento a su vida y trayectoria, como referente del canto paraguayo contemporáneo.
El material aborda un recorrido por 45 años de trayectoria en la música, desde sus inicios más cercanos al goce y la recreación, hasta el desarrollo de una carrera que lo puso como un referente internacional de la voz del cancionero paraguayo.
El título “Coplas y jazmines, luchas y azahares” es una cita que corresponde a un fragmento de la canción “Despertar”, de Maneco Galeano, creador del Movimiento Nuevo Cancionero, del que Flecha es uno de los referentes más importantes y de vigencia ininterrumpida.
“El libro cuenta la historia de mi trayectoria, habla de dónde nací, de mis inicios, también es un relato del tiempo que me tocó vivir. El texto habla sobre el trabajo que nos tocó hacer durante el tiempo de la dictadura, la censura, las veces que estuve preso, habla sobre los grupos que integré, puede llamarse una autobiografía”, comenta Ricardo.
La trayectoria de Flecha está marcada por referentes como Atahualpa Yupanqui, así como en el permanente estímulo de Mercedes Sosa y Óscar Cardozo Ocampo.
En su formación artística, destaca también la influencia de Carlos Noguera, Emilio Bobadilla Cáceres y Agustín Barboza, pilares fundamentales para una interpretación profunda y renovada de la música paraguaya.
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Arranca ciclo de cine nacional en el CCPA
La undécima edición del evento prevé cuatro días de proyecciones nocturnas.
Con el anuncio de la proyección de los largometrajes “Bajo las banderas, el sol”, de Juan José Pereira; “Desesperadamente Sara”, de Marcos Díaz; y “Opus VR”, de Michael Kovich, se programa el desarrollo, a partir de este martes 3 de marzo, de la 11.° Ciclo de Cine Paraguayo, organizado por el Centro Cultural Paraguayo Americano.
El programa incluye tres largos y ocho cortometrajes de creadores nacionales que se exhibirán en el Teatro de las Américas (José Berges N.° 297 e/ Brasil y EE. UU., Asunción) en los días martes 3, miércoles 4, jueves 5 y viernes 6 del mes de marzo, a las 20:00. El viernes 6 se ofrecerán tres funciones: 19:00, 20:00 y 21:00. El costo de las entradas es de G. 20.000.
El Ciclo de Cine Paraguayo del CCPA se inició en el año 2015 con el objetivo de contribuir a la puesta en valor y fomentar la cinematografía paraguaya. Ofrece un espacio de exhibición de obras de realizadores locales, así como de acceso a públicos para conocer y apreciar el cine nacional.
El programa de los cortometrajes incluye a “No puedo tocar el cielo con las manos”, de Dora Gómez Paiva y Elián Guerín; “La esposa de Ramón”, de Xime Zarratea; “La pandilla de San Antonio”, de Maya Riquelme; “Lo profundo del río”, de Gaspar Insfrán; “Gallina”, de Ana Arza; “Pohã ñana kaaguy guive”, de Jóvenes Ava Paranaense; y “Grieta”, de Claudia Zárate.
El ciclo arrancará el martes con la proyección de “Bajo las banderas, el sol”, a partir de las 20:00. Una de las novedades de este año es el Premio del Público Noche de Cortos 2026, donde la audiencia tendrá un rol protagónico. Los asistentes a la función de cortos tendrán la oportunidad de participar, votando por sus obras favoritas tras las proyecciones.
Además, se ofrecerá el conversatorio “Estudiar cine en EE. UU.: experiencias y oportunidades”, con participación de las realizadoras Mariana Pineda, Tania Cattebeke y de Belén Rodríguez, representante del programa EducationUSA.