Desde Valentín Alsina, Argentina, la banda de punk rock Tukera vuelve por tercera vez a Paraguay, en un tour de dos fechas presentando “Hey vo muchango”, su quinto álbum de estudio. La primera presentación será el sábado 6 de mayo en Absoluto Rock, ubicado sobre la calle Herrera 163 desde las 20:00, en Asunción.
Para el citado show estarán acompañados por los grupos nacionales Kuerda Floja, La Favela, Ijadmil, Esos tipos raros y Error en la matrix. Las entradas anticipadas tienen un valor de G. 50.000 y en puerta estarán a G. 100.000, que se podrán adquirir en el local del evento o vía online por www.passline.com
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La segunda presentación será el domingo 7 de mayo en la ciudad de Villarrica, en el departamento de Guairá, en el local Espacio 1570, junto a Norton 52 y Esos tipos raros. El sistema para las entradas anticipadas será vía online por www.passline.com que tienen un costo de G. 20.000 y en puerta G. 30.000.
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Tukera, es un grupo de estilo punk barrial fundado en 1996 y que además de su último material estarán realizando sus clásicos de siempre, como “Punk Rock Cabeza” o “Dame tu teléfono”, entre otros, para su público paraguayo que a medida que crecen sus visitas al país, también aumenta el número de seguidores.
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Detuvieron a uno de los presuntos pirómanos que incendió vehículos en Asunción
La Policía Nacional capturó a uno de los hombres que presumiblemente se encargó de lanzar bombas tipo molotov bajo dos automóviles, de los cuales uno se incendió por completo. Ocurrió en Asunción. El otro involucrado ya fue identificado, pero sigue prófugo y esperan detenerlo en la próximas horas.
Según el reporte policial, la detención de Edgar Iván Pereira Jara, de 27 años, se logró durante la noche de ayer viernes en plena vía pública del barrio Sajonia. Esta persona estaría involucrada en el incendio de un vehículo que se registró el jueves, no se descarta que también sea responsable de la tentativa de quema reportada el lunes.
“Ayer procedimos a la detención de una de las personas, la otra está pendiente, pero ya tiene orden de captura. Estamos realizando la investigación correspondiente a los efecto de localizarle y ponerlo a disposición de la Justicia”, explicó el comisario Misael Aguilera, en entrevista con canal Trece.
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Afirmó que por lo general, estos hombres pasan cerca del automóvil y cuando están a unos metros, prenden y lanzan las bombas tipo molotov, que son de fabricación casera. Estos llevan varias bombas que son lanzadas hasta que alguna pegue por el rodado y comience a incendiarse, una vez cometido el hecho huyen del sitio.
“El objetivo de ambos era claro, de incendiar el vehículo que se encontraba estacionado. Realizaron cuatro intentos y recién con el último lograron el objetivo. Tenemos las evidencias y testimonio, además, del respaldo de las filmaciones de la zona donde estaban operando”, puntualizó.
El primer intento de incendio de vehículo se reportó sobre las calles Comandante Gamarra y Facundo Insfrán, del barrio Doctor Francia, donde la propietaria se percató a tiempo y logró extinguir las llamas.
El segundo caso fue sobre la calle Ygatimi y Hernandarias, barrio Sajonia, donde el auto fue consumido por completo. En ambos casos usaron el mismo modus operandi y fueron dos hombres los involucrados.
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Fatal accidente sobre Fernando de la Mora deja un fallecido, su mascota sobrevivió
Este sábado, se reportó un fatal accidente sobre la avenida Fernando de la Mora, en la ciudad de Asunción, donde un hombre perdió la vida, pero su perro sobrevivió al terrible impacto. El can se negaba a abandonar a su amo, hasta que llegó el padre de la víctima y lo llevó para un chequeo.
Según el reporte policial, el hecho se registró cerca de las 4:00 de hoy, sobre la avenida Fernando de la Mora y su intercepción con López Decoud. Se vieron involucrados dos rodados, uno de la marca Kia de color gris y otro de la marca Toyota modelo Crown.
El primer vehículo circulaba por la avenida Fernando de la Mora y repentinamente giró a la izquierda para intentar ingresar a la calle López Deocud, saliendo al paso de la camioneta que iba con dirección a la Estación de Buses. En ese momento se produjo la colisión y el último vehículo fue a parar por la columna.
La víctima fatal fue identificada como Federico Vilvawer Vera, de 33 años, quien iba acompañado de su mascota, que sobrevivió pero se negaba a abandonar a su dueño, hasta que llegó el padre del hombre y lo llevó para ser atendido en un centro veterinario.
El otro conductor identificado como Jesús María Barchelot resultó ileso, se le realizó la prueba de alcotest cuyo resultado fue positivo con 0,77 mg/L. Este fue llevado hasta el hospital IPS Ingavi para su atención y descartar posible lesiones.
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José Villamayor: “Este es un disco que habla de la luz y de la esperanza”
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El reconocido guitarrista José Villamayor vuelve a hurgar entre las sonoridades del jazz y el 6x8 nacional. En este diálogo con La Nación del Finde, habló sobre su último álbum y cómo los 10 temas que lo componen constituyen “un recorrido que avanza hacia la luz”.
La apuesta por la música producida en el país se encuentra muchas veces en medio de la tensión entre lo posible y lo proyectado, realidad y sueños. La tenacidad en el trabajo y el compromiso con los objetivos son los que, entre otros elementos que atañen al talento, permiten el surgimiento de cada nuevo nuevo proyecto.
En este sentido, José Villamayor es un guitarrista de la escena jazzística local con una carrera de más de dos décadas. Recientemente presentó “Aires nacionales II”, un nuevo registro personal grabado en formato de sexteto, en el que plasma su búsqueda sonora y sensibilidad entre los géneros que lo constituyen internamente: el jazz y la música paraguaya.
Villamayor, quien logra este disco con apoyo de Matías Insaurralde y la producción de Sergio Cuquejo en Spirit And Sound, contó en estudio con la participación de Vetner López, Juan Pablo Giménez, Giovanni Primerano, Bruno Muñoz, Ezequiel Takebe, Dani Pavetti y Nico Vera.
–¿Cómo definirías tu último álbum?
–Para mí, “Aires nacionales II” es un disco que habla de la luz y de la esperanza. Creo mucho en el poder emocional que tiene la música y en lo que puede generar en quien la escucha. Por eso pensé el álbum como un viaje, diseñado para escucharse en orden, con un recorrido simbólico. El disco comienza con “Gota de luz”, que representa ese pequeño destello de esperanza que todos necesitamos para sentir que vamos por el buen camino. Y termina con “La esperanza de un nuevo día”, que funciona como un recordatorio de que cada mañana ofrece una nueva oportunidad, una nueva esperanza. De alguna manera, el álbum va desde esa primera chispa de fe hasta una esperanza más plena: un recorrido que avanza hacia la luz.
HILO CONDUCTOR
–¿Qué hilo conductor une los dos discos de “Aires nacionales” o cómo se proyecta uno a través del otro?
–Para mí, el hilo conductor entre ambos discos es la idea original que dio nacimiento al proyecto “Aires nacionales”: agrupar mis músicas con “aires nacionales”, valga la redundancia; pasar por el filtro del jazz y del folclore. No desde un lugar estrictamente tradicional, sino desde mi propia mirada, mi tiempo y mi bagaje. Lo que une a ambos discos es esa búsqueda de tocar nueva música con “aires nacionales”, aunque cada uno lo hace desde sonoridades distintas. El primer disco está grabado con una formación más reducida y completamente acústica, con instrumentos de madera como el contrabajo, el requinto, la guitarra y la percusión, lo que genera una estética más orgánica y cercana a lo folclórico. En cambio, “Aires nacionales II” amplía la paleta tímbrica: aparece una convivencia entre lo acústico y lo eléctrico. Esa mezcla mantiene la raíz del proyecto, pero explora nuevas texturas y colores sonoros.
–¿Qué búsquedas musicales y/o sensibles pensás que predominan en este material?
–Pienso que en este disco la búsqueda musical y sensible no están separadas, sino que funcionan como una misma cosa. La intención principal es generar sensaciones en el oyente: que la música pueda transmitir ideas desde lo emocional, casi en la piel, a medida que avanza el recorrido del álbum. Cada obra propone un clima particular.
–¿Podrías hablarnos de lo que plantea cada una de las propuestas?
–En “Gota de luz” me interesa que se perciba esa esperanza inicial, ese destello o chispa de fe. “Una hoja al viento” invita a una filosofía de dejarse llevar con serenidad, con cierta paz, como el viaje de una hoja al viento. “La raíz del alma” apunta a ese reconocimiento del mundo interior, de aquello profundo que define a cada persona. “Ñandutí” busca conectar con la belleza estética de nuestra cultura, mientras que “La fiesta de la vida” transmite celebración y energía colectiva, ese lado extraño y maravilloso de estar vivos. Hay también espacios más introspectivos o reflexivos: “Pya’e” sugiere esa sensación de rapidez permanente del mundo moderno, esa ansiedad constante de actualización donde parece que nunca terminamos de asentarnos. La idea misma de la obra es que incomode un poco, que nos acelere, que nos haga sentir corporalmente ese pulso vertiginoso en el que vivimos. “Paseo por el río” propone un viaje hacia lo vulnerable y lo interno. “Canción para los sobrevivientes” conecta con una memoria emocional compartida, marcada por experiencias globales como la pandemia. Finalmente, “Arasunu” se vincula con una idea de misterio y de conexión con el tiempo: el trueno como símbolo de algo ancestral que permanece inmutable, más allá de los cambios tecnológicos o culturales, y que nos une con quienes vivieron antes que nosotros.
RECURSOS
–Con los años fuiste aprendiendo y cambiando… ¿Qué cosas dan los años a la hora de escuchar o tocar música?
–Creo que una de las cosas más importantes que dan los años es la necesidad de no mostrar todo el tiempo todo lo que uno sabe. Cuando empezás a tocar, muchas veces querés demostrar constantemente los recursos, abrir el abanico técnico para que se vea todo lo que podés hacer. Con el tiempo esa mirada cambia: empezás a entender las herramientas musicales más como recursos y, sobre todo, como recursos emocionales que como elementos de exhibición. La técnica deja de ser un fin en sí mismo y pasa a estar al servicio de la música, de lo que la música necesita decir. Al comienzo, cuando uno arranca, suele estar muy conectado con el lado emocional. Después aparece la academia o el estudio profundo, y uno queda fascinado con las posibilidades teóricas y técnicas, a veces alejándose un poco de esa esencia inicial. Pero con los años se vuelve al origen, a la idea primaria de la música como una experiencia de conexión y bienestar, tanto para quien la toca como para quien la escucha.
–¿Qué aporta a la mirada y el oficio del músico el ejercicio de la docencia?
–Para mí, ese contacto permanente con nuevas energías y miradas nutre mucho y renueva mi propio lenguaje musical. La docencia también me permite mirar la música desde otra perspectiva, volver a repensarla y redescubrirla constantemente a través de los procesos de otros. Algo muy interesante, además, es que con el tiempo voy conociendo el nacimiento de muchas promesas musicales. Varios alumnos míos, con los años, terminan convirtiéndose en colegas dentro de distintas agrupaciones, incluso en las mías, y eso es algo que me genera una enorme satisfacción, tanto humana como musical.
–¿Cómo surge para vos la necesidad o el oficio de componer?
–En mi caso, la composición no siempre parte de una búsqueda planificada, sino más bien de apariciones espontáneas de ideas. Muchas veces surgen en medio de la vida cotidiana: caminando, manejando en silencio, en medio de la práctica o también en determinados estados emocionales donde siento la necesidad de plasmar algo. Cuando eso sucede, intento registrarlo de inmediato, generalmente grabándolo en el celular. Cuando no tengo la posibilidad, trato de retener la idea en la cabeza lo más posible para después grabarlas, aunque a veces no lo logro. La gran mayoría de las veces quedan como ideas registradas que luego retomo y desarrollo con mayor profundidad. Es un proceso muy ligado a la inspiración, pero también al trabajo posterior: volver sobre esa idea, darle forma y transformarla en obras que puedan ser compartidas.
EL JAZZ Y LA MÚSICA PARAGUAYA
–¿Por qué elegiste explorar desde el jazz la música paraguaya?
–Explorar la música paraguaya tiene que ver directamente con mi propia vivencia musical. Por un lado, el folclore paraguayo y, por otro, el jazz, después de tantos años de estudiarlo, tocarlo y vivirlo. De manera natural, entonces, esos dos mundos empiezan a convivir dentro de mi lenguaje y aparecen a la hora de componer. Si bien escribo música en otros estilos, en este proyecto decidí agrupar aquellas obras que comparten esos “aires nacionales”: una sonoridad, una estética y una raíz vinculada a lo paraguayo, vistas a través del filtro de mi propio bagaje. Por eso el repertorio responde a ese concepto más que a una limitación estilística de mi producción en general.
–¿Editar se debe a un impulso personal?
–En mi caso, grabar un disco no tiene tanto que ver con una decisión individual. Porque si dependiera solo de mí, probablemente estaría produciendo y grabando constantemente, además de tocar. La realidad es que para que un proyecto discográfico se concrete tienen que darse muchas condiciones. Por un lado, la disponibilidad de los músicos: poder coordinar ensayos, que todos tengan el tiempo para estudiar el repertorio y trabajar el material, y que además estén disponibles justamente aquellos músicos que uno considera idóneos para el proyecto. Muchas veces eso es complejo, porque la mayoría vive la música también como sustento diario o tiene otras prioridades laborales que dificultan sostener un proceso largo de ensayos y grabación. Por otro lado, están las condiciones económicas propias de producir un material. Grabar un disco implica costos y una estructura que necesita cierta viabilidad para poder realizarse. Entonces, más que un impulso personal, la grabación termina siendo el resultado de que coincidan las condiciones humanas, de tiempo y económicas necesarias para que el proyecto sea posible.
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Flecha presenta su autobiografía
Con un concierto abierto a todo público, tendrá lugar hoy a partir de las 19:00, en el Centro Cultural del Puerto, el lanzamiento de libro “Coplas y jazmines, luchas y azahares”, con el que el cantante, compositor y militante social y cultural Ricardo Flecha presenta un acercamiento a su vida y trayectoria, como referente del canto paraguayo contemporáneo.
El material aborda un recorrido por 45 años de trayectoria en la música, desde sus inicios más cercanos al goce y la recreación, hasta el desarrollo de una carrera que lo puso como un referente internacional de la voz del cancionero paraguayo.
El título “Coplas y jazmines, luchas y azahares” es una cita que corresponde a un fragmento de la canción “Despertar”, de Maneco Galeano, creador del Movimiento Nuevo Cancionero, del que Flecha es uno de los referentes más importantes y de vigencia ininterrumpida.
“El libro cuenta la historia de mi trayectoria, habla de dónde nací, de mis inicios, también es un relato del tiempo que me tocó vivir. El texto habla sobre el trabajo que nos tocó hacer durante el tiempo de la dictadura, la censura, las veces que estuve preso, habla sobre los grupos que integré, puede llamarse una autobiografía”, comenta Ricardo.
La trayectoria de Flecha está marcada por referentes como Atahualpa Yupanqui, así como en el permanente estímulo de Mercedes Sosa y Óscar Cardozo Ocampo.
En su formación artística, destaca también la influencia de Carlos Noguera, Emilio Bobadilla Cáceres y Agustín Barboza, pilares fundamentales para una interpretación profunda y renovada de la música paraguaya.