Festival español presentó las miradas femeninas de Bogoshorts
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Por David Sánchez, desde Aguilar de Campoo (España), X: @tegustamuchoelc (*).
Es casi irreal imaginar que un pequeño pueblo de menos de 7.000 habitantes, como Aguilar de Campoo, en la provincia de Palencia (España), se convierta en el escenario de un evento cinematográfico de relevancia internacional. Sin embargo, del 29 de noviembre al 8 de diciembre, el Festival de Cortometrajes de Aguilar de Campoo (AFF) reafirmó su posición como uno de los festivales más destacados de su tipo, atrayendo a cineastas de todo el mundo. Este año, la sección Bogoshorts, dedicada al talento colombiano, resaltó el trabajo de cuatro jóvenes directoras: Kathy Mitrani, Carla Melo, Ingrid Pérez y Angélica María Torres, quienes exploran con sensibilidad y profundidad los matices de la experiencia humana.
Una selección que refleja diversidad narrativa
Los cortometrajes seleccionados abordan una amplia variedad de temas y estilos, desde animación hasta acción real, mostrando una mirada profundamente colombiana pero universal al mismo tiempo. Estos trabajos destacan no solo por su excelencia técnica y narrativa, sino también por su representación femenina, un avance significativo en un sector donde las mujeres todavía luchan por obtener mayor visibilidad y reconocimiento.
En el aniversario de la muerte de su esposo, Marisol se enfrenta a miedos y supersticiones cuando una obra cercana desentierra restos humanos. Mitrani utiliza un lenguaje visual inquietante para explorar la línea entre lo espiritual y lo psicológico, mostrando cómo las coincidencias pueden reavivar emociones enterradas.
- “La perra” de Carla Melo
Con elementos de realismo mágico, este cortometraje, presentado previamente en el festival de Cannes, sigue la historia de una joven que, adoptando la apariencia de un ave, deja atrás a su madre autoritaria y a su perro fiel para explorar su sexualidad. Melo desafía las normas familiares y sociales que limitan la identidad femenina, usando imágenes potentes y una narrativa cargada de simbolismo.
- “Mañana” de Ingrid Pérez
En este relato conmovedor, Rocío, una niña emocionada por su primera comunión, descubre la infidelidad de su padre con la costurera de su vestido. A través de esta revelación, la directora aborda la pérdida de la inocencia y el contraste entre los rituales familiares y las complejidades de las relaciones humanas.
- “Pirsas” de Angélica María Torres
Este documental íntimo y poético reconstruye una tragedia familiar: la muerte del hermano de la directora y otros 10 scouts en una avalancha mientras ascendían al nevado del Ruiz. Torres convierte su dolor personal en una reflexión universal sobre el duelo, la resiliencia y las formas en que las familias encuentran consuelo frente a la pérdida.
La presencia de estas directoras en un evento tan prestigioso como el AFF reafirmó la relevancia del cine colombiano en el escenario internacional. Cada uno de estos cortometrajes sirve como una ventana a las sensibilidades, desafíos y emociones que atraviesan las narrativas de Colombia, a la vez que posiciona a las mujeres como voces indispensables en el cine contemporáneo. El AFF no solo es un escaparate para el talento emergente, sino también un puente que fortalece los lazos culturales entre Colombia y España, celebrando historias que trascienden fronteras.
El auge del cine femenino y latinoamericano
En un momento en que la representación femenina sigue siendo una prioridad en la industria cinematográfica, la selección de estas cineastas en el AFF 2024 es motivo de orgullo y celebración. Sus obras no solo ponen de manifiesto el talento y la diversidad del cine colombiano, sino que también impulsan la conversación sobre la importancia de las perspectivas femeninas en el arte.
Con su tradición de más de tres décadas, el Festival de Aguilar de Campoo demuestra que incluso los pueblos más pequeños pueden albergar historias de gran trascendencia para el mundo. Este año, con las miradas femeninas de Bogoshorts, el cine colombiano reafirma su lugar como un referente en la narrativa global.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Ninon Borsei (izquierda) protagoniza "Un détour par Diane" de la belga Ann Sirot y el francés Raphael Balboni, en estreno en Orizzonti. Foto: Gentileza
Venecia 2026: crítica de “Diane in the Loop”, incómoda y sorprendente
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Por David Sánchez, desde Venecia (Italia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay películas que parecen pequeñas hasta que uno empieza a tirar de los hilos y descubre que debajo de una historia aparentemente sencilla hay una cantidad de temas considerable. “Diane in the Loop”, de Ann Sirot y Raphaël Balboni, pertenece a esa categoría. Una película incómoda, divertida, extraña y, sobre todo, sorprendentemente inteligente, que utiliza el humor y el absurdo para hablar de feminismo, trauma, maternidad, deseo, memoria y de una generación que parece haberse especializado en encontrar motivos para sentirse ofendida.
Entre recordar y olvidar
Diane desprecia a los hombres tanto como los desea. Su madre fue violada tres años antes de que ella naciera y, cuando Diane descubre esta circunstancia, convierte su vida en una especie de misión vengadora. Su madre, sin embargo, tiene otras preocupaciones: quiere recuperar el tiempo perdido y convertirse, por fin, en la mujer que siempre quiso ser. Entre una hija obsesionada con recordar y una madre que necesita olvidar, la película construye una relación familiar llena de contradicciones. Y ahí está precisamente una de sus mayores virtudes: nunca parece tener una única lectura.
Las muchas capas de Diane
Uno de los grandes aciertos de la película es la construcción de su protagonista. Diane parece tener, en principio, una personalidad perfectamente definida: sabemos qué piensa, qué detesta, qué le indigna y cuál es su posición frente a los hombres. Pero cuanto más avanza la película, más evidente resulta que debajo de esa aparente seguridad hay muchas capas.
No es la misma Diane cuando está frente a su madre que cuando se relaciona con su padre, ni cuando habla de los hombres, ni cuando se enfrenta a sus propios deseos. Hay una Diane hija, una Diane mujer, una Diane marcada por la historia de su madre y otra que intenta construir su propia identidad a partir de ella. Y todas conviven en el mismo personaje, a veces de manera armónica y otras en abierta contradicción.
Lo interesante es que los directores no necesitan explicarlo constantemente. Lo hacen aparecer en las situaciones, en las conversaciones, en los silencios y, sobre todo, en la evolución del personaje. Diane comienza aferrada a unas certezas que parecen inamovibles y termina descubriendo que quizá no todo pueda organizarse según el esquema de buenos y malos con el que había construido su visión del mundo.
Sandrine Blancke y Ninon Borsei en "Un détour par Diane" de la belga Ann Sirot y el francés Raphael Balboni, en estreno en Orizzonti. Foto: Gentileza
Cuando las palabras cambian de sentido
Hay momentos particularmente brillantes en los que los diálogos adquieren un significado completamente distinto dependiendo de cómo se presenten. Por ejemplo, ese encuentro con el ciclista que tiene problemas con la bicicleta o las conversaciones mientras toman algo que ni siquiera parece realmente una copa, sino más bien un zumo. De repente, un gesto cotidiano se vuelve extraño. Lo que escuchamos parece tener un sentido y, cuando las imágenes aportan el contexto, descubrimos otro. Es como si los directores estuvieran jugando constantemente con nuestra percepción.
Ese mecanismo resulta especialmente interesante porque obliga al espectador a pensar. Los comentarios, sacados de contexto, pueden parecer ofensivos, absurdos o incluso terribles; colocados después junto a las imágenes, adquieren otra dimensión. La película juega con esa distancia entre lo que se dice y lo que realmente está ocurriendo, y lo hace con una ligereza que evita que todo se convierta en una tesis doctoral sobre la sociedad contemporánea.
El foco también cuenta
También hay una utilización del lenguaje cinematográfico especialmente elegante. En la escena de la playa, cuando el chico y la chica están hablando, el juego de enfoque y desenfoque resulta casi hipnótico: cuando habla él, el plano dirige nuestra atención hacia él; cuando habla ella, cambia el foco y pasa a ser ella quien domina visualmente la escena. Es un recurso sencillo, pero muy inteligente, porque convierte una conversación aparentemente normal en una pequeña coreografía visual.
La generación de cristal entra en escena
Y entonces aparece uno de los aspectos más divertidos —y también más incómodos— de la película: su retrato de determinadas sensibilidades contemporáneas.
“Diane in the Loop” parece disfrutar provocando a esa parte de la sociedad que analiza cada comentario, cada palabra y cada gesto como si estuviera ante un tribunal permanente. Las protagonistas pueden convertir prácticamente cualquier situación en un motivo de indignación. Y la película se permite una ironía bastante evidente sobre ese progresismo llevado al extremo, sobre esa necesidad de encontrar siempre algo que señalar, corregir o denunciar.
La gracia está en que los directores no parecen interesados en decirnos simplemente quién tiene razón. Más bien colocan a sus personajes en situaciones incómodas y dejan que sean ellos mismos quienes se contradigan. Es una generación con mandíbula de cristal y, paradójicamente, puño de hierro: extremadamente sensible cuando recibe una ofensa, pero perfectamente capaz de ser brutal cuando considera que la razón está de su lado. La película encuentra ahí un filón cómico considerable.
El trauma de una generación a otra
Pero sería quedarse en la superficie reducir “Diane in the Loop” a una sátira sobre feminismo o sobre la llamada “generación de cristal”. Lo realmente interesante es cómo conecta esa actitud de la hija con la experiencia de la madre. Cuando Diane se queja por cuestiones que su madre considera pequeñas, aparece ese contraste demoledor entre dos generaciones de mujeres. La madre parece pensar: “Lo que yo viví sí fue grave”. Y ahí la película introduce una pregunta mucho más interesante: ¿qué ocurre cuando una generación hereda un trauma, pero vive en un mundo completamente diferente al de quien lo sufrió originalmente?
Nunca es demasiado tarde
La madre, además, no quiere quedarse atrapada en el pasado. Que vuelva a estudiar es un detalle precioso porque introduce una idea muy sencilla y muy poderosa: nunca es demasiado tarde para recuperar la propia vida. Después de todo lo ocurrido, todavía existe la posibilidad de empezar de nuevo. Frente a la obsesión de Diane por lo que sucedió, su madre mira hacia lo que todavía puede suceder.
Caen las caretas
Y es precisamente en la evolución de Diane donde la película adquiere una dimensión todavía más interesante. Porque su transformación no consiste simplemente en cambiar de opinión: consiste en descubrir que sus propias certezas también pueden ser una prisión.
La gran contradicción que plantea la parte final es especialmente estimulante. Algo que, en principio, debería caernos mal termina cayéndonos bien. Un personaje, una situación o una relación que habíamos aprendido a mirar desde un determinado prejuicio empieza a adquirir otra dimensión. Y entonces la película hace algo que parece sencillo, pero que no lo es: nos obliga a revisar nuestro propio juicio.
Aquí empiezan a caer los mitos, las caretas y, sobre todo, los prejuicios. Lo que parecía blanco o negro adquiere una gama de grises mucho más humana. Y Diane, que durante buena parte del metraje parece querer imponer al mundo una determinada manera de entender las cosas, acaba aprendiendo algo bastante más difícil: que buscar el bienestar y la felicidad personal también puede significar apartar determinadas ideas preconcebidas.
No se trata de traicionar sus convicciones, sino de aceptar que la vida es mucho más contradictoria que cualquier discurso. Que podemos desear aquello que creíamos que no debíamos desear. Que podemos sentir simpatía por quien pensábamos que debíamos rechazar. Y que quizá madurar consiste precisamente en aprender a convivir con esas contradicciones.
Humor para hablar de cosas serias
Y entre todo esto, el humor está siempre presente. Incluso cuando la película se acerca a asuntos dolorosos, nunca pierde esa capacidad para introducir una situación absurda, una conversación incómoda o una pequeña ironía que rompe la solemnidad. Los directores parecen tener muy claro que hablar de temas importantes no obliga necesariamente a ponerse trascendentales.
Poesía en imágenes
Visualmente, además, vuelven a demostrar una sensibilidad extraordinaria. Hay imágenes que parecen salidas directamente de un sueño, como ese momento en que las dos mujeres están en la cama mientras caen plumas desde el cielo. Es poesía cinematográfica, pero sin necesidad de subrayarla. La imagen es bella, extraña y ligeramente absurda, exactamente como buena parte de la película.
Una película que podría con todo
Lo más sorprendente es precisamente el equilibrio. Hay muchísimos temas: maternidad, deseo, violencia, memoria, feminismo, generaciones, identidad, trauma, humor, segundas oportunidades… En manos de otros directores, semejante cantidad de ingredientes podría convertirse fácilmente en un batiburrillo. Aquí, en cambio, todo está razonablemente bien entrelazado. La película sabe cuándo profundizar y cuándo quitar hierro a lo que está contando.
Dos directores a seguir
Ann Sirot y Raphaël Balboni ya habían demostrado su talento con “Le Syndrome des amours passées”, otra película maravillosa que pasó por Cannes. Con “Diane in the Loop” confirman que aquello no era casualidad.
Y también vuelve a poner en valor algo que el cine belga francófono lleva años haciendo especialmente bien: encontrar pequeñas historias, aparentemente modestas, y convertirlas en auténticas pepitas de oro. Películas que quizá no llegan con el ruido de las grandes producciones, pero que consiguen algo mucho más difícil: sorprenderte, incomodarte y hacerte pensar mientras te estás riendo.
Una pepita de oro en Venecia
Presentada en la sección Orizzonti de Venecia, “Diane in the Loop” podría haber encajado perfectamente en la competición oficial. Porque tiene personalidad, ideas, humor y una mirada cinematográfica propia. Es una película maravillosa, de esas que recuerdan por qué los festivales siguen teniendo sentido: para descubrir pequeñas obras capaces de dejarte sentado en la butaca preguntándote qué demonios acabas de ver… y, sobre todo, por qué no puedes dejar de pensar en ello.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
El secretario de Estado, Marco Rubio, se reunirá con Keiko Fujimori, tras verse con Abelardo de la Espriella de Colombia y Daniel Noboa de Ecuador. Foto: Andrew Harnik/Getty Images/AFP
Rubio cierra en Perú su gira contra el narcotráfico, tras visitar Colombia y Ecuador
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El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, culmina este jueves en Perú una gira relámpago en América Latina, en la que llamó a intensificar la lucha conjunta contra los carteles de la droga y celebró el estrechamiento de lazos con países gobernados por la derecha. Tras visitar Ecuador y Colombia, el jefe de la diplomacia norteamericana se reunirá este jueves en Lima con la presidenta conservadora Keiko Fujimori. Está previsto que ambos hablen ante la prensa.
Perú es el último en incorporarse al Escudo de las Américas, la coalición de países dirigida por la administración de Donald Trump para luchar contra el tráfico de drogas y la criminalidad organizada en la región. Desde su investidura a fines de julio, el nuevo gobierno de Fujimori había expresado su voluntad de unirse a esa iniciativa internacional.
En el país andino, el número de homicidios se multiplicó por 2,6 entre 2018 y 2025, mientras que las denuncias por extorsión crecieron ocho veces. Perú, de 34 millones de habitantes, es uno de los principales productores mundiales de cocaína. Redes internacionales del narcotráfico operan en su territorio.
“Hay dos preocupaciones fundamentales para la mayoría de los peruanos” con las que EE. UU. apoyará al país, dijo el miércoles por la noche el canciller de Perú, Carlos Espá, tras la llegada de Rubio a Lima. “En primer lugar, el tema de la seguridad (...), la lucha contra organizaciones criminales transnacionales. Y en segundo lugar, el tema del fenómeno El Niño. El secretario Rubio viene para hacer anuncios importantes” sobre “el apoyo de Estados Unidos a Perú en estos dos temas”, precisó.
El miércoles en Quito, donde se reunió con el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, el secretario de Estado anunció que la banda criminal Los Tiguerones sería designada como “organización terrorista”, algo que le prohíbe acceso al sistema financiero estadounidense y toda transacción a su favor. Washington ya había hecho lo mismo con otros grupos criminales ecuatorianos, como también con el Tren de Aragua de Venezuela o el cartel de Sinaloa en México.
“No estamos hablando de una mafia normal, no estamos hablando de criminales, estamos hablando de terroristas que (...) en muchos casos tienen armas y equipos que se parecen a un ejército nacional”, dijo Rubio a la prensa. Rubio además consideró que México, presidido por la izquierdista Claudia Sheinbam, debería hacer más en la lucha contra los carteles de la droga.
“Patio trasero”
La minigira sudamericana de Marco Rubio ocurre en medio de una ola conservadora en América Latina que ha llevado al poder a políticos derechistas afines a Trump. Durante su visita en Colombia el martes, Rubio prometió al nuevo mandatario de derecha Abelardo de la Espriella ajustar más los lazos que EEUU tiene con Bogotá, tras cuatro años de un gobierno de izquierda.
Washington además no oculta su intención de contener la influencia de China, Rusia e Irán en América Latina, sobre todo en Venezuela, una prioridad definida en la estrategia de seguridad nacional.
“El hemisferio occidental no es el ‘patio trasero’ de nadie”, expresó la embajada de China en Lima a través de su cuenta en X, antes de la llegada de Rubio.
“La cooperación entre China y América Latina no está dirigida contra terceros y tampoco debe estar sujeta a interferencias de terceros”, apuntó la representación del gigante asiático.
Washington expresa su clara voluntad de influir en la región en nombre de la “doctrina Donroe”, una fusión del nombre de pila de Donald Trump y el apellido de James Monroe, presidente estadounidense que designó a América Latina como esfera de influencia de Estados Unidos hace más de dos siglos.
José Olger Melo Charry (izquierda), tras escapar de la guerrilla que lo mantenía cautivo, en Pasto, Colombia, el 6 de septiembre de 2026. Fuerzas Militares de Colombia/AFP
Escape de película: soldado colombiano golpeó a secuestrador y saltó a un río atado de manos
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José Melo Charry redujo a golpes a uno de sus secuestradores y saltó a un río atado de manos: así escapó el soldado de la legión extranjera de Francia que estuvo en poder de la guerrilla en Colombia. El jueves pasado, cuando iba a cumplir un mes como rehén de una disidencia de la extinta guerrilla FARC, el militar colombiano pidió que lo llevaran a la maleza a hacer sus necesidades, según le contó al ejército de su país.
Lejos del campamento, Melo Charry, de unos 35 años, forcejeó con el secuestrador, lo inmovilizó y le quitó el fusil. Una alta fuente militar compartió con la AFP detalles de la fuga. Aún atado de manos, saltó a un río y se liberó. Después caminó por cuatro días por una región de los Andes colombianos donde operan grupos armados dedicados al narcotráfico. El domingo llegó a una estación de policía.
El legionario fue interceptado el 6 de agosto en una vía del departamento de Nariño (suroeste), bastión de organizaciones dedicadas al tráfico de cocaína y la minería ilegal. En la declaración entregada al ejército, relató que en una oportunidad comió en una casa de campesinos, aunque siempre con el temor de que lo delataran con los guerrilleros.
En su fuga también encontró cómo comunicarse por teléfono con sus familiares, a través de los cuales envió un mensaje a la fuerza pública para advertirles que caminaba por las montañas.
“Logra escapar escondiéndose en las noches. Cada vez que pasaba una moto (motocicleta) se escondía” detrás de las rocas y subido en los árboles, señaló el responsable que pidió la reserva.
Durante el prolongado conflicto interno, las guerrillas han empleado el secuestro de militares, políticos y extranjeros para financiarse o para el canje de prisioneros. El caso más sonado fue el de la candidata colombo-francesa Ingrid Betancourt, quien estuvo secuestrado por seis antes de ser liberada por los militares en 2008.
La fuente aseguró que Melo Charry fue catalogado como un “pez gordo” por los guerrilleros y permaneció la mayor parte del tiempo atado de manos, pies y cuello.
El soldado viajaba con una mujer que también fue tomada como rehén y liberada horas después.
Una fotografía compartida por las Fuerzas Militares a la AFP lo muestra vestido de color verde militar en un hospital al que fue trasladado en helicóptero para recibir valoración médica.
El lunes las autoridades informaron que está “bien” de salud y permanece protegido por uniformados ante posibles “represalias”. El hombre estaba autorizado a permanecer en territorio metropolitano francés, pero no a viajar a Colombia, de acuerdo con el Ministerio de Defensa francés.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio (i), y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Omar Bula (derecha), firman acuerdos bilaterales mientras el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella (centro). Foto: AFP
Tras mala gestión de la izquierda, Rubio promete una relación más fuerte con Colombia
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El jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Marco Rubio promete una relación “más fuerte” con Colombia tras la “mala gestión” de la izquierda
Rubio llegó este martes a Colombia en la primera parada de una gira que también lo conducirá a Ecuador y Perú, países con líderes afines a Donald Trump.
Rubio se reunió en Barranquilla (norte) con el nuevo mandatario colombiano, el derechista Abelardo de la Espriella, como parte de una gira por América del Sur para afianzar la influencia regional de Washington.
Colombia “enfrenta una crisis institucional, que se ha prolongado durante cuatro años de mala gestión (...) que ha perjudicado la relación” bilateral, dijo Rubio, que habló en inglés y español tras la reunión.
Su visita a Colombia marca un giro con respecto a las convulsas relaciones de Washington con el anterior expresidente izquierdista Gustavo Petro.
El objetivo del viaje es “reforzar la cooperación en la lucha conjunta contra el narcoterrorismo” y “profundizar las relaciones comerciales” con los tres socios, explicó el Departamento de Estado.