Un robot de tres brazos entrenado para imitar a un director de orquesta humano hizo su debut en la ciudad alemana de Dresde, dirigiendo música compuesta especialmente para complementar las habilidades del aparato. El robot consta de tres estructuras separadas en forma de brazo que llevan batutas y recuerdan a los sables de luz de “La guerra de las galaxias”.
La máquina dirigió a los músicos de la orquesta Dresdner Sinfoniker en dos actuaciones durante el fin de semana. El robot fue entrenado para reconocer el tiempo de compás y dar indicaciones con los distintos brazos, capaces de moverse independientemente unos de otros.
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El robot dirigió la obra “Semiconductor’s Masterpiece”, realizada por el compositor y pianista Andreas Gundlach y encargada por la Dresdner Sinfoniker. El robot fue capaz de utilizar sus tres brazos para guiar a tres grupos separados de la orquesta, una habilidad que no hubiera sido posible con un solo director humano. Gundlach explicó que la idea del robot se inspiró en los científicos de la Universidad Técnica de Dresde que desarrollan “cobots”, robots colaborativos que no están pensados para sustituir a los seres humanos, sino para “trabajar con ellos”.
Gundlach afirmó que el proceso de enseñar al robot los movimientos necesarios para dirigir “me hizo ver de una forma totalmente nueva lo maravillosa que es la creación de un ser humano”. Dos de los brazos del robot también dirigieron a los músicos en el estreno de “#kreuzknoten” de Wieland Riessmann, otra pieza en la que los instrumentos suenan simultáneamente en diferentes tempos.
Fuente: AFP.
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La decisión humana y la democratización del conocimiento con las nuevas tecnologías
Roberto Laratro sostuvo que el verdadero desafío para las empresas no es implementar inteligencia artificial, sino evitar quedarse inmóviles mientras el mercado evoluciona.
El factor humano. En un escenario en el que la inteligencia artificial redefine procesos y despierta interrogantes sobre el futuro del empleo, Roberto Laratro, director general de Tigo Paraguay, afirmó que el factor humano seguirá siendo determinante.
“La IA está democratizando el conocimiento, no la decisión. La decisión final, la que asume el riesgo, sigue siendo humana”, expresó durante el panel ”¿Habilitador o stopper? ¿Qué lugar le estás dando a la IA en tu organización?”, realizado por la Academia de la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP).
Durante su exposición, el ejecutivo explicó cómo la compañía viene incorporando inteligencia artificial para optimizar procesos internos, fortalecer la experiencia de los clientes e incrementar la productividad. Según indicó, la tecnología debe entenderse como una herramienta para potenciar el trabajo de las personas y no como un reemplazo de su capacidad de decisión.
El verdadero desafío. En ese sentido, sostuvo que el mayor riesgo para las organizaciones no es equivocarse al implementar inteligencia artificial, sino permanecer inmóviles mientras el mercado cambia. Agregó que, en muchos casos, el verdadero desafío no está en la tecnología, sino en la capacidad de tomar decisiones para impulsar la transformación.
Laratro señaló que la estrategia de Tigo apunta a mejorar la experiencia de los clientes y aumentar la productividad interna mediante soluciones basadas en IA. Como ejemplo presentó Lisa, un asistente virtual desarrollado por la empresa que detecta de manera proactiva variaciones entre las últimas facturas de los usuarios y les ofrece explicaciones antes de que deban realizar una consulta.
El desarrollo de un ecosistema digital. El director también remarcó que el desarrollo de un ecosistema de inteligencia artificial requiere dos pilares fundamentales: infraestructura digital y talento humano.
En ese contexto, destacó las inversiones realizadas por Tigo para fortalecer su infraestructura tecnológica y responder a la creciente demanda de soluciones digitales.
Talento humano y formación. Respecto al capital humano, afirmó que la formación será clave para aprovechar el potencial de la IA y repasó las iniciativas impulsadas por la compañía para fomentar la capacitación.
En ese marco recordó que, tras el acuerdo firmado el 25 de mayo de 2026 entre el Gobierno de Paraguay y Millicom/Tigo, el país contará con School 42, una institución educativa de alcance internacional que abrirá sus puertas en Asunción durante el primer trimestre de 2027.
Laratro explicó que la academia recibirá a 150 participantes por año y se caracterizará por un modelo de aprendizaje sin profesores, sin clases magistrales y sin requisitos académicos tradicionales. El proceso de admisión estará basado en la denominada “Piscine”, una prueba enfocada en la resolución de problemas y el pensamiento lógico, más que en los conocimientos previos de los postulantes.
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“La música es una herramienta para transformar comunidades”
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
En este “Expresso” musical, Augusto dos Santos charla con Mariela Cuevas, directora de Sonidos de la Tierra, y con los músicos e integrantes de este proyecto Thiago Guiotto, coordinador artístico y violinista, y Carlos Vera, en guitarra. Más allá del aspecto puramente musical, los responsables afirman que esta iniciativa mejora la vida de las personas mediante la organización comunitaria y la colaboración en pos de objetivos comunes.
–Sonidos de la Tierra. Quién no ha incorporado esta expresión a todo aquello que simboliza lo entrañable en términos de construir una cultura de relación con la música no solamente aquí en Asunción, sino en los polvorientos caminos de todo el país. Muchos años ya en este camino, ¿no?
–MC: Una alegría inmensa poder estar hoy al frente de la asociación Sonidos de la Tierra, una asociación que ya es un legado hoy para todo el país. Estamos hablando de 24 años en que no solamente hacemos música. Desde Sonidos de la Tierra la música es una herramienta para transformar las comunidades y eso es lo que buscamos.
–La música es una invitación para construir culturas, para afirmar muchos aspectos y para descubrir otros. ¿Ese es un poco el rumbo de Sonidos de la Tierra?
–MC: Tal cual. Desde Sonidos la gran metodología que utilizamos, que fue impulsada por el equipo y por la visión misma del maestro Luis Szarán, es la metodología orquestas de vida, que busca que a través de la música las comunidades se organicen. En este sentido es muy lindo ver cómo la familia, todo el contexto se impulsa a partir de esto que es la música y es enorme el movimiento que hay. Entonces, en este sentido buscamos el desarrollo local con la participación de los chicos y las chicas. Hay 74 escuelas comunitarias de música. Felizmente, estamos en todos los departamentos del país y eso es una gran noticia en términos de que 3.500 niños, niñas, adolescentes y jóvenes pasan por la red de Sonidos de la Tierra.
ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR
–Supongo que hay una etapa en que uno dice “yo quiero que mi hijo sea violinista” y que dibujaron diferentes momentos en este proceso.
–MC: Hay un crisol que tiene demasiadas maneras de mirar esto. Por una parte, hay una institucionalidad, pero por el otro lado tenemos lo que ocurre en las casas, en las familias. Para que un niño o niña pueda tocar implica una cantidad de práctica importante. Repetir una nota hasta que le salga. Entonces eso implica también que la familia está acompañando hasta finalmente ver en un megaescenario, que es lo que solemos hacer cada año. Convocar megafestivales donde los chicos puedan expresarse y sonar con la mejor de las notas combinadas o con esa nota que logró porque recordamos que lo que buscamos desde Sonidos de la Tierra es el desarrollo de los chicos en términos de vencer barreras, vencer miedos, poder subirse a un escenario y a partir de esto hablamos del desarrollo de la autoestima mismo.
–Thiago, ¿cómo fue tu división infantil en esta materia?
–TG: Estaba en la escuela todavía cuando Sonidos de la Tierra se presentó con dos representantes en el aula invitando a ser parte de un estudio musical. Yo soy de la ciudad de Villa Hayes, Bajo Chaco, y con dos compañeros nosotros ya teníamos la idea de jugar con la guitarra, de cantar en frente a los compañeros. Juntamos las dos cosas y como ya veníamos de la guitarra, el violín se hizo fácil, aunque era todo nuevo. Imaginate un violín en el Chaco, es una cosa que no se ve todos los días.
–¿Aparte de tu tiempo en Sonidos de la Tierra hacés música en otros espacios?
–TG: Sí, yo soy integrante de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA). También soy licenciado en música por el Instituto de Bellas Artes y hago música de cámara, soy profesor de música también. Enseño teoría, solfeo, armonía, contrapunto, aparte de violín y viola, que son dos instrumentos muy similares. Entonces, me dedico cien por ciento a la música. Aparte mi principal orgullo es ser coordinador artístico del proyecto Sonidos de la Tierra.
–¿Y en tu caso, Carlos?
–CV: Mi caso es un poco particular. Yo creo que soy uno de los más antiguos acá en la institución. Estuve ya en el momento cuando con Sonidos de la Tierra integrábamos la música con otros programas. Hacíamos educación ambiental, proyectos vinculados a desarrollo comunitario y ahí es donde yo estaba en una pequeña comunidad de Caazapá, San Juan Nepomuceno, liderando una comisión juvenil con la que embellecíamos una avenida de 1.200 metros. Y en ese momento llegó el equipo que hacía talleres ambientales con gestión de proyectos y nos invitaron a participar.
–¿Y por el lado de la música cómo se dio?
–CV: Siempre tuve mi inclinación hacia la música. Mi papá fue requintista y ya siendo parte de la institución tuvimos la oportunidad de acompañar el proyecto de Kamba’i Echeverría. Fui a una de las clases para hacer mi trabajo administrativo de verificar, llevar la lista, sacar fotos y conocí a uno de los instructores y me acerqué y por mi curiosidad le pregunté y para la siguiente vez me dice “traé tu guitarra también”. Entonces ahí un poquito aprendí la técnica con el programa y actualmente yo soy contador público. Estoy acompañando dentro del área de administración y finanzas, pero eventualmente acompaño también musicalmente como hoy al equipo.
ALIANZAS
–No me digas que hasta el contador es músico en Sonidos de la Tierra (risas). ¿Cómo es el aterrizaje del proyecto en una comunidad?
–MC: Es un aterrizaje que siempre va acompañado de voluntades. Por lo general para que nosotros empecemos a activar una escuela en un espacio, la comunidad es la que nos llama y nos dice “queremos que en nuestro territorio contemos con una escuela de música”. A partir de eso vemos las alianzas posibles, sean locales o nacionales. Desde Sonidos de la Tierra tenemos un equipo de sostenibilidad muy sólido, articulado, que busca por supuesto a través de las rendiciones y un trabajo de transparencia muy fuerte poder mostrar lo que hacemos y sumar más voluntades para poder seguir sumando escuelas.
–¿Qué queda con un proyecto como este en las comunidades?
–MC: Suceden muchas cosas. Hablamos de que con Sonidos desarrollamos todo un componente ambiental en las comunidades donde tenemos varias líneas: economía circular, forestación, reciclaje, limpieza de arroyos. Eso es maravilloso porque tenemos una escuela de liderazgo con varias promociones. Acompañamos muy de cerca a los jóvenes líderes y lideresas en la presentación de sus proyectos comunitarios.
–¿Cómo llevan ese proceso en las comunidades al respecto de estos preconceptos que existen o que existían fundamentalmente, pero ya no tanto, al respecto de ser músico en esta sociedad?
–MC: A lo que apuntamos es a que las personas puedan desarrollarse como lo que son, como personas. En el sentido de ser músico o música algunas personas siguen el camino de la profesionalización, otras no. Sin embargo, el gran valor que vemos es el aporte que da al desarrollo de la autoestima, al desarrollo de la empatía. Creemos que estos valores y habilidades posibilitan hablar de la construcción de un nuevo ciudadano o ciudadana de su sociedad.
–TG: La palabra clave creo que son los valores que quedan una vez que uno se introduce en el mundo del estudio musical. Esto trae muchos beneficios independientemente de que si uno va a ser o no un músico profesional, de si uno va a entretener a su familia, va a entretener a la comunidad entera o ser una estrella internacional de música. Hablamos claramente de una elevación del rendimiento escolar, disciplina, concentración, autosuperación, pensamiento crítico. Un montón de cosas que vienen atrás del estudio de un instrumento musical que ayudan a que la sociedad mejore.
–CV: Para los niños principalmente, desde lo básico como el empleo útil del tiempo libre, que ayuda muchísimo y obviamente en la mejora del rendimiento escolar. Hoy por hoy si uno decide ser profesional ya tenemos más espacio. Obviamente que falta mucho todavía, pero un chico que va desarrollando su talento y encuentra en eso su potencial ya hay medios e instituciones donde se puede desarrollar. Como siempre decimos, no somos una academia como un conservatorio de música, pero a través de nuestro programa también nosotros encaminamos y damos oportunidad para que un chico que tenga ese talento pueda ir más a lo profesional.
–Supongo que tiene su valor especial en comunidades más relegadas, ¿no?
–MC: Hay miles de historias individuales, hay historias más duras, historias de superación que realmente nos motivan. Hablamos desde comunidades que están en situación de vulnerabilidad, en territorios más alejados a veces como también cuestiones que limitan el desarrollo musical o la inclusión de personas en espacios de formación, de compartir entretenimiento. A veces ni siquiera es lograr tocar un instrumento, sino que se lo incluya en una sala compartida con otras personas. Felizmente tenemos personas que con alguna discapacidad quizás están incorporadas también dentro de nuestras clases. Hablamos de historias que tenemos en el Chaco, en comunidades indígenas del sur también, en Caaguazú, donde se da lo maravilloso que ocurre a partir de tocar un pedazo de madera y esto nos conecta con la belleza. Eso realmente es lindo de contar porque a veces la realidad le supera a uno absolutamente.
CELEBRAR CADA PASO
–Vivimos unos tiempos de la instantaneidad en los que necesitamos resolver todo en los próximos diez segundos. Supongo que eso es una especie de problema al respecto de llevar un camino con mucha disciplina, que a veces va a ser silencioso.
–TG: La formación musical supone un proceso que no siempre es tan agónico y no siempre es tan largo. Realmente nosotros tenemos como meta que desde el primer paso, desde el primer mes en que un chico de cinco, seis años o cualquier edad que tenga ya pueda participar del escenario, pueda compartir con gente de multinivel. Entonces, ese es un estímulo. Sonidos de la Tierra es totalmente inclusivo y nuestros conciertos tanto comunitarios como a nivel regional o a nivel país incluyen todos los instrumentos de todos los niveles. Tenemos coro de tercera edad, tenemos educación musical temprana de los cuatro años. Entonces, digamos que es ese pensamiento que se tiene de que tocar el piano me va a llevar diez años es un poco relativo, porque desde el primer mes si uno valora los pequeños avances y sabe ver cuánto cuesta cada avance realmente nosotros ya le sacamos alegría, ya le sacamos felicidad, ya le sacamos aplausos.
–¿Cuál es un tiempo típico de aplicación de un chico que se incluye dentro de vuestro programa?
–TG: Yo calculo que lo saludable sería tener primero el instrumento. En nuestro caso nosotros otorgamos instrumentos a todas las escuelas comunitarias. Después se firma un acuerdo de responsabilidad y el chico puede llevar el instrumento a su casa una vez que pasamos ese nivel. Lo saludable sería tocar un poco cada día. Es como la lectura o la tarea de matemática. Un poquito cada día y avanzando. Leer partituras también.
–¿Qué ves cuando mirás al mañana respecto a este proyecto?
–MC: Muchos desafíos. Por un lado, alegría por lo ya andado. Hablamos de más de dos décadas de construcción en lo que tiene que ver con la música como una herramienta de desarrollo. Así que eso es un paso de alegría. Ahora, lo que viene en términos inmediatos creo que es el desafío de proyectar esto, a que siga creciendo, pero también cuidar y consolidar lo que ya tenemos. Necesitamos de un desarrollo mayor de nuestro país también y que este desarrollo considere y acompañe la necesidad de invertir en cultura.
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Comercio agéntico, el próximo paso de los pagos digitales
La llegada de la IA, está dando lugar a nuevas formas de pagos y compras, transformando el sistema de pagos, en este contexto se presentó, durante la Segunda Convención Bancaria de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), el concepto de comercio agéntico, un modelo en el que asistentes inteligentes podrán gestionar transacciones en nombre de los usuarios bajo estrictos estándares de seguridad y consentimiento.
Evolución tecnológica. Uno de los ejes del evento, fue desarrollado por Juliana Bichmann, directora de Productos Digitales de Visa para el Cono Sur, quien expuso sobre el denominado comercio agéntico.
Bichmann explicó que la evolución tecnológica ha transformado progresivamente la manera en que las personas compran. Si Internet permitió acceder a información, los dispositivos móviles llevaron la conectividad a cualquier momento y lugar, mientras que la computación en la nube posibilitó el escalamiento de servicios digitales. Posteriormente, la inteligencia artificial generativa comenzó a asistir a los usuarios en la búsqueda y comparación de productos, y ahora la IA agéntica avanza un paso más al ejecutar tareas en representación de las personas.
Uso emergente en el mundo y sus desafíos. En ese marco surge el comercio agéntico, un modelo en el que un agente de IA actúa como asistente durante todo el proceso de compra.
Según la ejecutiva, ya existen pilotos en distintos mercados del mundo y la adopción transita una etapa inicial, aunque el crecimiento del tráfico proveniente de plataformas de IA hacia sitios de comercio demuestra que esta tendencia comienza a consolidarse.
La especialista señaló que el principal desafío no radica únicamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en construir confianza.
Explicó que los sistemas de pago actuales fueron concebidos para ser utilizados directamente por personas, mientras que ahora aparece un nuevo actor dentro del ecosistema.
Esto obliga a desarrollar mecanismos que permitan verificar que las transacciones reflejan realmente la intención del usuario, garantizar su consentimiento y evitar fraudes o usos indebidos.
Garantías y seguridad. Para responder a estos desafíos, Visa desarrolló el programa Visa Intelligent Commerce, un conjunto de estándares orientados a crear un ecosistema seguro para los pagos realizados mediante agentes inteligentes.
La propuesta se apoya en tecnologías ya consolidadas, como la tokenización de credenciales y la autenticación mediante biometría y Passkeys, incorporando además una nueva capa destinada a registrar el consentimiento del usuario, los límites de autorización y la identificación del agente que interviene en la operación.
Durante la presentación también se describió cómo funcionaría el proceso completo. El usuario registra su medio de pago en un agente de confianza, que almacena la información mediante tokenización.
Posteriormente, autentica su identidad con biometría y define preferencias o límites de compra. A partir de esas instrucciones, el agente puede buscar productos, presentar opciones y ejecutar el pago una vez obtenido el consentimiento correspondiente, mientras toda la operación incorpora señales que permiten a emisores, adquirentes y comercios validar que se trata de una transacción legítima.
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Luis Noguerol: “La inteligencia artificial vino para quedarse y está dictando el futuro de las naciones”
El especialista en arquitectura de la seguridad de la información e investigación tecnológica, Dr. Luis Noguerol, afirmó que la inteligencia artificial ya forma parte de un proceso evolutivo irreversible y que será uno de los principales factores que definirán el desarrollo de las naciones en los próximos años.
Durante su visita a Paraguay, donde recibió el título de Doctor Honoris Causa por parte de la Universidad Americana (UA), el Dr. Luis Noguerol explicó a FOCO que la sociedad ha pasado a depender de la tecnología en prácticamente todos los ámbitos, desde la salud hasta la infraestructura, la educación y la generación de energía.
Recordó que hace algunos años se hablaba de que las personas eran “tecnológicamente dependientes” como una expresión común, pero sostuvo que hoy esa realidad se consolidó, ya que la tecnología está presente en casi todos los procesos productivos y sociales.
En ese contexto, definió la ciberseguridad como la protección de los datos y afirmó que esta disciplina adquirió una importancia estratégica debido al crecimiento de la inteligencia artificial, los algoritmos poscuánticos y otras tecnologías emergentes.
Tecnología y transformación. Como ejemplo, Luis mencionó que cerca del 90 % de los diagnósticos para la detección del cáncer de mama se apoyan actualmente en inteligencia artificial con resultados efectivos, lo que demuestra que esta tecnología no solo transforma procesos, sino que también mejora la capacidad de respuesta en sectores clave.
El especialista sostuvo que Paraguay forma parte de esta transformación y valoró que las universidades y las autoridades nacionales comiencen a prestar mayor atención al desarrollo tecnológico y a la formación especializada. A su criterio, esa es la dirección correcta para fortalecer la competitividad del país.
Aprender a gestionar los riesgos. Respecto a los desafíos, señaló que tecnologías como la inteligencia artificial y la computación poscuántica también generan nuevos riesgos en materia de protección de datos, aunque aclaró que estos no deben frenar la innovación.
En ese sentido, afirmó que el desafío consiste en aprender a gestionar esos riesgos sin detener el avance tecnológico.
Finalmente, destacó que el fortalecimiento del capital humano es una tarea esencial de las universidades, ya que son las instituciones encargadas de formar a los profesionales que liderarán el desarrollo del país.
En ese marco, valoró el papel de la Universidad Americana y sostuvo que la preparación de la juventud será determinante para que Paraguay continúe avanzando en el proceso de transformación tecnológica.