Los estacioneros se convirtieron en Patrimonio Cultural Inmaterial de Paraguay
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Los estacioneros fueron reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional por la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) a través de la Resolución n.° 582/2024, en un reconocimiento que abarca los ámbitos de artes y espectáculos y usos sociales, rituales y actos festivos. el homenaje fue entregado en agosto pasado durante un encuentro regional en el histórico Centro Cultural de Sapucai (Paraguarí).
“Este encuentro de estacioneros es un encuentro de la voz del pueblo. Ustedes son esa voz que representa la cultura desde los distintos territorios de la fe que habita el Paraguay. Ustedes son esa memoria viva que existe, que está ahí, que late, para que no muera. Ustedes son ese tesoro ku’i que nos hace ser únicos a lo largo del mundo”, expresó la ministra de Cultura, Adriana Ortiz, en el evento que reunió a representantes de comunidades de Luque, Ñemby, San Lorenzo, San Antonio, Concepción, Piribebuy y Altos.
Con su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial, los estacioneros no solo han sido honrados, sino que han reafirmado su compromiso de mantener viva la esencia de una nación. La ministra Ortiz manifestó que los tradicionales conjuntos corales son la voz que camina: “Los Estacioneros para mí, desde siempre, fueron la voz del pueblo, esa voz que camina, esa voz que nos hace escuchar el latido profundo de la fe”.
Los estacioneros, guardianes de una tradición que trasciende el tiempo, con sus cantos sagrados que han sido transmitidos de generación en generación, son mucho más que simples custodios de la fe, señala la SNC. Son la voz viva del Paraguay, una memoria colectiva que sigue latiendo con fuerza en cada rincón del país. Su espiritualidad y tradicionalidad no solo mantienen viva una costumbre, sino que también forjan la identidad de un pueblo que, a través de ellos, encuentra su reflejo más puro y auténtico.
San Joaquín apuesta al turismo para diversificar su economía
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Situada a 242 kilómetros de Asunción, a orillas del arroyo Piri Poty, San Joaquín empieza a abrirse paso como un nuevo destino turístico en el departamento de Caaguazú, con una apuesta clara, convertir su riqueza natural e histórica en una oportunidad económica para su gente.
Así lo explicó a La Nación/Nación Media, la secretaria de Turismo departamental, Romina Zacarías, quien destacó que el distrito, tradicionalmente agrícola, busca hoy diversificar su desarrollo a través del turismo.
La base económica de San Joaquín sigue siendo el trabajo en el campo. La agricultura, la ganadería, así como la producción avícola y porcina, sostienen a gran parte de la población. Sin embargo, el distrito comienza a mirar más allá de su matriz productiva tradicional.
“Los pobladores trabajan la tierra, pero hoy se está proyectando como un destino turístico”, señaló Zacarías, al explicar el giro que se busca impulsar en la zona.
Uno de los principales puntos de interés es la iglesia de adobe de San Joaquín y Santa Ana. Foto: Archivo
Atractivos
Este cambio no es casual. San Joaquín cuenta con atractivos que combinan historia, cultura y naturaleza, lo que lo posiciona como una opción diferente dentro del turismo interno. Uno de los principales puntos de interés es la iglesia de adobe de San Joaquín y Santa Ana, restaurada recientemente por la Secretaría Nacional de Cultura.
Se trata de una construcción con más de 200 años de historia, cuyo interior conserva un retablo con reminiscencias jesuíticas, reflejo del pasado del distrito como parte de las antiguas reducciones.
A este valor histórico se suma el cerro de San Joaquín, que ofrece una vista panorámica única de la zona. Actualmente, el lugar está en proceso de puesta en valor con la reinstalación de su mirador.
La comunidad local se ha organizado para mejorar el acceso, incluyendo la instalación de una escalera y una nueva cruz, que será elaborada por el escultor Hugo Pistilli. Esta participación ciudadana muestra cómo el turismo también genera identidad y compromiso local, indicó la secretaria de Turismo.
El entorno natural es otro de los grandes diferenciales. Los paisajes que rodean a San Joaquín, especialmente en el trayecto desde la ciudad de Simón Bolívar, ofrecen vistas de cerros y vegetación que se convierten en un atractivo en sí mismo. A esto se suma el Salto Virgen del Carmen, un sitio ideal para quienes buscan experiencias al aire libre, con opciones de camping y contacto directo con la naturaleza.
El entorno natural es otro de los grandes diferenciales. Foto: ElRecorrido
Hospedajes
En cuanto a infraestructura, el desarrollo aún es incipiente. Actualmente, el distrito cuenta con dos hospedajes y espacios para acampar, mientras que la oferta de alojamiento se complementa con ciudades cercanas como Coronel Oviedo, Simón Bolívar y Cecilio Báez. “Desde Coronel Oviedo, por ejemplo, el acceso toma aproximadamente 80 minutos, lo que permite articular circuitos turísticos en la zona”, señaló.
Zacarías explicó que uno de los desafíos es justamente fortalecer la hospitalidad. En esa línea, se realizaron capacitaciones con apoyo de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), buscando mejorar la calidad de los servicios y preparar al distrito para recibir más visitantes. Reiteró que el objetivo es que el turismo se convierta en una nueva fuente de empleo y dinamismo económico.
“A medida que se desarrolla el turismo, se busca generar nuevas fuentes de trabajo”, indicó, destacando que esta actividad puede complementar los ingresos de las familias, sin reemplazar su vínculo con la producción.
Entre los atractivos de la ciudad se encuentra el Salto Virgen del Carmen. Foto: Gentileza
El departamento
A nivel departamental, Caaguazú también muestra un perfil económico diverso. La industria y la producción agrícola son los principales motores, con rubros como el tomate y la cebolla que abastecen al mercado nacional, incluso programas como Hambre Cero. A esto se suma la producción de banana en distritos como Tembiaporã, que ya alcanza mercados internacionales.
En paralelo, el turismo empieza a consolidarse como un eje estratégico. El departamento impulsa el plan Caaguazú Rape, bajo la marca “Disfrutar Caaguazú histórico y natural”, con acciones en los 22 distritos para posicionar sus atractivos. Actualmente, siete destinos ya están en proceso de desarrollo turístico.
Entre ellos destacan parques temáticos como Aqualandia Delfines Park, experiencias rurales como el tour de la miel en San José, espacios naturales como el lago La O en Raúl Arsenio Oviedo y propuestas recreativas en Mariscal López. Coronel Oviedo, por su parte, se posiciona como un centro de eventos, lo que también aporta al movimiento económico del sector.
Aunque el desarrollo turístico aún es inicial, las autoridades ven en este sector una oportunidad concreta. San Joaquín, con su mezcla de historia, naturaleza y participación comunitaria, se perfila como uno de los puntos clave en ese proceso, apostando a que el turismo no solo atraiga visitantes, sino también genere ingresos y oportunidades para su gente.
Compatriotas residentes en España conservan la tradición del chipa apo en Semana Santa
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Compatriotas que forman parte de la colectividad paraguaya en España y otros países europeos conservan la tradición del chipa apo y otras costumbres del país en Semana Santa.
“Los paraguayos quieren comer la chipa, la sopa, mbeju, vorivori y en Semana Santa se mantiene la tradición, no se pierde la tradición del chipa apo”, mencionó María Ester Pérez Bazán, residente en Valencia, en diálogo con La Nación/Nación Media.
En ese sentido, mencionó que la gente se rebusca con los ingredientes. “Acá creamos nuestro pequeño Paraguay. Hay mujeres de nuestro país admirables, campeonas, sumamente trabajadoras, emprendedoras. Entre todas nos ayudamos para mantener la tradición para que no falte la chipa y que en ninguna mesa paraguaya falte la comida típica”, subrayó.
El chef compatriota Gabriel Garay amasando la masa para la chipa en la casa de nuestra entrevistada. Foto: Gentileza
Pero, mencionó que lo típico del paraguayo es que hacerlo siempre sobre la hora. “Todo el mundo se apura a última hora para preparar sus platos típicos. Es gracioso y es parte de nuestra cultura”, manifestó.
Por otro lado, Pérez dijo que hay compatriotas que se ingenian para tener su horno de barro. “Algunos quieren su tatakua. Este año, mi hermano vino a visitarme y me prometió hacerme el tatakua. Todo lo que es de nuestra tierra nos llena de emoción”, resaltó.
En lo religioso, también mantienen todos los ritos. “Hacemos la bendición de palmas, el viacrucis, la pasión del Señor, la vigilia Pascual, todas las ceremonias de Semana Santa. En Valencia tenemos la parroquia San José Artesano que acoge a muchos inmigrantes y los paraguayos trabajamos permanentemente en la parroquia. Tenemos nuestro coro”, apuntó.
Pérez destacó que la colectividad es muy unida y emprendedora. Personalmente, encaró un emprendimiento, produciendo harina de maíz. “Se llama Doña Reinita en honor a mi mamá, y tiene muy buena aceptación, estoy vendiendo en España, mando a Alemania, Italia, Francia”, mencionó.
Otras compatriotas hacen lo mismo para salir adelante. “Elizabeth González hace chipa al estilo Coronel Bogado. Carmen Alicia Vega hace chipa al estilo barrereño. Hay emprendedoras de queso Paraguay. Mirta tiene su negocio y vende nuestros productos. En Italia, una compatriota hace comidas paraguayas”, detalló.
Parroquia San José Artesano de Valencia, donde se congregan los paraguayos. Foto: Gentileza
Sin embargo, la añoranza les persigue. “Detrás de esa gran ilusión que creamos hay una realidad: la gran añoranza que guardamos, estar lejos de nuestra familia, de nuestra tierra, la mesa familiar, se extraña muchísimo. Uno se adapta, pero en nuestro corazón siempre está nuestra tierra”, puntualizó.
Desde la madrugada, centenares de personas acudieron a ríos, arroyos y nacientes para cumplir con el tradicional baño antes de la salida del sol, un ritual que simboliza la purificación del cuerpo y del alma. Foto: Jorge Jara
Tradiciones de Viernes Santo se mantienen vivas en Paraguay
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Cuando todavía no despunta el alba, mucha gente llega hasta un mantial, río o arroyo para seguir manteniendo viva una tradición que perdura en tiempo, aunque cada vez menos gente la practique. El ritual de purificación antes del amanecer del Viernes Santo, consiste en bañarse antes de que salga el sol.
Con la llegada del Viernes Santo, numerosas tradiciones profundamente arraigadas en la cultura paraguaya volvieron a manifestarse en distintos puntos del país, combinando fe, costumbre y espiritualidad en una jornada marcada por el recogimiento.
Desde la madrugada, centenares de personas acudieron a ríos, arroyos y nacientes para cumplir con el tradicional baño antes de la salida del sol, un ritual que simboliza la purificación del cuerpo y del alma. En la ribera del río Paraguay, en Mariano Roque Alonso, familias enteras se congregaron en silencio para participar de esta práctica transmitida de generación en generación.
Los fieles sostienen que el agua al amanecer posee un carácter especial, asociado a la limpieza de pecados, la renovación de la fe y la búsqueda de salud, en una tradición que mezcla elementos del catolicismo popular con creencias ancestrales. Las oraciones al borde del agua y el ambiente de respeto refuerzan el carácter espiritual de este acto.
Visitar a los difuntos
Otra de las costumbres que se mantiene vigente es la visita a los cementerios, donde, ya avanzada la mañana, numerosas familias acudieron para honrar a sus difuntos, limpiar tumbas, llevar flores y elevar plegarias. Este gesto convierte la jornada en un espacio de memoria y encuentro familiar, además de reflexión sobre la pasión y muerte de Cristo.
Asimismo, en algunas comunidades persiste la tradición de subir cerros, evocando el camino de Jesús hacia el Gólgota, como expresión de sacrificio y devoción.
A pesar de los cambios sociales, estas prácticas continúan firmes, evidenciando que en Paraguay la religiosidad popular sigue siendo un componente esencial de la identidad cultural, especialmente durante la Semana Santa, cuando la fe se vive de manera intensa y comunitaria.