Una comedia rodada por un actor y con un grupo de discapacitados se ha convertido en todo un fenómeno social y en el mayor éxito de taquilla en Francia desde la crisis del covid. “Un p’tit truc en plus” (“Un pequeño extra”) cuenta las peripecias de un padre y su hijo que, huyendo de la policía, se refugian en un campamento de vacaciones para jóvenes minusválidos.
El distribuidor de la película, Pan Distribution, anunció recientemente en su cuenta Instagram que había superado los cinco millones de entradas, con lo bate no solamente a la segunda parte de la saga “Dune” sino a otro de los favoritos del público francés: “Astérix y Obélix y el reino medio”, que en 2023 había logrado 4,6 millones de espectadores.
El director, Artus, interpreta al delincuente de poca monta que junto a su padre (Clovis Cornillac) deciden a la desesperada simular que son un discapacitado y su educador especializado para ocultarse en la colonia de vacaciones. La película logra provocar las carcajadas junto a los discapacitados, todos ellos actores amateurs, no a sus expensas.
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Los temores de los productores
La realización de esta película no fue nada fácil, muchos productores se mostraban reluctantes, recordaba Artus a la prensa en el Festival de Cannes, donde la película fue presentada fuera de competición. A sus 36 años, este actor de comedia logró darles una lección con su primera película.
“En la época algo ansiógena que estamos viviendo, esta película sienta muy bien”, y permite descubrir “a una población que no vemos a menudo” en la gran pantalla, explicó. La película es un “fenómeno social” sin caer en el sentimentalismo ni lo políticamente correcto, a juicio de Eric Marti, de la consultora Comscore.
“Apela a la inclusión, pero en serio. No es un cliché. Es simple, divertida, emocionante y respetuosa”, explicó. El cine francés ha vivido éxitos inesperados como el de esta película en años recientes. “La familia Bélier”, estrenada en 2014, mostraba cómo convive una adolescente con su familia, todos ellos sordos. Fue el mayor éxito de taquilla de la última década. Y un mayor éxito obtuvo “Los intocables”, sobre la relación entre un rico cuadripléjico y su cuidador, el actor Omar Sy. Una película que logró 19,5 millones de espectadores y se convirtió en un éxito internacional.
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“Simón de la montaña”
“Un p’tit truc en plus” coincidió en Cannes con la película argentina “Simón de la montaña”, también ópera prima, y ganadora del Gran Premio de la Semana de la Crítica. Dirigida por Federico Luis e interpretada por Lorenzo Ferro, la película narra la amista que teje un joven asocial con un grupo de chicos que tienen algún tipo de minusvalía mental.
“Siento que en general la gente tiene a relacionarse con las personas que son más parecidas a uno mismo”, explicaba Federico Luis a AFP antes del estreno de “Simón de la montaña”. “Creo que vale mucho la pena hacer el esfuerzo por relacionarse con personas distintas: accedes a lo más lindo que tiene el ser humano, que es su gran amplitud y su infinita complejidad”, añadía.
Fuente: AFP.
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Cannes: “Los productores latinoamericanos obtienen acceso a China a través de Hong Kong”
- Por David Sánchez, desde Cannes (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
América Latina aparece cada vez con más fuerza en la estrategia internacional de Hong Kong para la industria cinematográfica. Así lo plantea el doctor Wilfred Wong, presidente del Hong Kong Film Development Council, quien considera que Hong Kong puede convertirse en una plataforma clave para conectar a los productores latinoamericanos con el mercado chino y asiático.
“Los productores latinoamericanos obtienen acceso a China continental a través de Hong Kong, mientras que los productores hongkoneses consiguen vías de distribución en territorios de habla española y portuguesa”, afirma Wong en una entrevista realizada durante el Festival de Cannes 2026.
El dirigente también destaca que el intercambio cultural entre ambas regiones ya existe desde hace años. “Cada año, el HKIFF exhibe películas de toda América Latina, incluyendo Argentina, Brasil, México y otros países”, señala.
Según Wong, Hong Kong busca reforzar su papel internacional en un momento de transformación para la industria audiovisual global. “Hong Kong ha sido durante mucho tiempo la puerta de entrada a los mercados cinematográficos asiáticos y de China continental, pero tenemos una visión más amplia que ser solamente una puerta de entrada o un puente”, explica. “Estamos comprometidos a fortalecer la posición de Hong Kong como un centro de intercambio cultural internacional entre Oriente y Occidente”.
Wong preside actualmente el Hong Kong Film Development Council, la Asian Film Awards Academy y la Hong Kong International Film Festival Society. Desde esos espacios impulsa una política centrada en la internacionalización del cine hongkonés y en el fortalecimiento de las alianzas internacionales.
Hong Kong apuesta por las coproducciones internacionales
Según Wong, la estrategia de Hong Kong pasa por reforzar su presencia en festivales y mercados cinematográficos internacionales para conectar a productores, cineastas e inversores de distintos continentes.
“En los últimos años, hemos ampliado activamente nuestra presencia en festivales y mercados cinematográficos internacionales, con el objetivo de construir conexiones entre Hong Kong y cineastas internacionales, y facilitar coproducciones que resulten atractivas tanto para audiencias locales como globales”, explica.
El dirigente asegura que desde 2022 se han impulsado más de 110 delegaciones de profesionales de la industria en eventos internacionales. “Hemos liderado o apoyado más de 110 delegaciones de la industria para participar en festivales y mercados cinematográficos”, señala.
Entre las iniciativas mencionadas aparecen Producers Connect en Cannes, el Visitor Programme de la Berlinale y el Producer Hub de Busan, plataformas diseñadas para facilitar acuerdos de coproducción y networking internacional.
Wong también destaca el alcance global del cine hongkonés en los últimos años. “Hemos apoyado la exhibición de más de 200 películas de Hong Kong en festivales internacionales y programas especiales dedicados al cine hongkonés. Más de 170.000 espectadores compartieron la experiencia cinematográfica de las películas hongkonesas en más de 1.100 proyecciones”.
La política de coproducciones se reforzó además con la creación de nuevos programas de financiación. Wong recuerda que en 2023 se lanzó el Hong Kong-Asian Film Collaboration Funding Scheme y que posteriormente se amplió hacia Europa mediante el Hong Kong-Europe-Asian Film Collaboration Funding Scheme.
El objetivo es crear “vías trilaterales donde productores europeos, asiáticos y hongkoneses puedan trabajar juntos con Hong Kong como centro estructural”.
Ventajas para productores internacionales
Wong considera que Hong Kong ofrece condiciones especialmente atractivas para el cine internacional. “Los cineastas de Hong Kong han sido reconocidos por su eficiencia y profesionalismo en la realización cinematográfica, lo que los convierte en socios ideales para coproducciones internacionales”, afirma.
Según explica, la industria local se caracteriza por su capacidad de adaptación. “Nuestra industria flexible y adaptable está construida sobre una base de profesionales altamente cualificados, procesos de producción ágiles y un profundo conocimiento tanto de las tradiciones cinematográficas orientales como occidentales”.
Para Wong, esa combinación permite trabajar de manera fluida con equipos europeos y de otras regiones del mundo, garantizando producciones de alta calidad.
Otro de los elementos clave es el apoyo económico del gobierno hongkonés. “El gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong ha destinado alrededor de 2.900 millones de dólares hongkoneses (aproximadamente 340 millones de euros) al Film Development Fund para apoyar a la industria cinematográfica de Hong Kong”.
Además de los incentivos financieros, Wong subraya las ventajas fiscales y administrativas. “No existe IVA ni impuesto sobre ventas; solamente se grava la renta generada en Hong Kong; no hay impuestos de retención y el impuesto corporativo está limitado al 16,5%”.
También explica que los procedimientos de rodaje son sencillos. “No es necesario obtener un permiso para filmar en Hong Kong. Si se rueda en espacios públicos y de uso no exclusivo, no se requiere autorización”.
En cuanto a las localizaciones, Wong destaca la diversidad visual de Hong Kong. “Hong Kong es pequeño, pero cuenta con paisajes urbanos y escenarios naturales extraordinarios a muy corta distancia”.
Los festivales como puente cultural
Como presidente de la Hong Kong International Film Festival Society, Wong considera que los festivales siguen siendo fundamentales para la circulación del cine asiático.
“Los festivales son la infraestructura cultural de la industria cinematográfica global: son los lugares donde las películas son descubiertas, donde los cineastas se encuentran y donde se forman las audiencias”, sostiene.
El Hong Kong International Film Festival ha tenido históricamente un papel importante en la difusión internacional del cine chino y asiático. Wong recuerda que desde los años ochenta programadores internacionales visitan Hong Kong para descubrir nuevas películas y talentos emergentes.
“El HKIFF desempeñó un papel significativo al presentar películas en lengua china y profesionales de la industria al escenario global”, afirma.
Este año el festival celebró su edición número 50. “Acabamos de celebrar el 50º Jubileo de Oro del HKIFF, con una programación especialmente curada que revisita a los grandes maestros del cine en lengua china y sus obras maestras”.
Wong insiste en que el objetivo del festival sigue siendo el mismo: “Hemos sido, y seguimos siendo, pioneros y promotores del cine asiático, especialmente del cine en lengua china, ante las audiencias globales”.
Inteligencia artificial y futuro del cine asiático
Consultado sobre las tendencias que marcarán el futuro del cine asiático, Wong menciona especialmente el impacto de la inteligencia artificial.
“Inevitablemente, el contenido generado por inteligencia artificial está transformando el negocio del cine a nivel global, cambiando los flujos y procesos de producción”, explica.
Según Wong, esta tecnología también permite democratizar la creación audiovisual. “Permite que individuos creen contenidos de alta calidad como nunca antes, con apenas una fracción del costo comparado con la era previa a la inteligencia artificial”.
Wong afirmó estar convencido de que la industria hongkonesa es capaz de adoptar esta innovación. “Estoy convencido de que nuestra industria es capaz de adoptar esta innovación, permitiéndonos mantenernos a la vanguardia de la industria e impulsar una transformación sostenible”.
Otra tendencia central será el crecimiento de las alianzas internacionales. “Otra tendencia es que la coproducción y la colaboración se están convirtiendo en la norma estructural del cine”, sostiene Wong.
Cannes y la apertura hacia América Latina
En Cannes, Hong Kong busca reforzar tres objetivos concretos. “Los objetivos de Hong Kong en Cannes son tres: visibilidad, generación de alianzas y desarrollo de talento”, resume Wong.
La delegación hongkonesa participó en seminarios, encuentros industriales y programas de networking con productores de distintos continentes. Wong explica que también llevaron “a cinco jóvenes y talentosos cineastas de Hong Kong” al Producers Network oficial de Cannes.
Respecto a América Latina, Wong insiste en que existe espacio para ampliar las relaciones culturales y cinematográficas. “Ciertamente, los cineastas latinoamericanos son bienvenidos a participar en FILMART y en el ampliado Producers Connect de FILMART”.
Finalmente, considera que la relación entre Hong Kong y numerosos países latinoamericanos seguirá fortaleciéndose. “Nuestros vínculos se fortalecen, abriendo la puerta a nuevas e ilimitadas oportunidades de colaboración en las industrias culturales y creativas”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Recam destaca el crecimiento de la presencia audiovisual del Mercosur
El 46.º encuentro de la Reunión Especializada de Autoridades Cinematográficas y Audiovisuales del Mercosur (Recam) destacó la 2.º Mostra Mercosul Audiovisual en Brasil, la presentación del ciclo “Nuevas narrativas en animación” y el anuncio de los ganadores del 2.º Concurso de Cortometrajes del Mercosur “Fronteras y encuentros”, al realizar un balance de los principales logros.
Con foco en los avances nacionales y regionales, el fortalecimiento de la circulación audiovisual, las coproducciones y la articulación de políticas públicas en el sector, la Recam realizó su 46.º reunión ordinaria, bajo la Presidencia Pro Tempore de Paraguay, con la participación, en modalidad virtual, de las delegaciones de Argentina, Brasil y Uruguay.
Durante el encuentro, celebrado el 4 de mayo, los asistentes destacaron los resultados de la Red de Salas del Mercosur y de la 2.º Mostra Mercosul Audiovisual realizada en Brasil, que alcanzó 367 puntos de exhibición, celebró más de 600 funciones y reunió cerca de 20 mil espectadores.
Animación y cortometrajes
La reunión también fue la oportunidad de presentar el ciclo Nuevas narrativas en animación, que amplía las posibilidades expresivas del lenguaje animado y propone miradas contemporáneas sobre la región, valorando el rol de la Plataforma Mercosur Audiovisual como herramienta clave para la difusión regional, de acceso público a obras de la región y con una gestión activa del catálogo de cortometrajes.
Otro de los temas centrales fue el anuncio de los ganadores del 2.º Concurso de Cortometrajes del Mercosur “Fronteras y Encuentros”, iniciativa que permite incorporar nuevas obras al catálogo regional, fortaleciendo la diversidad de contenidos y su circulación en distintos territorios.
En la categoría documental, la obra ganadora fue “El último anzuelo” (Argentina), dirigida por Gonzalo Solari, reconocida “por la sensibilidad con la que utiliza el lenguaje documental para dar relevancia a lo sencillo, abordando las fronteras del tiempo, las ausencias y la memoria. El hilo de pesca se convierte en una metáfora sutil que enlaza afectos, recuerdos y vínculos”.
En la categoría ficción, el premio fue para “Más que el mar” (Uruguay), dirigido por Juan Ignacio Fernández, destacando “el buen uso de los recursos cinematográficos y las actuaciones para contar una historia en la que los silencios se convierten en una frontera invisible para la conexión, explorando de forma sutil las tensiones de la masculinidad en la relación entre padre e hijo y convirtiendo al Río de la Plata en una metáfora de las distancias”.
El jurado también otorgó menciones especiales a obras con diversidad de miradas y lenguajes para abordar la temática propuesta, explorando distintas fronteras y encuentros de la región. En ficción fueron reconocidas “Por la gaseosa” (Argentina), “MUM” (Brasil), “Misiones, 1756” (Argentina), “Espelho da memoria” (Brasil), “Veredas” (Brasil) y “Ñembyasy” (Paraguay); mientras que en la categoría documental las menciones fueron otorgadas a “Por la tierra” (Paraguay-Argentina), “Entre paredes y vínculos” (Uruguay) y” Entre fronteiras: vozes do guarani” (Brasil).
El jurado estuvo conformado por representantes del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), de Argentina; de la Secretaría del Audiovisual (SAv), de Brasil; del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP) y de la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay (ACAU), con la coordinación de la Secretaría Técnica de la Recam.
Acuerdo regional
Durante la reunión, la Recam también celebró que la internalización del Acuerdo Mercosur de Coproducción Cinematográfica y Audiovisual, está en etapas avanzadas en los países, al tiempo que el Comité Jurídico continúa trabajando en la elaboración del Reglamento Interno para su pronta implementación. Asimismo, evaluó los resultados del Programa de Fortalecimiento de Proyectos de Coproducción, cuya edición 2025 culminó con la participación de proyectos en Ventana Sur, proyectando su continuidad para este año.
También las delegaciones presentes en la reunión alcanzaron a su vez avances en la preparación de acciones para el Mercado Audiovisual Entre Fronteras (MAEF) y Ventana Sur 2026, así como en el seguimiento del proyecto presentado al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), orientado al fortalecimiento del patrimonio audiovisual regional.
Las autoridades también mantuvieron conversaciones con la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (FIPCA), con el objetivo de explorar líneas de cooperación, como formación y desarrollo del sector, fomentando la articulación entre actores públicos y privados.
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Almodóvar intenta por séptima vez ganar la Palma de Oro con “Amarga Navidad”
Con “Amarga Navidad”, que se presenta este martes en Cannes, Pedro Almodóvar aspira a alzarse con la Palma de Oro, después de haberlo intentado seis veces, desde su primera selección con “Todo sobre mi madre”, hace más de 25 años. Aunque Cannes ha premiado varias veces sus obras, como al mejor actor en “Dolor y gloria” (2019) o al mejor guion e interpretación femenina por “Volver” (2006), al cineasta español se le resiste el máximo galardón del festival de cine francés.
Además de presentar varias de sus películas más destacadas, Almodóvar, de 76 años, ha formado parte en dos ocasiones del jurado de la muestra, en 1992 como miembro, y en 2017, como presidente.
“Todo sobre mi madre” (1999)
A pesar de lo que auguraban todas las quinielas, “Todo sobre mi madre” no consiguió la Palma de Oro, que fue para “Rosetta”, de los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne. Almodóvar tuvo que contentarse con el premio a la mejor dirección.
De aquella primera experiencia, el director manchego tiene un “recuerdo maravilloso”, puesto que el filme gustó tanto al público como a la crítica, “lo que no es frecuente”, dijo en aquella época. “Sentir en directo el amor del público fue especialmente emocionante”, recordó.
“Volver” (2006)
En 2006, fue el británico Ken Loach, con “El viento que agita la cebada” quien le arrebató el premio y “Volver” se quedó con el galardón al mejor guion y la distinción colectiva a la mejor interpretación femenina, donde figuraban entre otras Penélope Cruz y Carmen Maura.
Al final de la proyección de “Volver”, Almodóvar vivió uno de los momentos más emotivos en la Croisette: “Fue cuando sequé las lágrimas de emoción que inundaban el hermoso rostro de Penélope Cruz”, rememoró.
“Los abrazos rotos” (2009)
Tres años más tarde, Almodóvar regresó a la alfombra roja de Cannes con Penélope Cruz, su actriz fetiche. En aquella ocasión, estaban en liza, entre otros, Quentin Tarantino, Ken Loach, Elia Suleiman y Marco Bellocchio.
Pero la máxima recompensa ese año fue para “La cinta blanca”, del austríaco Michael Haneke.
“La piel que habito” (2011)
Por primera vez con un filme sin Penélope Cruz, el cineasta español lo intentó con “La piel que habito”, protagonizada por Elena Anaya y Antonio Banderas. En la selección sobresalieron una vez más los cineastas asiduos al certamen, como los hermanos Dardenne y el estadounidense Terrence Malick que, con “El árbol de la vida”, se llevó la máxima recompensa.
El director de fotografía de la película, José Luis Alcaine, colaborador habitual de Almodóvar, ganó el premio Vulcain al mejor artista-técnico.
“Julieta” (2016)
De nuevo el cineasta manchego compitió frente a los hermanos Dardenne y Ken Loach, además del brasileño Kleber Mendonça Filho, Xavier Dolan y Jim Jarmusch. El británico, con su drama social “Yo, Daniel Blake”, le arrebató por segunda vez la Palma de Oro.
De aquella edición, Almodóvar recuerda que él mismo se sorprendió de que la “formidable” “Toni Erdmann” de la alemana Maren Ade se fuera con las manos vacías. El premio es el fruto “de la decisión de nueve personas” del jurado y a veces “no corresponde al gusto de los espectadores o de la prensa”, admitió.
“Dolor y gloria” (2019)
En la cinta más introspectiva de Almodóvar hasta entonces, Antonio Banderas interpreta a un cineasta solitario en el crepúsculo de su carrera, mientras Penélope Cruz encarna a la madre del director.
Ese año, la cinta de Almodóvar estaba, durante todo el festival, entre las favoritas para ganar... hasta que en los últimos días se proyectó “Parásitos”, el thriller surcoreano que se llevó finalmente la Palma de Oro e hizo historia luego en los Óscars.
Banderas, quien no escondió una cierta “amargura” porque su mentor no fuera premiado en Cannes, se llevó el premio a la mejor interpretación masculina.
“Amarga Navidad” (2026)
Almodóvar vuelve con un filme centrado en un cineasta, esta vez con problemas de inspiración. El argentino Leonardo Sbaraglia, con su barba y su pelo rizado canoso, da vida al alter ego del director manchego. Completan el reparto Bárbara Lennie, Victoria Luengo y Aitana Sánchez-Gijón. En medio de espectaculares imágenes de Lanzarote, en las islas Canarias, la historia invita a reflexionar sobre la autoficción y el uso que hacen los creadores de la realidad de su entorno en sus obras.
Fuente: AFP.
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Cannes 2026: crítica del film “L’Espèce explosive”
- Por David Sánchez, desde Cannes (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
“L’Espèce explosive”, presentada en la Quinzaine des Cinéastes 2026 del Festival de Cannes, fue proyectada dentro de la sección paralela organizada por la SRF (Société des Réalisateurs de Films), concretamente en el Théâtre Croisette y en varias salas satélite de Cannes como Les Arcades, Le Raimu y Studio 13. La película de Sarah Arnold, formada en la ENSAV de Toulouse, llegó al festival como uno de los “polars rurales” franceses más comentados de la selección y, viendo el resultado, se entiende por qué.
No porque sea una obra maestra ni porque revolucione el cine social francés, sino porque entiende algo fundamental: la miseria contemporánea entra mejor cuando se mezcla con humor absurdo. Y ahí es donde L’Espèce explosive encuentra su personalidad.
La premisa parece salida de un cruce imposible entre el thriller rural francés, el cine social de provincias y una comedia alcohólica medio desesperada. En el noreste de Francia, los jabalíes destruyen los cultivos y la tensión entre agricultores, cazadores y élites locales termina explotando. Brun, un agricultor arruinado interpretado por Jean-Louis Coulloc’h, desaparece después de quebrarse psicológicamente ante la presión económica y social. Un año más tarde aparece Fulda, un gendarme corso sancionado y trasladado disciplinariamente, encargado de investigar el caso mientras se hunde lentamente entre vodka, depresión y ataques de intuición brillante.
La directora Sarah Arnold, que venía del cortometraje y de festivales como Locarno o Clermont-Ferrand, construye aquí un primer largometraje bastante sólido a nivel atmosférico. La fotografía de Noé Bach convierte el paisaje rural francés en algo húmedo, decadente y casi apocalíptico. No hay romanticismo campesino. Hay barro, campos destruidos, pueblos que parecen detenidos en el tiempo y personajes agotados por un sistema económico que ya no les pertenece.
Pero lo que realmente sostiene la película es Alexis Manenti.
Y aquí está lo curioso: Alexis Manenti lleva años interpretando personajes que parecen vivir permanentemente al borde de una explosión nerviosa. Desde Les Misérables hasta muchos thrillers franceses recientes, siempre transmite esa intensidad seca, casi incómoda, como si algo terrible pudiera pasar en cualquier momento. Lo interesante de L’Espèce explosive es que el guion decide convertir esa percepción del actor en parte del propio personaje. Los demás policías hablan constantemente de Fulda como alguien excesivo, demasiado intenso, demasiado inestable. La película es plenamente consciente de la imagen pública cinematográfica de Manenti y juega con ella.
Además, el hecho de que Fulda sea corso introduce un humor bastante bruto, pero muy eficaz. Hay bromas recurrentes sobre Córcega, sobre explosivos y sobre la idea medio caricaturesca de que si algún día la comisaría vuela por los aires ya saben quién será el culpable. Es un humor muy francés, bastante incorrecto políticamente, apoyado en el viejo imaginario de los corsos como figuras cercanas al crimen organizado, al separatismo o directamente a la violencia explosiva. Y funciona porque la película nunca convierte el chiste en una simple burla; lo utiliza para reforzar la sensación de que Fulda siempre será visto como un elemento extraño dentro de la institución.
Lo complicado del trabajo de Manenti es el equilibrio tonal. Tiene que ser un policía creíble, un hombre emocionalmente roto, un personaje algo ridículo, un tipo raro y, además, generar empatía. Y eso es muy difícil. Porque si fuerzas demasiado la excentricidad, el personaje se vuelve caricaturesco; si lo haces demasiado seco, la película pierde toda la comicidad. Manenti encuentra un punto intermedio muy inteligente. Nunca parece actuar “para la cámara”. La locura del personaje aparece en detalles pequeños: silencios incómodos, miradas fuera de lugar, reacciones mínimas con sus compañeros de la gendarmería, formas de caminar o de quedarse quieto.
Eso hace que Fulda no parezca un loco cinematográfico exagerado, sino un hombre ligeramente roto por dentro.
Y probablemente ahí está el motivo por el que se come completamente la película. Cuando él desaparece de escena, el film pierde tensión y personalidad. No es una interpretación grandilocuente ni diseñada para clips de premios, pero sí una actuación extremadamente difícil de construir. Y sinceramente parece muy posible que pueda entrar en la conversación de los César du Cinéma. No porque haga algo espectacular, sino porque consigue algo mucho más complejo: parecer natural dentro de un personaje completamente inestable.
A su alrededor, Ella Rumpf aporta bastante humanidad como Stéphane, la psicóloga de la gendarmería. Su relación con Fulda evita caer en el cliché romántico típico y funciona mejor cuando ambos personajes parecen igual de perdidos. Vincent Dedienne añade una comicidad seca bastante efectiva y Jean-Louis Coulloc’h aporta todo el peso trágico relacionado con el hundimiento económico rural.
Porque, en el fondo, la película habla sobre eso: la pelea del de abajo contra el de arriba.
No solamente la oposición entre el pueblo y las élites parisinas que llegan a cazar como si el territorio rural fuera un parque temático para ricos. También dentro de las propias instituciones aparece esa lucha vertical constante. Fulda es un personaje minúsculo enfrentándose continuamente a estructuras mucho más grandes que él: superiores policiales, políticos locales, empresarios, notables regionales. La película retrata bastante bien esa sensación contemporánea de impotencia social donde parece que el dinero y el poder aplastan cualquier posibilidad de resistencia.
Y aquí es donde inevitablemente aparece la comparación con La Loi du marché de Stéphane Brizé. Ambas películas comparten esa idea de la violencia económica ejercida desde arriba sobre individuos normales. Pero donde Brizé optaba por un hiperrealismo casi ascético, extremadamente serio y deliberadamente incómodo, Sarah Arnold introduce humor absurdo, thriller policiaco y personajes grotescos. Y sinceramente se agradece.
Porque L’Espèce explosive podría haber sido muy pedante. Tenía todos los ingredientes para convertirse en otro drama social francés de gente sufriendo durante hora y media bajo cielos grises. Sin embargo, el humor idiota —los comentarios sobre los corsos, los policías inútiles, el absurdo de investigar jabalíes gigantes como si Fulda fuera un Sherlock Holmes rural y alcohólico— permite que el espectador respire.
Eso no significa que la película esté completamente equilibrada. Hay problemas claros. El simbolismo de los jabalíes termina siendo demasiado insistente. Algunos secundarios desaparecen sin desarrollo. Y el último tercio parece no decidirse entre thriller, sátira política o drama social. Visualmente tampoco hay una personalidad formal especialmente innovadora: cámara nerviosa, tonos apagados, realismo sucio. Todo correcto, pero pocas imágenes permanecen realmente en la memoria.
Sin embargo, la película funciona porque entiende muy bien su mezcla de tonos. Y porque Alexis Manenti sostiene todo el edificio con una interpretación extremadamente complicada que nunca parece esforzada.
Uno de los elementos más importantes sea la música de la compositora uruguaya Florencia Di Concilio, que aporta una mezcla muy interesante entre tensión contenida y melancolía extraña. Su trabajo evita que la película caiga en el miserabilismo absoluto y acompaña muy bien ese tono híbrido entre thriller, sátira y drama social. Di Concilio ya había demostrado una enorme sensibilidad atmosférica en trabajos anteriores como Calamity, y aquí vuelve a construir una música que no subraya emocionalmente las escenas de manera obvia, sino que parece contaminar lentamente el ambiente.
No es cine revolucionario. No es una obra maestra del polar francés. Pero sí una película inteligente dentro de su modestia, capaz de hablar de desigualdad, corrupción y rabia social sin convertirse en una conferencia deprimente sobre la lucha de clases. Y hoy eso, dentro del cine social europeo, ya es bastante raro.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.