El cantautor dominicano sostiene sus premios al Álbum del Año, Disco del Año, Mejor Álbum de Merengue/Bachata y Mejor Canción Tropical. Foto: AFP/Zak Bennett
Juan Luis Guerra fue ayer jueves el gran triunfador de la 25º edición de los Grammy Latinos celebrada en Miami, Florida, al ganar dos de los premios más codiciados de la gala: Mejor álbum del año y Grabación del año, por el disco “Radio Güira” y la canción “Mambo 23″. El artista dominicano, todo un ícono de la música latina, se impuso a pesos pesados como Shakira, Karol G y Residente para llevarse el gramófono al mejor álbum, y suma ya 28 Grammy Latinos a lo largo de su carrera.
Jorge Drexler conquistó otro de los premios más prestigiosos de la noche, el de Canción del año, con “Derrumbe”. “Estoy muy contento de que hayan aceptado meter en el contexto de esta academia (...) una canción chiquita, de dos minutos y poco, y triste”, dijo Drexler sobre el tema que también fue designado Mejor canción de cantautor.
El colombiano Carlos Vives, elegido “Persona del Año” por la Academia Latina de la Grabación, fue el encargado de iniciar la gala con un popurrí de sus grandes éxitos. “Fruta fresca”, “La tierra del olvido” o “Pa’ Mayté” pusieron a bailar a los espectadores del Kaseya Center de Miami. La ciudad de Florida, hogar de una gran comunidad latina, vibró con una ceremonia de tres horas de duración.
Otros de los grandes ganadores de la noche fueron Edgar Barrera y Nathy Peluso, que conquistaron tres gramófonos cada uno. El estadounidense de origen mexicano, que lideraba el número de nominaciones de esta edición con nueve, se llevó premios prestigiosos como el de productor del año y compositor del año. Tras esta edición suma ya 26 Grammy Latinos.
La argentina Nathy Peluso conquistó, por su parte, los premios al mejor video musical en formato largo, a la mejor canción alternativa con “El día que perdí mi juventud” y a la mejor canción de rap o hip hop con “Aprender a amar”. Por este último tema, Peluso compartió premio con el músico y productor Pablo Drexler, hijo de Jorge Drexler. Natalia Lafourcade, la artista femenina más premiada en los Grammy Latinos, se llevó un gramófono como coautora de la Mejor canción pop/rock, “5 horas menos”, con el argentino Conociendo Rusia. Con este la mexicana ya suma 18 premios de la Academia Latina de la Grabación.
En la gala cantaron artistas como la brasileña Anitta, el mexicano Carín León o el rapero argentino Trueno, además de estrellas internacionales como Jon Bon Jovi, que le entregaron el premio a “Persona del año” a Carlos Vives. Estrellas multipremiadas como Alejandro Sanz, Gloria Estefan y Juanes subieron al escenario para presentar premios. La cantante chilena Mon Laferte ganó el premio a Mejor álbum de música alternativa por “Autopoiética”, y la colombiana Ela Taubert fue designada Mejor nueva artista.
En esta edición del cuarto de siglo, los Grammy Latinos incluyen un nuevo género, la música electrónica, y estrenan dos categorías: Mejor interpretación de música electrónica latina y Mejor álbum de música mexicana contemporánea. Los premios se otorgan mediante una votación de los miembros de la Academia Latina de la Grabación por trabajos publicados entre el 1 de junio de 2023 y el 31 de mayo de 2024. Las obras seleccionadas deben tener como mínimo un 60 % de la letra en español, portugués u otro idioma regional.
Recordarán aniversario de la partida de Flores en programa radial
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El sábado 16 de mayo se realizará un programa especial en Radio Nacional del Paraguay para conmemorar el fallecimiento de José Asunción Flores (1904-1972). El gran músico falleció en el exilio en Buenos Aires, la capital argentina, el 16 de mayo de 1972, en el Sanatorio Mitre, a causa del mal de Chagas, enfermedad adquirida en su niñez.
En el programa, que irá en el horario de 11:00 a 12:00, se abordarán aspectos de esos hechos, el valor de su legado musical y se escucharán algunas de las obras emblemáticas. Participarán del espacio la magíster María Victoria Sosa, directora general de la Sinfónica Nacional; el periodista e investigador Antonio V. Pecci, el periodista Alcibiades González Delvalle, ambos del Ateneo Cultural José A. Flores, y el maestro Luis Álvarez, director de la ONAMP. La conducción estará a cargo del periodista Héctor Riveros. Y será transmitido en simultáneo por Paraguay TV.
Sus restos fueron sepultados en el panteón de Sadaic en el Cementerio de la Chacarita de la capital porteña y no pudieron ser repatriados a su país por expresa prohibición del régimen autoritario. Recién en 1991 podría darse la repatriación, hecho que se dio en el marco de una gran recepción popular y el reconocimiento dado por el gobierno, que le concedió, en forma póstuma la condecoración Orden Nacional del Mérito.
K-6X8 versiona “Otherside” de RHCP a ritmo de polca
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“Mucha música paraguaya ha sido versionada al rock y pop. Es hora de dar un giro a esa tendencia”, manifiesta la agrupación paraguaya denominada K-6X8, que acaba de lanzar un videoclip de su versión instrumental de “Otherside” a ritmo de polca. Se trata del éxito de 1999 de la banda rockera estadounidense Red Hot Chili Peppers.
Compuesto por los guitarristas y productores Sergio González y Adrián Pereira, este proyecto musical se concibe la idea de que nuestros ritmos regionales, pueden ser el soporte perfecto para disfrutar canciones de otra manera, incrementando el arraigo y reinterpretando el enfoque que tenemos hacia lo nuestro.
Luego de un extenso proceso de entrar en el laboratorio musical, estudiar profundamente el ritmo y la forma de la música paraguaya, caracterizada por su compás de 6x8 (6/8 o seis octavos), nace K-6x8, buscando dar un encare diferente a clásicos musicales que conocemos desde siempre. Su primer lanzamiento en YouTube fue el cover de “Sweet Child O’ Mine” de Guns N’ Roses, en agosto de 2025.
Ambas canciones citadas, junto con “Back in Black” (AC/DC) y el popurrí pop “Feel so Close/Hot and Cold/Levitating” (Calvin Harris, Katy Perry y Dua Lipa), están en el primer EP lanzado el 6 de agosto de 2025 en todas las plataformas digitales. El formato consiste en músicas instrumentales, principalmente ejecutadas con instrumentos característicos de nuestro folclore, con algunos toques o licencias que permitan la mutación armónica de la música original a la versionada. Se pueden consultar las novedades y noticias en el perfil k_6x8py de Instagram.
Una nueva expografía pone en valor la rica historia de la música nacional
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Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Jorge Jara
Un extraordinario paseo por los documentos, partituras y objetos de autores y compositores de la música nacional propone la nueva expografía de la Casa Bicentenario de la Música Agustín Pío Barrios Mangoré, reabierta desde esta semana.
“Estamos muy contentos de reabrir con esta muestra”, dice Diego Sánchez Haase, director de la Casa, que en el marco de la apertura realiza un ilustrativo paseo por las salas. “Abarca bien definidamente las dos facetas, la música popular folclórica, por un lado, y la música académica, por otro lado, y también un espacio de transición para los que trabajaron en ambas facetas”, comenta.
La puesta, a cargo de Carlo Spatuzza y Lea Schvartzman, quedó oficialmente inaugurada y puede visitarse de lunes a viernes de 8:00 a 15:00 y sábados, domingos y feriados de 9:00 a 17:00 en Cerro Corá 848 entre Tacuary y Estados Unidos.
El centro del hall de acceso de la histórica vivienda está ocupado por la guitarra de Mangoré, una Ramírez que utilizó entre 1910 y 1914, engalanando el espacio coronado por una de las bellas cúpulas del centro histórico asunceno.
En las salas de la casona, construida para vivienda familiar por la familia Arce a fines de 1910, que destaca por su estilo neoclásico, se dispusieron los diversos elementos. El paseo guiado por Sánchez Haase comienza con la sala de la música popular que tiene instrumentos emblemáticos como el arpa de Félix Pérez Cardozo, aquella que en los años 30 del siglo XX hizo construir al lutier Epifanio López con las 36 cuerdas con que hoy la conocemos.
También están allí las guitarras de Emiliano R. Fernández, Efrén “Kamba’i” Echeverría, Mauricio Cardozo Ocampo, Epifanio Méndez Fleitas, Herminio Giménez, Demetrio Ortiz y Agustín Barboza.
VALIOSO ACERVO
El espacio alberga unas 100 poesías de Emiliano Re, poemas de Teodoro S. Mongelós, una colección de flautas de Mauricio Cardozo Ocampo de la época de su conjunto Perurimá y el bandoneón de Herminio Giménez, por citar objetos principales del valioso acervo.
Ante la vitrina que atesora trombones e instrumentos de viento de la Banda de la Policía, Sánchez Haase recuerda que “allí se formó la generación de oro de la música nacional”, apuntando el paso por la misma de José Asunción Flores, Carlos Lara Bareiro y Mauricio Cardozo Ocampo, entre otros grandes nombres.
De Flores se preservan las notaciones musicales de sus primeros experimentos con “Marãpa reikuaase”, la obra que ayudaría al desarrollo final de la guarania. De Herminio Giménez el manuscrito de “Che trompo arasa”.
Para conmemorar el espíritu de la sala, el barítono Agustín Barboza, nieto del gran cantor, hace una conmovedora versión a capella de “Ruego y camino”, obra central del repertorio de su abuelo.
En destacado homenajea a los 100 años de su nacimiento, sorprenden allí en un escaparate especial el brillo del oro de 3 de los 8 discos de los que se hizo merecedor Luis Alberto del Paraná. Así también, obran su famoso globo, el micrófono y hasta un casete del preciado amarillo metal que galardonaron su reconocida carrera musical.
MÚSICA ACADÉMICA
La sala que homenajea la música académica tiene la guitarra Sanfeliú que Mangoré usó entre 1930/4 y sus manuscritos de “Julia Florida”, fechado en Costa Rica, y el del preludio de “La catedral”, del que hizo lo propio en La Habana en 1938.
La preside el piano que fuera de Susana Elizeche de Codas, a la que Sánchez Haase describe como “una niña prodigio” que daba conciertos desde muy pequeña. Cuenta la historia que el instrumento acogió las primeras pruebas de los escritos de Flores para la guarania con sus métricas no tan definidas como se puede constatar en los documentos presentes en la sala.
También están allí las partituras del Archivo Viladesau. “Paraguay tenía una editorial de música”, apunta el maestro dando cuenta de los más de 30 compositores nacionales que registraron sus obras de polca galopa todavía no escritas en el 6 x 8 que hoy define la esencia de la polca paraguaya.
“Hay obras de mujeres, de Anita Cohen, ‘Mi bandera’ por ejemplo”, cuenta revelando que son cinco de ellas que imprimieron partituras entre 1917/20.
OBJETO ESPECIAL
Tiene un lugar especial un gramófono que el coleccionista de arte Marcial Bordas rescató de una casa de empeños en San Lorenzo. “Tenía un disco en su interior, la primera grabación del Himno de 1914, ejecutada por la Banda del Jardín Japonés de Buenos Aires, bajo la dirección del maestro Gaetano D’Aló”, revela. Acto seguido, da paso a la escucha de ese tesoro y hace notar las diferencias con la versión definitiva que arreglara el maestro Remberto Giménez.
“En la última sala tenemos a los grandes académicos, Carlos Lara Bareiro, Remberto y Juan Carlos Moreno González”, apunta.
Define a Lara Bareiro como “el más grande director de orquesta del país”, recuerda la creación de la zarzuela paraguaya, con obras de gran impacto en taquilla como “La tejedora de ñandutí” o “María Pacurí”. También la formación de la Orquesta de la Asociación de Músicos persiguiendo el sueño de una Sinfónica Nacional que recién vería la luz en 2004.
“Y también renovamos la biblioteca, que lleva el nombre de Lara Bareiro y donde tenemos material de música y cultura paraguaya en general”, explica.
EL SONIDO DE MANGORÉ
En el auditorio que ahora lleva el nombre de Sofía Mendoza, una gran cantante lírica, el guitarrista y compositor Javier Acosta Giangreco, en una charla magistral, aborda la difícil tarea de intentar reconstruir el “sonido” de Agustín Pío Barrios Mangoré.
Tras una breve historia de la guitarra, en la que señala su presencia con formas diversas en el siglo XIX, hasta llegar al formato en que la conocemos gracias al lutier español Antonio de Torres. En el siglo XX los hermanos Manuel y José Ramírez en España la consolidan. Luego separan sus búsquedas, Manuel hace una guitarra más romántica, José una adecuada al toque del flamenco, con sonido más amplificado.
Una de estas últimas llega a manos de Mangoré, que reemplaza las cuerdas de tripa de oveja por unas de metal buscando un sonido mayor. Con ella graba sus primeros discos. Más tarde tendrá una Sanfeliú, más romántica, acaso la razón de temas como “Julia Florida”.
Corona la presentación con la ejecución de la “Danza paraguaya” en una guitarra que imita a una Ramírez, dispuesta como en los tiempos antiguos y consigue una sonoridad intimista. Luego pasa a una guitarra moderna, con materiales de construcción que evolucionan el sonido y la obra gana un sonido mayor. El aplauso del público agradece la buena lección y el legado del gran Mangoré que, según recuerda Sánchez Haase, en el decir de John Williams, guitarrista excepcional, “fue el compositor más grande de la historia de la guitarra”.
UNA EDITORIAL DE MÚSICA
Sánchez Haase da cuenta de una situación especial: “Es un déficit no tener una editorial paraguaya de música”, revela. Lo hace comparando la situación con la de los músicos que pudieron editar sus partituras en la Casa Viladesau, cuyo archivo ahora hace parte del acervo de la institución que dirige.
“Haría falta el establecimiento de una nueva editorial que pueda publicar la música contemporánea. Hay una cuestión comercial ahí también muy compleja porque yo sé que las editoriales pelean todos los días contra las fotocopias y contra las descargas de internet, así que no es fácil embarcarse en un proyecto como ese, pero realmente nos hace mucha falta”, relata.
“En mi caso particular, estoy publicando mi obra en España, por ejemplo, porque aquí no tenemos editoriales y es una carencia que es fuerte y que necesitamos que en algún momento podamos subsanar”, remata.
UNA MUESTRA ESPECIAL
El arquitecto y artista plástico Carlo Spatuzza comparte con Lea Schvartzman la responsabilidad de la puesta. “Fue un trabajo grande, de tres meses”, explica destacando los espacios de “esta maravillosa vivienda”.
Apunta que se hizo “una selección muy detallada del acervo que posee el Centro Cultural de la República El Cabildo, que es muy grande. Todas las piezas elegidas para mí son fundamentales”, cuenta.
Señala luego su expectativa de que “el público y en particular los jóvenes vengan a conocer parte de la historia musical del Paraguay. Entonces, la difusión también me parece fundamental”, expone.
Schvartzman indica que se trata de “un maravilloso viaje por dos vertientes de la música paraguaya, su vertiente popular y folclórica, y luego como, en especial en esta muestra, la música académica”.
El arquitecto y artista plástico Carlo Spatuzza y Lea Schvartzman. Foto: Jorge Jara
“Fuimos armando este guion museográfico pasando por diferentes periodos, yendo, por ejemplo, dentro de la música popular, conociendo esa sonoridad del arpa, de la guitarra, de sus exponentes y ver cómo esa sonoridad fue cambiando, se fue desarrollando por otros caminos, pero siempre dentro de lo que es la música paraguaya”.
La curadora invita a “que la gente pueda venir, tomarse el tiempo y poder mirar cada documento porque hablan, tienen también su historia. Hay cruces entre músicos, cartas, etc. Por ejemplo, a mí me llamó la atención algo de Mangoré porque, como sabemos, Agustín Barrios salió del país enojado porque no había acá el apoyo que necesitaba, pero en sus documentos se encuentran postales que él enviaba a sus amigos de Paraguay. Entonces, es muy lindo, porque no se desconectó en sus afectos. Hay una dedicatoria que está escrita en guaraní a su gran amigo de infancia, a su compañero guitarrista”.
Destaca que el guion está preparado para ser de utilidad al que estudia la historia de la música y despertar la curiosidad de un ciudadano interesado o de un turista.
“Hay además una cantidad de objetos muy valiosos e importantes, guitarras, arpas, etc., y cosas personales de los músicos que te sorprenden. En mi caso fue con la batuta de Carlos Lara Bareiro que yo me imaginaba como algo superespecial y después cuando me voy a buscarla para la exposición ¡era una varita de mimbre que es hermosa! Ella tiene escrito: Lara Bareiro, Paraguay. Creo que es un detalle que da cuenta de la personalidad de alguien que fue expulsado al exilio político, que fue un excelente músico, pero también sabemos que fue una persona de una conciencia social muy grande, él era comunista y su batuta era de mimbre”, apunta.