Vida y legado de Humberto Rubin: a 2 años de su partida
Compartir en redes
El recordado periodista paraguayo Humberto Rubin partió a la eternidad a la edad de 87 años el 25 de julio del 2022. A dos años de su partida, su legado sigue latente en los corazones de sus fieles oyentes. Don Humberto se dedicó de lleno a la libertad de prensa y a la reforestación con su organización A Todo Pulmón; hoy compartimos su vida en este artículo de Paraguay en la historia.
Humberto nació en Pilar el 10 de mayo de 1935. Inició su carrera en radio en la década de 1950, trabajando en diversas emisoras nacionales. En 1962 fundó radio Ñanduti, una emisora que se convirtió en ícono de la radiofonia paraguaya.
Rubin no solo fue una figura de radio, sino también de TV. Condujo numerosos programas televisivos, entre ellos la propuesta educativa y cultural “El saber va contigo”. A lo largo de su carrera, recibió numerosos premios y reconocimientos por su labor periodística.
El festejo del 5.º aniversario de radio Ñanduti. Foto: Gentileza
Defensor de la libertad de prensa paraguaya
Rubin fue un firme defensor de la libertad de prensa y la democracia. Durante la dictadura militar de Alfredo Stroessner (1954-1989), fue perseguido y encarcelado por su trabajo periodístico. Esto no lo detuvo a luchar por la libertad del periodismo en el país.
Por su trabajo periodístico, se alzó con premios como el María Moors Cabot, en 1989. Este reconocimiento es otorgado por la Universidad de Columbia, Estados Unidos.
Humberto también fue un importante promotor de la cultura paraguaya; a través de sus programas de radio y televisión difundió masivamente música, literatura y tradiciones de nuestro país.
La imagen del recuerdo de Don Humberto en su lucha por la libertad. Foto: Gentileza
Vida familiar
Rubin era conocido por su carisma y su capacidad para conectar con la audiencia. El amor tocó a su puerta en dos ocasiones, la primera vez fue con Ana Ortiz, con quien se casó y compartió tres hijos: Pelusa, Héctor Luis, Mariana Rubin.
La segunda ocasión fue con Gloria Godoy Montórfano, conocida públicamente como Gloria Rubín, de cuyo fruto nacieron: Leonardo, Palo, Hugo y Lidia Rubin.
La frase favorita de Don Humberto fue “hay que ganarle al sol”, porque trabajó de madrugada y hasta altas horas por la noche.
Humberto Rubin y su familia. Foto: Gentileza
“Fuimos más que dos”
Gloria Rubin fue la segunda esposa y compañera de Humberto Rubin, no solo en el hogar, sino también en la profesión del periodismo. Ella conversó con La Nación/Nación Media sobre algunos aspectos de la vida compartida con Don Humberto.
“Humberto fue mi compañero solidario, le describo como padre ejemplar, cuidador de sus hijos e hijas. Un compañero muy solidario en las labores de la casa, en las labores de la empresa, 61 años estuvimos juntos en radio Ñanduti. Trabajamos juntos y aprendí mucho de él, como locutor, como periodista”, expuso Gloria.
Aseguró que el querido Humberto demostró mucho amor y dedicación a su trabajo, pero también tuvo tiempo para sus vínculos personales. “Él influyó en todo, como dice Mario Benedetti, fue mi amor, mi cómplice y mi todo, en la calle, codo a codo, fuimos mucho más que dos”, apuntó.
Don Humberto en su etapa adolescente. Foto: Gentileza
Amor por la naturaleza y animales
Desde nuestra redacción nos comunicamos con uno de sus hijos, Leonardo Rubin, quiencompartió los valores que le enseñó su padre y expuso su faceta “animalera”, de criar perros, gatos y hasta loros.
“Una vez le dije que su tarea como periodista es enorme y todo el mundo lo reconoce probablemente así, como el más influyente del Paraguay o uno de los más influyentes. Pero, paramí, su tarea como persona vinculada a `A Todo Pulmón` que reforestó casi 50 millones de árboles en vida es hermosísima”, subrayó.
Según Leo, su padre no solo le inculcó el amor por la naturaleza, sino también por los animales. “Desde chico recuerdo que teníamos muchos perros y ya de grande él se puso como más cariñoso con los perros, después tenía gatos. Dormía con sus gatos, tres, cuatro gatos a veces había”, declaró y agregó que también tuvo un loro que se paseaba en su hombro.
Fue tanto el amor que sintió Humberto por los animales que a los 75 años se volvió vegetariano. “Muchos valores nos dejó mi papá, el respeto, la solidaridad, el compañerismo, el querer ayudar a la gente de cualquier forma. Creo que fuimos aplicando eso nosotros, todos fuimos teniendo esa lógica”, comentó Leo.
Don Humberto con uno de sus "hijos" gatunos. Foto: Gentileza
Abuelo soñador
La tercera generación de Don Humberto también cultivo recuerdos memorables a su lado. Luchi García Rubin, su nieta, lo describió como un “luchador, sincero, impaciente, justo, soñador, madrugador, artista”. Para la hija de Pelusa Rubin, su abuelo nos hizo libres, tanto en la expresión personal como a la de prensa.
“Creo que nos ha inspirado muchísimo y más allá de que muchos de los nietos, hijos, seguimos la misma profesión, creo que cada uno va haciendo su camino. Lo que más destaco es que tengo cierta sensibilidad por empatizar con la gente y creo que él me inspiró mucho, siempre estuvo relacionado con causas sociales”, mencionó a LN/NM.
Para Luchi, su abuelo siempre tuvo en mente al pueblo paraguayo y su bienestar. “Me inspira que él nunca fue egoísta, que él nunca pensó en las consecuencias que le traería todo lo que hizo, toda su lucha durante la dictadura. Él siempre pensó en colectivo. Él siempre pensó en lo mejor para la gente y para el país”, apuntó.
Don Humberto en una campaña de "A Todo Pulmón". Foto: Gentileza
Proyecto A Todo Pulmón
Uno de los legados más importantes de Humberto fue la organización ‘A Todo Pulmón’, que hoy es dirigida por Ezequiel García Rubín (nieto de Humberto). “Acompañé a mi abuelo en muchos de sus proyectos, siempre fue pensando en él, para estar con él y ayudarle. Así fue también con A Todo Pulmón”, empezó diciendo García para LN/NM.
El inicio de la organización nació tras el reclamo de Gloria a Humberto al ver camiones llenos de madera durante un viaje a la ciudad de Pedro Juan Caballero. “Ella le dice que algo tenía que hacer. Se quedó con la duda todo el viaje y al volver le dijo vamos a plantar donde ellos deforestan”, recordó Ezequiel.
Don Humberto se dedicó en la parte final de su vida a ‘A Todo Pulmón’. “Una vez me dijo que si pudiera solo se dedicaría a A Todo Pulmón, creo que eso resume lo que significó para él”, agregó García y reveló que gracias al interés de su abuelo por el cuidado de la naturaleza, hoy el Parque Ñu Guazú lleva su nombre.
“Amaba el parque. Una vez me dijo: ‘cuando me siento a ver a los patos percibo que los árboles me abrazan’”, expuso el presidente de A Todo Pulmón. Para García, su abuelo logró varios legados en vida, no solo en la naturaleza, sino también en la educación, cultura y en la comunicación.
Pronto Dog se consolida como el alimento favorito de las mascotas
Compartir en redes
Pronto Dog, la línea de alimentos para mascotas de Industrias Trociuk, fue reconocida en el Ranking de Marcas de la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP) 2026 en la categoría alimentos para mascotas. El producto está consolidado a nivel local como uno de los predilectos de los peluditos del hogar.
Alejandro Di Grazia, gerente de marketing de Industrias Trociuk, valoró el logro obtenido y resaltó el equipo de trabajo como pieza fundamental para el logro. “Mérito de los cientos de colaboradores que día a día trabajan para que nuestros productos satisfaganlas necesidades de nuestros clientes y consumidores. Nos confirma que vamos por buen camino”, indicó a La Nación/Nación Media.
La clave consiste en innovar, según dijo, y por sobre todo “ser más eficientes en todos los procesos de producción y sobre todo en la logística”, pensando siempre en la calidad de productos y procesos, considerando que así lo demanda el mercado del consumo masivo.
Sobre el crecimiento que están experimentando, en términos de renovación de equipamiento y para continuar en la senda de la excelencia, explicó que acaban de instalar una línea de producción para atender la creciente demanda. “Estamos diseñando productos nuevos para el mercado paraguayo y estamos comenzando a internacionalizar nuestros productos”, remarcó.
Con relación al reconocimiento obtenido en el Ranking de Marcas desde hace 10 años y su aporte en la estrategia de marketing del producto, respondió afirmando que “ayuda de sobremanera, reduce los riesgos y brinda un soporte para tomar decisiones de inversión”. Mencionó también que los datos de recordación, uso y preferencia permite evaluar tanto los aciertos propios como los movimientos de la competencia.
Mapex, 12 años consecutivos como marca líder en insecticidas
Compartir en redes
Mapex, marca de MAAHSA, volvió a posicionarse como la más preferida, utilizada y recordada por los paraguayos, alcanzando 12 años consecutivos en el Ranking de Marcas de la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP). “Mapex es una marca con valor, que el consumidor identifica por su calidad constante y sobre todo por la confianza que brinda a la hora de proteger a la familia y el hogar”, señaló a La Nación/Nación Media Franca Morábito, vicepresidenta de MAAHSA.
La marca es identificada por la calidad constante y la confianza que brinda a la hora de proteger a la familia y el hogar. Este año incorporó insecticidas con base acuosa, identificados por su tapa de color amarillo, que eliminan los insectos en segundos. Además, mantiene sus insecticidas con base solvente, identificados por su tapa de color rojo, con acción inmediata.
Desde MAAHSA también apuestan por la innovación, sin perder los valores que la han consagrado como la marca más destacada, preferida y recordada dentro de la categoría de insecticidas. La empresa desarrolla un plan de crecimiento sostenido para los próximos diez años, que contempla el desarrollo de nuevas unidades de negocio y la generación de nuevas oportunidades de trabajo para las familias paraguayas.
Morábito indicó que para los próximos meses se esperan condiciones climáticas que pueden favorecer el aumento de las precipitaciones y las temperaturas, generando un ambiente propicio para la proliferación de mosquitos.
“Por este motivo, desde MAAHSA estamos preparando y abasteciendo adecuadamente a la marca Mapex, para poder responder a las necesidades tanto del mercado local como del regional”, puntualizó.
El 11 de setiembre de 2001 casi 3.000 personas murieron en la tragedia; dos décadas después se reportan 67.000 solicitudes de afectados por humos tóxicos. Foto: AFP.
25 años del 11-S: el atentado que también cobró la vida de dos paraguayos
Compartir en redes
Emiliano Cáceres
Este 11 de septiembre se cumplen exactamente 25 años de los atentados de terroristas más mortíferos en la historia de los Estados Unidos. Cuatro aviones comerciales fueron secuestrados por miembros de la organización terrorista Al Qaeda y utilizados como proyectiles.
Los dos primeros vuelos fueron estrellados contra la Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, el tercero fue estrellado contra el edificio del Pentágono y el cuarto se estrelló en Pensilvania. Aquel día más de 2.700 personas perdieron la vida, entre ellas, dos paraguayos. A continuación, repasamos parte de lo que ocurrió en aquella trágica jornada de septiembre y sus consecuencias.
Los objetivos
Los terroristas tenían cuatro objetivos específicos aquel 11 de septiembre. Los dos primeros eran las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC), dos de los edificios más emblemáticos de Manhattan, Nueva York. El World Trade Center (en español, Centro de Comercio Mundial) era el corazón financiero de Estados Unidos. El complejo constaba de 7 edificios: las mencionadas torres gemelas, el WTC 1 (Torre Norte) y el WTC 2 (Torre Sur). Los otros eran el WTC 3 (Hotel Marriot), el WTC 4 (donde funcionaban bolsas de valores), el WTC 5, el WTC 6 (con Oficinas de Aduanas y Protección Frontetiza) y el WTC 7.
Cabe mencionar que al momento de culminar su construcción en 1973, las Torres Gemelas eran los dos edificios más altos del mundo. Para 2001, seguían siendo los dos edificios más altos de Nueva York. La Torre Norte contaba con 417 metros, mientras que la Torre Sur. Con 415 metros. Ambas tenían 110 pisos.
Este 11 de septiembre se cumplen exactamente 25 años de los atentados de terroristas más mortíferos en la historia de los Estados Unidos. Foto: Gentileza
El tercer objetivo era El Pentágono, sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, ubicado en el Condado de Arlington, Virginia, cerca de Washington DC. Curiosamente, esa misma fecha, 11 de septiembre, se cumplían exactamente 60 años del inicio de la construcción de este edificio, la cual se había dado el 11 de septiembre de 1941, poco antes del ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial. Durante décadas, el Pentágono fue el edificio de oficinas más grande del mundo, hasta 2010, cuando fue superado por Bolsa de Diamantes de Surat, en la India.
En cuanto al cuarto y último objetivo, algunas investigaciones señalan que era el Capitolio de los Estados Unidos, sede del Congreso del país norteamericano, donde funcionan la Cámara de Senadores y la Cámara de Representantes. Pero otros señalan que en realidad, era la Casa Blanca. Sin embargo, el cuarto vuelo secuestrado nunca llegó a su objetivo.
Antecedente y motivaciones
Contrariamente a lo que muchos piensan, el 11-S no fue el primer atentado terrorista sufrido por las Torres Gemelas del WTC. El 26 de febrero de 1993, se produjo un primer atentado que demostró que aquel complejo ya era un objetivo para el terrorismo, muchos años antes e incluso muchos consideran que sirvió como un “ensayo general”.
Un coche bomba estalló en el estacionamiento subterráneo de la Torre Norte. Esto provocó un enorme cráter de varios pisos de profundidad en subsuelo. Se utilizaron alrededor de 600 kg de nitrato de urea reforzado con gas hidrógeno. El saldo fue de 6 fallecidos (entre ellos una mujer embarazada) y más de 1.000 heridos.
El World Trade Center original en marzo de 2001. A la derecha, la Torre Norte. a la izquierda, la Torre Sur. Por décadas, este fue el corazón financiero de EE.UU. Foto: Archivo
El objetivo era derrumbar la Torre Norte sobre la Torre Sur. Sin embargo, la estructura estaba diseñada para soportar impactos en su base. El cerebro detrás de este primer ataque fue Ramzi Youseft, un terrorista vinculado con Al Qaeda y sobrino de Khalid Sheikh Mohammed quien años después, bajo las ordenes de Bin Laden, sería el principal arquitecto del 11-S.
Tras el fracaso de este plan, la organización terrorista no abandonó su objetivo. Como no pudieron derribar los edificios desde abajo, decidieron atacarlos por arriba, utilizando aviones comerciales como misiles.
Las motivaciones de Al Qaeda para llevar a cabo estos ataques fueron detalladas en la “Carta a Estados Unidos” de 2002. Se detallan tres motivos básicos: El apoyo de EE.UU. a Israel. Para Al Qaeda, el respaldo político, económico y militar de Washington hacia Israel significaba opresión al pueblo palestino y una afrenta directa al mundo islámico.
El Pentágono, sede del Departamento de Defensa de EE.UU., ubicado en el condado de Arlington, Virginia, cerca de Washington D. C. Foto: Gentileza
El segundo fue la presencia militar en tierras sagradas. Luego de la Guerra del Golfo en 1991, EE.UU. sentó tropas y bases militares en Arabia Saudita, país que alberga las dos ciudades más sagradas del Islam: La Meca y Medina. Para la organización terrorista, la presencia de soldados occidentales “infieles” en suelo sagrado era una profanación, una ocupación militar intolerable y un insulto a su soberanía.
El tercer punto fueron las sanciones contra Irak. Durante la década de los 90, la ONU y el gobierno de EE.UU. mantuvieron un embargo estricto y sanciones económicas contra el gobierno iraquí. Al Qaeda explotó propagandísticamente el tremendo impacto humanitario de estas sanciones, acusando a la Casa Blanca de provocar la muerte por desnutrición y falta de medicamentos de cientos de miles de niños y civiles musulmanes.
Los vuelos secuestrados y los ataques
La Comisión del 11 de septiembre, con datos recolectados de cajas negras y grabadores de datos de vuelo, elaboró un informe teniendo en cuenta la Hora Local del Este de EE.UU. (EDT). Fueron cuatro vuelos domésticos de las aerolíneas American Airlines y de United Airlines.
Mientras algunos afirman que el cuarto objetivo de los secuestradores era el Capitolio, sede del Congreso de EE.UU., otras fuentes sugieren que era la Casa Blanca. Foto: Gentileza
El vuelo 11 de American despegó del Aeropuerto Logan de Boston con destino a Los Ángeles. A las 07:59 AM (EDT). La aeronave era un Boeing 767-223ER. A bordo iban 2 pilotos, 9 auxiliares de vuelo y 81 pasajeros, incluyendo a los 5 secuestradores, totalizando 92 personas en el avión. Los terroristas iniciaron el ataque a las 08:14 horas. Luego, a las 08:21, el transpondedor de la aeronave, un aparato que envía datos de vuelo a Control de Tráfico Aéreo (ATC) fue apagado de forma manual. A las 08:46:40 EDT, el 767 impactó entre los pisos 93 y 99 de la Torre Norte del WTC.
El segundo vuelo, el United 175, despegó del Aeropuerto Logan a las 08:14 horas. El avión era un Boeing 767-222. La tripulación estaba conformada por 2 pilotos y 7 auxiliares de vuelo. Llevaban un total de 56 pasajeros, incluyendo a los 5 terroristas, para un total 65 personas a bordo. Despegaron de la misma pista que el American 11 y también iban con destino a Los Ángeles.
Los secuestradores irrumpieron en la cabina de pilotaje entre las 08:42 y las 08:46 (prácticamente al mismo tiempo que el primer impacto). Su transpondedor fue apagado aproximadamente a las 08:47. A las 09:03, la aeronave impactó contra la Torre Sur.
El cuarto vuelo secuestrado nunca llegó a su objetivo. Foto: Gentileza
En cuanto al American 77, a las 08:20 despegó del Aeropuerto Internacional de Washington-Dulles con destino a Los Ángeles, operado por un Boeing 757-223. Llevaba a 64 personas a bordo: 2 pilotos, 4 auxiliares de vuelo y 58 pasajeros, incluyendo a los 5 secuestradores. Su última comunicación fue a las 08:51. Luego, hacia las 08:54, fue tomado por los terroristas. Su transpondedor fue apagado a las 08:56. A las 09:37, tras un giro de 330° para perder altura, la aeronave fue estrellada en la fachada Oeste del Pentágono.
Finalmente, el United 93, que debía hacer la ruta Netwark-San Francisco y que era operado por un Boeing 757-222. Llevaba 2 pilotos, 5 auxiliares y 37 pasajeros, incluidos los 4 secuestradores, para un total de 44 personas a bordo. La aeronave despegó a las 08:42, con 42 minutos de retraso. Esto fue crucial para que, ya en el aire, los pasajeros se enteraran de los ataques en Nueva York.
Alrededor de las 09:28, cuando sobrevolaban el Estado de Ohio, los terroristas asaltaron la cabina. Los controladores aéreos alcanzaron a escuchar gritos de “¡Mayday!” y sonidos de lucha física. El transpondedor se apagó a las 09:41. En este vuelo hubo una revuelta de pasajeros y tripulantes de cabina. Intentaron derribar la puerta de la cabina de mando con el carrito de servicio. Ante este panorama, el secuestrador al mando terminó estrellando la aeronave de forma invertida (boca abajo) en un descampado en Shanksville, Pensilvania.
Sobre cuál era el objetivo original de los terroristas al secuestrar este vuelo, la comisión investigadora afirma que el más probable era el Capitolio en Washington DC, sede del Congreso estadounidense. Sin embargo, algunas fuentes sugieren que el objetivo era la Casa Blanca, sede del Poder Ejecutivo, residencia oficial del Presidente de los Estados Unidos.
Osama bin Laden, fundador y líder de la organización terrorista Al Qaeda, opuesto a la política exterior de EE.UU. Foto: Archivo
El caos y el derrumbe de las torres
En todas las zonas de impacto se desató el caos. Canales de televisión de todo el mundo interrumpieron sus programaciones habituales y comenzaron a transmitir imágenes que pronto recorrieron el mundo. Todo el planeta quedó en shock ante lo que estaba ocurriendo: Estados Unidos sufriendo un ataque terrorista en su propio territorio.
Las sirenas, carros de bomberos, patrullas, ambulancias, vehículos militares, todo sistema de emergencia comenzó a movilizarse. El país entero entró en alerta máxima. El entonces presidente estadounidense, George W. Bush, se encontraba en un aula de niños en la Escuela Primaria Emma E. Booker, en Sarasota, Florida. Tras el segundo impacto, su jefe de gabinete se le acercó y le dijo al oído una frase que quedó para la posteridad: “Un segundo avión chocó contra la otra torre. Estados Unidos está bajo ataque”
El cielo norteamericano se cerró por complete y el mandatario fue evacuado con el Air Force One, un Boeing 747-200B modificado, con matrícula militar VC-25A. Despegaron el Aeropuerto Internacional de Sarasota-Bradenton a toda potencia. El avión presidencial actuó como bunker aéreo y fue escoltado por dos aviones de combate F16.
Boeing 767 de American Airlines fotografiado meses antes de los atentados, y que sería estrellado contra la Torre Norte. Foto: Gentileza
Como el Pentágono ya había sido atacado, se temía que los próximos objetivos pudieran ser la Casa Blanca, el Capitolio o alguna otra importante sede gubernamental. Es por eso que el Servicio Secreto se negó rotundamente a llevar a Bush a Washington. El Air Force One ascendió a 45.000 pies de altitud para evadir los radares. Posteriormente realizaron dos paradas estratégicas en dos bases militares con búnkeres.
Mientras trasladaban al presidente, a las 09:58 EDT, la Torre Sur colapsó y se derrumbó en Nueva York tras el impacto que provocó un incendio que duró aproximadamente 55 minutos. Poco después, a las 10:28, la Torre Norte corrió el mismo destino, una hora y cuarenta y dos minutos después del impacto.
Las emblemáticas Torres Gemelas, que por décadas habían sido un símbolo del poderío económico de Estados Unidos, una postal obligatoria de Nueva York y el corazón financiero de la nación norteamericana, habían quedado reducidas a escombros y con ellas se fueron miles de vidas.
Boeing 757 de United Airlines, similar al avión secuestrado que operaba el vuelo 93. Foto: Gentileza
Entre tanto, el Air Force One aterrizó en la Base de la Fuerza Aérea Barksdale (Luisiana) a las 11.45. Allí el avión presidencial pudo repostar y se pudo dar un espacio seguro al mandatario para que brinde un breve mensaje a la nación. La segunda escala fue en Base de la Fuerza Aérea Offutt (Nebraska) donde llegaron a las 14:50 EDT. Allí se encontraba la sede del Comando Estratégico de los EE. UU. (STRATCOM).
Desde un búnker subterráneo de máxima seguridad, con tecnología de comunicaciones avanzada, Bush pudo encabezar una videoconferencia con el Consejo de Seguridad Nacional y los servicios de inteligencia para evaluar la magnitud de los ataques.
No fue hasta las 18:34 EDT que el mandatario pudo aterrizar en Washington, cuando se descartaron más amenazas inmediatas y el espacio aéreo estuvo bajo control militar. El Air Force One llegó a la Base Aérea de Andrews y luego George Bush dio un mensaje al país desde el despacho oval a las 20:30 EDT.
Miles de pérdidas humanas
Cuando el humo se disipó, se pudo dimensionar la magnitud del desastre. De acuerdo a las cifras oficiales, la cantidad total de fallecidos en todos los ataques fue de 2.977. En los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York se registraron 2.753 muertes, incluyendo a los ocupantes de las aeronaves que impactaron contra los edificios, y a 343 bomberos y 71 policías que dieron sus vidas en actos heroicos tratando de salvar a más personas.
Momento del impacto a la Torre Sur. Foto: Gentileza
En el Pentágono fallecieron 184 personas, entre los 64 ocupantes del vuelo más 120 trabajadores militares y civiles que trabajaban en la sede del Departamento de Defensa. Mientras que en el vuelo 93 de United, el único que no llegó a su objetivo y acabó estrellado en Pensilvania, murieron 44 personas, los 33 pasajeros, los 7 tripulantes y los 4 secuestradores.
De acuerdo a las cifras oficiales, cantidad total de fallecidos en todos los ataques fue de 2.977. Si se cuentan a los 19 terroristas, el número asciende a 2.796.
Consecuencias geopolíticas
Estos acontecimientos tuvieron una fuerte repercusión política, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. El presidente norteamericano de ese entonces, el republicano George W. Bush, apenas llevaba 8 meses en el cargo. Había asumido el 20 de enero de ese mismo año. Fue electo en unas reñidas elecciones a finales de 2000, cuando competió contra el candidato demócrata Al Gore, quien había sido el vicepresidente del Bill Clinton.
En ese momento, el mandatario tenía un margen de aprobación de 51%. Pero, tras los atentados, ese margen se disparó al 90%, el índice más alto jamás registrado por la encuestadora Gallup hasta ese momento. La ciudadanía se unió en torno a la figura presidencial ante la emergencia nacional.
Zona colapsada del Pentágono tras el impacto del American 77. Foto: Gentileza
En un intento por capitalizar ese apoyo, el presidente formuló la conocida como “Doctrina Bush”: EEUU no haría distinciones entre grupos terroristas y los países que los albergaran. Esto dio lugar a la invasión a Afganistán en 2001 y a la controvertida invasión a Irak en 2003, bajo la premisa de que Saddam Hussein, presidente de Irak desde 1979, supuestamente poseía armas de destrucción masiva.
Sectores de la oposición estadounidense acusaron a Bush de querer “sacar provecho” del trauma colectivo dejado por el 11-S, instrumentando el dolor nacional para avanzar en una agenda de control petrolero e influencia militar en Medio Oriente.
Un golpe a la industria aeronáutica
En lo que respecta a la aviación comercial, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 representaron un antes y un después. El historiador aeronáutico Antonio Luis “Tony” Sapienza aseguró a La Nación/Nación Media que “antes del 11 de septiembre no había mucho control en los vuelos internos en EE.UU. Lo que controlaban eran más que nada armas. Después de los atentados, los controles en vuelos aumentaron muchísimo, tanto dentro de EE.UU. como a nivel mundial. Aumentó la lista de elementos que no se pueden llevar en el equipaje de mano, como líquidos y navajas”.
El historiador relató que estuvo dos veces en Estados Unidos, en el 81 y en el 87, realizando en ambas ocasiones vuelos internos. Y, al menos en los 80, el control era muy poco. ”No recuerdo que te revisaran los bolsones de mano, no se pensaba que pudiera haber un secuestro o un atentado dentro de Estados Unidos. En el 81 volé desde Nueva York a Nueva Orleans y de Nueva Orleans a Miami. Entré al avión sin que me revisen el bolsón de mano. En el 87 hice un vuelo entre Miami y San Diego y de San Diego a Houston tampoco nos revisaron nada. Entramos en la fila, hice el checkin y nada, ni siquiera pasamos por un detector. Obviamente todo eso cambió después de los atentados del 11 de septiembre”, precisó.
George W. Bush, presidente de EEUU en aquel entonces. Apenas llevaba 8 meses en el cargo. Retrato oficial en 2003. Foto: Gentileza
En la misma línea se expresó Fabián Martínez, periodista y creador de contenido, quien realizó un entrenamiento como piloto aviador civil. “Hubo un antes y un después en la industria de la aviación. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 desnudaron las falencias de seguridad en la aviación, tanto en Estados Unidos como a nivel mundial. Dejaron al descubierto las debilidades no solo de las aerolíneas, sino también de los aeropuertos y de los gobiernos”, contó.
Dos paraguayos perdieron la vida
El luto por las muertes del 11-S también alcanzó a nuestro país. Una familia de Asunción y otra familia de Misiones lloraron a dos de nuestros compatriotas. Se trata de Carlos Alberto Samaniego López, de 29 años, oriundo de Asunción, y Obdulio Amias Ruiz Díaz Shug, de 44 años, oriundo de San Ignacio, Misiones.
Samaniego era un profesional del sector financiero e hincha fanático de Olimpia. Buscando consolidar su carrera profesional, se fue a vivir a Estados Unidos, donde llevaba pocos años residiendo. Trabajaba en la firma de inversiones Cantor Fitzgerald, cuyas oficinas funcionaban entre los pisos 101 a 105 de la Torre Norte. El impacto ocurrió por debajo de dicha zona, dejando a todos los que se encontraban allí atrapados. Ningún empleado de esa firma que se hallaba en esas oficinas logró sobrevivir. El cuerpo de Carlos Alberto fue identificado semanas después, mediante pruebas de ADN.
Obdulio residía desde hacía más de una década en Nueva York, con su esposa e hijos.Laboraba en el área de mantenimiento y servicios técnicos del World Trade Center. Se encontraba realizando sus labores rutinarias cuando se desató el infierno. Fue de las tantas personas que quedaron atrapadas bajos los escombros y no pudo sobrevivir.
Zona de impacto del vuelo 93 en Pensilvania. Foto: Gentileza
Surgimiento de teorías conspirativas
Inmediatamente después de los atentados, comenzaron a surgir un sinfín de teorías sobre lo ocurrido. De hecho, el 11-S está considerado como el acontecimiento que dio inicio a la era de las teorías conspirativas modernas. En aquel entonces, internet aún estaba en pañales, las redes sociales no existían y los videos y posteos virales no estaban prácticamente en los planes de nadie. Fueron los primeros y rudimentarios foros web y correos electrónicos los que se convirtieron en el nido de especulaciones por parte de los primeros internautas.
Una de las teorías más famosas y difundidas a nivel mundial es que la causa del derrumbe de las Torres Gemelas no fueron los choques de aviones, sino que se trató de una demolición controlada. A diferencia de la versión oficial, que concluyó que el colapso de las torres se debió a que los incendios provocados por los impactos debilitaron los soportes de acero de los pisos afectados, esta teoría sugiere que en realidad explosivos fueron colocados previamente a los ataques, en puntos estratégicos, y que esa fue la verdadera causa del derrumbe.
La teoría sostiene que la temperatura de los incendios no era suficiente para debilitar la estructura de las torres y que el desplome vertical y simétrico de los edificios, sumado a los destellos y columnas de humo divisadas en los pisos inferiores durante la caída, son pruebas de que se utilizaron cargas de demolición tradicionales. Para los defensores de esta teoría, la velocidad casi de caída libre con la que colapsaron las estructuras sigue siendo el principal cabo suelto que la narrativa oficial no logra esclarecer.
Entre tanto, el consenso científico internacional, liderado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), descarta firmemente el supuesto uso de explosivos. Las investigaciones oficiales sostienen que el combustible de los aviones actuó como queroseno que despojó al acero de su aislamiento térmico, provocando que los soportes perdieran el 50% de su capacidad de resistencia a 600 ° C.
El One World Trade Center, edificio principal del nuevo complejo. Abajo de aprecia el memorial dedicado a las víctimas de los atentados. Foto: Archivo
El Memorial: el National September 11 Memorial & Museum
Actualmente en la Zona Cero se erige un nuevo complejo con un memorial que homenajea a las víctimas de los atentados de aquella trágica jornada septembrina. Las “Piscinas Gemelas”, un monumento denominado “Reflecting Absence” (en español, Reflejando Ausencias) consisten en dos piscinas cuadradas ubicadas cada una exactamente donde se erigían las Torres Gemelas.
Se trata de las dos fuentes de agua artificiale más grandes de norteámerica, diseñadas por los arquitectos Michael Arad y Peter Walker. El concepto central es el monumento al vacío. El agua cae en cascada por paredes de granito de 9 metros hacia un foso central que parece no tener fin. Esto simboliza la pérdida irreparable y el vacío dejado por los ataques. Alrededor de los parapetos de bronce que bordean las fuentes están grabados con láser los nombres de las 2.977 víctimas, incluidos los paraguayos Carlos Samaniego y Obdulio Ruiz Díaz.
En el nuevo complejo del World Trade Center, el edificio principal es el One Wolrd Trade Center, anteriormente conocido como Freedom Tower (en español, Torre de la Libertad). Con una altura de 541 metros (1.776 pies, en alusión al año de declaración de independencia de los Estados Unidos) y 104 plantas, es el edificio más alto del hemisferio occidental.
La Nación presentó una edición especial sobre el 11-S. Foto: Archivo
En la cultura popular
El 11-S ha tenido un impacto significativo en la cultura popular, siendo retratado en numerosas películas, series y hasta libros. En el cine, entre las obras más conocidas que representaron los atentados están la película United 93, dirigida por Paul Greengrass y estrenada en 2006, que retrata los acontecimientos del secuestro del cuarto avión; y la película World Trade Center, conocida en Hispanoamérica como Las Torres Gemelas, dirigida por por Oliver Stone y protagonizada por Nicolas Cage, que retrata la supervivencia de oficiales de la Policía del Puerto que quedaron atrapados entre los escombros.
En lo que respecta a series y documentales, podemos destacar las siguientes; Punto de inflexión: El 11-S y la guerra contra el terrorismo, una miniserie documental de Netflix que trata sobre el auge de Al Qaeda y las decisiones de la era Bush; 9/11: Así se vivió en América, una docuserie de National Geopgraphic que también se puede encontrar en Disney+, construida enteramente con archivos de video e imágenes cronológicas de aquella jornada; 9/11: Inside the President’s War Room, una serie de testimonios inéditos del propio George W. Bush y su gabinete sobre las decisiones tomadas a bordo del Air Force One.
En cuanto a libros y ensayos, las obras más conocidas son las siguientes: El informe de la Comisión del 11-S, documento oficial de acceso público que funciona como la radiografía completa de los acontecimientos de ese día; Lo que vi aquel día (The Looming Tower), autoría de Lawrence Wright, un libro de investigación periodística ganador del Premio Pulitzer que explica minuciosamente cómo se gestó el ataque desde los años 90.
Carlos Samaniego y Obdulio Ruiz Díaz, los dos paraguayos que perdieron la vida en el atentado al World Trade Center. Foto: Gentileza
El 11-S incluso tuvo un impacto en el mundo de la animación. Se teoriza que fue uno de los tantos acontecimientos supuestamente predichos por la famosa serie animada Los Simpson. En el primer episodio de la temporada 9, Homero Contra la Ciudad de Nueva York, la escena donde se muestra la portada de una revista que alinea el precio 9 dólares justo al lado de la silueta de las Torres Gemelas, hace que se forme visualmente la cifra “9/11”, es decir, septiembre 11.
Por otro lado, en la película original de Disney, Lilo y Stitch, representa la repercusión de los atentados. En la secuencia final, Sitich robaba un avión comercial Boeing 747 para rescatar a Lilo de la nave del personaje de Gantu. Sitich utilizaba la aeronave para esquivar los edificios de la ciudad. Sin embargo, tras los acontecimientos del 11 de septiembre, Disney temió herir la sensibilidad colectiva tras la tragedia, de modo que ordenó a los animadores modificar la secuencia final, donde vemos que, en lugar del avión comercial utilizan la nave espacial roja de Jumba y Pleakley.
Si bien los escombros fueron removidos y la humareda se disipó hace tiempo, un cuarto de siglo después, las consecuencias geopolíticas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 aún persisten. Los acontecimientos de aquella jornada siguen alimentando debates sobre lo ocurrido y sobre cómo el país más poderoso del mundo pudo ser golpeado de esa manera en su propio territorio.
A ello se suman las profundas huellas que dejó en la industria de la aviación y en los sistemas de seguridad a nivel mundial. Veinticinco años después, el 11-S continúa siendo un acontecimiento que marcó un antes y un después en la historia contemporánea y cuya memoria permanece intacta.
El National September 11 Memorial & Museum. Foto: Gentileza
Las pautas de protección y prevención son cubrir necesidades básicas como tener techo, salud, alimentación y un plan de vida que incluya trabajar, estudiar, desarrollar su aspecto socioafectivo. Foto: Ilustrativa/Gentileza
Prevención del suicidio: “La clave es escuchar a la persona y tener empatía”
Compartir en redes
En el marco del Setiembre Amarillo y del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se recuerda en la fecha, la doctora Mónica Britos, del Centro Psicológico SEMA, abordó las diferentes aristas de una conducta suicida, en diálogo con La Nación/Nación Media.
“Las pautas de prevención y promoción de la salud mental, que incluye todo lo que una persona puede hacer para cuidarse, tener pautas de autocuidado, tiene que ver con desarrollar el plan de vida con los pilares de la salud mental de autocuidado, de tener cubiertas las necesidades básicas”, explicó.
En ese sentido, mencionó tener techo, salud, alimentación y tener un plan de vida elaborado en función de posibilidades personales, como trabajar, estudiar, desarrollar su vida socioafectiva. “Eso tiene que ver con los factores de protección que si están presentes, la persona podría estar contenida y contar con estrategias que le ayuden a sobrellevar su día a día desarrollándose de manera positiva”, indicó.
Cuando no están presentes algunos de esos factores de protección, aparecen los factores de riesgo, como situaciones adversas que generen frustración y en algún punto puedan generar la posibilidad de “no querer vivir más”, apuntó.
Profesionales del Centro Psicológico SEMA. Foto: Gentileza
La profesional mencionó que hay varios tipos o alternativas de suicidio: ideológicos, de connotación religiosa, pasar por un dolor crónico o padecimientos personales. “O también puede surgir de manera abrupta el pensamiento, la intención a que la persona ejecute algún plan suicida”, detalló.
En ese contexto, manifestó que la clave es que la persona en forma empírica desde su experiencia realizar un diálogo consigo misma. “Identificar cuando está pasando un bajón afectivo o emociones muy intensas que generen mucha rabia, ira, o dentro de otra gama de emociones negativas como tristeza profunda, melancolía”, acotó.
Añadió que generalmente, la conducta suicida se enmarca dentro de lo que se llama crisis afectiva o ya cuando se tiene un diagnóstico de pasar por una crisis afectiva disminuida que se le llama a la depresión, expresó.
Pero, en algunos casos, la persona no identifica que está pasando por eso. “Ahí se tienen en cuenta los criterios clínicos de cuánto dura, y está presente manifestaciones clínicas de ansiedad, qué piensa, qué siente”, señaló. Además, resaltó que cuando la persona no reconozca, es muy importante que las personas que están en el entorno puedan darse cuenta y ayudar.
Niños y jóvenes
En cuanto a factores de protección de niños, niñas y jóvenes, Britos afirmó que como sociedad debemos estar atentos para protegerlos en su desarrollo. “Proveerles de estrategias de tolerancia a la frustración para tolerar el malestar psicológico que puede llegar a generar ante una situación que le genere vulnerabilidad psicosocial”, destacó.
Asimismo, desarrollar en instituciones educativas la conducta asertiva “que es la mejor manera de comportarse lo que a uno le conviene y a al otro, siempre dentro de la perspectiva de no hacerle daño al otro”, apuntó. Por otro lado, aclaró que es un tema que se debe abordar, hablar, respetando el duelo de los familiares.
“Se dice que el hecho de hablar no le vulnera a la persona, al contrario, el hecho de no hablar. Pero tiene que ser una persona entrenada, la clave es escuchar a la persona y la empatía, ponerse en el lugar del otro”, precisó.
Con respecto al rol de los comunicadores sociales, recordó que existen protocolos de como operar. Mencionó que por ley se tienen que dar a conocer ciertas situaciones que son de interés para la ciudadanía en general.
“Lo que sí se tiene en cuenta es la empatía y el respeto como resguardar aspectos que tengan que ver con el método para evitar lo que se denomina imitación, que personas que estén pasando por una situación de vulnerabilidad puedan imitar quizás ciertas situaciones”, aclaró.
Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo se puede mencionar que la persona cambie su manera de ser o abandone ciertos hábitos de rutina. “Generalmente son indicadores, pautas de autocuidado como higiene, alimentación, alteración del sueño, lo que hace en el día a día, deja de compartir con otras personas, o estar bajo consumo de sustancias”, puntualizó.