En el Centro Cultural “Mborore” de la Fundación San Rafael, el colegio Pa’i Lino presentó su obra literaria “El diario de Soledad: amor en tiempos de guerra”. La novela, fruto de la colaboración entre directivos y estudiantes, busca contrarrestar la preocupante falta de comprensión lectora e interés en la lectura.
Según el padre Aldo Trento, director de la Fundación San Rafael, es crucial iluminar el conocimiento, no ocultarlo. La novela juvenil fue escrita por la directora Julia Arrúa y el coordinador Gabriel Fernández junto a los estudiantes, quienes mediante su creatividad desarrollaron los diálogos en guaraní y en jopara (guaraní y castellano).
La trama se desarrolla en Corrientes, Argentina, durante la Guerra de la Triple Alianza. Soledad, enamorada de Rafael, un idealista soldado paraguayo, enfrenta la oposición de su padre, un general argentino. El relato es tejido a través del misterioso diario de Soledad, entrelaza ficción, romance e intriga, ofreciendo reflexiones sobre patriotismo y valentía.
La obra fue publicada por la Editorial Alianza, que ha elogiado la novela por su sólida base histórica, con la capacidad de conmover e inspirar a las nuevas generaciones sobre este episodio crucial de la historia paraguaya. La obra juvenil fue publicada con el objetivo de motivar la lectura, difundir la cultura nacional y despertar el patriotismo juvenil, el proyecto aspira explorar nuevas perspectivas sobre la Guerra Grande.
El colegio Pa’i Lino, de la Fundación San Rafael del Padre Trento, con una trayectoria de más de 10 años en el campo educativo, con esta obra busca impactar positivamente en la sociedad, conectando a los lectores con las emociones más profundas de patriotismo y amor, en medio de las adversidades.
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Una lectura sobre qué hay detrás de la seguidilla de feminicidios
- Violeta Vigil
- Fotos: Gentileza
La ola de crímenes violentos contra mujeres provocó conmoción y encendió una inquietante interrogante: ¿hay un efecto dominó o estamos frente a la manifestación de una violencia machista profundamente arraigada en nuestra sociedad?
La noche del 8 de octubre, Deysi Paola Giménez Segovia (22) caminaba hacia su trabajo en Lambaré cuando fue asesinada a balazos. Le faltaba apenas un mes para culminar la carrera de Derecho y ya había denunciado a su expareja por hechos de violencia y amenazas. El principal sospechoso, Aldo Alexis Duarte (26), huyó tras el crimen, pero posteriormente fue localizado y detenido.
Su asesinato marcó el inicio de una serie de días estremecedores para el país. En Katuete, Villarrica, Limpio y Loreto se sucedieron nuevos hechos de violencia extrema contra mujeres, entre feminicidios y tentativas, con episodios de particular crueldad: ataques a balazos, múltiples puñaladas, presuntos incumplimientos de medidas judiciales y relatos escalofriantes de los propios agresores a familiares de las víctimas.
La proximidad de estos crímenes, ocurridos en distintos puntos del territorio nacional, provocó conmoción y encendió una inquietante interrogante: ¿el feminicidio de Deysi pudo haber desencadenado un efecto dominó o estamos frente a la manifestación de una violencia machista profundamente arraigada en nuestra sociedad?
Para analizar esta posibilidad y comprender los factores psicológicos y sociales que pueden estar detrás de la seguidilla de ataques, La Nación/Nación Media conversó con Enrique Delgado, psicólogo clínico, terapeuta sistémico y magíster en Salud Pública, quien examina los patrones de conducta asociados a la violencia feminicida y el impacto que estos crímenes genera en la sociedad.
¿EFECTO CONTAGIO?
“Actualmente no existen datos que puedan sostener la hipótesis de una seguidilla de feminicidios motivada por la propia mediatización de los casos expuestos en los últimos tiempos”, responde Delgado ante la consulta de si existiría alguna conexión entre estos crímenes. Tampoco hay evidencia de que los agresores se conocieran entre sí o estuvieran al tanto de los episodios anteriores. Cada hecho responde a causas múltiples y a una configuración totalmente independiente que arrastra la historia, la dinámica de pareja y el contexto socioeconómico, agrega el profesional.
“Creo que lo que realmente se imita es el machismo imperante en nuestra cultura y de padres a hijos, de hombre a hombre, en cada comentario denigrante, discriminatorio o culpabilizante en contra de la mujer”, reflexiona. “Odian no poder poseerlas a su manera machista, la cual involucra el control total”, añade.
Delgado se remite a una investigación regional en la que participó junto al doctor en Ciencias Sociales Martín Di Marco y una investigadora de la Universidad de Emory (EE. UU.). Dicho trabajo identificó tres formas típicas en que los agresores justifican sus crímenes:
La violencia como recurso ante el abandono: la posibilidad de que la pareja decida dejarlo actúa como el gatillo definitivo.
La violencia como daño negado y justificado por el contexto: minimizan el estrago causado echándole la culpa a las circunstancias de la relación.
La violencia como transferencia emocional del dolor: utilizan el ataque físico como una válvula de escape para trasladar su propio sufrimiento interno hacia la víctima.
LA DENUNCIA QUE NO FRENA, SINO QUE ENFURECE
Ante la consulta de si esta seguidilla crea nuevos agresores o si podría funcionar de detonante, Delgado apunta directo al sistema: “Un nuevo agresor nace cada día, debido a la incapacidad de muchos hombres para gestionar sus frustraciones y a la falta de una muralla firme a nivel judicial y normativo. El talón de Aquiles ocurre después de que la víctima tiene el coraje de denunciar. Cuando una mujer acude a pedir auxilio y la Justicia no actúa con celeridad ni en tiempo y forma, se genera un peligroso sistema de refuerzo positivo para el agresor, que se siente con luz verde para operar libremente y escalar su furia”.
Para muchos de estos hombres, que la expareja rompa el silencio, denuncie y quiera salir adelante representa una ofensa insoportable a su ego y a su statu quo machista. Es ahí donde se refugian en ideas como “ya no tengo nada que perder” o “no hay otra salida más que acabar con todo”, cerrando el ciclo con el feminicidio y, en muchos casos, un posterior suicidio.
REDES, MORBO Y TRANSICIÓN SOCIAL
En la era de las redes sociales, la información ya no pasa únicamente por el filtro de los medios. En plataformas digitales, el morbo dispara visualizaciones sin censura en cuestión de segundos. Para Delgado, este consumo de violencia en el día a día es un factor pesado que alimenta la agresividad general, pero habla también de la otra cara de la moneda: la exposición pone en alerta los sistemas de prevención y empuja a las mujeres a hablar.
Hoy en día, las redes se llenan de publicaciones pidiendo ayuda, exponiendo a los violentos y reflejando una valentía para sacudirse el yugo del miedo. El especialista sostiene que nos encontramos en un momento de transición histórica y cultural: al dejar de tolerar los abusos de antaño, muchos hombres reaccionan con un gran resentimiento.
CORTAR EL ESLABÓN MADRE
Para Delgado, el mensaje hacia quienes están sufriendo calvarios en silencio es no esperar. Ante los primeros indicios de agresión, hay que buscar ayuda en el círculo familiar, de amigos o pensar en un refugio seguro. Denunciar sigue siendo el salvavidas más certero.
“Todos los casos de feminicidio son prevenibles”, afirma, exigiendo que las instituciones del Estado dejen de trabajar en islas y se articulen de verdad, con mayor presupuesto y profesionales capacitados. Cortar el problema de raíz implica blindar a la víctima desde el minuto uno en que pisa una comisaría o un juzgado.
¿DÓNDE PEDIR AYUDA?
137 (SOS Mujer): línea gratuita del Ministerio de la Mujer, operativa las 24 horas en todo el país.
(0984) 457-398: Canal de Whatsapp oficial del Ministerio de la Mujer.
155: línea de crisis del Ministerio de Salud para contención psicológica en momentos de máxima tensión.
911: Policía Nacional para emergencias inmediatas.
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Capitán Miranda celebra 22 años de historia de la Biblioteca “Augusto Roa Bastos”
Rocío Gómez, corresponsal en Itapúa.
En el marco del Día del Bibliotecario, la comunidad de Capitán Miranda rinde un merecido homenaje a la Biblioteca Municipal “Augusto Roa Bastos”, un faro cultural que desde hace más de dos décadas se mantiene como pilar indispensable para el aprendizaje, la lectura y la formación de nuevas generaciones.
Fundada en el año 2004 por iniciativa de la Asociación de Lectores y vecinos comprometidos, la biblioteca nació del anhelo de brindar al distrito un espacio digno para las letras y la investigación.
Bautizada en honor al célebre Premio Cervantes paraguayo, lo que comenzó como un modesto proyecto comunitario creció con el tiempo hasta consolidarse como un valioso símbolo de compromiso con la educación. A lo largo de sus 22 años de trayectoria, sus pasillos han sido testigos del paso de miles de niños y jóvenes que encontraron en sus libros el impulso para construir su futuro.
Más de una década de vocación al frente
Desde hace más de diez años, el motor humano de este espacio es Joana Silveira, cuya labor abnegada y vocación permanente garantizan que la biblioteca no sea solo un depósito de libros, sino un punto de encuentro cálido y activo. Bajo su gestión, el recinto se ha adaptado a los tiempos modernos, siendo una aliada constante para estudiantes de todos los niveles y promoviendo la investigación y el hábito de la lectura.
La conmemoración del Día del Bibliotecario reafirma el valor de quienes, como Joana Silveira y los pioneros de 2004, preservan el conocimiento y defienden la identidad cultural de Capitán Miranda frente a los desafíos de la era digital.
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“Mochila de Sueños” recolecta libros para crear rincones de lectura en el interior
Con el propósito de acercar oportunidades de aprendizaje y fomentar el hábito lector en zonas rurales del país, la iniciativa comunitaria “Mochila de Sueños” lleva adelante su campaña de recolección de libros y cuadernos. La convocatoria, que permanece abierta hasta este sábado 17 de octubre, se desarrolla en alianza estratégica con la Biblioteca Roosevelt del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA) y los American Spaces, con el fin de habilitar espacios permanentes de lectura en instituciones educativas del interior.
Las donaciones recibidas permitirán beneficiar directamente a comunidades escolares como el Colegio San Benito Pindo’i y el Colegio Nacional Defensores del Chaco. En este último establecimiento, los organizadores prevén realizar la entrega oficial de los materiales entre finales de octubre e inicios de noviembre, acompañando la jornada con un acto especial y talleres que buscan inspirar a los estudiantes a través de las historias y la literatura.
El proyecto fue concebido en 2023 por la joven paraguaya Mara Aramí Florenciañez Miño, quien inició la propuesta tras crear un club de lectura en San Juan Nepomuceno, Caazapá. Su destacada labor en favor del acceso a la educación fue reconocida por UNICEF Paraguay con la distinción “Defensora del Mañana” en la categoría Educación, así como por la municipalidad local. Actualmente, la estudiante de Ciencias Diplomáticas integra la Junta Directiva del Youth Council de la Embajada de Estados Unidos en Paraguay.
Más allá de la distribución puntual de insumos, “Mochila de Sueños” apunta a consolidar un impacto duradero mediante la ambientación de rincones de lectura y el acompañamiento pedagógico en las aulas. La fundadora resalta que un libro no solo enriquece el conocimiento, sino que actúa como un puente para despertar vocaciones, abrir conversaciones y expandir las perspectivas de niños y adolescentes que no cuentan con bibliotecas cercanas.
Quienes deseen colaborar pueden acercar libros infantiles y juveniles, novelas, cuentos y cuadernos con hojas útiles a las sedes de la Biblioteca Roosevelt en Asunción (Avda. España 352) y San Lorenzo (Nilo Meyer 719), en el horario de 9:00 a 18:00 de lunes a viernes, y de 9:00 a 12:00 los sábados. Para obtener más información o gestionar aportes directos, la organización mantiene habilitado el teléfono (0983) 267-222 y el correo electrónico mochiladesuenospy.py@gmail.com.
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Ministro de Educación atribuyó bajo rendimiento en lectura y ciencias a “menos horas de clases”
“Tenemos que volver a los orientadores y psicólogos. Cada vez se dan menos horas de clases”, expresó este lunes el ministro Luis Ramírez haciendo una reflexión del informe Pisa 2025 que señala un descenso en lectura y ciencias en Paraguay.
Asimismo, el titular de Educación manifestó que no existen soluciones mágicas para este problema, sino que todo forma parte de un proceso en el que deben involucrarse docentes y padres de familia.
“No existe el salvador que va a venir con la varita mágica que va a tocar y vamos a hacer otra cosa. Esto es un proceso constructivo, social, que construimos todos y que todos tenemos una cuota aparte”, remarcó, según reporte de la periodista Rosa Pereira para el programa “Dos en la ciudad” de canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
En otro momento de su alocución, opinó que es fundamental el Programa de la Primera Infancia ante la limitación de palabras de los niños que acuden a la escuela.
“Un niño que entra al preescolar maneja solo 100 palabras. Y ahora, un niño maneja 1.000 a 1.500 palabras. Somos el único país en Latinoamérica que tiene un Programa de Oralidad Infantojuvenil porque somos básicamente orales y somos muy limitantes en palabras”, indicó.
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Argumentó que el idioma influye de manera determinante en los exámenes. El ministro señaló que un 31 % de la población paraguaya habla exclusivamente guaraní, en tanto que un 36 % es bilingüe y solo un 29 % habla únicamente español.
Afirmó que si las pruebas se tomaran en guaraní los estudiantes rendirían mejor y sugirió que el español debe enseñarse como una segunda lengua bajo otro enfoque pedagógico.
Inteligencia artificial
Por otro lado, se refirió al tema de la inteligencia artificial en la educación. “No hablar de ella o pensar que vamos a ser un mundo sin la IA es como guardar vehículos en un establo de caballos en vez de un estacionamiento”, apuntó el secretario de Estado.
En ese contexto, recomendó no satanizar la tecnología y puso especial énfasis en los beneficios del programa Conectados. “Treinta mil alumnos conectamos este año, 22 mil el año pasado, en lugares donde rompimos todas las creencias, como que no hay conectividad, no hay computadora. De esos 22 mil, el 40 % hoy está trabajando”, subrayó.
Dijo, asimismo, que no está mal tener conocimientos de vialidad. Pero hay un decrecimiento de los aprendizajes básicos, admitió. “Todos vamos a saber manejar moto, pero no vamos a saber leer. No vamos a saber escribir, sumar ni restar”, lamentó.
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