- Por David Sánchez, desde Cannes (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Momoko Seto, directora japonesa que vive en Francia, ha presentado su largometraje “Planètes” en la clausura de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes 2025. Este film de 75 minutos, con diseño sonoro de Nicolas Becker, sigue a cuatro semillas de diente de león —Dandelion, Baraban, Léonto y Taraxa— que, tras explosiones nucleares que arrasan la Tierra, son lanzadas al cosmos en una odisea visual. “Para ver mejor, hace falta emoción, una historia”, explica Seto, cuya búsqueda de conectar con el ecosistema a través de fenómenos naturales define esta obra.
Nacida en Japón, un país líder en animación, Seto no planeaba dedicarse a este campo. “No quería hacer animación, quería ser artista plástica”, confiesa. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Marsella y luego en Le Fresnoy, en el norte de Francia, antes de establecerse en París para trabajar. “Soy como una semilla de diente de león que se vuela con el viento y aterricé allí”, dice sobre su llegada a Francia. Su incursión en la animación fue accidental, iniciada con cuatro cortometrajes llamados “Planetas Z”, “Sigma”, “A” e “Infinity”, donde experimentó con técnicas para capturar la naturaleza.
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“Planètes” nació tras tres años de escritura junto a su coguionista Alain Layrac. “Entendí que contar una historia permite ver aún más”, afirma Seto, quien transformó su exploración visual en una aventura de cuatro semillas buscando un hogar. El rodaje, que duró 260 días a lo largo de dos años y medio, fue una proeza técnica. En Borgoña, convirtieron una orangerie en un estudio con seis espacios de animación, 17 cámaras, robots y un sistema que sincronizaba luces y disparos. “Era una locura, una gran maquinaria”, admite. También filmaron tres semanas en Islandia, tres meses en Japón, tres semanas en Bretaña y una semana en el sur de Francia.
El film combina animación 3D para los personajes, timelapse para acelerar procesos como el crecimiento de plantas, slow motion con cámaras Phantom para descomponer movimientos rápidos —“una abeja se convierte en águila al volar más lento”—, y macro para magnificar detalles. Seto y su equipo, a veces de solo dos personas junto a su director de fotografía y un ingeniero, innovaron con un brazo robótico y ópticas propias, como un periscopio para tomas subacuáticas en contrapicado. “Cada imagen tiene al menos cuatro capas de fotos o videos”, explica.
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El mayor desafío fue anticipar la luz y el fondo para planos que podían incluir elementos filmados con un año de diferencia. “Hay que saber exactamente la orientación de la luz, su suavidad, para que todo coincida”, detalla. Aunque los productores, familiarizados con los tres meses de rodaje de sus cortos, subestimaron la magnitud del proyecto, Seto describe Planètes como un “OVNI”, un híbrido que no encaja en narrativas tradicionales ni en temas políticos explícitos. Solo incluye una crítica sutil: “Las tres bombas al inicio muestran que el humano se mata a sí mismo, es un poco estúpido”.
Sobre su recepción en Japón, donde el anime domina, es cauta: “No sé si será popular, pero como no habla, es accesible a todos”. Tras Cannes, “Planètes” competirá en la sección oficial de Annecy, el festival más importante de animación, consolidando a Seto como una voz única.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Francia decreta toques de queda parciales para frenar ola de disturbios y saqueos
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció este lunes “toques de queda” en varios puntos de Francia, cuando el gobierno se encuentra bajo presión para poner fin a los disturbios y saqueos registrados desde el fin de semana. Una multitudinaria protesta convocada el sábado contra el alto costo de la vida degeneró en escenas de violencia y pillajes en las principales ciudades de Francia, que dieron la vuelta al mundo.
Cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges incendiado, autos quemados, choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad... Las autoridades describieron un caos “sin precedentes”, que continuó el domingo en la noche.
El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió este lunes “fallos” en la gestión policial de los disturbios y pidió “nuevos modos operativos” para “poner fin a los fenómenos de barricadas y saqueos”.
Tras una reunión de crisis, su primer ministro rechazó imponer un estado de emergencia y abogó por “toques de queda parciales”. La lista de lugares afectados debe conocerse durante la tarde.
Algunas medidas ya se anunciaron. En Marsella se prohibieron manifestaciones entre las 12:00 y las 20:00 de este lunes, y la ciudad de Denain, cerca de la frontera con Bélgica, decretó ya un toque de queda nocturno hasta domingo.
Ciudades de Bélgica e Italia también registraron el fin de semana protestas contra el encarecimiento de la vida, que terminaron con enfrentamientos entre la policía y manifestantes, y saqueos.
“Los incendios provocados, los saqueos y los ataques contra individuos o edificios públicos son inaceptables”, subrayó el vocero de la Comisión Europea, Markus Lammert, que llamó a Francia a “proteger” el derecho a manifestar pacíficamente.
“El poder desertó”
A seis meses de la elección presidencial, a la que Macron ya no puede presentarse, la situación puso contra las cuerdas al gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos ni de responder a las reivindicaciones de los manifestantes.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció una pérdida de control de la policía en “algunas ciudades” durante las protestas, que se saldaron con más de 2.500 arrestos y unos 1.000 agentes heridos.
“El poder desertó por completo”, criticó el presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, cuya candidata a la presidencial, Marine Le Pen, lidera los sondeos.
“Si hay alborotadores, es porque hay movimientos sociales y porque hay una forma de degradación de ese movimiento social que está organizada por el gobierno”, lamentó el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire.
En un esperado discurso televisado el domingo por la noche, que siguieron 16,7 millones de telespectadores, Macron prometió firmeza y acusó de los disturbios a “grupúsculos de ultraizquierda” y a “delincuentes”.
Pero no realizó ningún anuncio para paliar el malestar social, aunque mantuvo un viaje a Oriente Medio con el objetivo de asegurar volúmenes de petróleo y diésel para bajar los precios.
El gobierno cifró en “al menos 3.000” los comercios afectados por los saqueos y anunció medidas de desempleo parcial a partir del martes y un “fondo de apoyo específico” para los comerciantes.
“Prudencia”
Muestra de que la situación sigue tensa, manifestantes bloquearon este lunes el acceso del Louvre, en apoyo al movimiento estudiantil que reclama mejores condiciones en los liceos desde finales de septiembre.
Y el movimiento de los chalecos amarillos, que ya protagonizó importantes protestas sociales en 2018 y 2019, anunció nuevas manifestaciones el próximo sábado, en la línea de la movilización que impulsaron el 17 de octubre.
La situación se sigue con preocupación fuera de Francia.
Su vecina Alemania llamó a sus ciudadanos a la “prudencia”, ya que “no se pueden excluir (...) nuevos disturbios en los próximos días”.
En estos últimos meses convulsos de su presidencia, Macron y su gobierno se encuentran también bajo presión a nivel internacional por el elevado nivel de su deuda, que se recrudeció este lunes.
El rendimiento de la deuda soberana a 10 años subía en los mercados reavivando los temores, cuando el gobierno, en minoría, busca aprobar ante el Parlamento un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares) en 2027. “Si estos disturbios refuerzan el apoyo a Marine Le Pen, hostil a la Unión Europea, podríamos asistir a nuevas caídas de la moneda única”, advirtió Kathleen Brooks, analista de XTB.
Fuente: AFP.
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Macron reconoce fallos en la seguridad tras la ola de violencia y saqueos en Francia
El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió este lunes “fallos” en la gestión policial de los disturbios que estallaron el fin de semana en Francia, un día después de que su discurso televisado, en el que pidió firmeza, no apaciguara las críticas. Una multitudinaria protesta convocada el sábado contra el alto costo de la vida degeneró en disturbios y saqueos en las principales ciudades de Francia, donde se registraron escenas de caos que dieron la vuelta al mundo.
Cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges incendiado y el de Marsella dañado, autos quemados, choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad... Las autoridades describieron un caos “sin precedentes”, que continuó el domingo en la noche. A seis meses de la elección presidencial, a la que ya no puede presentarse Macron, la situación puso contra las cuerdas al gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos ni de responder a las reivindicaciones de los manifestantes.
“El poder desertó por completo”, criticó el presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, cuya candidata a la presidencial, Marine Le Pen, lidera los sondeos. “Si hay alborotadores, es porque hay movimientos sociales y porque hay una forma de degradación de ese movimiento social que está organizada por el gobierno”, lamentó el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire. El movimiento de los chalecos amarillos, detrás de la movilización del 17 de octubre, anunció nuevas protestas el próximo sábado.
“Fallos”
El mandatario centroderechista reconoció “fallos en la anticipación y la inteligencia” que propiciaron los recientes disturbios, pero rechazó la dimisión de su ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó la presidencia.
Macron pidió a Nuñez “que ponga en marcha lo antes posible sobre el terreno nuevos modos operativos” para que la policía pueda “poner fin a los fenómenos de barricadas y saqueos”, agregó.
El ministro del Interior reconoció por su parte una pérdida de control de la policía en “algunas ciudades” durante las protestas, que se saldaron con más de 2.500 arrestos y unos 1.000 miembros de las fuerzas de seguridad heridos.
Su par de Justicia, Gérald Darmanin, entonó el mea culpa al reconocer que las autoridades han “fallado indiscutiblemente” y achacó las protestas a grupos de “ultraizquierda”, que consideró una “amenaza” para el país.
Las autoridades prohibieron este lunes “concentraciones y manifestaciones” en Marsella, la segunda ciudad de Francia y donde, según la prefectura, hubo hasta 30.000 saqueadores.
En un esperado discurso televisado el domingo por la noche, que siguieron 16,7 millones de telespectadores, Macron reiteró su firmeza contra unos alborotadores que “pagarán” y “responderán” de sus actos.
Pero no realizó ningún anuncio para paliar el malestar social de los entre 550.000 y 800.000 manifestantes que protestaron por el encarecimiento de la vida o para reclamar más medios en los liceos, aunque pidió no confundirlos con los autores de disturbios.
El mandatario mantuvo no obstante un viaje este lunes a Oriente Medio con el objetivo de asegurar volúmenes de petróleo y diésel para bajar los precios.
Muestra de que la situación sigue tensa, manifestantes bloquearon este lunes el acceso del Louvre, en apoyo al movimiento estudiantil y para denunciar “la represión policial”, informaron a AFP dos sindicatos y la dirección del museo más visitado del mundo.
Tensión en las bolsas
En estos últimos meses convulsos de su presidencia, Emmanuel Macron y su gobierno se encuentran también bajo presión a nivel internacional, por el elevado nivel de su deuda al que se suman ahora los disturbios y saqueos en Francia. La Bolsa de París caía este lunes un 1,23 %, reavivando los temores sobre la deuda cuando el gobierno, en minoría, busca aprobar ante el Parlamento unos presupuestos para 2027 que prevén un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares).
Esta violencia “no ayudará a que la comunidad internacional se sienta plenamente cómoda comprando” los bonos del Estado francés, advirtieron los expertos de Deutsche Bank. “Si estos disturbios refuerzan el apoyo a Marine Le Pen, hostil a la Unión Europea, podríamos asistir a nuevas caídas de la moneda única”, advierte Kathleen Brooks, analista de XTB.
Fuente: AFP.
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Francia: 2.400 detenidos y 1.000 policías heridos
El presidente Macron prometió Firmeza luego de que ayer estallaran nuevos disturbios con destrozos de tiendas.
- AFP
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, aseguró ayer domingo que “nada justifica” ni “excusa” los disturbios y saqueos registrados la vís-pera en plenas protestas con-tra el encarecimiento de la vida y prometió que los auto-res de estos actos, que conmocionaron el país, “pagarán”. A seis meses de la elección presidencial, a la que ya no puede presentarse, el caos registrado el sábado las gran-des ciudades puso bajo presión al Gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos.
Cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges incendiado y el de Marsella dañado, autos quemados, choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad,... las autoridades describieron un caos “sin precedentes”, que dejó casi 2.400 detenidos y unos 1.000 policías heridos. “Todos sentimos esta noche rabia y vergüenza (...) Ver las calles de nuestras ciudades devastadas de este modo es insoportable”, lamentó el mandatario, que prometió “ayudas rápidas” a los comerciantes afectados por los saqueos, que continuaron ayer domingo. A los autores de los disturbios y saqueos, de los que acusó a “grupúsculos de extrema izquierda” y a “delincuentes”, les dijo que “pagarán” y “responderán” de sus actos.
“Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa”, agregó. El mandatario centroderechista, que desde 2017 enfrentó varias oleadas de protestas sociales y disturbios urbanos, pidió en cambio no “confundir” a los vándalos con quienes llevaron a las calles sus reivindicaciones “legítimas” en manifestaciones multitudinarias. Su esperado discurso a los franceses llega después de que, a lo largo del día, la oposición pidiera explicaciones y respuestas al Gobierno.
El presidente dijo que las autoridades podrían prohibir “si fuera necesario” determinadas manifestaciones los próximos días, pero evitó anunciar medidas drásticas. La líder ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos de la presidencial, criticó un “poder macronista exhausto, agotado, desorientado”, y “una profunda crisis de confianza y de autoridad que hace pesar una amenaza sobre la democracia”.
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La supervivencia de Bond frente a la desaparición de Werner Bredebusch
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
Eran tiempos –aquellos– de presuntos buenos y presuntos malos. El cine nos mostraba sin descanso las “diferencias” entre dos modelos políticos: capitalismo y socialismo.
Lentamente llegué –aquella tarde de diciembre– hasta Le Rock, en 50 entre Quinta y Sexta Avenidas en NYC. Unos cuantos pasos atrás quedaron el Radio City Music Hall, los teatros, los neones y el MoMA (Museo de Arte Moderno). Recorrer las grandes tiendas me agotó. Sentado a una de las mesas, mientras esperaba, mis ojos se extraviaron sobre el Rockefeller Plaza.
“Vesper Martini”, ordené a la mesera que puso fin a mis abstracciones. “Shaken, not stirred with two olives”, precisé sonriendo cuando advertí que por el tono que puse para expresar mi comanda simpatizamos. “Agitado, no revuelto”, replicó amablemente en perfecto español. Claramente, ambos sabíamos de qué hablábamos. Reímos.
DB (54), querido amigo, académico y colega periodista, llegó en ese momento aterido de frío. Como a mí, el clima fresco y húmedo de cada atardecer en aquella ciudad en la que anochece temprano también lo convenció de buscar refugio. Sin embargo, desde la calidez en Le Rock, ambos lamentamos que la nieve que –como miles– imaginamos que habríamos de encontrar para transitar una Navidad blanca, como en las pelis pochocleras, no quería llegar.
UN BRINDIS
Recibí mi martini. “Lo mismo para mí”, ordenó DB. Levantamos nuestras copas. “Por Bond… por James Bond” … y por Ian Fleming (1908-1964), respondí. La primera de las novelas de la saga de Bond que leí fue Casino Royal (1953). Me atrapó. El comandante Fleming, periodista, escritor y agente de la inteligencia británica durante la Segunda Guerra Mundial, con aquellas aventuras disparó mi imaginación. No cumplía todavía los doce años. Tal vez haya sido noviembre de 1962. Unos pocos días antes había finalizado la Crisis de los Misiles en Cuba que, durante trece días, puso al mundo muy cerca del abismo nuclear.
Pero el caso es que, mientras que John Fitzgerald Kennedy (1917-1963), trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos; Nikita Jruschov (1894-1971), premier de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS); y el papa Juan XXIII (1881-1963) agotaban buena parte de sus horas en diálogos telefónicos para bajar las tensiones prebélicas, las historias de espías y las operaciones de espionaje circulaban a destajo en las páginas de la prensa mundial.
Se calentaba la Guerra Fría. Después de aquella lectura, a lo largo de varios años siguieron siete más. “Los diamantes son eternos” (1956); “Dr. No” (1958); “Operación trueno” (1961); “Desde Rusia con amor” (1957); “Goldfinger” (1959); “La espía que me amó” (1962); y “Moonraker” (1955).
¿Se entrelazaban aquellos relatos literarios con la vida real de Fleming? ¿Por qué no? De todas formas, imaginar que sí me encantaba. Hasta tal punto que, en la adolescencia, aquello que leí e imaginé tuve la alegría de verlo en el cine. “James Bond es parte de nuestras vidas”, comenté con los amigos y las dos amigas de la siempre esperada tertulia de cada viernes que suele finalizar cuando el sábado clarea.
ENCUENTRO
“Bond también es parte nuestra”, replicó rápidamente Delia G. Luego de anunciar que esperábamos a un viejo amigo “al que no veo desde largo tiempo”, comenté que unos pocos días atrás el –5 de octubre– se celebró el Día Mundial de James Bond. Fue sorpresa para todos y ellas. Así sucede desde 2012. La efeméride se instituyó después que lo propusiera Twentieth Century Fox Home Entertainment junto con las empresas EON Productions, Metro-Goldwyn-Mayer Studios y Sony Pictures Entertainment.
Por esos días la franquicia que lleva el nombre de la creación literaria de Fleming cumplía medio siglo. A partir de aquellas obras que –cuando se iniciaban los 60, en el siglo pasado– supimos que se encontraban entre las lecturas preferidas del presidente Kennedy, se hicieron veintiséis películas dentro de la franquicia cuyos derechos pertenecen a EON– y dos por fuera de ella.
La historia del cine registra que media docena de actores compusieron al 007 y tuvieron en cada oportunidad actoral, como él, “licencia para matar”. Barry Nelson (1917-2007), australiano, en 1954, fue el primero en hacerlo. Compuso el personaje en “Casino royale”, que se produjo para la tele norteamericana. Sin embargo y pese a que primereó, sir Sean Connery (1930-2020), que lo interpretó después en siete oportunidades, es el que más recordamos varias generaciones que, también con él trashumamos la Guerra Fría.
Y, aunque otros como el australiano George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierre Brosnan, Daniel Craig y hasta el mismísimo David Niven (¡actorazo!), preferido de Fleming, también lo intentaron, no son, no fueron ni serán Bond como lo fue y lo sigue siendo sir Sean Connery, al que fue muy difícil luego percibirlo –en 1990– como el capitán Marko Ramius, comandante del Octubre Rojo, un poderoso submarino soviético de clase Typhoon, indetectable, con el que procuraba llegar sumergido y silencioso hasta la costa este de los Estados Unidos para desertar.
CHOQUE DE MODELOS
Eran tiempos –aquellos– de presuntos buenos y presuntos malos. El cine nos mostraba sin descanso las “diferencias” entre dos modelos políticos: capitalismo y socialismo. Por allí transitan nuestros diálogos y recuerdos cerca de la medianoche de este viernes. Por si algún condimento faltara para aderezar la memoria, recordé que desde “algunos meses atrás la productora Barbara Dana Broccoli (66) busca a un nuevo actor para que protagonice a Bond (para que el veterano espía sea) reinventado en el próximo capítulo”.
JT, con los ojos clavados en su teléfono inteligente, agrega que Broccoli apuntó que “cuando el mundo decía que ‘la Guerra Fría ha terminado, que el Muro (de Berlín) ha caído, que Bond está muerto, que no hay necesidad de resucitarlo poque el mundo está en paz y ahora no hay villanos’, ¡estaban tan equivocados! (porque) hicimos ‘Golden eye’ con Pierre Brosnan y fue un éxito”.
El último Bond fue Daniel Craig (58), que en 2021 protagonizó “Sin tiempo para morir” con éxito de taquilla. El tertuliano que llega desde lejos, finalmente, enriqueció el encuentro. Cinéfilo y también seguidor de James Bond, no se demoró para poner en común una opinión que escuchamos con silenciosa atención.
ARQUEOLOGÍA DE LO PASADO
“El cine también es –acaso– la arqueología de lo pasado, pero también, por qué no, de lo reciente y de lo actual”. ¿Arqueología? “Sí. Rubén Montoya, doctor en arqueología español, sostiene que ‘lo emocionante’ de esa disciplina es como el puzle de la historia siempre violenta; de luchas continuas; pero también de la cruel dominación de una mínima elite sobre la inmensa mayoría de esclavos y de la plebe’... y, justamente, por esa característica, es que permite ver que todo se repite, como si nos moviéramos sin ir a ninguna parte en una interminable Cinta de Moebius (Möbius) pero, desde algún tiempo, todo pareciera ser un poco más complejo”, agregó y remató: “Tengo la convicción más profunda de que esto –la cotidianidad de nuestra tan maltratada aldea global– no viene fácil ni mucho menos sencilla”.
SN (48), de quien solo puedo revelar sus iniciales porque todas nuestras charlas son –por llamarlas de alguna manera– “privadas”, aunque tanto los temas como las consecuencias que suponemos que cada uno de ellos acarrea, finalmente, y aún sin ser públicos, en sus efectos, sí lo son.
Largo ha sido, hasta estas primeras horas de un sábado que aún no se enciende, el tiempo que pasó sin vernos. Corresponsal de prensa internacional desde muy joven (que aún lo es), viajero incontenible, las historias que atesora son claramente deliciosas. Atrapantes y, vale admitirlo, en ellas también guarda celosamente el recuerdo de situaciones dramáticas, trágicas, desoladoras que presenció y narró con formato periodístico.
FRATERNA AMISTAD
Aunque no las priorice ni destaque, sé no son pocos los momentos en que su vida peligró. Como en los tiempos lejanos, trajo –“para ofrendar a la fraterna amistad”– dos botellas de Tenuta Delle Terre Nere Etna Rosso del 2022. “Y… ¿cómo va la vida, S…?”, preguntó JM. “A veces pienso que el mundo entero se divide en dos”, respondió. Lacónico y con tristeza en sus ojos. ¿Y cuáles son los polos de ese binarismo?, quise saber. “Sencillo, hermano tan querido: se agrupan, respectivamente, entre los que dividen el mundo en dos y los que no”, respondió en tono doctoral.
Alguna levantó su copa en aprobación. Nos envolvió un breve silencio en apariencias reflexivo. Carraspeó, rió y, rápidamente, reímos. Mucho. “Lo dicho, debo confesarlo, no es mío. Es palabra de Gloria Steinem (1934-2026), colega periodista que vio el sol por vez primera en Ohio y cerró sus ojos en NYC cuando el sol ya se había marchado un puñado de días atrás. Su partida me afectó”, confesó.
Los copones, en esa incipiente madrugada de sábado, se cargaron con la ofrenda que este amigo-hermano trajo desde el sur de Italia para celebrar este flamante reencuentro. Con el suave sabor de las Nerello Mascalese en nuestros paladares estalló la fuerza incontenible del Etna. En tan respetuoso como litúrgico silencio dejamos que volaran recuerdos y pensamientos sin asociarlos con la palabra. Brindamos “por la vida, la amistad y la paz”.
“Es que los tiempos de Bond –y de alguna forma los nuestros– fueron los de la bipolaridad, los dos bloques, los del Estado Nación, los inmediatamente después del Holocausto, de los dos bombardeos nucleares en Hiroshima y Nagasaki, los de las batallas por la liberación, los de Vietnam, Argelia, Indochina, el Concilio Vaticano II…”, comenzó lentamente a explicar JT, estudioso de la ciencia política y de las relaciones internacionales.
PRODUCCIÓN DE SENTIDOS
“Los intereses de quienes lideraban la industria cinematográfica estaban totalmente asociados con las emergencias de la posguerra y, en aquel contexto, con sus productos procuraban producir sentido y a Bond lo plantaban con todo aquello por lo que era posible matar o morir. El mundo libre, no a la opresión, el libre comercio. ¡Bond era presentado como poseedor de todo lo bueno!”, agregó.
“Spectre, los agentes soviéticos, los empresarios megalómanos voraces, los capitalistas inescrupulosos, antiéticos, SMERSH, los chinos eran todo lo malo, lo despreciable y… a todos era necesario vencerlos y era ese el momento en que aparecía Bond… James Bond para hacerlo”, añadió.
¿Quiénes son hoy las y los buenos y/o quiénes las y los malos? “Allí, justamente, está la más relevante de las complejidades para reinventar a Bond y a sus enemigas y/o enemigos…”, apuntó SN. “¡Dilemático y dicotómico…!”, expresó JM.
“El dilema principal a resolver para un ‘agente del mundo libre con licencia para matar’, como lo es Bond, es saber dónde está parado, cuáles son sus instrucciones, tener claro quiénes son sus enemigos, sus blancos potenciales. Tendría que observar con mucha atención para entender a líderes presuntamente libres que públicamente destacan y elogian que sus homólogos –tradicionales adversarios (como lo son China y Rusia, en el cine de los tiempos de Bond)– sean crueles, opresores, que ataquen países aliados”.
OTROS OJOS
Durante el verano que pasó, en Netflix, pude volver a ver las veintiséis películas de James Bond. Las vi “con otros ojos”, como se solía decir algunas décadas atrás. A James lo percibí machista y hasta casi misógino. Sus presuntos enemigos no se diferenciaban demasiado de sus mandantes. Sus armas y herramental secretos de alta complejidad por estos tiempos actuales han dejado de serlo porque devinieron en dispositivos de uso personal, doméstico y/o profesional.
Espiar parece cosa de casi todos los días. En 1966, Umberto Eco, en un ensayo magistral al que llamó “El caso Bond” que incluyó en “Apocalípticos e integrados” –una de sus obras más conocidas y reconocidas– se adelantó a estos tiempos y desveló los patrones repetitivos que contiene cada historia literaria y cinematográfica; decodificó y caracterizó con precisión a los villanos arquetípicos a los que perseguía y enfrentaba; y encuadró aquellos elementos en el esquema binario del entramado narrativo.
Eco describió el mito creado, pero sin haberlo hecho ni mucho menos intentado en forma explícita, también permite pensar que se trata de un producto epocal para un mundo que ya no es. En aquella bipolaridad, el agente secreto Werner Bredebusch, quien en algunas oportunidades decía llamarse Achim Detjen, para trabajar mucho más encubierto fue interpretado por Armin Mueller-Stahl (95).
ANTAGONISTA
La industria del entretenimiento de la televisión en la República Democrática Alemana (RDA) lo creó con notable éxito para confrontar a Bond con parámetros argumentales ideológicos bien opuestos. La serie que fue llamada “La visera invisible” (Das unsichtbare Visier). Holitz no trashumaba por exclusivos hoteles cinco estrellas, ni se asomaba por casinos lujosos y elitistas, cultivaba la sobriedad, era un intelectual orgánico (como se autodenominaba Antonio Gramsci [1891-1937]), defendía a ultranza a la clase obrera, era leal al Partido Comunista y poseía una muy sólida e internalizada conciencia de clase.
¿A quiénes perseguía para terminar con ellos, ellas y sus conspiraciones contra los pueblos? A villanos capitalistas. A diferencia de Bond, el agente Bredebusch (también Detjen) se derrumbó con el paso del tiempo. Mueller-Stahl devino en disidente. La RDA, en 1976, lo agregó a un listado de artistas vetados por el régimen del presidente Erich Honecker (1912–1994), también secretario general del Partido Socialista Unificado de Alemania entre 1971 y 1989.
El “fin de la bipolaridad”, las “deconstrucciones ideológicas”, el “multilateralismo”, la “posmodernidad”, la “posverdad”, las “comunicaciones en red”, los “permanentes desarrollos tecnológicos”… son algunas de las hipótesis que sin argumentos sólidos ni mucho menos únicos o, por lo menos, consensuados ampliamente, con los que se intenta explicar estos fenómenos que se verifican cuando se analizan los consumos culturales. El amanecer se hace presente. Coincidimos para despedirnos en un brindis “por la vida y la paz”.