El nobel de literatura hispano-peruano Mario Vargas Llosa, de 87 años, está hospitalizado desde el sábado por covid, por segunda vez en quince meses, informaron este lunes sus hijos. “En vista del interés de los medios por el estado de salud de nuestro padre, hacemos público que está hospitalizado desde el sábado tras habérsele diagnosticado el covid-19″, afirmaron en un comunicado sus hijos Álvaro, Gonzalo y Morgana.
“Está siendo tratado por excelentes profesionales y acompañado por su familia”, añadieron, pidiendo “a los medios de comunicación respetar en estos momentos su privacidad”. Los hijos no precisaron dónde se encuentra hospitalizado el escritor, que tiene la nacionalidad española desde 1993 y reside habitualmente en Madrid, donde ya estuvo unos días ingresado por covid en abril de 2022.
Sin embargo, el diario El País, en el que publica sus artículos semanales, dijo que Vargas Llosa está en un hospital madrileño y que se encuentra “estable”, según fuentes familiares. Vargas Llosa fue uno de los grandes protagonistas del “boom latinoamericano”, junto al colombiano Gabriel García Márquez, el argentino Julio Cortázar o el mexicano Carlos Fuentes, un fenómeno literario que en los años 1960 y 1970 dio a conocer en todo el mundo a estos creadores entonces jóvenes.
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Nacido en la sureña ciudad peruana de Arequipa el 28 de marzo de 1936 en una familia de clase media, Vargas Llosa fue educado por su madre y sus abuelos maternos en Cochabamba (Bolivia) y luego en Perú. Su larga carrera literaria despuntó en 1959, cuando publicó su primer libro de relatos, ‘Los jefes’, con el que obtuvo el Premio Leopoldo Alas.
Pero cobró notoriedad con la publicación de la novela ‘La ciudad y los perros’, en 1963, seguida tres años después por ‘La casa verde’. Su prestigio se consolidó con su novela ‘Conversación en la Catedral’ (1969). Siguieron después ‘Pantaleón y las visitadoras’, ‘La tía Julia y el escribidor’, ‘La guerra del fin del mundo’, ‘¿Quién mató a Palomino Molero?’, ‘Lituma en los Andes’ y ‘El pez en el agua’ (memorias de su campaña electoral), ‘La fiesta del Chivo’ o ‘El sueño del celta’, publicada poco antes de recibir el Nobel en 2010.
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Fuente: AFP
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La poetisa canadiense Anne Carson gana el Premio Nobel de Literatura por su obra audaz
La poetisa canadiense Anne Carson ganó este jueves el Nobel de Literatura por una obra “atrevida” que entrelaza los héroes mitológicos, los autores de la Antigüedad clásica y los escritores románticos en cuentos modernos sobre el amor, el deseo y la muerte. La escritora de 76 años fue galardonada “por su obra audaz e innovadora que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”, declaró la Academia Sueca.
La canadiense, que según la Academia estaba en Islandia “escuchando el viento” cuando se enteró, considera una “locura” haber ganado el Nobel. “Locos. Creo que todos están locos (...) Bueno, ya sabes, es una locura”, declaró Carson a la cadena pública RUV. Casi toda su obra literaria “se ha centrado en la intersección entre la obsesión del filólogo por las palabras y el deseo del poeta por encontrar nuevos significados”, resume la Academia Sueca.
Esta profesora de historia y griego antiguo, que padece la enfermedad de Parkinson, ha impartido clases en las prestigiosas universidades de McGill en Montreal, de Michigan y de Princeton. Es muy conocida en los círculos literarios anglosajones y su reputación traspasó nuevas fronteras en 2020, cuando se alzó con el prestigioso Premio Princesa de Asturias de Literatura por su universo “exquisito” y “erudito”.
Entre sus escritos destacan “Eros dulce y amargo”, una adaptación moderna de la literatura clásica griega, “La belleza del marido”, en la que analiza a fondo los tormentos de una mujer obsesionada con las aventuras amorosas de su esposo, y “Autobiografía de Rojo”, una novela de ficción en verso.
“Profundo sentimiento de pérdida”
Pero sobre todo es conocida por “Nox”, una obra inolvidable publicada en 2010 como un canto fúnebre en memoria de su hermano Michael, quien desapareció misteriosamente antes de fallecer en Dinamarca en el año 2000, explica la Academia Nobel.
Esta obra se despliega como un acordeón, con una única hoja de varios metros de longitud.
“En ella se percibe un profundo sentimiento de pérdida que surge de lo más profundo”, resumió el comité Nobel.
Anne Carson es la primera mujer en haber recibido en 2001 el prestigioso galardón británico de poesía T.S. Eliot y también obtuvo el premio Pen en 2010 por sus traducciones.
Nacida en Toronto el 21 de junio de 1950, Anne Carson se inició en el griego gracias a un profesor de latín que se lo enseñaba durante la pausa para comer en el instituto. Abandonó la universidad en dos ocasiones antes de obtener su doctorado en Letras Clásicas en Toronto.
Su nombre sonaba desde hace años en las quinielas.
Muchos críticos literarios habían pronosticado que el premio recaería este año en una mujer.
La Academia Sueca, criticada durante mucho tiempo por preferir a autores occidentales y sacudida por un escándalo del #MeToo en 2018, se ha renovado por completo y más de la mitad de sus 18 miembros han sido sustituidos.
Desde entonces, uno de cada dos galardonados es una mujer.
Pero siguen muy infrarrepresentadas: de los 122 galardonados, solo 18 mujeres han obtenido el premio. Y solo una minoría de los autores laureados escribe en lenguas asiáticas o de Oriente Medio.
La temporada de los Nobel continúa el viernes con el esperado de la Paz.
Las posibilidades de que Donald Trump sea galardonado son prácticamente nulas, pero el presidente estadounidense volverá a estar en boca de todos tras la campaña sin precedentes que llevó a cabo a favor de su candidatura el año pasado. El premio de Economía cerrará la temporada de los Nobel el 12 de octubre.
Fuente: AFP.
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Autoras latinoamericanas suenan entre las favoritas para el Nobel de Literatura
Después de galardonar el año pasado al húngaro László Krasznahorkai, el premio Nobel de Literatura podría recaer el jueves en un no europeo, con algunas autoras latinoamericanas entre las favoritas, como Samanta Schweblin y Cristina Rivera Garza, según críticos literarios consultados por la AFP. Las deliberaciones del jurado y la lista de nominados se mantienen confidenciales por 50 años, por lo cual cada año se da un juego de adivinación en los círculos literarios suecos.
Lina Kalmteg, de la radio pública sueca SR, piensa que ya es hora de que se reconozca a alguna autora hispanohablante de un país latinoamericano. “En los últimos años se ha hablado mucho del ‘milagro literario latinoamericano’, esa nueva generación que sucedió a los autores masculinos adeptos al realismo mágico, como Gabriel García Márquez”, señaló.
“En este nuevo auge, son las mujeres quienes se imponen, con una escritura a menudo teñida de feminismo, pero también a veces bastante oscura y violenta, salpicada de toques surrealistas”, acotó. Consideró que la argentina Samanta Schweblin, de 48 años, sería una opción interesante y sorprendente, aunque “seguramente aún es demasiado joven”.
Schweblin se ha convertido en una de las figuras más relevantes de la literatura contemporánea latinoamericana con obras como “Distancia de rescate”, “Siete casas vacías” o “Pájaros en la boca”, que transitan entre el cuento fantástico y una narrativa de aliento más siniestra.
También destaca la mexicana Cristina Rivera Garza, quien a sus 62 años y tras más de tres décadas dedicada a las letras ha dado vida a novelas, ensayos y poesías que entrelazan la ficción con la investigación histórica.
Su trabajo incluye títulos como “El invencible verano de Liliana” o “Nadie me verá llorar”, traducidos a decenas de idiomas.
El vasto universo literario de América Latina no ha tenido un laureado desde 2010, con el reconocimiento del peruano Mario Vargas Llosa.
¿Gesto político?
Las quinielas dan espacio también a la estadounidenseantiguana Jamaica Kincaid, de 77 años, conocida por su obra poscolonial que explora temas de identidad, familia y cultura, o la china Can Xue, comparada con Kafka por el universo pesadillesco de sus novelas.
“Ya es hora de que lo obtenga Jamaica Kincaid”, opinó Victor Malm, jefe de cultura del diario Expressen.
“Hace tiempo que da que hablar”, coincidió su colega Björn Wiman, redactor en jefe cultural del diario Dagens Nyheter.
Su novela “Lucy”, inspirada en gran parte en su propia vida, narra la historia de una joven que abandona el Caribe para irse a Estados Unidos donde trabaja cuidando niños.
“Es precisamente el tipo de libro en el que basta leer tres líneas para decir: ‘vale, aquí estamos ante un Premio Nobel’”, opina Wiman.
Su elección también podría interpretarse como un gesto político, dado que Kincaid es una voz crítica del presidente Donald Trump.
Según Wiman, la academia podría también “apartarse un poco” del terreno conocido en que se mantuvo el año pasado con la elección del húngaro Krasznahorkai.
Criticada durante mucho tiempo por centrarse en autores occidentales, la Academia Sueca -sacudida por un escándalo de abuso sexual en 2018- se ha renovado profundamente y sustituyó a más de la mitad de sus miembros.
Desde entonces, casi uno de cada dos premios han sido para mujeres.
No obstante, continúan infrarrepresentadas: de los 122 galardonados, sólo 18 son mujeres.
Y apenas una minoría de las autoras reconocidas son de lenguas asiáticas o de Oriente Medio.
Pero el cenáculo asegura que solo se enfoca en la calidad literaria de las obras que distingue.
Los sospechosos de siempre
Los candidatos habituales también tienen opciones, como el australiano Gerald Murnane, su compatriota Alexis Wright o el estadounidense Thomas Pynchon.
Otros nombres se han sumado a las especulaciones los últimos años, como la alemana Jenny Erpenbeck y la vietnamita Duong Thu Huong.
¿Quién será el elegido de este año? ¿Quién habrá producido “la obra más notable, de inspiración idealista”, como lo estipula el testamento de Alfred Nobel? La respuesta se conocerá el jueves a las 13:00 (11:00 GMT), con 12 millones de coronas suecas en juego, es decir 1,2 millones de dólares.
Fuente: AFP.
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IPS apunta a cobrar USD 70 millones que adeuda Salud: “La situación está propicia”
Tras mantener ayer un encuentro con el presidente en ejercicio, Pedro Alliana, el titular del Instituto de Previsión Social, Derlis León, manifestó que existe un panorama propicio para que la institución inicie el cobro de USD 70 millones al Ministerio de Salud Pública por los gastos acumulados por la atención médica y los servicios sanitarios brindados a personas no aseguradas durante la pandemia del covid-19.
“Según los informes que tengo recabados, la deuda asciende a un poco más de USD 70 millones, pero, como somos dos instituciones que trabajan en conjunto, quedó para el diálogo también la posibilidad de una compensación que lo hacemos casi a diario en el sentido de la cooperación en servicios o medicamentos. Ahora la situación está propicia para que avancemos al mecanismo de compensación”, refirió León, este miércoles, al programa “Así son las cosas” del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
Proyecto de ley de emergencia
A la vez, se refirió sobre el pedido realizado a la Cámara de Diputados referente a postergar el proyecto que declara la emergencia en IPS, teniendo en cuenta que el contexto de urgencia varió desde el momento en que fue planteado desde el Congreso Nacional. Incluso se analiza la posibilidad de requerir al Ejecutivo el veto de llegarse a sancionar.
“El escenario es un poco más alentador que hace 3 meses. Tanto la versión del Senado como Diputados coincidían en algún instrumento para ayudarnos a afrontar nuestros requerimientos en recursos humanos, porque eso también fue y es una crisis para la institución, donde nuestros especialistas terminaron migrando al Ministerio de Salud por una diferencia salarial”, manifestó.
León acotó que “ambas versiones sugerían que seamos ágiles para contratar más médicos y también, de alguna manera, reponer velozmente las renuncias, solamente en lo que va de los últimos 8 meses han renunciado más de 150 enfermeros, más de 80 médicos, principalmente por la precariedad salarial que está planteada también dentro de nuestra situación actual. Antes de que inicie esta propuesta para ayudar al IPS, nosotros no teníamos la posibilidad de contratar a los 500 médicos, que ya estamos contratando en las últimas dos semanas para seguir cumpliendo la ley de reducción de carga horaria”.
No obstante, refirió que quedará pendiente contratar enfermeros u otros personales extranjeros de alta capacitación. Así mismo, comentó que el escenario también es diferente en cuanto a la adquisición de medicamentos e insumos.
La iniciativa de emergencia plantea la búsqueda de mecanismos abreviados para las compras públicas. “Hemos accedido a más de G. 800 mil millones y llegaremos a G. 1 billón en el presupuesto del 2027 para la emisión de órdenes de compras y poder abastecernos y eso arrancó hace 4 semanas atrás aproximadamente. Ya la ciudadanía irá sintiendo que el IPS está abastecido, ayer martes tuvimos una llegada importante de medicamentos”, puntualizó.
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Con relación a las alternativas que manejan para el pago de las deudas vencidas de la previsional, León refirió que una de ellas consistiría en acceder a un crédito bancario a una tasa del 9 % colocando las reservas técnicas de la institución de garantía.
“La versión del proyecto de Senadores consistía en aumentar el tope de depósito en la banca, pero el escenario también es diferente en este momento. Me reuní con el equipo administrativo y solicité el estudio de una alternativa o plan B, el cual ya surgió. La reserva técnica es de G. 300 mil millones, el cual se puede utilizar como garantía para un préstamo a la misma tasa, es un ejercicio habitual y avanzaremos hacia este lado”, detalló.
Encuentro con Alliana
Por otra parte, León calificó de positiva la reunión que mantuvo con Alliana, a quien planteó una serie de iniciativas para zanjar los conflictos que subsisten en la previsional. “Fue la presentación de un análisis de la percepción de la gestión y sugerencia para fortalecer las áreas más débiles. Como es sabido, en IPS nuestra dificultad mayor es el stock de los medicamentos y el acceso a los servicios, entonces fue un momento de diálogo. La instrucción del presidente Santiago Peña y del vicepresidente Pedro Alliana es que redoblemos los esfuerzos para estas dos áreas”, refirió.
El médico agregó que “ambos piden especial atención en el abastecimiento de medicamentos y el acceso a nuestros servicios de salud, fue muy buena la reunión y nos fuimos planteándole muchas estrategias para buscar resultados en el menor tiempo posible”.
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Intensivistas, héroes de la pandemia
- Por Arturo Peña Villaalta
- arturo.pena@nacionmedia.com
Desde el 2021, cada 19 de setiembre se recuerda en nuestro país el Día del Intensivista. La conmemoración nos remonta directamente a ese tiempo de la historia reciente que marcó al mundo: la pandemia de covid-19.
Paraguay estaba quizás entre los países menos preparados para un desafío de tal magnitud. Según los registros del Ministerio de Salud, para el 2020 había 194 profesionales intensivistas censados. Con estos soldados y unas 380 camas en las UTI del país fuimos a la guerra contra el covid.
Para el 2021 la cantidad de camas se duplicó pero se abría la crisis de la falta de personal. Muchos fueron formados en el campo de batalla. Escasez de medicamentos, falta de oxígeno, nuevos equipos que había aprender a manejar, el temor por sus propias vidas y las de sus familias… Es imposible dimensionar lo que los trabajadores de la salud pasaron durante ese tiempo. En especial aquellos que trabajaron horas y horas encerrados en las unidades de terapia intensiva.
Durante la pandemia el trabajo periodístico tampoco se detuvo. Las salas de prensa pasaron obligadamente a trabajar a distancia, sin embargo, muchos periodistas, fotógrafos, camarógrafos y choferes siguieron realizando la cobertura desde las calles, desde los hospitales, informando a diario sobre el transcurrir de esos difíciles días.
El Facebook me recordaba esta semana una edición especial del diario La Nación del 6 de setiembre de 2020, en homenaje al personal de blanco que daba batalla en hospitales en momentos en que la curva de contagios iba en ascenso. Fue un compendio de notas realizadas en diferentes puestos sanitarios, con testimonios de primera mano del personal de salud, sus vivencias, sus temores. Con un equipo de prensa fuimos a realizar un reportaje al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente Prof. Dr. Juan Max Boettner, el Ineram. Este hospital se había vuelto la principal trinchera de la lucha contra el covid. Allí pudimos conversar con trabajadores de varias áreas, quienes –algunos entre lágrimas– contaron cómo la pandemia les había llevado al límite de su capacidad tanto profesional como humana.
“Una vez que un paciente ingresa, ya se queda 100 % a nuestro cuidado. El personal de blanco también tiene que estar viendo no solo la parte pulmonar o cardiaca, sino también la parte psicológica, la contención. Hacemos también enfermería psicológica”, relataba el jefe de la UTI de adultos del Ineram. Mencionaba el impacto que tenía en muchos pacientes los trajes especiales que se utilizaban. Algunos intensivistas llegaron a imprimir fotos de sus rostros y pegarlos sobre las máscaras, para que los enfermos pudieran reconocerlos y no se sintieran tan intimidados.
Con la aprobación de la Ley n.º 7.159/2023, los especialistas en medicina crítica e intensiva pudieron alcanzar algunas reivindicaciones y beneficios. Según Salud, a los cerca de 300 existentes actualmente, este año se sumó la contratación de otros 270 nuevos médicos asignados a las UTI.
La pandemia, que se extendió desde el 2020 al 2023, dejó lecciones muy duras que nunca debemos olvidar. Una de ellas es la importancia de un sistema de salud fuerte y de equipos humanos suficientes, especializados y remunerados de forma acorde.
“Nos cambió la vida realmente este virus y nos hizo saber que hay cosas más importantes por las que luchar y no por cosas banales puramente”, me decía en aquel reportaje el entonces director del Ineram, el doctor Felipe González.
Mientras nos perdemos en discusiones banales y torcidas en las redes sociales, en las UTI del país, en este momento, se libra la batalla cotidiana por preservar la vida. Por lo menos en este día, el del Intensivista, tomemos conciencia de ello.