Miles de fans de “Squid Game” (“El juego del calamar”) festejaron ayer sábado en el centro de Seúl el estreno en Netflix de la tercera y última temporada de la serie surcoreana. Esta distopía sobre una sociedad violenta y carcomida por las desigualdades, estrenada en 2021, es la serie más vista en la plataforma. El viernes se estrenó su tercera y última temporada y sus seguidores lo celebraron concentrándose ayer sábado cerca del famoso palacio Gyeongbokgung de Seúl, disfrazados con uniformes similares a los que llevan en la serie los misteriosos agentes.
A estos “agentes” enmascarados los seguían varios participantes equipados con grandes cuadrados de “ddakji”, un tradicional juego de cartas coreano, muy presente en la historia, y una bandera, emblema de la emisión, con los enigmáticos símbolos del círculo, el triángulo y el cuadrado. El director de la serie, Hwang Dong-hyuk, declaró hace poco en una rueda de prensa que lo había “dado todo” por la serie.
“Así que, aunque me dé pena verla terminar, también hay cierto sentimiento de alivio”, comentó. La Biblioteca Metropolitana de Seúl, cerca de la municipalidad, fue iluminada con escenas y personajes de la serie, incluida Young-hee, la gigantesca muñeca detectora de movimientos que interviene en uno de los juegos infantiles que aparecen en “Squid Game”.
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“Este proyecto se ha convertido en una suerte de fenómeno cultural, que ha trazado una de las líneas más audaces de la historia de la creación coreana”, declaró a los fans ayer sábado la superestrella Lee Byung-hun, que interpreta el papel del “líder” enmascarado que supervisa la competición.
El acto estuvo en parte organizado por la Municipalidad de Seúl, deseosa de sacar partido de la popularidad mundial de este ejemplo de “poder blando” cultural surcoreano para impulsar el turismo.
“Literalmente, no me quiero ir, jamás”, dijo la influencer Snitchery, llegada desde Los Ángeles. Park Sang-gyu, un fan, permaneció despierto toda la noche del viernes para ver la última temporada. Esta serie es “ante todo, una historia sobre la gente” y “no solo sobre los juegos” pues “refleja numerosos aspectos de la vida real”, comentó.
Fuente: AFP.
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“Chuck Norris no se unió a los Marines. Los Marines aplicaron para unirse a él”
Chuck Norris, figura de acción del cine estadounidense y leyenda de las artes marciales, falleció a los 86 años, el viernes pasado “Es con el corazón embargado que nuestra familia comparte el repentino fallecimiento de nuestro amado Chuck Norris la mañana de ayer”, informó su familia en un comunicado en las redes sociales del protagonista de “Walker, Texas Ranger”.
La familia dijo que quería mantener las circunstancias de su fallecimiento en privado, pero que el actor estuvo acompañado por ellos “y en paz”. “Para el mundo, él era un artista marcial, un actor, y un símbolo de fuerza. Para nosotros, él era un esposo devoto, un querido padre y abuelo, un hermano increíble, y el corazón de nuestra familia”, señala el texto que acompaña una foto de perfil en blanco y negro del actor.
Estrellas de la acción como Sylvester Stallone, Dolph Lundgren y Jean-Claude Van Damme lo homenajearon de inmediato. “Siempre lo vi como un modelo a seguir”, dijo Lundgren en Instagram. “Alguien con el respeto, la humildad y la fuerza que requiere ser un hombre”. Stallone recordó sus “buenos momentos trabajando junto” a él, mientras que Van Damme dijo que será “muy extrañado”.
El cuerpo de Marines de Estados Unidos, que le otorgó un título honorario en 2007, se unió al luto. “Chuck Norris no se unió a los Marines. Los Marines aplicaron para unirse a él”, dijo el despacho en una publicación en X. El portal de noticias TMZ reportó el jueves que Norris habría sufrido una emergencia médica.
Norris cumplió 86 años la semana pasada y marcó la celebración con una publicación en las redes sociales. “Yo no envejezco. Yo subo de nivel”, señaló en un video en el que se le ve entrenando con un hombre. “Nada como algo de acción durante un día soleado para hacerte sentir joven”, agregó.
Actor por accidente
Carlos Ray “Chuck” Norris nació en Ryan, Oklahoma, el 10 de marzo de 1940. Descubrió su pasión por las artes marciales cuando prestaba servicio en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en Corea del Sur. Su interés por el tang soo do, un arte marcial coreano basado en el karate, llevaría a Norris a derribar a muchos oponentes sobre el tatami y a convertirse en un ídolo de la gran pantalla.
Su épica pelea con la superestrella de las artes marciales Bruce Lee en la clásica película de kung-fu de 1972 “El dragón”, que recaudó mil veces su presupuesto de 130.000 dólares, contribuyó a convertir a Norris en una figura del cine y la televisión. Pero Norris, que de niño idolatraba a John Wayne, se hizo actor casi por casualidad.
Tras dejar la Fuerza Aérea en 1962, se instaló en Los Ángeles, donde, mientras esperaba una oportunidad para formarse como policía, montó un estudio de artes marciales y encontró su vocación. En 1967, con un título de campeón de karate de Estados Unidos, entrenó a celebridades como Steve McQueen, Priscilla Presley y Donny Osmond. Se hizo amigo de Bruce Lee, y debutó como actor con un cameo en “Las demoledoras”, de Dean Martin, en 1968.
Contra Superman
Le siguieron numerosos papeles protagonistas en películas de karate, y en 1983, se metió en la piel de un taciturno ranger de Texas que libraba una guerra contra un traficante de armas en “McQuade, el lobo solitario”, que sirvió de modelo para la serie de culto “Walker, Texas Ranger”. La serie se emitió durante ocho temporadas y dio lugar a innumerables chistes y memes, uno de los cuales era una pelea en la que Chuck Norris derrotaba a Superman.
El éxito del ranger barbudo y rudo, quien en la vida real se recuperó de dos paradas cardíacas en 2017, supuso un impresionante cambio de suerte para el actor. Cristiano evangélico, Norris nació en una familia de tres hermanos criados principalmente por su madre irlandesa tras el divorcio de su padre alcohólico y creció como un niño tímido y poco atlético.
Militaba en el bando republicano, y la década pasada se vio envuelto en una polémica al convertirse en la imagen pública de la empresa armamentística Glock, a pesar de la epidemia de violencia armada en Estados Unidos.
Tuvo cinco hijos: dos de su primer matrimonio con Dianne Holechek, dos con su segunda esposa, Gena O’Kelley, y una hija fruto de una aventura durante su primer matrimonio. “Fuiste el mejor padre que Dios podría haberme dado, y el mejor hombre que he conocido. No importa lo que pasara, siempre estuviste allí”, escribió uno de sus hijos, Dakota Norris, en Instagram. “Te extrañaré por siempre”.
Fuente: AFP.
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BTS vendió 3,98 millones de copias de su nuevo disco “Arirang”
El nuevo álbum de BTS, “ARIRANG”, vendió 3,98 millones de copias en su primer día, informó ayer sábado su sello discográfico Big Hit Music, al citar cifras de Hanteo Chart, el servicio local de seguimiento del mercado discofráfico. El álbum salió a la venta el viernes, un día antes del gran concierto de regreso que BTS ofrecerá ayer sábado en el centro de Seúl tras una pausa de casi cuatro años y al que se espera que asistan unas 260.000 personas.
Comenzando con “Body to Body” y terminando con “Into the Sun”, “ARIRANG”, compuesto por 14 temas, toma su nombre de una canción popular sobre la nostalgia y la separación que a menudo se considera el himno nacional no oficial de Corea del Sur. Fue presentado como un reflejo de la identidad coreana de esta banda masculina en proceso de maduración, que vuelve a la tarima luego de que sus siete miembros cumplieran el servicio militar obligatorio.
Se espera que BTS interprete en su concierto en la capital surcoreana estas nuevas canciones, que, según reportes de los medios, el grupo pasó un tiempo grabando en Los Ángeles. Este nuevo álbum “parece una carta de amor a su país natal”, había destacado Jeff Benjamin, columnista de k-pop de Billboard. En el apogeo de su fama antes de su receso, BTS se encontraba entre los artistas más populares de Spotify, codeándose con figuras como Taylor Swift y Justin Bieber.
Fuente: AFP.
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La máquina de hacer dinero: BTS rivaliza con Taylor Swift
El regreso de la popular banda de pop coreano BTS tras una pausa de cuatro años apunta a convertirse en un negocio millonario que incluso podría superar el éxito de la gira “Eras Tour”, de la estadounidense Taylor Swift. Antes del concierto del grupo ayer sábado en Seúl y el lanzamiento de una gira mundial, AFP analiza cómo funciona el negocio de la “boyband” más popular del mundo.
Algunas proyecciones sugieren que la gira, con 82 fechas en 23 países, podría sobrepasar la última gira de Swift, de 21 meses, que generó unos 2.000 millones de dólares solo en venta de boletos. A las entradas hay que sumar los ingresos generados por los seguidores que viajan desde el extranjero y pasan varios días en las ciudades donde actúa BTS, un fenómeno conocido como “BTSnomics”.
La gira empezará en la ciudad surcoreana de Goyang el 9 de abril y terminará en Filipinas once meses más tarde. Parará en 34 ciudades, entre ellas varias latinoamericanas como Ciudad de México, Bogotá, Lima, Santiago, Buenos Aires y Sao Paulo.
“Espero que estos efectos económicos se distribuyan en todos los países y ciudades donde se realizan las presentaciones”, dijo SooCheong Jang, profesor de turismo en la Universidad Purdue, en Estados Unidos. Ante el número de conciertos programados, su enorme base global de seguidores conocida como ARMY (ejército en inglés) y el deseo de verlos tras años alejados de los escenarios, “considero que este impacto superará el de ‘Taylornomics’”, afirmó.
Netflix y turismo
El analista Kim Yu-hyuk, de la firma IBK Investment & Securities en Seúl, estima que una cifra “muy conservadora” para la venta de entradas y productos derivados de la gira sería de al menos 2,9 billones de wones (2.000 millones de dólares). Según sus cálculos, seis millones de personas podrían acudir a los conciertos. Y el grupo podría anunciar más fechas para el próximo año.
El concierto del sábado en Seúl, en el que se esperan unas 260.000 personas, será retransmitido en directo por Netflix. “Este es el mayor espectáculo musical en directo que Netflix ha organizado a escala global”, dijo el viernes en Seúl Brandon Riegg, ejecutivo de la plataforma. El entusiasmo podría reforzar todavía más el entusiasmo global por casi cualquier producto con sello coreano, desde cine y series hasta libros, gastronomía y cosmética.
Latas de atún, muñecos o llaveros
Otra fuente de ingresos muy importante son los productos derivados de todo tipo: desde latas de atún a artículos de belleza, varitas luminosas, mantas, ropa o muñecos. La empresa Shinsegae Duty Free indicó que en su tienda “K-Wave Zone” en el centro de Seúl, dedicada a artículos de artistas de K-pop, se están quedando sin productos de BTS.
Las ventas de artículos de la “boyband” aumentaron un 430 % entre el 13 y el 19 de marzo respecto a la semana anterior, afirma la empresa. “Los llaveros fueron los primeros en agotarse, y también desaparecieron los sets de cepillo y pasta dental -populares entre los viajeros- y las vendas desechables”, dijo a AFP la portavoz Kim Ji-min.
Fiebre coreana
El éxito de BTS y de tantos otros productos culturales surcoreanos, desde novelas a películas como la recientemente oscarizada “Las guerreras k-pop”, está repercutiendo en el turismo en el país. La agencia de prensa local Yonhap señaló que el número de visitantes extranjeros entre el 1 y el 18 de marzo aumentó más del 30 % respecto al año anterior.
HYBE, la agencia de BTS, citó datos de Hotels.com que muestran que las búsquedas desde el extranjero para viajar a Seúl aumentaron un 160 % en las 48 horas posteriores al anuncio de la nueva gira. Las búsquedas por Busan, otra de las paradas del grupo, crecieron un 2.400 %.
El impacto económico del grupo se mide también “en el aumento del turismo hacia Corea del Sur, la expansión global del K-pop y los efectos en industrias como el K-drama, la belleza, la gastronomía y la moda”, señaló a AFP Gi-Wook Shin, profesor de sociología en la Universidad Stanford. “En muchos sentidos, BTS ayudó a catalizar la ola de ‘K-todo’”, agregó.
Fuente: AFP.
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Los reyes del k-pop BTS arrasan en Seúl: “Por fin estamos aquí”
Las estrellas surcoreanas BTS ofrecieron el sábado su primer concierto en casi cuatro años frente a una enorme multitud en Seúl, en un espectáculo de K-pop transmitido en vivo a millones de personas en todo el mundo. Ampliamente aclamados como la “boyband” más importante del mundo, los siete miembros de BTS se tomaron un descanso en 2022 para cumplir el servicio militar obligatorio de Corea del Sur.
El concierto de regreso fue en el histórico palacio real Gyeongbokgung -un lugar apropiado para los “Reyes del K-pop”-, donde miles de seguidores, tanto surcoreanos como extranjeros, corearon los temas del grupo. “¡Fue un camino largo, pero aquí estamos!”, dijo RM, líder de BTS, cuya lesión en el tobillo lo obligó a sentarse en un taburete en algunas ocasiones, mientras el grupo interpretaba canciones de su nuevo álbum y éxitos antiguos como “Dynamite” y “Mikrokosmos”.
“Por fin estamos aquí, viéndolos nuevamente... estar los siete juntos en el escenario me hace muy feliz”, añadió Jimin entre los vítores del público. “BTS 2.0 apenas está comenzando”, agregó J-Hope. Los fans, que según estimaciones previas debían rondar los 260.000, se congregaron en Seúl desde la mañana, muchos vestidos con coloridos trajes, haciéndose selfis con sus entradas y agitando los “glowsticks” (un accesorio luminoso) de BTS “ARMY”.
Antes de que la banda saliera al escenario, la multitud coreaba “¡BTS! ¡BTS!”, y la avenida principal que lleva a la plaza Gwanghwamun estaba repleta de gente. La Puerta de Gwanghwamun se iluminó con los colores del arcoíris y una enorme instalación escénica con tres círculos -simbolizando el nuevo álbum de BTS, “Airarng”- brillaba bajo las luces.
Los músicos admitieron sentirse un poco nerviosos. “Hubo momentos en los que nos preguntábamos si podrían habernos olvidado, o si nos recordarían”, comentó J-Hope. “No somos personas especiales. Siempre tenemos miedo, pero creímos que si les mostrábamos nuestra sinceridad, llegaría hasta ustedes”, destacó Jimin.
Los aficionados respondieron con un mar de “glowsticks”, cantando las canciones y grabando a sus ídolos con sus teléfonos. “Es genial que el concierto fuera en Gwanghwamun, pero hubiera sido igual de bueno en cualquier lugar, incluso en un recinto mucho más pequeño”, afirmó Park Young-mi, de 34 años, una aficionada surcoreana.
“Al verlos sentí que me daban la bienvenida a una familia”, comentó Gabriel Miranda, un estadounidense de 34 años. “Es un poco diferente del estilo habitual de BTS, pero descubrir esta nueva faceta, en este lugar histórico, es profundamente conmovedor”, apuntó Jo Jung-hee, de 60 años.
Anhelo y separación
En esta ocasión, millones de seguidores de todo el mundo pudieron ver el show transmitido en vivo por Netflix. El último álbum de BTS, ARIRANG, lanzado el viernes, se presenta como una reflexión sobre la identidad coreana de la “boy band” en su proceso de maduración. Vendió casi cuatro millones de copias en su primer día, según la discográfica de BTS.
La plataforma Spotify informó que cinco millones de fans lo preguardaron, la cifra más alta jamás registrada para un álbum de K-pop. Además, fue el más reproducido en un solo día este año hasta ahora. ARIRANG toma su nombre de una canción folclórica sobre el anhelo y la separación, considerada a menudo como el himno nacional no oficial de Corea del Sur. Con colaboraciones de varios artistas y productores occidentales, las 14 canciones mezclan rap, ritmos fuertes y experimentación.
“Comparado con sus trabajos anteriores, contiene un rango más amplio de géneros, lo que le otorga una sensación más madura y expansiva”, indicó Lee Ji-young, profesora universitaria. El concierto del sábado precede a una gira mundial que se espera sea muy lucrativa para BTS, potencialmente superando la reciente Eras Tour de Taylor Swift.
Corea del Sur también se beneficiará del turismo y la venta de productos derivados, como muñecos de BTS, cepillos de dientes y hasta latas de atún. La gira comienza en Goyang, Corea del Sur, el 9 de abril y termina en Manila once meses después, abarcando 82 conciertos en 34 ciudades de 23 países.
La seguridad del concierto del sábado fue estricta, con unos 15.000 policías y guardias, barricadas en las calles y recintos cerrados. BTS -siglas de “Bulletproof Boy Scouts” en coreano- apoyó campañas de Unicef, del movimiento Black Lives Matter y también protagonizó iniciativas contra el racismo antiasiático.
Los miembros también hablan abiertamente sobre las presiones de la industria musical. “Honestamente, me hice aficionado simplemente porque amo su música”, comentó Seo Ra-jung, de 40 años, tras el concierto. “Me hice fan durante un período muy difícil de mi vida, y sus letras me dieron mucha fuerza”, resaltó.
Fuente: AFP.