Esta la tercera gira internacional de la agrupación que ya estuvo en años anteriores en Roma (Italia), el Vaticano, Austria y Alemania. Foto: Gentileza
El Ensamble de Sonidos de Paraqvaria, bajo la dirección de Ian Szaran, realiza una gira de conciertos por Francia del 5 al 9 de junio en el marco del 38.° Festival Internacional de Sarrebourg, uno de los más prestigiosos de Europa, dedicado a la música barroca. La delegación paraguaya protagonizó la apertura, ayer jueves, en el Templo Protestante de Sarrebourg, con el programa “El gran barroco del Paraguay”, que incluye piezas instrumentales, música de Domenico Zipoli y cantos de estacioneros.
El lunes 9 de junio en la ciudad de Metz, en la Chapelle Sainte Blandine, el Ensamble Paraqvaria se unirá a músicos franceses y el Coro de la Catedral de Metz para un concierto conjunto bajo la dirección alternativa de Christophe Bergossi y Ian Szaran para el programa: “Esplendores del barroco entre el pietismo de la Reforma y el fervor indígena”, con los Salmos de David de Henrich Schütz y el barroco del Alto Perú con música de Juan de Araujo, Roque Ceruti, Blas Tardío de Guzman y Roque Jacinto de Chavarria.
Acompañan a la delegación paraguaya la clavecinista Ana Villamayor, residente en Francia, la arpista Victoria Oviedo con arpa barroca y arpa paraguaya junto a Alexander Chauffeaud, director de Paraguay Barroco y nuevo miembro de Paraqvaria. Como parte de las jornadas culturales del Paraguay en Francia, en paralelo al Festival se llevarán a cabo presentaciones didácticas sobre la música barroca y el folklore del Paraguay en centros educativos de la región.
La programación del Festival incluye a prestigiosas agrupaciones de música antigua como el Ensamble Mumur Mori de música medieval, Maestros de la Catedral de Metz, y la Petite Symphonie, Ensamble Antichi Strumenti, Compagnie Cavrosarts y el guitarrista Johan Fostier que ofrecerá el recital de “De Barrios a Scarlatti” El programa completo del Festival se puede ver en: https://www.rencontres-saint-ulrich.com.
Después de 45 años de trabajo, la Fundación Rencontres Musicales de Sarrebourg y la anterior Fundación Le Couvent desarrollaron el proyecto “Caminos del Barroco del Nuevo Mundo”, con ediciones musicales y colecciones de CDs, organización de conciertos, festivales y patrocinio para la creación de ensambles musicales especializados en música barroca en diversos países de Latinoamérica.
La organización ha decidido destinar el valioso archivo, considerado como el más completo en su género, al Paraguay por medio de una donación al programa Sonidos de la Tierra. Entre los fundamentos para dicha donación, se menciona “Hemos evaluado el valioso trabajo de formación de escuelas de música, liderazgo musical y de masivas creaciones de orquestas juveniles, por parte de Sonidos de la Tierra, en una labor sin pausa, durante más de 22 años y creemos que es la organización más confiable para ser depositaria de este valioso patrimonio de la música de Latinoamérica”
El acto oficial de entrega del archivo se realizó el 5 de junio, momentos previos al concierto de Paraqvaria, a cargo del alcalde de Sarrebourg Alain Marty y del presidente de la Asociación Amigos de Saint Ulrich, Alain Pacquier. En nombre de Sonidos de la Tierra, participaron el maestro Luis Szaran, fundador y director de Sonidos de la Tierra junto a Ricardo Dos Santos, miembro del Consejo de la organización. El Archivo será inaugurado en Asunción, en el mes de octubre y estará a disposición de músicos e investigadores musicales del mundo entero.
“La música es una herramienta para transformar comunidades”
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Fotos: Pánfilo Leguizamón
En este “Expresso” musical, Augusto dos Santos charla con Mariela Cuevas, directora de Sonidos de la Tierra, y con los músicos e integrantes de este proyecto Thiago Guiotto, coordinador artístico y violinista, y Carlos Vera, en guitarra. Más allá del aspecto puramente musical, los responsables afirman que esta iniciativa mejora la vida de las personas mediante la organización comunitaria y la colaboración en pos de objetivos comunes.
–Sonidos de la Tierra. Quién no ha incorporado esta expresión a todo aquello que simboliza lo entrañable en términos de construir una cultura de relación con la música no solamente aquí en Asunción, sino en los polvorientos caminos de todo el país. Muchos años ya en este camino, ¿no?
–MC: Una alegría inmensa poder estar hoy al frente de la asociación Sonidos de la Tierra, una asociación que ya es un legado hoy para todo el país. Estamos hablando de 24 años en que no solamente hacemos música. Desde Sonidos de la Tierra la música es una herramienta para transformar las comunidades y eso es lo que buscamos.
–La música es una invitación para construir culturas, para afirmar muchos aspectos y para descubrir otros. ¿Ese es un poco el rumbo de Sonidos de la Tierra?
–MC: Tal cual. Desde Sonidos la gran metodología que utilizamos, que fue impulsada por el equipo y por la visión misma del maestro Luis Szarán, es la metodología orquestas de vida, que busca que a través de la música las comunidades se organicen. En este sentido es muy lindo ver cómo la familia, todo el contexto se impulsa a partir de esto que es la música y es enorme el movimiento que hay. Entonces, en este sentido buscamos el desarrollo local con la participación de los chicos y las chicas. Hay 74 escuelas comunitarias de música. Felizmente, estamos en todos los departamentos del país y eso es una gran noticia en términos de que 3.500 niños, niñas, adolescentes y jóvenes pasan por la red de Sonidos de la Tierra.
ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR
–Supongo que hay una etapa en que uno dice “yo quiero que mi hijo sea violinista” y que dibujaron diferentes momentos en este proceso.
–MC: Hay un crisol que tiene demasiadas maneras de mirar esto. Por una parte, hay una institucionalidad, pero por el otro lado tenemos lo que ocurre en las casas, en las familias. Para que un niño o niña pueda tocar implica una cantidad de práctica importante. Repetir una nota hasta que le salga. Entonces eso implica también que la familia está acompañando hasta finalmente ver en un megaescenario, que es lo que solemos hacer cada año. Convocar megafestivales donde los chicos puedan expresarse y sonar con la mejor de las notas combinadas o con esa nota que logró porque recordamos que lo que buscamos desde Sonidos de la Tierra es el desarrollo de los chicos en términos de vencer barreras, vencer miedos, poder subirse a un escenario y a partir de esto hablamos del desarrollo de la autoestima mismo.
–Thiago, ¿cómo fue tu división infantil en esta materia?
–TG: Estaba en la escuela todavía cuando Sonidos de la Tierra se presentó con dos representantes en el aula invitando a ser parte de un estudio musical. Yo soy de la ciudad de Villa Hayes, Bajo Chaco, y con dos compañeros nosotros ya teníamos la idea de jugar con la guitarra, de cantar en frente a los compañeros. Juntamos las dos cosas y como ya veníamos de la guitarra, el violín se hizo fácil, aunque era todo nuevo. Imaginate un violín en el Chaco, es una cosa que no se ve todos los días.
–¿Aparte de tu tiempo en Sonidos de la Tierra hacés música en otros espacios?
–TG: Sí, yo soy integrante de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA). También soy licenciado en música por el Instituto de Bellas Artes y hago música de cámara, soy profesor de música también. Enseño teoría, solfeo, armonía, contrapunto, aparte de violín y viola, que son dos instrumentos muy similares. Entonces, me dedico cien por ciento a la música. Aparte mi principal orgullo es ser coordinador artístico del proyecto Sonidos de la Tierra.
–¿Y en tu caso, Carlos?
–CV: Mi caso es un poco particular. Yo creo que soy uno de los más antiguos acá en la institución. Estuve ya en el momento cuando con Sonidos de la Tierra integrábamos la música con otros programas. Hacíamos educación ambiental, proyectos vinculados a desarrollo comunitario y ahí es donde yo estaba en una pequeña comunidad de Caazapá, San Juan Nepomuceno, liderando una comisión juvenil con la que embellecíamos una avenida de 1.200 metros. Y en ese momento llegó el equipo que hacía talleres ambientales con gestión de proyectos y nos invitaron a participar.
–¿Y por el lado de la música cómo se dio?
–CV: Siempre tuve mi inclinación hacia la música. Mi papá fue requintista y ya siendo parte de la institución tuvimos la oportunidad de acompañar el proyecto de Kamba’i Echeverría. Fui a una de las clases para hacer mi trabajo administrativo de verificar, llevar la lista, sacar fotos y conocí a uno de los instructores y me acerqué y por mi curiosidad le pregunté y para la siguiente vez me dice “traé tu guitarra también”. Entonces ahí un poquito aprendí la técnica con el programa y actualmente yo soy contador público. Estoy acompañando dentro del área de administración y finanzas, pero eventualmente acompaño también musicalmente como hoy al equipo.
ALIANZAS
–No me digas que hasta el contador es músico en Sonidos de la Tierra (risas). ¿Cómo es el aterrizaje del proyecto en una comunidad?
–MC: Es un aterrizaje que siempre va acompañado de voluntades. Por lo general para que nosotros empecemos a activar una escuela en un espacio, la comunidad es la que nos llama y nos dice “queremos que en nuestro territorio contemos con una escuela de música”. A partir de eso vemos las alianzas posibles, sean locales o nacionales. Desde Sonidos de la Tierra tenemos un equipo de sostenibilidad muy sólido, articulado, que busca por supuesto a través de las rendiciones y un trabajo de transparencia muy fuerte poder mostrar lo que hacemos y sumar más voluntades para poder seguir sumando escuelas.
–¿Qué queda con un proyecto como este en las comunidades?
–MC: Suceden muchas cosas. Hablamos de que con Sonidos desarrollamos todo un componente ambiental en las comunidades donde tenemos varias líneas: economía circular, forestación, reciclaje, limpieza de arroyos. Eso es maravilloso porque tenemos una escuela de liderazgo con varias promociones. Acompañamos muy de cerca a los jóvenes líderes y lideresas en la presentación de sus proyectos comunitarios.
–¿Cómo llevan ese proceso en las comunidades al respecto de estos preconceptos que existen o que existían fundamentalmente, pero ya no tanto, al respecto de ser músico en esta sociedad?
–MC: A lo que apuntamos es a que las personas puedan desarrollarse como lo que son, como personas. En el sentido de ser músico o música algunas personas siguen el camino de la profesionalización, otras no. Sin embargo, el gran valor que vemos es el aporte que da al desarrollo de la autoestima, al desarrollo de la empatía. Creemos que estos valores y habilidades posibilitan hablar de la construcción de un nuevo ciudadano o ciudadana de su sociedad.
–TG: La palabra clave creo que son los valores que quedan una vez que uno se introduce en el mundo del estudio musical. Esto trae muchos beneficios independientemente de que si uno va a ser o no un músico profesional, de si uno va a entretener a su familia, va a entretener a la comunidad entera o ser una estrella internacional de música. Hablamos claramente de una elevación del rendimiento escolar, disciplina, concentración, autosuperación, pensamiento crítico. Un montón de cosas que vienen atrás del estudio de un instrumento musical que ayudan a que la sociedad mejore.
–CV: Para los niños principalmente, desde lo básico como el empleo útil del tiempo libre, que ayuda muchísimo y obviamente en la mejora del rendimiento escolar. Hoy por hoy si uno decide ser profesional ya tenemos más espacio. Obviamente que falta mucho todavía, pero un chico que va desarrollando su talento y encuentra en eso su potencial ya hay medios e instituciones donde se puede desarrollar. Como siempre decimos, no somos una academia como un conservatorio de música, pero a través de nuestro programa también nosotros encaminamos y damos oportunidad para que un chico que tenga ese talento pueda ir más a lo profesional.
–Supongo que tiene su valor especial en comunidades más relegadas, ¿no?
–MC: Hay miles de historias individuales, hay historias más duras, historias de superación que realmente nos motivan. Hablamos desde comunidades que están en situación de vulnerabilidad, en territorios más alejados a veces como también cuestiones que limitan el desarrollo musical o la inclusión de personas en espacios de formación, de compartir entretenimiento. A veces ni siquiera es lograr tocar un instrumento, sino que se lo incluya en una sala compartida con otras personas. Felizmente tenemos personas que con alguna discapacidad quizás están incorporadas también dentro de nuestras clases. Hablamos de historias que tenemos en el Chaco, en comunidades indígenas del sur también, en Caaguazú, donde se da lo maravilloso que ocurre a partir de tocar un pedazo de madera y esto nos conecta con la belleza. Eso realmente es lindo de contar porque a veces la realidad le supera a uno absolutamente.
CELEBRAR CADA PASO
–Vivimos unos tiempos de la instantaneidad en los que necesitamos resolver todo en los próximos diez segundos. Supongo que eso es una especie de problema al respecto de llevar un camino con mucha disciplina, que a veces va a ser silencioso.
–TG: La formación musical supone un proceso que no siempre es tan agónico y no siempre es tan largo. Realmente nosotros tenemos como meta que desde el primer paso, desde el primer mes en que un chico de cinco, seis años o cualquier edad que tenga ya pueda participar del escenario, pueda compartir con gente de multinivel. Entonces, ese es un estímulo. Sonidos de la Tierra es totalmente inclusivo y nuestros conciertos tanto comunitarios como a nivel regional o a nivel país incluyen todos los instrumentos de todos los niveles. Tenemos coro de tercera edad, tenemos educación musical temprana de los cuatro años. Entonces, digamos que es ese pensamiento que se tiene de que tocar el piano me va a llevar diez años es un poco relativo, porque desde el primer mes si uno valora los pequeños avances y sabe ver cuánto cuesta cada avance realmente nosotros ya le sacamos alegría, ya le sacamos felicidad, ya le sacamos aplausos.
–¿Cuál es un tiempo típico de aplicación de un chico que se incluye dentro de vuestro programa?
–TG: Yo calculo que lo saludable sería tener primero el instrumento. En nuestro caso nosotros otorgamos instrumentos a todas las escuelas comunitarias. Después se firma un acuerdo de responsabilidad y el chico puede llevar el instrumento a su casa una vez que pasamos ese nivel. Lo saludable sería tocar un poco cada día. Es como la lectura o la tarea de matemática. Un poquito cada día y avanzando. Leer partituras también.
–¿Qué ves cuando mirás al mañana respecto a este proyecto?
–MC: Muchos desafíos. Por un lado, alegría por lo ya andado. Hablamos de más de dos décadas de construcción en lo que tiene que ver con la música como una herramienta de desarrollo. Así que eso es un paso de alegría. Ahora, lo que viene en términos inmediatos creo que es el desafío de proyectar esto, a que siga creciendo, pero también cuidar y consolidar lo que ya tenemos. Necesitamos de un desarrollo mayor de nuestro país también y que este desarrollo considere y acompañe la necesidad de invertir en cultura.
La serie futbolera “Ted Lasso” regresa con fiebre mundialista de fondo
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Con la fiebre por el Mundial aún presente, la exitosa serie de fútbol de Apple TV+ “Ted Lasso” regresa luego de una pausa de tres años. Y según su elenco, no fue necesario calentar para volver a la cancha. “Se sintió ridículamente fácil”, dijo a la AFP la actriz Hannah Waddingham, junto a sus compañeros Jeremy Swift y Juno Temple, durante una rueda de prensa previa al estreno de la cuarta temporada, el 5 de agosto.
“Siempre nos sentimos como una familia, desde el primer día”, señaló Waddingham, que interpreta a la presidenta del ficticio club de fútbol inglés AFC Richmond, Rebecca Welton. Swift, quien da vida a uno de los ejecutivos del club, Leslie Higgins, coincidió: “Cuando retomamos la dinámica, todo volvió a fluir enseguida”.
Protagonizada por Jason Sudeikis, “Ted Lasso” cuenta la historia de un entrenador de fútbol americano contratado para dirigir el AFC Richmond, junto a su asistente, el entrenador Beard (Brendan Hunt).
Como antesala del retorno a la pantalla chica, los estadounidenses Sudeikis y Hunt, también productores de la serie, retomaron sus personajes en una aparición sorpresa el 19 de julio en el espectáculo del medio tiempo de la final del Mundial, disputada por Argentina y España en Estados Unidos, en una viñeta en la que presentaron a la estrella del pop Justin Bieber.
Un regreso “muy especial”
La cuarta entrega de la serie lleva por primera vez a los británicos Waddingham, Swift y Temple a Kansas, estado natal de Lasso -y del propio Sudeikis-, para invitarlo a volver al ruedo. El viaje les permitió conocer parte de la inspiración de Sudeikis para crear la serie insignia de Apple TV+, que desde su estreno en 2020 ha ganado 13 premios Emmy.
“Fue una forma muy especial de regresar, un poco fuera de nuestra zona de confort, fue genial”, contó Temple, quien encarna a la carismática modelo reconvertida en la publicista Keeley Jones. En esta temporada, la acción se traslada del vestuario del equipo masculino de primera división del AFC Richmond, al del equipo femenino, que compite en la segunda división.
Entre los rostros conocidos vuelve también Brett Goldstein, como el jugador estrella convertido en entrenador Roy Kent. A ellos se sumarán nuevos personajes con nuevas tensiones y dramas, pero siempre con el foco en el emergente equipo que lucha por su espacio en el terreno.
Faye Marsay, quien se calzó los botines de la aguerrida defensa central Lizzie, señaló que la serie brinda la oportunidad de “arrojar luz sobre los problemas en el deporte femenino y en lo que necesitamos mejorar”. “Y creo que lo hacemos de una forma sutil y elegante”, opinó.
“No estamos tratando de imponerle nada a nadie, sino simplemente mostrar a qué se enfrentan las deportistas, ya sea la maternidad y el intento de compaginarla con una carrera deportiva, las instalaciones o la igualdad salarial”, dijo Marsay. El último episodio de la temporada llegará a Apple TV+ el 7 de octubre.
Esta fotografía muestra proyectiles de la Segunda Guerra Mundial en Le Porge, al suroeste de Francia, el 3 de agosto de 2026. Foto: Romain Perrocheau/AFP
Gigantesco incendio en Francia descubre obuses de la Segunda Guerra Mundial
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El gigantesco incendio cerca de Burdeos, en el suroeste de Francia, dejó al descubierto obuses de la Segunda Guerra Mundial en la localidad de Le Porge, donde ayer lunes todos los residentes pudieron regresar a sus hogares tras varios días de desminado. En este municipio, el más afectado por la destrucción de viviendas en el departamento de Gironda, con más de 180 casas quemadas, cuatro proyectiles de unos 30 centímetros de largo, oxidados y cubiertos de tierra, yacían en el suelo el lunes por la mañana en medio de una parcela carbonizada, constató la AFP.
En una valla, una esquirla de obús abrió un agujero del tamaño de una pelota de tenis. En total, se recuperaron unos 400 proyectiles y municiones, según la prefectura. Los habitantes de dos urbanizaciones, acordonadas durante el desminado, pudieron regresar a sus viviendas el lunes por la noche, varias horas después del retorno a sus casas de los habitantes de los demás barrios, precisó la misma fuente.
“Peligro de muerte, presencia de obuses”, se podía leer en carteles instalados en los alrededores del perímetro. Durante el incendio se oyeron detonaciones que, en un primer momento, se confundieron con la explosión de bombonas de gas, pero podrían deberse a estos proyectiles, según el comandante de bomberos Thomas Mimiague.
Los obuses serán almacenados y posteriormente destruidos en un terreno militar.
Estas municiones, tanto alemanas como francesas, son en su mayoría proyectiles de mortero, con algunos antitanques con carga explosiva. Se cree que quedaron abandonadas durante el conflicto, que se extendió desde 1939 a 1945.
Por otra parte, 375 personas, entre ellas 142 menores, fueron detenidas en relación con los incendios en Francia, según informó el lunes a la AFP el ministerio del Interior.
De estas 375 detenciones, 36 personas ya fueron encarceladas, precisó una fuente cercana a la investigación.
Francia enfrenta una intensa temporada de incendios desde comienzos del verano.
En la zona de Burdeos se produjo el fuego más grave registrado desde 1949. Las llamas arrasaron más de 40.000 hectáreas en unos diez días, aunque no llegaron a afectar las grandes áreas vitivinícolas de Médoc y Graves, dos de las regiones productoras de vino más importantes del país.
La Feria Ore abrirá sus puertas con dos días dedicados al arte y la cultura indígena
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El arte, la tradición y la identidad de los pueblos originarios volverán a reunirse en una nueva edición de la Feria ORE de Arte y Artesanía Indígena, que se desarrollará los días 8 y 9 de agosto, de 09:00 a 20:00, en el Espacio Cultural Staudt (Iturbe 333 casi Mariscal Estigarribia), con acceso libre y gratuito para todo público. La propuesta busca acercar a la ciudadanía al patrimonio cultural indígena y apoyar el comercio justo mediante la venta directa de artesanías.
La feria reunirá a artesanas y artesanos de distintas comunidades indígenas del país, quienes ofrecerán piezas elaboradas con técnicas ancestrales, como cestería, arte plumario, textiles en fibra de caraguatá y algodón, además de tallados en madera de palo santo, entre otras creaciones que reflejan la riqueza cultural del Paraguay.
Además de la exposición y comercialización de artesanías, la programación incluirá presentaciones artísticas y actividades culturales que permitirán a los visitantes conocer de cerca las expresiones, saberes y tradiciones de los pueblos indígenas. La iniciativa constituye un espacio de encuentro entre productores y público, al tiempo de fortalecer la economía de las comunidades participantes y promover la valoración de su patrimonio cultural.
La organización invita a las familias y a la ciudadanía en general a participar de esta experiencia cultural en el Espacio Cultural Staudt, un punto de referencia para actividades artísticas en el Centro Histórico de Asunción, donde durante dos jornadas el talento y la creatividad de los pueblos originarios serán los principales protagonistas.