Por David Sánchez, desde Valencia (España), X: @tegustamuchoelc (*).
La mexicana Aline Romero, de la productora Slow Pillow, ha llevado su proyecto “El viaje de Azul” al Weird Market 2024 en Valencia, España, para seguir abriéndose paso en el mundo de la animación. “Estoy aquí haciendo networking, bebiendo Coca-Cola y aguantando”, bromeó Aline, mientras explicaba que su película es una road movie de animación en un mundo de fantasía que se está secando. El protagonista, Azul, desafía a su clan y sale en busca de un ser mítico para salvar el planeta.
Aline ha estudiado en México, Estados Unidos y España, pero afirma que su formación más significativa fue en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). “En México estamos muy impregnados de la cultura y el arte de Estados Unidos, pero en Europa hay más espacio para cine independiente y cine de autor”, dice. Esta visión la motivó a mudarse a España, en busca de un entorno que valorara más su estilo de cine, así como por razones de seguridad y calidad de vida.
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El proyecto ha sido ya presentado en varios festivales, entre ellos Animac, Cartoon Springboard, y el Foro de Coproducción de los Premios Quirino. Aline aspira a llevarlo a Cartoon Movie en Burdeos el próximo marzo. “De festivales ya estamos bien”, comenta, aunque reconoce que, si bien cuatro años sería un plazo óptimo, el desarrollo podría tomar hasta ocho o quince años. “Si todo sale bien y se alinean las ayudas, quizás sería un año más de desarrollo y luego preproducción”, explicó, señalando que la animación es un proceso largo que requiere mucha paciencia.
Sobre las diferencias entre la animación en México y España, Aline refirió que “las ayudas aquí en España son veinte veces mayores que en México”. Si bien en México el presupuesto para películas animadas es similar al de España, se producen muchas menos. “Aquí salen 70 u 80 películas de animación al año, en México salen dos”, agregó. Sin embargo, siente que el panorama está cambiando gracias al trabajo de figuras como Guillermo del Toro y el Taller del Chucho. “Ver que alguien más lo está haciendo, te deja pensando: Yo también puedo hacerlo”, concluyó, mostrando su esperanza en el futuro de la animación mexicana.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Venecia 2026: crítica de “Diane in the Loop”, incómoda y sorprendente
- Por David Sánchez, desde Venecia (Italia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay películas que parecen pequeñas hasta que uno empieza a tirar de los hilos y descubre que debajo de una historia aparentemente sencilla hay una cantidad de temas considerable. “Diane in the Loop”, de Ann Sirot y Raphaël Balboni, pertenece a esa categoría. Una película incómoda, divertida, extraña y, sobre todo, sorprendentemente inteligente, que utiliza el humor y el absurdo para hablar de feminismo, trauma, maternidad, deseo, memoria y de una generación que parece haberse especializado en encontrar motivos para sentirse ofendida.
Entre recordar y olvidar
Diane desprecia a los hombres tanto como los desea. Su madre fue violada tres años antes de que ella naciera y, cuando Diane descubre esta circunstancia, convierte su vida en una especie de misión vengadora. Su madre, sin embargo, tiene otras preocupaciones: quiere recuperar el tiempo perdido y convertirse, por fin, en la mujer que siempre quiso ser. Entre una hija obsesionada con recordar y una madre que necesita olvidar, la película construye una relación familiar llena de contradicciones. Y ahí está precisamente una de sus mayores virtudes: nunca parece tener una única lectura.
Las muchas capas de Diane
Uno de los grandes aciertos de la película es la construcción de su protagonista. Diane parece tener, en principio, una personalidad perfectamente definida: sabemos qué piensa, qué detesta, qué le indigna y cuál es su posición frente a los hombres. Pero cuanto más avanza la película, más evidente resulta que debajo de esa aparente seguridad hay muchas capas.
No es la misma Diane cuando está frente a su madre que cuando se relaciona con su padre, ni cuando habla de los hombres, ni cuando se enfrenta a sus propios deseos. Hay una Diane hija, una Diane mujer, una Diane marcada por la historia de su madre y otra que intenta construir su propia identidad a partir de ella. Y todas conviven en el mismo personaje, a veces de manera armónica y otras en abierta contradicción.
Lo interesante es que los directores no necesitan explicarlo constantemente. Lo hacen aparecer en las situaciones, en las conversaciones, en los silencios y, sobre todo, en la evolución del personaje. Diane comienza aferrada a unas certezas que parecen inamovibles y termina descubriendo que quizá no todo pueda organizarse según el esquema de buenos y malos con el que había construido su visión del mundo.
Cuando las palabras cambian de sentido
Hay momentos particularmente brillantes en los que los diálogos adquieren un significado completamente distinto dependiendo de cómo se presenten. Por ejemplo, ese encuentro con el ciclista que tiene problemas con la bicicleta o las conversaciones mientras toman algo que ni siquiera parece realmente una copa, sino más bien un zumo. De repente, un gesto cotidiano se vuelve extraño. Lo que escuchamos parece tener un sentido y, cuando las imágenes aportan el contexto, descubrimos otro. Es como si los directores estuvieran jugando constantemente con nuestra percepción.
Ese mecanismo resulta especialmente interesante porque obliga al espectador a pensar. Los comentarios, sacados de contexto, pueden parecer ofensivos, absurdos o incluso terribles; colocados después junto a las imágenes, adquieren otra dimensión. La película juega con esa distancia entre lo que se dice y lo que realmente está ocurriendo, y lo hace con una ligereza que evita que todo se convierta en una tesis doctoral sobre la sociedad contemporánea.
El foco también cuenta
También hay una utilización del lenguaje cinematográfico especialmente elegante. En la escena de la playa, cuando el chico y la chica están hablando, el juego de enfoque y desenfoque resulta casi hipnótico: cuando habla él, el plano dirige nuestra atención hacia él; cuando habla ella, cambia el foco y pasa a ser ella quien domina visualmente la escena. Es un recurso sencillo, pero muy inteligente, porque convierte una conversación aparentemente normal en una pequeña coreografía visual.
La generación de cristal entra en escena
Y entonces aparece uno de los aspectos más divertidos —y también más incómodos— de la película: su retrato de determinadas sensibilidades contemporáneas.
“Diane in the Loop” parece disfrutar provocando a esa parte de la sociedad que analiza cada comentario, cada palabra y cada gesto como si estuviera ante un tribunal permanente. Las protagonistas pueden convertir prácticamente cualquier situación en un motivo de indignación. Y la película se permite una ironía bastante evidente sobre ese progresismo llevado al extremo, sobre esa necesidad de encontrar siempre algo que señalar, corregir o denunciar.
La gracia está en que los directores no parecen interesados en decirnos simplemente quién tiene razón. Más bien colocan a sus personajes en situaciones incómodas y dejan que sean ellos mismos quienes se contradigan. Es una generación con mandíbula de cristal y, paradójicamente, puño de hierro: extremadamente sensible cuando recibe una ofensa, pero perfectamente capaz de ser brutal cuando considera que la razón está de su lado. La película encuentra ahí un filón cómico considerable.
El trauma de una generación a otra
Pero sería quedarse en la superficie reducir “Diane in the Loop” a una sátira sobre feminismo o sobre la llamada “generación de cristal”. Lo realmente interesante es cómo conecta esa actitud de la hija con la experiencia de la madre. Cuando Diane se queja por cuestiones que su madre considera pequeñas, aparece ese contraste demoledor entre dos generaciones de mujeres. La madre parece pensar: “Lo que yo viví sí fue grave”. Y ahí la película introduce una pregunta mucho más interesante: ¿qué ocurre cuando una generación hereda un trauma, pero vive en un mundo completamente diferente al de quien lo sufrió originalmente?
Nunca es demasiado tarde
La madre, además, no quiere quedarse atrapada en el pasado. Que vuelva a estudiar es un detalle precioso porque introduce una idea muy sencilla y muy poderosa: nunca es demasiado tarde para recuperar la propia vida. Después de todo lo ocurrido, todavía existe la posibilidad de empezar de nuevo. Frente a la obsesión de Diane por lo que sucedió, su madre mira hacia lo que todavía puede suceder.
Caen las caretas
Y es precisamente en la evolución de Diane donde la película adquiere una dimensión todavía más interesante. Porque su transformación no consiste simplemente en cambiar de opinión: consiste en descubrir que sus propias certezas también pueden ser una prisión.
La gran contradicción que plantea la parte final es especialmente estimulante. Algo que, en principio, debería caernos mal termina cayéndonos bien. Un personaje, una situación o una relación que habíamos aprendido a mirar desde un determinado prejuicio empieza a adquirir otra dimensión. Y entonces la película hace algo que parece sencillo, pero que no lo es: nos obliga a revisar nuestro propio juicio.
Aquí empiezan a caer los mitos, las caretas y, sobre todo, los prejuicios. Lo que parecía blanco o negro adquiere una gama de grises mucho más humana. Y Diane, que durante buena parte del metraje parece querer imponer al mundo una determinada manera de entender las cosas, acaba aprendiendo algo bastante más difícil: que buscar el bienestar y la felicidad personal también puede significar apartar determinadas ideas preconcebidas.
No se trata de traicionar sus convicciones, sino de aceptar que la vida es mucho más contradictoria que cualquier discurso. Que podemos desear aquello que creíamos que no debíamos desear. Que podemos sentir simpatía por quien pensábamos que debíamos rechazar. Y que quizá madurar consiste precisamente en aprender a convivir con esas contradicciones.
Humor para hablar de cosas serias
Y entre todo esto, el humor está siempre presente. Incluso cuando la película se acerca a asuntos dolorosos, nunca pierde esa capacidad para introducir una situación absurda, una conversación incómoda o una pequeña ironía que rompe la solemnidad. Los directores parecen tener muy claro que hablar de temas importantes no obliga necesariamente a ponerse trascendentales.
Poesía en imágenes
Visualmente, además, vuelven a demostrar una sensibilidad extraordinaria. Hay imágenes que parecen salidas directamente de un sueño, como ese momento en que las dos mujeres están en la cama mientras caen plumas desde el cielo. Es poesía cinematográfica, pero sin necesidad de subrayarla. La imagen es bella, extraña y ligeramente absurda, exactamente como buena parte de la película.
Una película que podría con todo
Lo más sorprendente es precisamente el equilibrio. Hay muchísimos temas: maternidad, deseo, violencia, memoria, feminismo, generaciones, identidad, trauma, humor, segundas oportunidades… En manos de otros directores, semejante cantidad de ingredientes podría convertirse fácilmente en un batiburrillo. Aquí, en cambio, todo está razonablemente bien entrelazado. La película sabe cuándo profundizar y cuándo quitar hierro a lo que está contando.
Dos directores a seguir
Ann Sirot y Raphaël Balboni ya habían demostrado su talento con “Le Syndrome des amours passées”, otra película maravillosa que pasó por Cannes. Con “Diane in the Loop” confirman que aquello no era casualidad.
Y también vuelve a poner en valor algo que el cine belga francófono lleva años haciendo especialmente bien: encontrar pequeñas historias, aparentemente modestas, y convertirlas en auténticas pepitas de oro. Películas que quizá no llegan con el ruido de las grandes producciones, pero que consiguen algo mucho más difícil: sorprenderte, incomodarte y hacerte pensar mientras te estás riendo.
Una pepita de oro en Venecia
Presentada en la sección Orizzonti de Venecia, “Diane in the Loop” podría haber encajado perfectamente en la competición oficial. Porque tiene personalidad, ideas, humor y una mirada cinematográfica propia. Es una película maravillosa, de esas que recuerdan por qué los festivales siguen teniendo sentido: para descubrir pequeñas obras capaces de dejarte sentado en la butaca preguntándote qué demonios acabas de ver… y, sobre todo, por qué no puedes dejar de pensar en ello.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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La Semana Súper 8: el cine analógico llega con un laboratorio y charlas
El Laboratorio de Experimentaciones Analógicas (L.E.XA.) presenta la residencia de creación “Yvyra” y el ciclo de charlas virtuales “La Semana Súper 8”. Dos formaciones gratuitas para aprender y crear cine en formato analógico. Las convocatorias para ambos programas se encuentran abiertas.
El cine en fílmico se encuentra más vivo que nunca, también en Paraguay. Por eso, L.E.X.A., coordinado por Joaquín Pedretti y Dave Walls, presenta estas dos propuestas de formación gratuitas para todo Paraguay y la región, con apoyo del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP), el Instituto Cultural Paraguayo-Alemán - Goethe-Zentrum (ICPA-GZ) y Piscucha Film Lab.
La Semana del Súper 8 Online incluye charlas con exponentes internacionales, del 15 al 24 de septiembre. Los facilitadores son los cineastas: Pablo Marín (Argentina-España), Paulo Pécora (Argentina), Duo Strangloscope (Brasil) y Daniela Cugliandolo (Argentina-España). Este espacio está dirigido a cualquier persona que tenga interés en este formato.
Residencia Yvyra - Laboratorio de creación fílmica: Para los árboles propone un espacio de formación y producción audiovisual de 5 cortometrajes en formato súper 8 mm. Duración total de 8 semanas en formato híbrido en Altos, Cordillera y Asunción. Los facilitadores de este espacio son los cineastas Joaquín Pedretti y Dave Walls y el sonidista Martín De Lemos.
Está dirigido para estudiantes avanzados y/o profesionales del audiovisual, cine, sonido, artes interdisciplinarias, escénicas. También es prerrequisito participar de la Semana Súper 8. Las postulaciones se reciben hasta el 21 de septiembre para ambas formaciones, ingresando al enlace: linktr.ee/lexalabpy. Para conocer más, en el instagram @lexalabpy.
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Tercer Piso celebra 16 años con el festival “Fuera de órbita”
La banda Tercer Piso festeja sus 16 años de trayectoria ininterrumpida con la cuarta edición de Fuera de órbita, el sábado 12 de septiembre en Voüdevil, ubicado en Mariscal Estigarribia casi Estados Unidos, en Asunción, junto a Gaia, Antenna y Basstian, con Otakool como anfitrión. Las entradas están disponibles en Ticketea.
Tercer Piso, los dueños de casa, serán los encargados de cerrar la noche con un show especial, repasando su catálogo con su característico nu metal y sonido pesado. Como invitados de honor estará Gaia, referentes del rock alternativo nacional con casi tres décadas de trayectoria, presentando en vivo su reciente séptimo álbum de estudio, “Dopamina”, además de sus clásicos.
La grilla se completa con Antenna, con su propuesta de rock alternativo de alto voltaje y preparando nuevo material, y Basstian, encargado de abrir la noche y presentar sus últimos lanzamientos, entre ellos el EP “Claroscuro” y el sencillo “Bye Bye”.
El festival contará además con Otakool, el formato multiplataforma de GEN dedicado a la cultura pop, el animé y la nostalgia de los 90 y 2000, que estará interactuando con el público, realizando sorteos y animando los cambios de escenario. Más información y novedades en las redes oficiales: @tercerpisomusic.
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El estudio de “Wallace y Gromit”: donde el arte de la animación hecha a mano sigue vivo
El animador Ed Jackson levanta delicadamente con la ayuda de un gancho el párpado de una oveja de plastilina. El estudio británico Aardman, creador de “Wallace & Gromit”, es conocido por sus películas realizadas con una técnica cinematográfica artesanal. Desde hace más de medio siglo, Aardman confecciona producciones con “stop motion” (o animación fotograma a fotograma), repletas de humor británico y con estética retro como “Chicken Run”.
La tercera entrega de las aventuras de “La oveja Shaun”, que se estrenará en Reino Unido el 18 de septiembre, llevó tres años y medio de trabajo al estudio. La AFP descubrió los secretos de fabricación de la película, que cuenta en unas 106.688 tomas las aventuras de la oveja traviesa. La magia ocurre en el sótano de un edificio industrial de Bristol, en el suroeste de Inglaterra, donde el estudio con cuatro premios Óscar se fundó en 1976.
En una semipenumbra se vislumbran los decorados de la película a escala de marioneta: la granja de Shaun con colores otoñales, un laboratorio científico o un imponente barco pesquero. “Hoy en día, no hay muchos lugares en el mundo que hagan ‘stop motion’ a esta escala”, subraya Claire Rolls, directora de animación.
“Marionetas vivas”
En medio del sótano, Claire Rolls y Ed Jackson, preparan la escena que este último está a punto de rodar. En ella, las ovejas, vestidas con impermeables amarillos, intentan llamar la atención de una tripulación de marineros.
La técnica del “stop motion”, tan antigua como el cine, debe “dar la impresión que las marionetas están vivas”, explica Jackson quien se incorporó a Aardman en 1998, en la época de las películas en celuloide y los fondos pintados a mano.
El animador se pone manos a la obra, inclina la cabeza de una oveja o baja el sombrero de otra antes de hacer una foto, cambios ínfimos que darán la ilusión de movimiento en la pantalla.
Le harán falta unos dos días de este trabajo de infinita paciencia para capturar 48 imágenes, es decir, dos segundos de película.
“Los animadores son, en cierto modo, nuestros actores: ofrecen una interpretación en directo y hacen todo lo posible por lograr la toma buena a la primera”, explica Steve Cox, codirector de la película, ya que el “stop motion” difícilmente permite volver atrás.
Sin IA
En medio de un popurrí de dibujos y materiales, Kate Anderson, la jefa del departamento de marionetas, abre una caja llena de bocas intercambiables -cerrada, con la mandíbula caída o en “o” de sorpresa-, que “permiten articular los distintos sonidos o expresiones” del perro Bitzer.
“Nos mantenemos fieles a la plastilina para las zonas expresivas como la cara”, aunque el resto de las marionetas a veces se realiza en silicona, más resistente, sobre un esqueleto móvil de metal, explica.
Los efectos digitales, cuyos avances han dado un salto espectacular desde los años 2000, solo sirven para embellecer lo “hecho a mano”, subraya Richard Beek, productor de la película.
El estudio asegura, además, no haber utilizado ninguna inteligencia artificial en la producción de la película.
Cuando se estrenó en 1995 “Toy Story”, el primer largometraje de animación por computadora, muchos temían, como ocurre hoy con la IA, que ya “no hubiera lugar para el stop motion”, recordó Richard Beek.
“Pero hemos seguido haciendo películas. El mundo cambia a nuestro alrededor, pero muchas cosas siguen igual en Aardman. Y probablemente sea ese lado tradicional lo que le gusta a la gente”, añadió.
Fuente: AFP.