Los conciertos de la banda venezolana Rawayana, nominada a los premios Grammy de 2025, fueron cancelados el martes pasado en Venezuela tras las críticas del presidente Nicolás Maduro contra su canción “Veneka”, que aborda este término usado habitualmente con sentido peyorativo contra nacionales del país.
Los músicos, no obstante, insisten en que el tema busca reivindicar el término y resaltar la identidad de la mujer venezolana que ha sido víctima de xenofobia en medio de la migración masiva que comenzó en 2014, con Maduro ya en el poder. “CANCELADO nuestro tour por Venezuela”, escribió Rawayana en la red social X. “Así es como nos despedimos de nuestro país hasta nuevo aviso. Nuestra música no está hecha para dividir... PAZ”.
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La banda -que combina ska y reggae, y ganó un Grammy Latino- tenía previstos nueve conciertos en ocho ciudades del país, incluidos dos en Caracas. Venezuela era la última escala de una gira por América Latina, Estados Unidos y Europa. Todas las funciones en su país estaban agotadas.
La decisión siguió a las críticas que el domingo hizo Maduro a la letra de “Veneka”. “¿Dónde están las mujeres venekas que son las boletas (atrevidas)?, que no van para el gym pero tienen cuerpo de atleta”, inicia la canción, que fue escrita junto al rapero venezolano Akapellah y está llena de referencias culturales del país caribeño.
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El término veneco(a) ha sido usado en América Latina para descalificar y ofender a los venezolanos. “Las mujeres de Venezuela se les dice: dignidad”, zanjó Maduro en un acto político el domingo. “Se les dice: respeto, y se les dice: venezolanas, ¡No son venecas, no son venecas, son venezolanas!”.
“Salgamos en defensa de la identidad venezolanas, salgamos en defensa de la identidad de la mujer venezolana porque tratan de desfigurar nuestra identidad, ¿eso lo sabrá la gente que hizo esa canción?”, apuntó, al señalar que la letra es “insultante”, “despreciativa” y “horrible”. Después de las cuestionadas elecciones presidenciales del 28 de julio en las que Maduro fue proclamado reelecto entre denuncias de fraude, la mayoría de los conciertos y festivales pautados fueron cancelados.
Fuente: AFP.
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“La música es una herramienta para transformar comunidades”
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
En este “Expresso” musical, Augusto dos Santos charla con Mariela Cuevas, directora de Sonidos de la Tierra, y con los músicos e integrantes de este proyecto Thiago Guiotto, coordinador artístico y violinista, y Carlos Vera, en guitarra. Más allá del aspecto puramente musical, los responsables afirman que esta iniciativa mejora la vida de las personas mediante la organización comunitaria y la colaboración en pos de objetivos comunes.
–Sonidos de la Tierra. Quién no ha incorporado esta expresión a todo aquello que simboliza lo entrañable en términos de construir una cultura de relación con la música no solamente aquí en Asunción, sino en los polvorientos caminos de todo el país. Muchos años ya en este camino, ¿no?
–MC: Una alegría inmensa poder estar hoy al frente de la asociación Sonidos de la Tierra, una asociación que ya es un legado hoy para todo el país. Estamos hablando de 24 años en que no solamente hacemos música. Desde Sonidos de la Tierra la música es una herramienta para transformar las comunidades y eso es lo que buscamos.
–La música es una invitación para construir culturas, para afirmar muchos aspectos y para descubrir otros. ¿Ese es un poco el rumbo de Sonidos de la Tierra?
–MC: Tal cual. Desde Sonidos la gran metodología que utilizamos, que fue impulsada por el equipo y por la visión misma del maestro Luis Szarán, es la metodología orquestas de vida, que busca que a través de la música las comunidades se organicen. En este sentido es muy lindo ver cómo la familia, todo el contexto se impulsa a partir de esto que es la música y es enorme el movimiento que hay. Entonces, en este sentido buscamos el desarrollo local con la participación de los chicos y las chicas. Hay 74 escuelas comunitarias de música. Felizmente, estamos en todos los departamentos del país y eso es una gran noticia en términos de que 3.500 niños, niñas, adolescentes y jóvenes pasan por la red de Sonidos de la Tierra.
ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR
–Supongo que hay una etapa en que uno dice “yo quiero que mi hijo sea violinista” y que dibujaron diferentes momentos en este proceso.
–MC: Hay un crisol que tiene demasiadas maneras de mirar esto. Por una parte, hay una institucionalidad, pero por el otro lado tenemos lo que ocurre en las casas, en las familias. Para que un niño o niña pueda tocar implica una cantidad de práctica importante. Repetir una nota hasta que le salga. Entonces eso implica también que la familia está acompañando hasta finalmente ver en un megaescenario, que es lo que solemos hacer cada año. Convocar megafestivales donde los chicos puedan expresarse y sonar con la mejor de las notas combinadas o con esa nota que logró porque recordamos que lo que buscamos desde Sonidos de la Tierra es el desarrollo de los chicos en términos de vencer barreras, vencer miedos, poder subirse a un escenario y a partir de esto hablamos del desarrollo de la autoestima mismo.
–Thiago, ¿cómo fue tu división infantil en esta materia?
–TG: Estaba en la escuela todavía cuando Sonidos de la Tierra se presentó con dos representantes en el aula invitando a ser parte de un estudio musical. Yo soy de la ciudad de Villa Hayes, Bajo Chaco, y con dos compañeros nosotros ya teníamos la idea de jugar con la guitarra, de cantar en frente a los compañeros. Juntamos las dos cosas y como ya veníamos de la guitarra, el violín se hizo fácil, aunque era todo nuevo. Imaginate un violín en el Chaco, es una cosa que no se ve todos los días.
–¿Aparte de tu tiempo en Sonidos de la Tierra hacés música en otros espacios?
–TG: Sí, yo soy integrante de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA). También soy licenciado en música por el Instituto de Bellas Artes y hago música de cámara, soy profesor de música también. Enseño teoría, solfeo, armonía, contrapunto, aparte de violín y viola, que son dos instrumentos muy similares. Entonces, me dedico cien por ciento a la música. Aparte mi principal orgullo es ser coordinador artístico del proyecto Sonidos de la Tierra.
–¿Y en tu caso, Carlos?
–CV: Mi caso es un poco particular. Yo creo que soy uno de los más antiguos acá en la institución. Estuve ya en el momento cuando con Sonidos de la Tierra integrábamos la música con otros programas. Hacíamos educación ambiental, proyectos vinculados a desarrollo comunitario y ahí es donde yo estaba en una pequeña comunidad de Caazapá, San Juan Nepomuceno, liderando una comisión juvenil con la que embellecíamos una avenida de 1.200 metros. Y en ese momento llegó el equipo que hacía talleres ambientales con gestión de proyectos y nos invitaron a participar.
–¿Y por el lado de la música cómo se dio?
–CV: Siempre tuve mi inclinación hacia la música. Mi papá fue requintista y ya siendo parte de la institución tuvimos la oportunidad de acompañar el proyecto de Kamba’i Echeverría. Fui a una de las clases para hacer mi trabajo administrativo de verificar, llevar la lista, sacar fotos y conocí a uno de los instructores y me acerqué y por mi curiosidad le pregunté y para la siguiente vez me dice “traé tu guitarra también”. Entonces ahí un poquito aprendí la técnica con el programa y actualmente yo soy contador público. Estoy acompañando dentro del área de administración y finanzas, pero eventualmente acompaño también musicalmente como hoy al equipo.
ALIANZAS
–No me digas que hasta el contador es músico en Sonidos de la Tierra (risas). ¿Cómo es el aterrizaje del proyecto en una comunidad?
–MC: Es un aterrizaje que siempre va acompañado de voluntades. Por lo general para que nosotros empecemos a activar una escuela en un espacio, la comunidad es la que nos llama y nos dice “queremos que en nuestro territorio contemos con una escuela de música”. A partir de eso vemos las alianzas posibles, sean locales o nacionales. Desde Sonidos de la Tierra tenemos un equipo de sostenibilidad muy sólido, articulado, que busca por supuesto a través de las rendiciones y un trabajo de transparencia muy fuerte poder mostrar lo que hacemos y sumar más voluntades para poder seguir sumando escuelas.
–¿Qué queda con un proyecto como este en las comunidades?
–MC: Suceden muchas cosas. Hablamos de que con Sonidos desarrollamos todo un componente ambiental en las comunidades donde tenemos varias líneas: economía circular, forestación, reciclaje, limpieza de arroyos. Eso es maravilloso porque tenemos una escuela de liderazgo con varias promociones. Acompañamos muy de cerca a los jóvenes líderes y lideresas en la presentación de sus proyectos comunitarios.
–¿Cómo llevan ese proceso en las comunidades al respecto de estos preconceptos que existen o que existían fundamentalmente, pero ya no tanto, al respecto de ser músico en esta sociedad?
–MC: A lo que apuntamos es a que las personas puedan desarrollarse como lo que son, como personas. En el sentido de ser músico o música algunas personas siguen el camino de la profesionalización, otras no. Sin embargo, el gran valor que vemos es el aporte que da al desarrollo de la autoestima, al desarrollo de la empatía. Creemos que estos valores y habilidades posibilitan hablar de la construcción de un nuevo ciudadano o ciudadana de su sociedad.
–TG: La palabra clave creo que son los valores que quedan una vez que uno se introduce en el mundo del estudio musical. Esto trae muchos beneficios independientemente de que si uno va a ser o no un músico profesional, de si uno va a entretener a su familia, va a entretener a la comunidad entera o ser una estrella internacional de música. Hablamos claramente de una elevación del rendimiento escolar, disciplina, concentración, autosuperación, pensamiento crítico. Un montón de cosas que vienen atrás del estudio de un instrumento musical que ayudan a que la sociedad mejore.
–CV: Para los niños principalmente, desde lo básico como el empleo útil del tiempo libre, que ayuda muchísimo y obviamente en la mejora del rendimiento escolar. Hoy por hoy si uno decide ser profesional ya tenemos más espacio. Obviamente que falta mucho todavía, pero un chico que va desarrollando su talento y encuentra en eso su potencial ya hay medios e instituciones donde se puede desarrollar. Como siempre decimos, no somos una academia como un conservatorio de música, pero a través de nuestro programa también nosotros encaminamos y damos oportunidad para que un chico que tenga ese talento pueda ir más a lo profesional.
–Supongo que tiene su valor especial en comunidades más relegadas, ¿no?
–MC: Hay miles de historias individuales, hay historias más duras, historias de superación que realmente nos motivan. Hablamos desde comunidades que están en situación de vulnerabilidad, en territorios más alejados a veces como también cuestiones que limitan el desarrollo musical o la inclusión de personas en espacios de formación, de compartir entretenimiento. A veces ni siquiera es lograr tocar un instrumento, sino que se lo incluya en una sala compartida con otras personas. Felizmente tenemos personas que con alguna discapacidad quizás están incorporadas también dentro de nuestras clases. Hablamos de historias que tenemos en el Chaco, en comunidades indígenas del sur también, en Caaguazú, donde se da lo maravilloso que ocurre a partir de tocar un pedazo de madera y esto nos conecta con la belleza. Eso realmente es lindo de contar porque a veces la realidad le supera a uno absolutamente.
CELEBRAR CADA PASO
–Vivimos unos tiempos de la instantaneidad en los que necesitamos resolver todo en los próximos diez segundos. Supongo que eso es una especie de problema al respecto de llevar un camino con mucha disciplina, que a veces va a ser silencioso.
–TG: La formación musical supone un proceso que no siempre es tan agónico y no siempre es tan largo. Realmente nosotros tenemos como meta que desde el primer paso, desde el primer mes en que un chico de cinco, seis años o cualquier edad que tenga ya pueda participar del escenario, pueda compartir con gente de multinivel. Entonces, ese es un estímulo. Sonidos de la Tierra es totalmente inclusivo y nuestros conciertos tanto comunitarios como a nivel regional o a nivel país incluyen todos los instrumentos de todos los niveles. Tenemos coro de tercera edad, tenemos educación musical temprana de los cuatro años. Entonces, digamos que es ese pensamiento que se tiene de que tocar el piano me va a llevar diez años es un poco relativo, porque desde el primer mes si uno valora los pequeños avances y sabe ver cuánto cuesta cada avance realmente nosotros ya le sacamos alegría, ya le sacamos felicidad, ya le sacamos aplausos.
–¿Cuál es un tiempo típico de aplicación de un chico que se incluye dentro de vuestro programa?
–TG: Yo calculo que lo saludable sería tener primero el instrumento. En nuestro caso nosotros otorgamos instrumentos a todas las escuelas comunitarias. Después se firma un acuerdo de responsabilidad y el chico puede llevar el instrumento a su casa una vez que pasamos ese nivel. Lo saludable sería tocar un poco cada día. Es como la lectura o la tarea de matemática. Un poquito cada día y avanzando. Leer partituras también.
–¿Qué ves cuando mirás al mañana respecto a este proyecto?
–MC: Muchos desafíos. Por un lado, alegría por lo ya andado. Hablamos de más de dos décadas de construcción en lo que tiene que ver con la música como una herramienta de desarrollo. Así que eso es un paso de alegría. Ahora, lo que viene en términos inmediatos creo que es el desafío de proyectar esto, a que siga creciendo, pero también cuidar y consolidar lo que ya tenemos. Necesitamos de un desarrollo mayor de nuestro país también y que este desarrollo considere y acompañe la necesidad de invertir en cultura.
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Estiman más de 10.000 desaparecidos tras los terremotos en Venezuela
¿Mil, 10.000 o 50.000? La cifra de desaparecidos por el doble terremoto que golpeó hace casi un mes y medio a Venezuela da lugar a cifras disímiles que las autoridades no se esfuerzan por esclarecer. La búsqueda de cadáveres continúa entre las ruinas de decenas de edificios que se derrumbaron como castillos de arena y dejaron al menos 6.125 muertos, según el último saldo oficial.
Salvo algún hallazgo milagroso, a más de 40 días de la tragedia se considera “desaparecidas” a las personas cuyos cuerpos no han sido hallados bajo los escombros. El último parte oficial publicado el lunes indica la cantidad de muertos, personas atendidas en hospitales, viviendas afectadas y hasta las toneladas de escombros retiradas. Pero desde el 24 de junio, día de los terremotos, no hay dato alguno sobre desaparecidos.
En Caraballeda, una localidad del estado costero de La Guaira que concentra la mayor cantidad de víctimas y daños, decenas de voluntarios y rescatistas abren túneles entre escombros de edificios derrumbados. Intentan acceder a los apartamentos donde se encuentran los cuerpos de sus seres queridos.
“Vamos a seguir (...) Hasta que no lo consiga, no me voy a quedar quieto”, dice Víctor Morales con lágrimas en las mejillas. Busca el cuerpo de su nieto de 11 años tras recuperar el de su nieta de 13 de entre los escombros.
“Nosotros no nos vamos a rendir, nosotros vamos a seguir. Y estamos desde el día uno aquí, pensando por aquí, abriendo huecos hasta la planta baja, buscando, sacando” escombros, dice este carpintero de 50 años que descansa bajo una lona al pie del edificio, recalentado por el inclemente sol caribeño.
¿Cuántos desaparecidos hay?
Al día siguiente de la catástrofe, Tom Fletcher, responsable de ayuda humanitaria de la ONU, estimó la cifra de desaparecidos en unos 50.000.
Fue un “error”, estimó una fuente diplomática que pidió el anonimato. “Es imposible saberlo exactamente, pero lo que se maneja es arriba de 10.000”, añadió.
Proyectar un número es casi una misión imposible con los datos demográficos oficiales porque el último censo poblacional de Venezuela data de 2011.
El gobierno, que afronta una crisis económica y política desde 2013, no ha podido o querido hacer un censo en los últimos 15 años.
Las autoridades son en general reticentes a publicar estadísticas demográficas o económicas. Lo hacen a cuentagotas, cuando parece convenirles, incluso en medio de la crisis por los devastadores sismos.
El jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez, dijo el 30 de junio que 30.000 personas se encontraban en las zonas afectadas por el sismo, y que entonces se contabilizaron 19.000 que se salvaron y 2.000 fallecidos.
Según este recuento, faltaban 9.000 personas. 9.000 más 2.000 resulta en 11.000 muertos. ¿Será este el balance final?
El gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, habló la semana pasada de casi 6.000 muertos y, según un registro de habitantes, al menos 1.338 desaparecidos. Otra autoridad con nuevas cifras y más contradicciones.
Ante la ausencia de información oficial, los venezolanos han creado sitios web para intentar encontrar a las víctimas.
Allí también hay contradicciones. Al menos tres iniciativas distintas estiman entre 17.000 y 41.000 desaparecidos.
Según la página “Venezuela Te Busca”, unas 44.274 personas fueron declaradas desaparecidas por sus familiares y 17.790 “quedan por localizar”.
El sitio “Desaparecidos Terremoto Venezuela” data de 44.418 reportados como desaparecidos y 29.518 que siguen “sin contacto”.
Mientras que el portal Venezuela Reporta registra unos 41.311 “desaparecidos”. La fuente diplomática aplaudió la “buena voluntad” de las iniciativas, pero desestimó la fiabilidad de estas cifras.
Descansar en paz"
En “eventos tan desastrosos de semejante magnitud (...) pueda suceder que alguien no se recupere, no se lo encuentre o quede desaparecido”, advirtió Esteban Chala, un experimentado rescatista argentino con experiencia en otras catástrofes.
El temor de muchas familias es que sus allegados figuren para siempre como desaparecidos. Quieren recuperar sus restos para darles una sepultura digna.
Fernando Bencomo enciende un cigarrillo mientras personal forense, vestidos con trajes blancos de bioseguridad, extraen con cuidado el cuerpo irreconocible de su hijo, Fernando Antonio Bencomo, un estudiante de 21 años, y su perro. El cuerpo fue encontrado tras 40 días de búsqueda.
“Tenía toda la vida (por delante). Desde el primer día estoy aquí buscando, no quería parar antes que pudiera descansar en paz”, lamentó este policía de 50 años. “Sacamos entre 40 y 49 cuerpos. Voy a seguir ayudando. Hay otros cuerpos” por recuperar de entre los escombros, afirma. Su hijo es un desaparecido menos, pero un muerto más.
Fuente: AFP.
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Gobierno de Venezuela y oposición sostienen primer encuentro hacia una transición política
El gobierno interino de Venezuela y delegados de la oposición sostuvieron el jueves en Caracas un primer encuentro en el diálogo auspiciado por Estados Unidos, que muchos esperan que desemboque en una transición política y en elecciones. Sin la presencia de la líder de la oposición y Nobel de la Paz María Corina Machado, el proceso arrancó siete meses después de la captura del mandatario Nicolás Maduro en un operativo estadounidense.
En este tiempo, la presidenta interina Delcy Rodríguez ha gobernado bajo fuerte presión de Washington. Las partes informaron que “suscribieron principios de respeto a la soberanía nacional” y “negociación de buena fe”, “protección de los derechos humanos” y “políticos de todas las fuerzas”, según una declaración conjunta difundida en las redes sociales.
La mesa fue encabezada, de un lado, por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta encargada, y del otro, por Dinorah Figuera, líder de la bancada opositora que ganó la mayoría legislativa en 2015, pero cuyos resultados fueron rechazados por Maduro. El proceso de diálogo “busca alcanzar la estabilización, la reconciliación política y una transición pacífica”, señaló la delegación opositora en un comunicado al término del encuentro.
La reunión se desarrolló a puertas cerradas en el Centro de Convenciones en el complejo militar de La Carlota. Solo se autorizó a los fotógrafos ingresar para una fotografía antes del inicio de las conversaciones. En esta instancia, que comenzó con varias horas de retraso, las delegaciones acordaron la metodología, los ciclos de trabajo y la agenda de discusión. En principio, sesionarán hasta el 12 de agosto.
Estados Unidos, “un garante”
Washington saludó el inicio del diálogo. “Estas conversaciones directas representan una oportunidad única”, indicó el Departamento de Estado en un comunicado. El texto recuerda que el objetivo del gobierno de Donald Trump para Venezuela se desarrolla en tres fases: “estabilización, recuperación económica y reconciliación política”.
Al llegar a Venezuela el miércoles desde España, donde ha vivido exiliada, Figuera dijo que este proceso busca cambios en el Tribunal Supremo de Justicia, en el órgano electoral nacional y una reivindicación de los derechos civiles y políticos de los venezolanos. El diálogo despierta expectativa entre miembros de la oposición y familiares de presos políticos.
El dirigente Juan Pablo Guanipa, cercano colaborador de Machado, destacó en X que “esta vez sí existe un garante que asegure que el chavismo cumpla su palabra”.
“Esperamos que Venezuela logre cuanto antes la liberación de TODOS los presos políticos, nuevos poderes públicos y un cronograma electoral que incluya la elección presidencial”, dijo en su mensaje, en el que proclamó a Machado “como candidata” presidencial.
“No son una ficha de canje”
Observadores aseguran que Washington veta el retorno de Machado a Venezuela, aunque el gobierno estadounidense lo niega. Trump, de su lado, alaba el trabajo de Rodríguez y ha sugerido en su red social Truth Social que Venezuela podría convertirse en el estado número 51 de Estados Unidos.
Por otra parte, los venezolanos más izquierdistas no perdonan el giro de 180 grados del gobierno chavista tras 25 años de discursos antiimperialistas.
“¡Ni colonia ni tutela, la patria no se entrega!” y “Gringo go home”, gritaban militantes de izquierda venezolanos en recientes protestas en las que han quemado banderas estadounidenses.
Un grupo de familiares de presos políticos solicitaron el jueves a Figuera buscar la liberación de sus seres queridos.
Los presos políticos “no son una ficha de canje, nosotros pedimos la libertad inmediata de todos los presos políticos”, pidió a Figuera la hermana de un militar preso.
Mayra Morales, de 40 años, y decenas de personas llevan 60 días de vigilia en un campamento instalado cerca de la embajada de Estados Unidos en Caracas.
Exigen que el encargado de negocios estadounidense, John Barrett, abogue por la liberación de sus familiares, pero no han sido recibidos por el diplomático.
Fuente: AFP.
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Cifra de muertos por terremotos en Venezuela se eleva a más de 6.000
La cifra de muertos que ha dejado el doble sismo que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio ascendió a 6.125, según el balance oficial divulgado el lunes por el jefe del parlamento, Jorge Rodríguez.
Decenas de familiares siguen en la búsqueda de desaparecidos en La Guaira, estado vecino de Caracas y el que resultó más golpeado por los terremotos de 7,2 y 7,5 que provocaron el colapso de al menos 190 edificios, según cifras oficiales.
El saldo anterior divulgado el 24 de julio fue de 5.546 muertos. Según declaraciones a medios locales del gobernador del estado La Guaira, José Alejandro Terán, quedan cerca de 1.400 desaparecidos.
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Además de las edificaciones que colapsaron por completo, otras 6.433 fueron catalogadas por las autoridades como de “alto riesgo” para ser habitadas y 9.866 fueron ubicadas como “viviendas restringidas”. Por ello, muchos de sus ocupantes son atendidos en refugios temporales o fueron con familiares o amigos.
Casi 24.000 damnificados viven ahora en campamentos en Caracas y en el golpeado estado costero La Guaira.
El Parlamento de Venezuela aprobó el viernes una ley de arrendamientos que busca aumentar la oferta de inmuebles en alquiler para atender a millas de personas que perdieron sus viviendas tras los devastadores terremotos.
- Fuente: AFP
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