Julio se despedirá con el concierto inicial de “Guarania Inmortal”, con los músicos Ricardo Flecha, el maestro Óscar Fadlala Safuán y el Grupo Generación, el domingo 28 de julio, en el Puerto de Asunción desde donde zarpará la gira nacional e internacional con diez destinos, previéndose su cierre en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Ricardo Flecha, en diálogo con La Nación/Nación Media, contó que el concierto hará un paseo por las etapas de la Guarania, desde sus inicios hasta hoy, pasando por la época de sus rasgos más de boleros y luego como nuevo cancionero dentro de la música paraguaya.
Se prevé una gira nacional e internacional colaborativa entre Ricardo Flecha, exponente fundamental de la campaña de reconocimiento y valoración de la guarania; el gran director, arreglador y pianista, Óscar Fadlala Safuán y el Grupo Generación de Villarrica, uno de los grupos de trayectoria al rescate y resguardo de la música paraguaya.
El ciclo “Guarania Inmortal” es apoyado por la Secretaría Nacional de Cultura y por la Itaipú Binacional. Pretende contribuir en la difusión y valoración de la guarania, como uno de los rasgos de identidad de la cultura viva del Paraguay. Se aguarda su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en diciembre del 2024.
Identidad y soberanía
Ricardo Flecha remarcó el sinónimo de identidad y soberanía que lleva consigo la creación de José Asunción Flores, mencionando que no es solo un género musical, sino lo que mejor representa el sentimiento de los paraguayos, siendo su identidad que a la vez implica soberanía. “Es una forma de sentir, es una forma de reconocernos los paraguayos”, sostuvo.
Recordó, cómo el creador sintió el golpe que significó para él que profesores de la banda de policía de la que formaba parte, influenciados por la escuela europea, le hablaron sobre la no existencia de la música paraguaya. “Desde ese día ndake véi (desde ese día no dormí más), dijo Flores y buscó una síntesis de todos los sonidos que representaban el sentimiento del país y lo consigue con la guarania”, refirió Flecha.
Asimismo, mencionó sobre la importancia que le dio José Asunción Flores al idioma guaraní, haciendo una fuerte apuesta a la misma en el marco de preservar la identidad junto con la música. Dijo que sin identidad no hay soberanía y Flores reflejó eso en su obra. “Por eso es tan importante su legado”, agregó el músico.
En ese contexto, el artista manifestó que es importante que la Unesco reconozca como patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a la guarania, pero más importante aún es que nosotros la reconozcamos como nuestra identidad.
Habló sobre la relevancia de crear puentes generacionales, de entender el tiempo que le tocó vivir al gran músico José Asunción Flores, quien fue un cronista de su tiempo a través de su obra, y hacer que la música sea un sentimiento de lo que vivimos.
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Flecha presenta su autobiografía
Con un concierto abierto a todo público, tendrá lugar hoy a partir de las 19:00, en el Centro Cultural del Puerto, el lanzamiento de libro “Coplas y jazmines, luchas y azahares”, con el que el cantante, compositor y militante social y cultural Ricardo Flecha presenta un acercamiento a su vida y trayectoria, como referente del canto paraguayo contemporáneo.
El material aborda un recorrido por 45 años de trayectoria en la música, desde sus inicios más cercanos al goce y la recreación, hasta el desarrollo de una carrera que lo puso como un referente internacional de la voz del cancionero paraguayo.
El título “Coplas y jazmines, luchas y azahares” es una cita que corresponde a un fragmento de la canción “Despertar”, de Maneco Galeano, creador del Movimiento Nuevo Cancionero, del que Flecha es uno de los referentes más importantes y de vigencia ininterrumpida.
“El libro cuenta la historia de mi trayectoria, habla de dónde nací, de mis inicios, también es un relato del tiempo que me tocó vivir. El texto habla sobre el trabajo que nos tocó hacer durante el tiempo de la dictadura, la censura, las veces que estuve preso, habla sobre los grupos que integré, puede llamarse una autobiografía”, comenta Ricardo.
La trayectoria de Flecha está marcada por referentes como Atahualpa Yupanqui, así como en el permanente estímulo de Mercedes Sosa y Óscar Cardozo Ocampo.
En su formación artística, destaca también la influencia de Carlos Noguera, Emilio Bobadilla Cáceres y Agustín Barboza, pilares fundamentales para una interpretación profunda y renovada de la música paraguaya.
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“Maneco era un gran cronista de su tiempo”
Ricardo Flecha y el cuarteto Joaju brindan tributo a la gran figura del Nuevo Cancionero a 45 años de su partida, que se cumplieron el pasado 9 de diciembre.
- Por Jimmi Peralta
- Fotos Gentileza
“Este homenaje es para mí como una reparación histórica a una generación que se dio en llamar la generación del Nuevo Cancionero, liderada por Maneco Galeano y Carlos Noguera, que empezó esa reivindicación del género guarania, por encima del miedo y por encima de muchas otras cosas que en aquel momento representaba la dictadura”, refiere Ricardo Flecha, destacada voz de la escena musical paraguaya, que el pasado 8 de diciembre junto con el cuarteto Joaju presentaron el adelanto del disco “Maneco”, un material homenaje a Félix Roberto Galeano, más conocido como Maneco Galeano (Puerto Pinasco 1945 - Asunción 1980).
Se estrenaron en las diversas plataformas dos canciones: “José Trombón”, guarania dedicada a José Asunción Flores, y “Ñandejara’ípe guarã”, más conocido como “Dos trocitos de madera”, ambas reconocidas creaciones de Galeano. El lanzamiento se dio con motivo de los 45 años del fallecimiento de Maneco.
“En ese momento de la proclamación de la guarania como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, se nos apareció la figura de José Asunción Flores en la mente, pero también la figura de Maneco Galeano, que fue uno de los que inició este movimiento e inició la reivindicación no solo del género musical, sino también de José Asunción Flores”, explica Flecha, quien también fue partícipe del movimiento musical Nuevo Cancionero, que entre las décadas del 70 y el 80 del siglo pasado representó una forma de resistencia cultural al régimen dictatorial de Alfredo Stroessner (1954-1989).
HORIZONTE SONORO
El acervo creativo de Maneco Galeano materializado en sus canciones forma parte del horizonte sonoro del Paraguay, con obras reconocidas y populares como “Soy de la Chacarita”, “Despertar”, “La chuchi”, “El ejecutivo”, entre muchas más.
“Maneco es quizás uno de los últimos y más importantes cantautores de la escena contemporánea a nivel popular dentro de la música paraguaya. Tenía una notable fórmula propia. Supo proyectar en sus composiciones, ya sea a nivel musical como lírico, una sonoridad propia en la que uno puede apreciar sin duda el tiempo en que estaba inmerso. En la música de Maneco, así como apreciamos una raíz de música paraguaya popular, también escuchamos una música regional, que en cierto sentido también nos identifica”, explica Víctor S. Morel, baterista y líder del cuarteto de jazz paraguayo Joaju.
EL DISCO
El disco será presentado oficialmente en mayo próximo y contará con 10 canciones curadas por Ricardo Flecha y Giovanni Primerano, pianista del cuarteto, quien tuvo a su cargo el desarrollo de cada pieza hacia el género jazzístico.
“A Giovanni lo conocimos hace un tiempo atrás, cuando casi de niño interpretaba las obras de ‘Piano paraguayo’, de Óscar Cardozo Ocampo, todo con una genialidad increíble. Y todos los músicos de Joaju son realmente unos virtuosos de sus instrumentos y, sobre todo, con sonidos de este tiempo, con sonidos y formas que tienen que ver con la contemporaneidad”, agrega Flecha.
El material se da a iniciativa de Ricardo, quien contactó con la agrupación y así gestionaron este material que tiene su primer avance con dos singles, al cumplirse un año del reconocimiento de la guarania como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco.
MIRADA SOCIAL
“Más allá de los hits que tiene, comencé a reconocer el valor de la obra de Maneco al ver cómo esta perdura en el tiempo y cómo siendo un compositor de los 70, dentro de la tradición de la música paraguaya, podía proyectar una sonoridad de vanguardia. Así también, a través de sus letras podría describir de manera magistral su tiempo, que no es otra que la descripción social propia de nuestro país”, sostiene Morel.
El Nuevo Cancionero se destaca, entre otras cosas, por poner como presente a través de la música lo que estaba oculto y silenciado por el régimen, desde la guarania, los quejidos del padecimiento social, obras y autores censurados, las esperanzas de un país distinto.
“Maneco era un gran cronista de su tiempo y pudo plasmar en sus canciones el gusto popular. Maneco era un hombre preocupado por lo que pasaba alrededor. Lo que creo que sí le tengo que explicar a la gente de las nuevas generaciones es decirle que el gran legado no solamente de Maneco, sino de otros que vienen antes, es tratar de cantar las cosas de este tiempo con la lírica de este tiempo y con los sonidos de este tiempo, como lo hizo el movimiento del Nuevo Cancionero, que no fue solamente un movimiento de música, de canción social o la mal llamada canción de protesta”, puntualiza Flecha.
JOSÉ TROMBÓN
“Es un drama tener que elegir una canción de Maneco, pero yo me quedo realmente con ‘José Trombón’, que es una canción dedicada a José Asunción Flores y tiene una frase profética: ‘Nde kusugue jaguerúne ome’ê hagua hi’a (tus cenizas habremos de traer para que den frutos). Eso decía muchos años atrás y hoy, en esta versión que hacemos con el cuarteto Joaju, yo cambio la letra por ‘Nde kusugue jaguerúma ome’ê hagua hi’a’ (tus cenizas ya trajimos para que den frutos)”, comenta Ricardo.
José A. Flores falleció en 1972 tras varias décadas de exilio en Argentina, donde fue enterrado. Finalmente, caída la dictadura, el 11 de noviembre de 1991 sus restos fueron repatriados.
“La canción ‘José Trombón’ responde a un sentimiento y es una canción que reivindica no solamente la obra de Flores, sino su figura como ciudadano. Un hombre que jamás traicionó sus ideas, un hombre que supo ser coherente a lo largo y ancho de su existencia. Si hoy queremos hablarles a nuestros hijos de cómo queremos que sean cuando sean grandes, sin duda les diría que sean como José Asunción Flores, talentoso, coherente, firme en sus convicciones y en su pensamiento político”, concluyó.
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Maneco Galeano une a Ricardo Flecha y Joaju cuarteto en un tributo
Joaju Cuarteto y Ricardo Flecha se unen en un proyecto artístico que rinde tributo a Maneco Galeano (1945-1980), a través de un próximo álbum que se adelanta con dos canciones, “José Trombón” y “Ñandejára’ipe guarã” (más conocida como “Dos trocitos de madera”), lanzadas el 9 de diciembre, fecha en que se recuerda el 45.º aniversario del fallecimiento de Félix Roberto Galeano Mieres (su nombre real).
“Dedico este trabajo a la memoria de Maneco Galeano. Su legado sigue guiando nuestra voz y nuestra forma de hacer música”, expresa Ricardo Flecha en un comunicado de prensa. Por su parte, Joaju Cuarteto manifestó: “Maneco Galeano dejó un camino que seguimos recorriendo; este EP es un viaje que lo celebra y lo mantiene vivo en el sonido de hoy”.
La propuesta nace del deseo de preservar y reimaginar el legado del cantautor, fusionando su influencia con la sensibilidad contemporánea de Joaju, integrado por Víctor Morel (batería), Giovanni Primerano (piano), Paula Rodríguez (contrabajo) y Bruno Muñoz (saxo); con el cantante Ricardo Flecha, referente histórico de la música paraguaya, quien además celebra 45 años de trayectoria artística.
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El proyecto, que cuenta con arreglos originales de Giovanni Primerano, propone un diálogo entre el pasado y el presente, conservando la esencia de Maneco Galeano mientras abre espacio a nuevas sonoridades que dialogan con su memoria. Al mismo tiempo, busca resaltar la figura de Maneco como uno de los pilares de la música paraguaya de autor, cuyo legado vocal y compositivo marcó una época y continúa influyendo en las nuevas generaciones.
Los dos singles fueron grabados en Lobo Studios, y posteriormente mezclados y masterizados por Nicolás Melgarejo. El arte de tapa del EP es obra de Roberto Goiriz. Este proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Itaú, tanto para la grabación del álbum como para la realización de una serie de conciertos didácticos que promoverán la figura de Maneco Galeano y su legado en la cultura paraguaya.
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Un viaje sonoro entre los fuelles
En este “Expresso” a puro bandoneón, Augusto dos Santos recibe al instrumentista carapegüeño Hebert Cáceres, quien entre un repertorio de tango, chamamé y guarania habla de los inicios de su carrera, la instrucción inicial de su padre y la que él mismo ejerce actualmente con su hijo para estimular el siempre necesario recambio generacional. Elevada música en este clásico de los viernes a las 21:00 por el canal GEN, algunos de cuyos pasajes transcribimos en este resumen escrito.
- Fotos Jorge Jara
–¿Cómo empezó esta historia? ¿Cómo te encontraste con el instrumento?
–La verdad que probablemente antes de nacer ya lo conocí porque mi papá es bandoneonista. Heredé prácticamente este maravilloso don de ser bandoneonista, de amar este instrumento. Mi papá tiene 83 años hoy en día, don Bruno Cáceres, sigue tocando. Mañana (por el sábado) justamente tiene un show y tengo que acompañarle, yo soy su staff. Él es una persona que trabajó mucho, sigue trabajando en la cultura y es un músico reconocido y con él empecé todo.
–¿Su instrumento siempre fue este?
–Siempre fue el bandoneón.
–¿Y sabés cómo empezó él?
–Él tiene una historia bastante más difícil que la mía, porque en su familia nadie fue músico en su época. Él vivía en una compañía de Carapeguá y él conoció la música a través de amigos ya siendo adolescente y tuvo que ir a las cosechas de algodón hacia la Argentina para comprarse su primer instrumento para aprender. Tiene una historia bastante conmovedora en ese sentido.
PRECOCIDAD
–¿Qué canción que tocaba tu viejo te enroló en este camino?
–Según él me cuenta, yo tenía como 6 años y yo le insistía que quería tocar y que como este instrumento es grande y mi mano era pequeña, él no me quería forzar ni nada, pero dice que yo le insistía que quería tocar. Una de las primeras canciones que me pasó, porque él es un chamamecero y una de las primeras canciones era Bañado Norte, que es un clásico. Algo lento y fácil.
–Qué notable que el tango y el chamamé son muy de fuelle.
–Totalmente, es característico.
EL PRIMER MAESTRO
–¿Qué pasó en los siguientes años de tu vida?
–Y yo estudiaba con él, con mi papá, que fue mi primer gran maestro. Me enseñó los primeros pasos en el bandoneón. Empecé con él, aprendí muchas cosas. Era muy novedoso en ese momento porque no existían niños ni jóvenes que tocaran, que aprendieran el bandoneón. Era una época bastante difícil, yo me acuerdo en la época de la escuela mis compañeros me hacían el famoso bullying, se reían porque yo era músico. No era como hoy en día que gloriosamente vemos a chicos con su guitarra. A mi papá le decían que no deje que su hijo sea músico.
–Luego llegó un momento que fue crucial a los 11 años, ¿no?
–Sí. Tuve la oportunidad de presentarme al prefestival del Takuare’ê, que se hace en la ciudad de Guarambaré. Yo me fui con mi papá, quien me acompañaba en la guitarra y con un contrabajista. Nos presentamos en el prefestival y ganamos para competir en la noche central. Me fui a competir en la noche central y gané el primer premio, pero no sabían qué premio me iban a dar porque no había premio al solista del bandoneón. Inventaron un premio esa noche, que se llamó el Premio Revelación en el año 1994. En el jurado estaban Rudi Torga, Luis Bordón, grandes personalidades. Ellos quisieron que yo tenga un estímulo para seguir porque era algo que ya estaba desapareciendo, el instrumento.
–¿Hay algunos ritmos que son más apropiados para el bandoneón y otros para el acordeón?
–Hoy en día en realidad se universalizó más, pero en realidad es más característico de nuestro folclore latinoamericano. En cuanto al tango, la milonga, el chamamé, la polca, el bandoneón se usa mucho. El acordeón también. Pero hoy en día hasta Shakira usa bandoneón. Está usando en algunas cosas y se está abriendo más, universalizando más.
TRASPASO GENERACIONAL
–Pero antes de ir más adelante, no acaba esta dinastía contigo. ¿Quién vino después?
–Tengo un hijo que se llama como mi papá, Bruno Luis Cáceres Gauto. Él tiene hoy en día 8 años. Cuando cumplió 7, porque me insistía también que quería ya tocar, yo le dije “esperá, tu manito es muy chica”. La misma cosa de mi papá. Entonces cumplió 7 años y me dijo “papi, acordate de lo que me prometiste y quiero empezar a tocar”. Y ya está tocando y está tocando superbién, está muy entusiasmado y cualquier momento le vamos a traer para que toque.
–¿Dónde estuvo tocando últimamente?
–Estuvo tocando en Carapeguá, en la catedral, con la Orquesta de Instrumentos Reciclados. Ese día yo estaba invitado a ir a tocar y él se fue conmigo al ensayo. Tuve un problema de salud, no me pude ir a tocar. Sobre la hora me dijo “yo me voy a reemplazarte”. Y se fue. Tocó sin ensayar con ellos, porque él solamente escuchó el ensayo que yo hice y se fue y tocó.
–¿Y cuál es un problema serio de un instrumento que tiene 150 años?
–Si se rompe algo o si se moja de repente porque adentro tiene una estructura increíble y se hace de un pino especial que los alemanes añejaban creo que 70 a 80 años una madera para fabricar los instrumentos. Entonces se quemó todo cuando se bombardeó esa materia prima, entonces ahora recién está cumpliendo la edad para fabricar el instrumento. El bandoneón ahora resurgió en todo el mundo. La mecánica que tiene el bandoneón es difícil porque no tiene una lógica. Es un instrumento que primero empezó con pocas teclas y después se fueron sumando hasta llegar a 71 teclas, pero no tiene una lógica por ejemplo como el piano, que es gradual, hasta visual podés estudiar. Pero el bandoneón no tiene esa lógica.
ÍCONOS
–¿Cuáles son icónicos para vos en la ejecución de este instrumento?
–En el tango el bandoneón hoy en día el más reconocido a nivel mundial es Astor Piazzolla, que en su momento fue un transgresor del tango. Piazzolla es un ícono, no solo del instrumento, sino que él revolucionó el tango, lo cambió, él lo enfocó de otra manera, que en su momento fue muy criticado en Argentina por los tangueros convencionales conservadores. Él vino de una mezcla de música clásica con jazz, porque él creció y se formó fuera de la Argentina, en Estados Unidos. Se formó con el jazz y con la música clásica, con Bach, él tocaba piano y con el bandoneón tocaba música clásica. Él se fue a estudiar, a hacer un curso de dirección musical y compositiva en Francia con una gran maestra, Nadia Boulanger, y ella en una de sus clases él le estaba tocando el piano, le estaba mostrando sus composiciones y en un recreo agarró el bandoneón y tocó tango. Y ella le dijo que él tenía que hacer eso, que él tenía que tocar su bandoneón y él tenía que evolucionar su música, porque la música clásica ya estaba hecha. Entonces vos tenés que evolucionar tu propia música, entonces ella le dio ese espaldarazo.
–Qué notable. Los incomprendidos terminan siendo terriblemente admirados posteriormente. Es más, no solamente fue incomprendido lo que él hacía, fue quizás el primero que valoró el rock y a los ejecutores del rock de ese tiempo. Digo entre los tangueros claro.
–Él era un rockero dentro de los tangueros. Y Piazzolla, su último matrimonio, no sé si vos sabías que vino a casarse acá en el Mercado 4.
–¿Cómo fue eso?
–No conozco muy bien la historia, pero sé quién fue el padrino del casamiento: Marcos Brizuela. Y si le invitás te va a contar y te va a mostrar fotos porque él tiene. Bueno, pero una historia maravillosa que Piazzolla vino acá a casarse con su última esposa, porque no podía casarse en la Argentina. Y compartió mucho con Perú Rima, con don Mauricio Cardozo Ocampo en esa época.
–¿Y qué otros maestros del instrumento podría citar?
–Y bandoneonistas paraguayos para mí uno de los mejores que vive todavía el gran maestro Neneco Orrego, director de los Orrego. Un gran bandoneonista que muy poco se lo recuerda es el maestro Luis Cañete, quien fue un gran conocedor de la música y entre los argentinos, aparte de Piazzolla, en el chamamé está don Isaco Abitbol. Volviendo al tango Aníbal Troilo, que fue un conservador. Cuando Piazzolla vino de Estados Unidos a querer tocar tango, él ingresó como bandoneonista de la orquesta de Aníbal Troilo. Él le animó a que se lance solo y que haga solo su carrera porque vio en él un talento diferente.
–¿Y el acordeón es un instrumento que va más con la polca que el bandoneón? ¿O se comparten?
–Se comparten. Dentro de la polca hubo una época en que se tocó muchísimo. Yo creo que el acordeón entró después. Creo que primero entró el bandoneón, porque según lo que veo en los registros fotográficos y discográficos de las orquestas típicas formadas acá de los años de posguerra incluso antes de la guerra del Chaco y dentro de la guerra, yo veo bandoneones. Después ingresó el acordeón acá en Paraguay, según lo que veo. Aparecieron en los conjuntos, en los dúos. Bernardo Ávalos, cuarteto Panambi Rory, acordeón, bandoneón, todos ellos usan acordeón y bandoneón.
ESCUELA Y SOPORTE
–No podemos dejar de hablar del Grupo Generación. Forma parte de una etapa potentísima de tu vida, ¿no?
–El Grupo Generación es mi gran escuela de música, mi gran universidad dentro de la música. La verdad que fue y es un soporte para mi carrera y para el talento que traje a este mundo, para poder desarrollar con solvencia y aprendí muchísimo con los compañeros, sigo aprendiendo mucho. Es un privilegio formar parte de la historia de la gran familia del Grupo Generación.
–¿Cuántos años son? Tuvo un par de configuraciones, pero algunas figuras fijas que recorrieron toda la historia.
–Claro, Alejo y Adolfo están desde la fund a c i ó n d e l grupo. Mi compañero Toti, el hijo de Alberto de Luque, está hace 25 años y yo estoy hace 23 años. Yo tenía 18 años cuando entré al grupo.
–Y el grupo atravesó por diferentes etapas de ser un grupo más tradicional, incluso de fiestas y compañía en la primera etapa.
–Sí, originalmente el grupo tocaba en fiestas. En los 80 había muchas orquestas que hacían covers, pero ellos siempre se jugaron por hacer un sonido propio dentro del folclore, siempre apostaron a la armonía vocal para hacer versiones de música paraguaya con un estilo nuevo. Fueron transgresores en su época.
–Además, Villarrica también es una ciudad donde sale fácil el arte por toda su historia.
–Sí, la verdad que hay mucha música allá, ellos hablan luego cantando (risas).
GOLPE
–Algunos tienen un preconcepto sobre el músico y el hacer música, ¿verdad?
–La verdad que es muy difícil describir lo que es este trabajo. ¿Por qué? Porque para que tengas vigencia, tenés que tener trabajo, para tener trabajo tenés que convencerle al otro de lo que vos estás haciendo le va a gustar al otro y le tiene que gustar y te tiene que pagar por eso. Por eso es muy difícil lo que nosotros hacemos. Los músicos y todos los que trabajamos en eventos públicos sufrimos muchísimo con el golpe de la pandemia.
–¿Cómo transcurrió el tiempo desde ese golpe fuerte que fue la pandemia?
–Y los grupos fueron reinventándose, como dice la palabra que agarró todo (risas). Al Grupo Generación le afectó muchísimo. Nosotros prácticamente un año no pisamos ni un escenario y la vida continúa. Y después paulatinamente hoy en día puedo decir que recuperamos.
–Le agradezco muchísimo por haber estado acá y qué importante es que haya generaciones nuevas que creen los clásicos para los próximos 50 años.
–Yo te agradezco la oportunidad por venir a hablar un poquitito de este instrumento e instar a los jóvenes que muchas veces tienen miedo de agarrar, de que no es un instrumento que muerde. Yo voy a seguir también por el camino de la docencia y te agradezco mucho la oportunidad.