El pasado 28 de setiembre se cumplió el centenario del nacimiento del actor Marcello Mastroianni, ícono del séptimo arte italiano, que falleció el 19 de diciembre de 1996, a los 72 años. Para homenajear su memoria, la Embajada de Italia presenta una muestra de fotografías y audiovisuales que podrá visitarse hasta este viernes 11 de octubre en la Manzana de la Rivera (Ayolas 129).
“Ciao Marcello” se denomina la exposición habilitada en el Espacio Miguel Acevedo del citado centro cultural de Asunción, con horario de visita de 8:30 a 20:00, con acceso libre y gratuito. Con curaduría de Néstor Saied y Adriano Bruzzese, está organizada por la Associazione Culturale Enecedete (Italia) y el Centro Studi e Ricerca Marcello Mastroianni (Italia) con el patrocinio del Ministerio de Turismo italiano, ENIT Ente Nazionale del Turismo y la Regione Lazio (Italia).
Marcello Mastroiani, el actor italiano más famoso desde Rodolfo Valentino y uno de los más premiados en el mundo llega al país a través de una muestra de fotografías, afiches y material audiovisual de 26 películas que ilustran su prodigiosa carrera. La Embajada de Italia en Paraguay presenta esta exposición para promover el conocimiento del séptimo arte italiano y de sus emblemáticos exponentes.
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Marcello Mastroianni fue uno de los más grandes intérpretes italianos del siglo XX, así como uno de los más apreciados en el extranjero a partir de los años 60, especialmente por sus papeles protagónicos en las películas de Federico Fellini (“La dolce vita”, “8 ½” y “Roma”, entre otras) y por las cintas que protagonizó junto a Sofía Loren (“Una jornada particular”, “Ayer, hoy y mañana”; “Matrimonio a la italiana” y “Los girasoles”, entre otras).
Fue nominado tres veces al Oscar a Mejor Actor por “Divorcio a la italiana” (1961), “Un día particular” (1977) y “Oci ciornie” (1987). Ha ganado numerosos premios: dos Globos de Oro, dos Premios BAFTA, ocho David di Donatello. Al igual que Jack Lemmon y Dean Stockwell, obtuvo el Premio de interpretación masculina en el Festival de Cannes en dos ocasiones: en 1970, por “Drama de celos”; y en 1987, por “Oci ciornie”.
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El Concurso de cortos Acesip abre nueva convocatoria juvenil
El Concurso de cortos Acesip, con el lema “Contanos una historia que nos haga crecer”, anuncia la apertura de una nueva edición enfocada en el documental, que ofrecerá premios en efectivo, premios personalizados, así como entrevistas en programas y espacios especiales. Cuenta con tres categorías: 6.° a 9.° grado; 1.° a 3.° de la educación media; e independiente, para mayores de 18 años en general.
“El documental explora nuestro entorno para contar historias, presentes o pasadas, de personas, comunidades o eventos. Abre debates y conecta con el público con imágenes, voces y sonidos reales. Mostranos tu mirada. ¡Contanos una historia que nos haga crecer!”, describe la presentación del certamen estudiantil al lanzar sus bases y condiciones para este año 2026.
Se premiará al mejor trabajo de cada categoría, pudiendo entregarse menciones de honor u otros reconocimientos que el jurado dictamine. Duración de hasta 5 minutos incluyendo créditos, agradecimientos y placas con logotipos del concurso y empresas auspiciantes (que debes descargar des desde el 1 de septiembre).
Máximo de 3 integrantes por corto presentado, mínimo de 1 integrante (en caso de ganar éstos serán los adjudicados con los premios). No más de 1 trabajo por equipo realizador. Cada equipo incluirá un reel de 30 segundos para presentar el material y su temática. La organización podrá utilizar los trabajos entregados para su promoción en medios y/o en las redes del concurso.
Se deberá cuidar la imagen y sonido, ya que la baja calidad puede ser motivo de descalificación. Grabar siempre a la mayor calidad posible. Utilizar música e imágenes libres de derechos. Los cortos pueden ser removidos en caso de detectarse dicha falta. En caso de utilizar fragmentos de otros materiales o hacer referencia a ellos, siempre indicar la fuente.
El fallo del jurado será inapelable. La participación en el concurso indica la aceptación de estas bases. Fecha de entrega de materiales terminados: última semana de septiembre 2026. Premiación: 30 de octubre a las 19:00 h en el Teatro del Colegio Cristo Rey, Asunción.
Envío de cortometrajes documentales al correo dptocomunicaciones@xtorey.edu.py, indicando nombre del cortometraje, nombres y apellidos de realizadores con números de celulares, categoría, institución a la que pertenecen (colegio, facultad u otros). Para facilitar el envío, subir el material a un drive y compartir el enlace al correo indicado. En redes sociales: Concurso de cortos Acesip, @condecortos; contacto al +595 971322280.
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“La odisea”: Nolan presenta la epopeya de Ulises a lo grande
En su último proyecto faraónico, “La odisea”, el cineasta Christopher Nolan presenta una nueva versión de la epopeya mitológica de Ulises, en clave de blockbuster y con un elenco estelar que incluye a Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland y Zendaya. Para adaptar el poema de Homero, de 3.000 años de antigüedad y uno de los textos fundacionales de la literatura occidental, el oscarizado director de “Oppenheimer” quiso hacerlo por todo lo alto.
“La odisea”, que se estrena esta semana en España y América Latina, fue rodada en seis países (Grecia, Marruecos, Italia...), algunas escenas en alta mar y con cámaras IMAX, un formato que ofrece una resolución única pero técnicamente muy exigente. Las cifras del presupuesto que circulan son también colosales: 250 millones de dólares.
“Fue una película difícil, pero tenía que serlo: ¡es la ‘Odisea’!”, bromea Nolan en entrevista en París con varios medios, entre ellos AFP. “La odisea” cuenta el accidentado regreso de Ulises (Matt Damon) a su isla de Ítaca, donde su esposa Penélope (Anne Hathaway) y su hijo Telémaco (Tom Holland) se enfrentan a los ataques de los pretendientes al trono.
Ulises, que debe encararse al cíclope, a la hechicera Circe o a la desconfianza de sus compañeros, ve cómo poco a poco se apaga su fama de líder y al mismo tiempo empieza a dudar sobre sus actos. “Las decisiones que toma no siempre son las correctas, lo que lo hace muy imperfecto y muy humano”, asegura Matt Damon en el estreno en París. “Creo que por eso sigue encontrando eco hoy y lo ha encontrado desde hace 3.000 años”.
Culpabilidad
Nolan, guionista y productor del filme, conocía por encima el mito de la Ilíada y la Odisea antes de embarcarse en el proyecto. “Siempre busco espacios por llenar en la cultura del cine y me sorprendió mucho comprobar que la mitología griega, especialmente la ‘Odisea’, texto fundacional de la literatura occidental, rara vez se había intentado llevar al cine”, explica el cineasta británico de 55 años.
En 2004, “Troya”, de Wolfgang Petersen, se centraba en esa guerra, con Brad Pitt en el papel de Aquiles, y, dos décadas después, “El regreso de Ulises”, con Ralph Fiennes y Juliette Binoche, contaba la vuelta del héroe a Ítaca, desde un punto de vista más íntimo. Nolan opta por una puesta en escena espectacular para relatar los veinte años de errancia de Ulises, cuyo destino se asemeja en cierta manera a algunos de sus anteriores filmes.
Como el Batman de “El caballero de la noche”, el rey de Ítaca se convierte poco a poco en un héroe solitario tentado por la venganza. Y como Robert Oppenheimer, corroído por los estragos de la bomba atómica que contribuyó a crear, Ulises lucha contra sus remordimientos.
“Lo que me parecía interesante era la idea de una persona que carga con la culpa de haber cambiado el mundo, y no necesariamente para mejor”, cuenta Nolan, que ve también en “La odisea” una reflexión intemporal sobre lo que une a los seres humanos entre sí. “El respeto a las personas y a sus derechos es lo que define la civilización”, analiza el cineasta. “Es una regla de oro que sustenta los principios de la democracia y de los derechos humanos. Cuando empezamos a olvidarla, todo se desintegra”.
Fuente: AFP.
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Fallece el actor Sam Neill a los 78 años, protagonista de “Parque Jurásico”
El actor Sam Neill, conocido por su rol en la película “Parque Jurásico”, murió este lunes de forma “repentina e inesperada” en Australia a los 78 años, indicó en un comunicado la familia. “Sam estaba rodeado de su familia y falleció con la dignidad que caracterizó toda su vida”, indicó la nota, sin brindar detalles sobre las causas de su muerte.
El actor, que interpretó al paleontólogo Alan Grant en la taquillera cinta de 1993 “Parque Jurásico”, dirigida por Steven Spielberg, reveló en sus memorias de 2023 que estaba “posiblemente muriendo” de un linfoma no hodgkiniano en estadio tres. Pero en abril pasado declaró estar libre de cáncer gracias a una terapia genética que modificó su sistema inmunitario.
Según el comunicado, el intérprete había estado recibiendo tratamiento en el hospital privado St Vincent’s de Sídney. “La pérdida fue repentina e inesperada, pero bendecida por el hecho de que Sam seguía libre de cáncer”, precisó la familia. Tras conocer el deceso, el primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon, rindió homenaje al actor y a su obra, considerándolo como “uno de los grandes”.
“Durante más de cincuenta años llevó las historias de Nueva Zelanda al mundo, y su talento contribuyó a hacer de nuestra industria cinematográfica lo que es hoy: una de nuestras mayores exportaciones culturales”, afirmó el dirigente en un comunicado. También su homólogo australiano, Anthony Albanese, dijo que Neill ocupaba “un lugar especial en los corazones australianos”. “Irónico y seco, reflexivo y lacónico, Sam combatió la enfermedad con la misma dignidad, humor y convicción que dieron fuerza a cada una de sus interpretaciones”, sostuvo.
“Gran entusiasmo”
Nacido en Irlanda del Norte en 1947, Neill se trasladó a la escarpada Isla Sur de Nueva Zelanda cuando era niño. Fue bautizado como “Nigel John Dermot”, pero abandonó ese nombre en favor de “Sam” porque temía que fuera demasiado “afeminado” para Nueva Zelanda. “Fui yo quien fomentó el apodo porque pensé que así sería un poco menos probable que me victimizaran”, contó al diario neozelandés Otago Daily Times.
“Me aferré a ‘Sam’ con gran entusiasmo”, añadió. La carrera actoral de Neill comenzó en Nueva Zelanda a principios de los años 1970, antes de tener papeles más importantes en la vecina Australia.
Su salto a la fama mundial llegó en 1993, cuando participó de la superproducción hollywoodense “Parque Jurásico”. Pero su vasta trayectoria incluyó también decenas de papeles en cine y televisión, incluyendo la serie de Netflix “Peaky Blinders” y las películas “La caza del Octubre Rojo” y “El Piano”. Cuando no actuaba, Neill también administraba viñedos en la pintoresca región de Otago Central en Nueva Zelanda.
Fuente: AFP.
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Fotografías de arte rupestre paraguayo: 5 mil años de historia en exposición
La una por mantener vivos signos de hace más de 5 mil años, la otra por revelarlos, por ello se llama la muestra “La piedra y la luz”. Son imágenes tomadas hace 15 años en el marco de un estudio prospectivo en el que el fotógrafo Fernando Allen trabajó haciendo registro. Las inscripciones, las huellas de ancestros de 5 mil años exponen sus misterios en el emblemático centro europeo del arte prehistórico, el Museo de Altamira, en España.
- Por Jorge Zárate
- Jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Hasta el 18 de octubre se puede asistir en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, a la muestra “La piedra y la luz” del fotógrafo compatriota Fernando Allen. El espacio, situado en la localidad de Santillana del Mar, Comunidad Autónoma de Cantabria, España, es uno de los centros de investigación y estudio de arte prehistórico más importantes del mundo. Allí se protege la historia de célebre Cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad, mediante una réplica exacta donde se muestran dibujos de más de 36 mil años, que se inscriben entre los más antiguos de la tierra.
De allí la importancia de mostrar el arte rupestre del Amambay y el Guairá en ese sitio emblemático. Las imágenes que se exponen se obtuvieron cuando Allen acompañó un estudio de los arqueólogos del Museo de Altamira. Ese equipo estuvo encabezado por el entonces director del centro, José Antonio Lasheras, fallecido en 2016, y realizó un completo estudio del arte rupestre de la región Oriental.
En la tarea realizada hace 15 años, Allen fue fotógrafo y colaborador local del equipo e hizo prospección y documentación junto a los investigadores españoles. Así mientras registraba los pedidos científicos, fue buscando distintas tomas de acuerdo a las diferentes intensidades de luz que le daban las jornadas.
Estas magnéticas imágenes presentadas en un especial soporte textil y en gran tamaño, ahora pueden disfrutarse en esta muestra elogiada por medios españoles.
Comentó el Museo de Altamira: “Las personas que poblaron esta región hace milenios nos dejaron signos inscritos en piedra, grabados en abrigos rocosos o en rocas aisladas que usaron como lienzo. Ahí plasmaron su pensamiento simbólico, expresión de su subconsciente colectivo. Hoy en día este arte supone un enigma, ya que el código que permitía descifrar su significado se perdió en algún momento a lo largo de sus miles de años de historia.
Con este proyecto, el fotógrafo Fernando Allen trata de arrojar luz sobre el arte rupestre de Paraguay, no para descifrar su significado, sino para hacernos sentir de alguna forma los secretos que albergan estas piedras”.
AQUÍ LA CHARLA DEL EXPOSITOR CON NACIÓN MEDIA:
–El Museo de Altamira es referencia en el arte prehistórico. ¿Qué sensaciones te deja estar exponiendo allí?
–Supongo que es un honor para mí, tanto en lo personal como en el plano artístico y cultural. La muestra pone en cartelera internacional al arte rupestre del Paraguay, lo cual significa visibilizar el arte prehistórico presente en varias regiones de nuestro país, como el Amambay y el Guairá.
–Contanos por qué elegiste el original soporte textil para tus imágenes ¿Tiene que ver con lo táctil?
–Sí, tiene mucho que ver con lo experiencia táctil, ya que las telas reproducen de manera muy particular las texturas y contrastes de las piedras que son el soporte de las inscripciones rupestres. Además de ello, la impresión por sublimación sobre textiles ofrece una sensación tridimensional que al papel le cuesta. Por todo esto, propuse a la dirección del Museo que las obras puedan ser tocadas, como si se tratara casi de una piel adornada con antiguos tatuajes. El diseño expositivo, a cargo de Elefante Mental, lo planteamos en base a estas configuraciones, para aprovechar al máximo las posibilidades expresivas del soporte. Las fotos, que son enormes modificando ex profeso la escala de las inscripciones originales, están montadas sobre una base de espuma fina que permite al tacto una sensación suave, como la de tocar la superficie de una piel.
–¿Qué devoluciones te van dando los que visitan la muestra?
–La propuesta conceptual en general, ha sido muy bien recibida por el público. Esperamos que durante los 4 meses que dura la muestra, el retorno siga siendo positivo.
–Acompañaste al equipo científico que estudió este arte rupestre. ¿Recordás algunas conclusiones de ese estudio?
–En palabras de la directora del Museo de Altamira, Pilar Fatás Monforte: “Este trabajo fue posible gracias a la colaboración entre especialistas españoles y paraguayos, unidos por un objetivo común: descubrir, documentar, conservar, investigar y difundir este valioso patrimonio cultural.
Hasta entonces, el arte rupestre paraguayo era prácticamente desconocido en el ámbito científico y, además, estaba rodeado de interpretaciones erróneas dentro del propio país, donde su origen y autoría se atribuían, de forma infundada, a la época vikinga.”
–¿A qué grupo étnico se adjudican los signos?
–De manera genérica, a grupos de cazadores - recolectores que poblaban estas regiones. Recordemos que la datación realizada por los técnicos del Museo de Altamira, registran una antigüedad mayor a 5.200 años antes del presente. Las clasificaciones por grupos étnicos tal como las conocemos hoy, comenzaron a utilizarse en tiempos más recientes.
–¿Qué recordás de aquellos días en que registraste estos grabados?
–Al realizar estas fotografías a lo largo de varios años, sentí siempre la conmoción de saberme en lugares extraordinarios. “Solo en los sitios en que se ha cometido un hecho tremendo, merodean fantasmas” (Sigfried Krakauer, “La fotografía”). Los he sentido (o quizás, presentido) en todos estos espacios, cada vez que he trabajado en ellos. Fantasmas de personas, jaguares, aves, bosques, aromas, murmullos y fogatas prehistóricas iluminando inimaginables rituales permanecen aún, delicadamente, en estos sitios. Fragmentos de aquellas expresiones sensibles que han sostenido un vasto universo simbólico, son hoy frágiles vínculos a ese pasado. Lo saben sus actuales guardianes, los Paí Tavyterã, quienes resguardan estos santuarios de la memoria para proyectarlos al futuro, junto con las claves que contienen el origen del mundo. Esta exposición está dedicada a ellos.
-–Tenés también importantes colaboradores en esta muestra.
–Sí, es muy importante mencionar que la muestra incluye la participación de la diseñadora Ofelia Aquino (cuya marca profesional es Ofelia Otello), con quien hemos desarrollado 3 piezas textiles que tienen un espacio propio en el montaje de la exposición. Estas 3 piezas han sido diseñadas y confeccionadas por Ofelia utilizando diferentes tipos de textiles previamente impresos con fotografías de arte rupestre de mi autoría. En palabras de Ofelia: “Del mismo modo en que los grabados ancestrales fueron trazados por la mano sobre la superficie de la piedra, cada una de las piezas textiles fue construida mediante técnicas de amasado y drapeado realizadas manualmente. Un gesto que recupera la huella del hacer, donde la mano actúa como herramienta de inscripción y transformación de la materia, estableciendo un diálogo entre el acto ancestral de grabar la piedra y el proceso contemporáneo de modelar el textil”.
–¿La podremos ver en Paraguay en algún momento?
–Me encantaría, pero dependerá de lograr el apoyo necesario para hacerla posible.
MENSAJES DE MÁS DE 5 MIL AÑOS
“Por un sistema de datación absoluta y de radiología hemos obtenido la fecha más antigua para este tipo de arte, en todo el continente”, dijo el arqueólogo José Antonio Lasheras durante la presentación del estudio en el que se tomaron las fotografías que componen la muestra de Allen.
En aquel mayo de 2012 se entregó a la Secretaría de Cultura (SNC) el Informe Final del “Plan de Registro y Realización del Inventario Nacional del Patrimonio Arqueológico Pre-cerámico y del Arte Rupestre en la Región Oriental del Paraguay”.
El equipo recorrió todos los sitios con inscripciones en los cerros del Amambay, a orillas del Aquidabán, del arroyo Ypané y del arroyo Yguasu, también los ubicados en la zona más norte de ese departamento cerca del Parque Nacional de Cerro Corá, algunos dentro del propio parque y otros en sus alrededores y un sitio aislado en el Ybyturusu, cerca de Villarrica, en el sitio de Ytororo y en el sitio de Ita Letra, que es conocido desde hace años.
Lasheras, fallecido en 2016, era director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira-España al momento de la realización del trabajo y al comentar sobre la tarea expresó: “En Brasil no está bien datado, no se conoce bien la cronología de este tipo de arte de signos grabados”, para recordar que en Argentina los arqueólogos piensan que los grabados más antiguos pueden ser de hace 4 mil años, cuando mucho. “Nuestra fechación es de 5.202 años. La tenemos asociada a la industria lítica, que es la más antigua del continente”.
Siguiendo con la idea expuso: “Creemos que quizás en Amambay, se generó un discurso, unas ideas que se acompañaban de unos signos, que esos signos se ordenaron aquí y luego se extendieron por todo el continente, y esta es una aportación muy importante que en este momento hace Paraguay a la Prehistoria del continente”.
Otro dato relevante en la consideración del arqueólogo fue que “además hay que pensar que esa fechación se obtuvo en el cerro sagrado de los Paí Tavyterã, en Jasyka Vendá, el Cerro Guasu, donde ellos saben que Dios creó el mundo y creó la humanidad, que todo se originó allí; entonces, que los arqueólogos descubramos ahora que algo quizá tuvo su origen allí, nos sorprende a nosotros, pero no sorprende a los Paí, que ya lo sabían que todo tuvo allí su origen”, consideró.
CÓMO SE HIZO
“La piedra y la luz” reúne a artistas, investigadores y técnicos de Paraguay y España en una experiencia inmersiva, cuenta Fernando Allen. Se incluyen Apykas, asientos ceremoniales realizados por la artista Silvia Arce de la Comunidad Paĩ Tavyterã de la localidad de Ita Guasu, en Amambay.
También reproducciones de arte rupestre realizadas por los especialistas Alfredo Prada Freixedo (del Museo de Altamira) y Anabel Panzuela Rodríguez (de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Cataluña). La exposición se apoya en textos elaborados en conjunto por el crítico de arte Ticio Escobar, Pilar Fatás y Alfredo Prada.
Las fotos pasaron al textil mediante el sistema de impresión por sublimación en los laboratorios especializados de la firma DLife en Asunción. El guion expositivo, la identidad visual y la gráfica de sala estuvieron a cargo del estudio paraguayo Elefante Mental, integrado por Javier Palma, Lucas González, Jimena Riso y Natalia Villar.
La impresión final, logística de sala y montaje en los pabellones de Cantabria fueron ejecutadas por la empresa Serisan Comunicación Gráfica, bajo la coordinación general de la plataforma NEXO.
La gestión institucional estuvo bajo la coordinación de Pilar Fatás Monforte y Adela González Arroyuelo con el apoyo del Ministerio de Cultura de España en alianza con el Museo de Altamira.