Con Sean “Diddy” Combs, ¿llegó el #MeToo a la música?
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Hasta ahora, la industria de la música se había librado de un ajuste de cuentas como el que vivió Hollywood o los medios de comunicación con el movimiento #MeToo, pero las graves acusaciones contra el magnate del hip hop Sean Combs, que será juzgado en Nueva York desde el 5 de mayo de 2025, podrían suponer un cambio.
Según la acusación, el artista, también conocido como “Diddy”, de 54 años, dirigía una red criminal sexual que se aprovechaba de mujeres y las chantajeaba para que guardaran silencio, lo que invita a pensar que podría haber llegado el momento de que el mundo de la música empiece a rendir cuentas. Hace cinco años, cuando se hicieron públicas las explosivas acusaciones contra el cantante Robert Sylvester Kelly, conocido por su nombre artístico R. Kelly, algunos medios se preguntaron si era el principio de un cambio radical en la música.
Kelly fue condenado a más de 30 años de cárcel por delitos sexuales contra menores, tráfico sexual y asociación ilícita. Fue sin duda un hito para el movimiento #MeToo, ya que fue el primer juicio importante por abusos sexuales en el que la mayoría de las acusadoras eran mujeres negras.
A lo largo de los años, las mujeres han acusado a personajes como el rockero Marilyn Manson, el magnate de la música Russell Simmons, el DJ Diplo o el productor Dr. Luke y otros muchos hombres poderosos de la industria sin apenas repercusiones. El último, ha sido la estrella del country Garth Brooks.
“Las estrellas del rock gozan de un trato de favor debido a su estatus de estrella”, explica a la AFP Caroline Heldman, profesora del Occidental College y cofundadora de la coalición Sound Off, dedicada a la violencia sexual en la industria musical. Considerada durante mucho tiempo bastión del sexo, las drogas y el rock and roll, en esta industria las mujeres “son vistas como mucho más desechables (...) que los hombres”, dice por su parte la investigadora Kate Grover.
A ello se suma la raza. Las víctimas de las demandas de Kelly eran jóvenes negras y mujeres que “no tenían el poder de estrella que tenían muchas de las actrices que denunciaron a Harvey Weinstein”, el otrora todopoderoso productor de cine de Hollywood, condenado por violación y abuso sexual, dice Grover.
“Problemas sistémicos”
Desde que le denunció su expareja, la también cantante Cassie Ventura, el año pasado, una docena de personas han demandado a Combs, que está encarcelado mientras aguarda juicio en Nueva York. Ahora, más de un centenar de víctimas se prepara para presentar una nueva demanda contra el rapero.
A la demanda de Ventura siguió una oleada de denuncias contra otros hombres poderosos de la música, desde artistas a directores ejecutivos. El rosario de acusaciones pone de relieve “la gravedad de la situación”, escribió la cantautora y activista Tiffany Red, que ha trabajado con Ventura, en una carta abierta a Combs el pasado diciembre.
“Los problemas sistémicos de la cultura de la violación y la misoginia profundamente arraigados en la industria de la música suponen una amenaza real para la seguridad de tantas personas cada día en este negocio”, escribió Red. “¿Cómo podemos esperar un cambio significativo cuando los altos cargos y las superestrellas se enfrentan a acusaciones de estos delitos?”, se preguntaba.
Heldman también señala comportamientos de mercado “perversos”. Las ventas de Kelly se dispararon más de un 500 % tras su condena por chantaje, con un aumento del 22 % en las reproducciones durante la semana siguiente. Las escuchas de la música de Diddy también crecieron de media un 18,3 % durante la semana posterior a su detención, en comparación con la anterior, según la empresa de datos del sector Luminate.
Puede que parte de este aumento se deba a la curiosidad que despierta un nombre cuando aparece en las noticias, pero Heldman también habla de la indulgencia que disfrutan los músicos. “En los años que llevo trabajando con supervivientes de distintos sectores, nunca he visto nada igual a la devoción de los fans por sus artistas”, afirma.
Pese a ello, dice Heldman, “parece que estamos en la cresta de algo”. “Me atrevería a anticipar que cualquier artista violador que haya estado operando con la idea de que puede silenciar a las supervivientes sabe ahora que eso se ha acabado”. Combs se enfrenta también a un proceso civil interpuesto por más de 120 víctimas, entre ellas 25 menores en el momento de los hechos.
GuaraníSat-2 recibe autorización para llevar “India” al espacio
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La Agencia Espacial del Paraguay (AEP) recibió la autorización de uso de la obra musical “India”, del maestro José Asunción Flores, creador de la guarania, en el marco del desarrollo de GuaraníSat-2. Esta autorización permite la incorporación simbólica de la pieza al satélite paraguayo, incluso en formato accesible como sistema braille, reafirmando el carácter cultural, científico e inclusivo de la misión.
El documento fue suscrito por su nieto, Francisco Alberto Flores Leiva, titular de los derechos, quien estuvo acompañado por el ingeniero José Asunción Flores, bisnieto homónimo del maestro. Con esta acción, el GuaraníSat-2 no solo representa desarrollo tecnológico, sino también identidad nacional, llevando al espacio el legado cultural del Paraguay como expresión de interés nacional y proyección internacional.
Por otra parte, la AEP reportó que, el 17 de febrero, se publicó la API (Advance Publication Information) del proyecto en el Buró de Radiocomunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), como parte del proceso de coordinación de frecuencias de comunicaciones para la futura operación del satélite GuaraniSat-2.
Este acontecimiento constituye un hito significativo para el desarrollo de las capacidades espaciales del país, al tratarse de la primera gestión nacional orientada al cumplimiento de los procedimientos establecidos en el marco regulatorio internacional aplicable a misiones satelitales.
El avance logrado es resultado del trabajo articulado entre los equipos conformados por los profesionales del SpaceLab de la Agencia Espacial del Paraguay y de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), institución que integra igualmente la Junta Directiva de la Agencia Espacial del Paraguay. Enlace a la API: https://www.itu.int/ITU-R/space/asreceived/Publication/DisplayPublication/67700.
José Villamayor: “Este es un disco que habla de la luz y de la esperanza”
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Jimmi Peralta
Fotos: Gentileza
El reconocido guitarrista José Villamayor vuelve a hurgar entre las sonoridades del jazz y el 6x8 nacional. En este diálogo con La Nación del Finde, habló sobre su último álbum y cómo los 10 temas que lo componen constituyen “un recorrido que avanza hacia la luz”.
La apuesta por la música producida en el país se encuentra muchas veces en medio de la tensión entre lo posible y lo proyectado, realidad y sueños. La tenacidad en el trabajo y el compromiso con los objetivos son los que, entre otros elementos que atañen al talento, permiten el surgimiento de cada nuevo nuevo proyecto.
En este sentido, José Villamayor es un guitarrista de la escena jazzística local con una carrera de más de dos décadas. Recientemente presentó “Aires nacionales II”, un nuevo registro personal grabado en formato de sexteto, en el que plasma su búsqueda sonora y sensibilidad entre los géneros que lo constituyen internamente: el jazz y la música paraguaya.
Villamayor, quien logra este disco con apoyo de Matías Insaurralde y la producción de Sergio Cuquejo en Spirit And Sound, contó en estudio con la participación de Vetner López, Juan Pablo Giménez, Giovanni Primerano, Bruno Muñoz, Ezequiel Takebe, Dani Pavetti y Nico Vera.
Villamayor trabajó en estudio junto con Giovanni Primerano, Juan Pablo Giménez, Ezequiel Takebe, Vetner López y Bruno Muñoz
–¿Cómo definirías tu último álbum?
–Para mí, “Aires nacionales II” es un disco que habla de la luz y de la esperanza. Creo mucho en el poder emocional que tiene la música y en lo que puede generar en quien la escucha. Por eso pensé el álbum como un viaje, diseñado para escucharse en orden, con un recorrido simbólico. El disco comienza con “Gota de luz”, que representa ese pequeño destello de esperanza que todos necesitamos para sentir que vamos por el buen camino. Y termina con “La esperanza de un nuevo día”, que funciona como un recordatorio de que cada mañana ofrece una nueva oportunidad, una nueva esperanza. De alguna manera, el álbum va desde esa primera chispa de fe hasta una esperanza más plena: un recorrido que avanza hacia la luz.
HILO CONDUCTOR
–¿Qué hilo conductor une los dos discos de “Aires nacionales” o cómo se proyecta uno a través del otro?
–Para mí, el hilo conductor entre ambos discos es la idea original que dio nacimiento al proyecto “Aires nacionales”: agrupar mis músicas con “aires nacionales”, valga la redundancia; pasar por el filtro del jazz y del folclore. No desde un lugar estrictamente tradicional, sino desde mi propia mirada, mi tiempo y mi bagaje. Lo que une a ambos discos es esa búsqueda de tocar nueva música con “aires nacionales”, aunque cada uno lo hace desde sonoridades distintas. El primer disco está grabado con una formación más reducida y completamente acústica, con instrumentos de madera como el contrabajo, el requinto, la guitarra y la percusión, lo que genera una estética más orgánica y cercana a lo folclórico. En cambio, “Aires nacionales II” amplía la paleta tímbrica: aparece una convivencia entre lo acústico y lo eléctrico. Esa mezcla mantiene la raíz del proyecto, pero explora nuevas texturas y colores sonoros.
–¿Qué búsquedas musicales y/o sensibles pensás que predominan en este material?
–Pienso que en este disco la búsqueda musical y sensible no están separadas, sino que funcionan como una misma cosa. La intención principal es generar sensaciones en el oyente: que la música pueda transmitir ideas desde lo emocional, casi en la piel, a medida que avanza el recorrido del álbum. Cada obra propone un clima particular.
–¿Podrías hablarnos de lo que plantea cada una de las propuestas?
–En “Gota de luz” me interesa que se perciba esa esperanza inicial, ese destello o chispa de fe. “Una hoja al viento” invita a una filosofía de dejarse llevar con serenidad, con cierta paz, como el viaje de una hoja al viento. “La raíz del alma” apunta a ese reconocimiento del mundo interior, de aquello profundo que define a cada persona. “Ñandutí” busca conectar con la belleza estética de nuestra cultura, mientras que “La fiesta de la vida” transmite celebración y energía colectiva, ese lado extraño y maravilloso de estar vivos. Hay también espacios más introspectivos o reflexivos: “Pya’e” sugiere esa sensación de rapidez permanente del mundo moderno, esa ansiedad constante de actualización donde parece que nunca terminamos de asentarnos. La idea misma de la obra es que incomode un poco, que nos acelere, que nos haga sentir corporalmente ese pulso vertiginoso en el que vivimos. “Paseo por el río” propone un viaje hacia lo vulnerable y lo interno. “Canción para los sobrevivientes” conecta con una memoria emocional compartida, marcada por experiencias globales como la pandemia. Finalmente, “Arasunu” se vincula con una idea de misterio y de conexión con el tiempo: el trueno como símbolo de algo ancestral que permanece inmutable, más allá de los cambios tecnológicos o culturales, y que nos une con quienes vivieron antes que nosotros.
“Aires nacionales II” está concebido como un viaje con un recorrido simbólico
RECURSOS
–Con los años fuiste aprendiendo y cambiando… ¿Qué cosas dan los años a la hora de escuchar o tocar música?
–Creo que una de las cosas más importantes que dan los años es la necesidad de no mostrar todo el tiempo todo lo que uno sabe. Cuando empezás a tocar, muchas veces querés demostrar constantemente los recursos, abrir el abanico técnico para que se vea todo lo que podés hacer. Con el tiempo esa mirada cambia: empezás a entender las herramientas musicales más como recursos y, sobre todo, como recursos emocionales que como elementos de exhibición. La técnica deja de ser un fin en sí mismo y pasa a estar al servicio de la música, de lo que la música necesita decir. Al comienzo, cuando uno arranca, suele estar muy conectado con el lado emocional. Después aparece la academia o el estudio profundo, y uno queda fascinado con las posibilidades teóricas y técnicas, a veces alejándose un poco de esa esencia inicial. Pero con los años se vuelve al origen, a la idea primaria de la música como una experiencia de conexión y bienestar, tanto para quien la toca como para quien la escucha.
–¿Qué aporta a la mirada y el oficio del músico el ejercicio de la docencia?
–Para mí, ese contacto permanente con nuevas energías y miradas nutre mucho y renueva mi propio lenguaje musical. La docencia también me permite mirar la música desde otra perspectiva, volver a repensarla y redescubrirla constantemente a través de los procesos de otros. Algo muy interesante, además, es que con el tiempo voy conociendo el nacimiento de muchas promesas musicales. Varios alumnos míos, con los años, terminan convirtiéndose en colegas dentro de distintas agrupaciones, incluso en las mías, y eso es algo que me genera una enorme satisfacción, tanto humana como musical.
–¿Cómo surge para vos la necesidad o el oficio de componer?
–En mi caso, la composición no siempre parte de una búsqueda planificada, sino más bien de apariciones espontáneas de ideas. Muchas veces surgen en medio de la vida cotidiana: caminando, manejando en silencio, en medio de la práctica o también en determinados estados emocionales donde siento la necesidad de plasmar algo. Cuando eso sucede, intento registrarlo de inmediato, generalmente grabándolo en el celular. Cuando no tengo la posibilidad, trato de retener la idea en la cabeza lo más posible para después grabarlas, aunque a veces no lo logro. La gran mayoría de las veces quedan como ideas registradas que luego retomo y desarrollo con mayor profundidad. Es un proceso muy ligado a la inspiración, pero también al trabajo posterior: volver sobre esa idea, darle forma y transformarla en obras que puedan ser compartidas.
El disco contó con la producción de Sergio Cuquejo en Spirit And Soundy
EL JAZZ Y LA MÚSICA PARAGUAYA
–¿Por qué elegiste explorar desde el jazz la música paraguaya?
–Explorar la música paraguaya tiene que ver directamente con mi propia vivencia musical. Por un lado, el folclore paraguayo y, por otro, el jazz, después de tantos años de estudiarlo, tocarlo y vivirlo. De manera natural, entonces, esos dos mundos empiezan a convivir dentro de mi lenguaje y aparecen a la hora de componer. Si bien escribo música en otros estilos, en este proyecto decidí agrupar aquellas obras que comparten esos “aires nacionales”: una sonoridad, una estética y una raíz vinculada a lo paraguayo, vistas a través del filtro de mi propio bagaje. Por eso el repertorio responde a ese concepto más que a una limitación estilística de mi producción en general.
–¿Editar se debe a un impulso personal?
–En mi caso, grabar un disco no tiene tanto que ver con una decisión individual. Porque si dependiera solo de mí, probablemente estaría produciendo y grabando constantemente, además de tocar. La realidad es que para que un proyecto discográfico se concrete tienen que darse muchas condiciones. Por un lado, la disponibilidad de los músicos: poder coordinar ensayos, que todos tengan el tiempo para estudiar el repertorio y trabajar el material, y que además estén disponibles justamente aquellos músicos que uno considera idóneos para el proyecto. Muchas veces eso es complejo, porque la mayoría vive la música también como sustento diario o tiene otras prioridades laborales que dificultan sostener un proceso largo de ensayos y grabación. Por otro lado, están las condiciones económicas propias de producir un material. Grabar un disco implica costos y una estructura que necesita cierta viabilidad para poder realizarse. Entonces, más que un impulso personal, la grabación termina siendo el resultado de que coincidan las condiciones humanas, de tiempo y económicas necesarias para que el proyecto sea posible.
Con un concierto abierto a todo público, tendrá lugar hoy a partir de las 19:00, en el Centro Cultural del Puerto, el lanzamiento de libro “Coplas y jazmines, luchas y azahares”, con el que el cantante, compositor y militante social y cultural Ricardo Flecha presenta un acercamiento a su vida y trayectoria, como referente del canto paraguayo contemporáneo.
El material aborda un recorrido por 45 años de trayectoria en la música, desde sus inicios más cercanos al goce y la recreación, hasta el desarrollo de una carrera que lo puso como un referente internacional de la voz del cancionero paraguayo.
El título “Coplas y jazmines, luchas y azahares” es una cita que corresponde a un fragmento de la canción “Despertar”, de Maneco Galeano, creador del Movimiento Nuevo Cancionero, del que Flecha es uno de los referentes más importantes y de vigencia ininterrumpida.
“El libro cuenta la historia de mi trayectoria, habla de dónde nací, de mis inicios, también es un relato del tiempo que me tocó vivir. El texto habla sobre el trabajo que nos tocó hacer durante el tiempo de la dictadura, la censura, las veces que estuve preso, habla sobre los grupos que integré, puede llamarse una autobiografía”, comenta Ricardo.
La trayectoria de Flecha está marcada por referentes como Atahualpa Yupanqui, así como en el permanente estímulo de Mercedes Sosa y Óscar Cardozo Ocampo.
En su formación artística, destaca también la influencia de Carlos Noguera, Emilio Bobadilla Cáceres y Agustín Barboza, pilares fundamentales para una interpretación profunda y renovada de la música paraguaya.
Orquesta de Cámara Juvenil del CCPA realiza una audición
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Están abiertas las inscripciones para la audición de la Orquesta de Cámara Juvenil del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA), con miras a su Ciclo 2026 - Temporada XXIII. La audición será el lunes 23 de febrero a partir de las 9:30, en el Teatro de las Américas (José Berges entre Brasil y Estados Unidos), con la presencia de los directores Miguel A. Gilardi y Gabriel Graziani.
Se seleccionarán instrumentistas de violín, viola y violoncello. Los interesados deberán: completar la solicitud de inscripción, preparar una obra a ejecutar, tener mínimo de 2 años ejecutando el instrumento, tener como máximo 25 años de edad, y se impondrá una obra para lectura a primera vista. Los postulantes pueden solicitar o retirar el formulario en el Departamento Cultural o al correo electrónico: orquesta@ccpa.edu.py o al teléfono: 0981 546082, en el horario de 9:00 a 16:00.
La Orquesta de Cámara Juvenil, nace de la mano del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA), bajo la dirección del maestro Miguel Ángel Gilardi, y el invalorable apoyo del maestro Luis Szarán en el año 2003, el maestro Gabriel Graziani es el director estable de la agrupación.
El objetivo de este proyecto, es posibilitar el desarrollo musical durante dos años de los jóvenes, convirtiéndose en una orquesta escuela para la práctica instrumental en conjunto con repertorio avanzado y el contacto con grandes maestros de la música, de un grupo de jóvenes virtuosos instrumentistas seleccionados por riguroso concurso. Varios de ellos, hoy día, son integrantes de reconocidas agrupaciones musicales juveniles de la capital y el interior del país.