La historia de la cantante estadounidense Janis Joplin podrá ser apreciada este miércoles 14 de febrero en el ciclo “Cinema Jam”, con la exhibición del documental “Janis Little Girl Blue” (2015), en The Jam, ubicado en Nuestra Señora de la Asunción 1156 casi Ygatimí, en Asunción, desde las 21:00, con entrada libre y gratuita.
La película de Amy Berg recorre la vida de la “Perla del blues” desde su infancia en Texas, el descubrimiento de la música como bálsamo de angustias emocionales y la potencia de su voz que la lleva a irse de su casa para cantar rock and roll, emprendiendo un viaje sin retorno que la lleva a unirse al tristemente célebre Club de los 27.
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Nacida en Port Arthur, Texas, el 19 de enero de 1943, Joplin hizo sus primeras incursiones musicales en la Universidad de Austin. Atraída por la revolución hippie, se estableció en 1963 en San Francisco, donde fue la vocalista de Big Brother & The Holding Company, que logró la popularidad en 1967 tras presentarse en el mítico Festival Internacional de Música Pop de Monterrey.
“Cinema Jam es un ciclo de documentales sobre rock que se lleva a cabo todos los miércoles y que propone reunir a fanáticos de la música y el cine, y dialogar sobre estas expresiones y su relación con los artistas y su época. La película es presentada por Sergio Ferreira y Eulo García.
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Velarán al fallecido actor Luis Brandoni en la Legislatura porteña
El argentino Luis Brandoni, multifacético actor de teatro, cine y televisión, falleció el domingo a los 86 años y sus restos serán velados con honores desde el mediodía de este lunes en la Legislatura de Buenos Aires. “Con ‘Beto’ se va el último primer actor de una generación inolvidable. Impulsor del teatro nacional”, expresó en X su productor y amigo Carlos Rottemberg desde su cuenta Multiteatro.
Brandoni había sufrido un accidente doméstico que le provocó un hematoma en la cabeza y estaba hospitalizado en la capital argentina desde el 11 de abril pasado. Hasta ese momento protagonizaba la obra de teatro “Quién es quién” junto a otra figura de la escena nacional, Soledad Silveyra. “Sos el último de los grandes en irse. Siempre con tu recuerdo. Día muy triste para la cultura”, lo despidió Silveyra en X.
En cine trabajó en éxitos como “La tregua” y “La patagonia rebelde” (ambas de 1974), “Esperando la carroza (1985), “Made in Lanús” (1987) y “La odisea de los giles” (2019), ésta última junto al popular actor Ricardo Darín, todos éxitos de taquilla en una extensa filmografía de más de 60 largometrajes.
Brandoni también brilló en teatro con obras inolvidables que estuvieron varias temporadas en cartel, como “Conversaciones con mamá” (2012) y “Parque Lezama” (2013-2016). La reciente versión cinematográfica de esta obra, dirigida por su amigo Juan José Campanella, fue su última película, estrenada en febrero.
En televisión protagonizó innumerables éxitos y uno de sus últimos trabajos fue la miniserie argentina “Nada” en la que trabajó con el estadounidense Robert De Niro, una comedia dramática que estrenó la plataforma Disney+ en 2023. Su trabajo como actor alternó con un fuerte compromiso político como militante de la Unión Cívica Radical (UCR) ideales que abrazó desde su juventud.
Fue perseguido durante la dictadura militar (1976-1983) y vivió un secuestro en julio de 1976 de varias horas junto a su esposa Marta Bianchi, con quien estuvo casado más de dos décadas y tuvo dos hijas. Ambos se exiliaron en México, pero regresaron a Argentina diez meses después. Su compromiso político lo llevó a ocupar una banca como diputado nacional por ese partido durante dos períodos consecutivos (1993-2001) y también fue asesor cultural del fallecido expresidente radical Raúl Alfonsín (1983-1989).
“Me hago mucha mala sangre con la política” había declarado en estos últimos años cuando había confesado que ya no quería ningún cargo electivo. Acérrimo crítico de la expresidenta peronista Cristina Kirchner (2007-2015), también lo era del actual presidente ultralibertal Javier Milei, a quien tildó de “ignorante” por sus críticas a Alfonsín. “Tiene una personalidad que me inquieta”, decía sobre Milei.
Fuente: AFP.
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“Michael”, sobrino del Rey del Pop protagoniza biopic sin controversias
Un biopic supervisado por la familia Jackson repasa la primera parte de la vida de Michael Jackson y su ascenso al éxito, aunque no aborda los aspectos más polémicos que rodearon al cantante. Estas son cinco cosas que hay que saber sobre “Michael”, que se estrena esta semana en España y Latinoamérica, y que aspira a rivalizar con el biopic musical “Bohemian Rhapsody” (2018), sobre Freddie Mercury, el mayor éxito del género.
La película arranca en 1966 en Gary, Indiana, la ciudad donde nació en 1958 el Rey del Pop, y termina en 1988, en Londres, durante un concierto de su gira Bad World Tour. Un plazo de tiempo que permite evitar los temas más controvertidos, sobre todo los casos judiciales que empezaron a empañar la imagen del icono a partir de 1993.
El adolescente Jordan Chandler presentó entonces una denuncia contra él por abusos sexuales. El caso se resolvió en 1994 con un acuerdo económico con la familia del joven. Lo mismo ocurrió con el juicio penal de 2005 en Santa Maria (California), en el que se enfrentaba a diez cargos tras las acusaciones de otro adolescente. La estrella fue absuelta.
Un guión retocado
Según la revista estadounidense especializada Variety, que cita a una persona cercana a la producción, un tercio de la película estaba inicialmente dedicado a los problemas judiciales de la estrella. Tan sólo después del rodaje, los abogados a cargo del legado de Michael Jackson se dieron cuenta de que existía una cláusula en el acuerdo firmado con la familia de Jordan Chandler que prohibía cualquier representación o mención suya en una película.
El final del largometraje tuvo que hacerse de nuevo totalmente. En la versión que se estrenará, el filme termina con dos conciertos: el último de Michael Jackson con sus hermanos como parte de los Jackson Five en 1984 en Los Ángeles, y el de Londres en 1988 para la gira Bad, cuando estaba en la cumbre de su gloria.
El clan Jackson
Un tema ampliamente abordado en la cinta es la dimensión familiar de la leyenda Jackson, con el patriarca Joseph Jackson, que maltrataba a su hijo prodigio, en el centro de la historia. MJ, que empezó a actuar en los escenarios a los 6 años, nunca tuvo amigos de su edad. Vivía rodeado de sus ocho hermanos y hermanas, todos artistas. Este biopic lleva la marca del clan con Jaafar Jackson, el sobrino de Michael, que interpreta a la estrella.
A nivel de la producción, figuran Graham King (“Bohemian Rhapsody”), y sobre todo los albaceas testamentarios del Rey del Pop, John McClain y John Branca, este último también representado en la película. Los hermanos y hermanas Jackson que todavía están vivos están en los créditos como productores ejecutivos.
El negocio
Según Variety, Lionsgate, el distribuidor, espera recaudar 700 millones de dólares con esta película, cuyo presupuesto asciende a 200 millones de dólares. Esto situaría a “Michael” muy por delante de todas las producciones del género, excepto por “Bohemian Rhapsody” (910 millones de dólares).
La herencia del Rey del Pop genera varios cientos de millones de dólares cada año gracias a espectáculos como el musical “MJ” o “Michael Jackson ONE”, del Cirque du Soleil. El documental “This is It”, sobre los ensayos de la gira que Michael Jackson preparaba justo antes de su muerte, recaudó casi 270 millones de dólares en todo el mundo en 2009.
“La historia continúa”
La película se termina con una imagen en la que se lee: “La historia continúa”. La productora dejó entrever que una segunda entrega está en preparación. Según el productor Graham King, la historia se centrará en los álbumes “Dangerous” (1991) e “Invincible” (2001), así como en la compra y construcción de Neverland, su rancho en California adquirido en los años 1980. La finca, de 1.100 hectáreas, cuenta con cuatro casas, un lago con cascada y varios espacios para los animales, la pasión de Michael Jackson.
Fuente: AFP.
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“Narciso”: visita del elenco a Oviedo y función solidaria
Este domingo 19 de abril, a las 17:30, el director Marcelo Marrinessi, el productor Sebastián Peña Escobar y los actores de la película paraguaya “Narciso” llegarán a la ciudad de Coronel Oviedo (Caaguazú), donde realizarán una conferencia de prensa en el D Shopping Coronel Oviedo. Luego, a las 18:15 se llevará a cabo una alfombra roja donde compartirán con el público presente antes de la proyección de las 19:00 en los cines Itaú Cinemapop.
El elenco que visitará a los espectadores ovetenses incluye a su protagonista Diro Romero, así como Manuel Cuenca, Margarita Irún, Arturo Fleitas, Natalia Cálcena, Belén Vierci, Aníbal Ortíz, Maca Candia, Florencia Boccia, entre otros. “Narciso” tuvo su estreno mundial en la Berlinale 2026, donde se alzó con el prestigioso premio Fipresci de la crítica internacional, y llegó a los cines locales el 9 de abril, siendo Coronel Oviedo la primera parada de la gira del equipo por el interior.
Ambientada en Asunción de 1959 e inspirada libremente en la novela de Guido Rodríguez Alcalá, el largometraje se desarrolla en el marco de un régimen militar que comenzaba a consolidarse, donde surge la figura magnética de Narciso Arévalos, un joven cuya única pasión es el rock and roll y cuya muerte prematura deja entrever una trama de deseos ocultos y de opresión política.
Félix Toranzos
Por otra parte, una función de “Narciso” a beneficio del artista Félix Toranzos está programada en el Cine Villa Morra para el jueves 23 de abril a las 21:00. El pago por transferencia se puede realizará a través de ASGAPA (Banco Sudameris), siglas de la Asociación de Galerías de Arte del Paraguay; en la cuenta: 031338779/2; Ruc: 80090198-3. Enviar comprobante al: https://wa.me/595982969337.
Estos tickets se entregarán en previa a la función e incluye un obsequio del artista. Así también, la compra presencial de las entradas se puede efectuar de manera presencial en el local de la Galería de arte Verónica Torres, ubicado en el Shopping Mariscal (Quesada y Roque Gonzáles de Santacruz, barrio Villa Morra, Asunción), en el pasillo desde la entrada principal que se dirige hacia el estacionamiento, de lunes a domingo, en el horario de 10:00 a 21:00.
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Proyecto venezolano llevó a Qumra la desaparición de una lengua indígena
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay películas que llegan a un mercado o a un laboratorio para buscar financiación, alianzas o visibilidad. Y hay otras que llegan también para recordar que el cine sigue siendo una herramienta de memoria frente a aquello que desaparece. En Qumra 2026, uno de los proyectos que mejor encarnó esa segunda posibilidad fue “Language of Water”, del realizador venezolano Jeissy Trompiz, una propuesta que parte de un hecho tan concreto como devastador: la existencia del último hablante de una lengua indígena en Venezuela.
La fuerza de la presentación de Trompiz no estuvo solo en el tema, sino en la manera de formularlo. “Solemos hablar de animales o plantas en peligro, pero no de lenguas en peligro. Y las lenguas también están desapareciendo”, dijo durante la rueda de prensa. Esa frase bastó para situar su película en un territorio singular: uno donde la pérdida no es solo lingüística, sino también histórica, cultural y política.
Qumra volvió a celebrarse en formato online, con ruedas de prensa virtuales en lugar de encuentros presenciales en Doha. El contexto condicionó el tono de las sesiones: tiempos ajustados, moderación estricta, respuestas en inglés o árabe según el idioma de cada intervención, y una sensación general de que el encuentro se sostenía a distancia pero no por ello con menor intensidad. Lejos de vaciar el sentido del evento, el formato confirmó la capacidad del programa para seguir siendo un espacio de acompañamiento a películas en desarrollo y de diálogo entre cineastas, prensa e industria.
En ese marco, Trompiz —cineasta venezolano afincado en República Dominicana— presentó Language of Water como una película que trabaja simultáneamente con la memoria, la percepción del mundo a través del lenguaje y la soledad del último hablante. Pero también quiso precisar que no se trata de una aproximación cerrada o puramente observacional. “Buscamos explorar los límites entre ficción y documental, tanto narrativa como cinematográficamente”, explicó.
Lo más interesante de su intervención fue la insistencia en desmontar cualquier lectura reduccionista del proyecto como si se tratara de un problema aislado o local. Ante la duda de si un tema así podía resultar lejano para públicos de Doha o del mundo árabe, Trompiz fue tajante: “Sí, es un tema universal”. Y desarrolló esa idea en una dirección muy clara: “La película trata sobre minorías, periferia, globalización”. La desaparición de una lengua no aparece entonces solo como una tragedia patrimonial, sino como una forma concreta en que se manifiestan la exclusión y la erosión de mundos culturales enteros.
Esa dimensión política del film apareció también cuando habló de las dificultades para levantarlo. “Es un acto de resistencia”, afirmó al referirse al equilibrio entre la libertad creativa y las exigencias del mercado global. Según explicó, se trata de un tipo de cine que no suele entrar fácilmente en las lógicas de rentabilidad ni de visibilidad inmediata. “Pasamos años sin financiación, pero es necesario seguir”, resumió. La frase no se limita a describir una dificultad productiva; funciona también como una definición ética de lo que significa sostener un proyecto cuando el sistema parece no estar hecho para él.
En términos estéticos, Trompiz describió su mirada desde la noción de periferia. “Mi enfoque está ligado a la idea de ‘periferia’”, dijo. De ahí deriva una mezcla de materiales y registros en los que lo real convive con lo onírico y lo espiritual. “La película mezcla lo real, lo onírico, lo espiritual”, añadió. En ese punto, Language of Water se perfila no solo como una película sobre una lengua en extinción, sino sobre un modo de experimentar la realidad que no puede separarse del sueño, la visión y la memoria.
A su lado, la sesión reunió otros proyectos que, aunque formal y temáticamente distintos, dialogaban con esa misma sensación de urgencia.
Uno de ellos fue When The News Breaks You, de Hamad Al Hajri, centrado en periodistas de Oriente Medio y en las condiciones extremas en las que trabajan. El director definió su film a partir de varias capas: “los riesgos del sistema en el que trabajan”, “el hecho de convertirse en objetivos”, “el impacto en sus vidas personales” y “el sacrificio que implica informar desde el terreno”. Más allá de la actualidad inmediata, Al Hajri insistió en que su película no fue concebida para seguir una coyuntura. “La película no nació para seguir una moda ni un trend”, explicó. Lo que quería era mostrar “la profesionalidad de los periodistas árabes y el sufrimiento que soportan para cubrir las noticias”.
La dimensión material del proyecto resultó igualmente reveladora. Al Hajri habló de los altos costes de producción y de la imposibilidad de filmar en Gaza, lo que obligó a redistribuir parte del trabajo entre Líbano, Turquía y Egipto. “Como cineasta, tienes que adaptarte a la realidad, trabajar con lo que tienes y tener múltiples planes”, dijo. También reveló que DFI fue la única institución que le dio apoyo financiero, algo especialmente significativo en una película atravesada por un contenido político tan frontal. Su proyecto, además, carga con una herida concreta: la pérdida de un personaje central al inicio del film, en referencia a Shireen Abu Akleh.
Si Al Hajri se movía en el terreno del presente y del riesgo, Mohanad Yaqubi proponía con Revolutionaries Never Die un diálogo entre archivo y convicción política. El director palestino, afincado en Bruselas, recordó que la película nació a partir de un correo recibido de Jocelyne Saab en 2018: “Recibí un email suyo en 2018 pidiéndome una colaboración. En ese momento no sabía quién era y no respondí. Dos meses después falleció”. A partir de ese gesto suspendido comenzó una investigación de seis años sobre la obra de Saab, especialmente las 16 películas que filmó entre 1973 y 1983 sobre luchas del mundo árabe.
En su caso, el proyecto se fue volviendo también una pregunta sobre el sentido mismo de hacer cine político. Yaqubi evocó el impacto de ver Beirut, My City poco después de que la casa de su familia en Gaza hubiera sido bombardeada. Desde ahí, Revolutionaries Never Die dejó de ser solo un trabajo sobre materiales de archivo para convertirse en una reflexión sobre la persistencia de las imágenes, la violencia que regresa y la necesidad de seguir filmando incluso cuando el presente parece negar toda eficacia al gesto cinematográfico.
También estuvo Jehad Hallaq, que presentó Until the Rain Stops con una formulación tan sencilla como contundente: se trata de una película “sobre una mujer palestina en Jerusalén que intenta salvar su casa en medio del aumento de la tensión en la región”. En una sesión dominada por temas de memoria, desaparición y archivo, esa frase devolvía la discusión a una realidad material ineludible: la casa como territorio de resistencia, el hogar como última forma concreta de permanencia.
Por su parte, Yassine Ouahrani aportó otro registro con Where the Sun Never Sets, definida como “una especie de romance distópico ambientado en una ciudad árabe futurista”. La película sigue a dos trabajadores que sueñan con escapar de una ciudad gobernada por la lógica fabril hacia “un lugar donde el sol nunca se pone”. El conflicto surge cuando uno decide perseguir el sueño y el otro opta por borrar su recuerdo. La película abre así una vía menos frecuente en el panorama regional: la de una imaginación futurista árabe, no desligada del presente, sino construida a partir de sus tensiones.
Ouahrani fue también uno de los realizadores que mejor sintetizó el valor del propio Qumra. Señaló que no es solo una plataforma para mostrar un proyecto, sino también un espacio donde la cultura gana espesor en “circunstancias difíciles”. Su idea de fondo era clara: incluso cuando la región no encuentra suficiente voz en otros ámbitos, sí la encuentra a través del arte y del relato cinematográfico.
El propio formato online fue comentado por los participantes con una mezcla de resignación y reconocimiento. Trompiz admitió: “Al principio fue frustrante”, porque quería estar físicamente en Doha, pero enseguida destacó el esfuerzo del equipo por mantener “la energía y el espacio de encuentro”. Al Hajri coincidió al decir que “la comunicación humana es muy importante”, aunque valoró la manera en que el evento consiguió preservar reuniones, conversaciones y encuentros útiles.
Visto en perspectiva, el paso de Jeissy Trompiz por Qumra no fue solo la presentación de una película prometedora. Fue también la irrupción de una pregunta incómoda y necesaria: qué significa perder una lengua, quién queda fuera cuando desaparece una forma de nombrar el mundo y qué puede hacer el cine ante esa desaparición. Si a eso se suman los periodistas que arriesgan su vida en When The News Breaks You, el archivo convertido en crisis ética de Revolutionaries Never Die, la casa amenazada de Until the Rain Stops y la ciudad futura de Where the Sun Never Sets, lo que queda es una constelación muy precisa de preocupaciones contemporáneas.
En ese conjunto, Language of Water se impone como un proyecto particularmente poderoso para la mirada hispana, no solo por su procedencia venezolana, sino porque recuerda algo que el discurso público rara vez mira de frente: que la desaparición de una lengua es también la desaparición de una memoria, de una comunidad y de una forma irrepetible de entender la realidad. Y que filmar eso, en palabras de Trompiz, sigue siendo “un acto de resistencia”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.