Gustavo Torres (24), baterista de Los Ollies, contó que aprendió el instrumento de forma autodidacta y que a los 7 años decidió que se quería dedicar a la música. Foto: Guacamayo Vintage.
Gustavo Torres o Gutty, como le apodan sus amigos, es un músico paraguayo de 24 años. No recuerda bien cuándo comenzó su pasión por la música y -en particular- por la batería, pero menciona que desde que tiene memoria se las ingenió para crear ritmos con diferentes objetos.
“Desde que tengo memoria recuerdo que me pasaba golpeando ollas, cualquier cosa que pueda sacar algún tipo de sonido. Después empecé a armarme los sets de batería con cualquier cosa que se pudiera golpear”, rememora. El artista estima que su amor por la música es herencia de su abuela materna, quien cantaba en el coro de una iglesia. “Yo creo que de ahí viene mi amor por la música, pero la batería siempre fue mi mundo; soy de pensar que la gente nace para algo y esa cualidad se desarrolla con los años, a medida que uno crece”, agrega.
Un momento clave, donde Torres tomó la decisión de que quería aprender ese instrumento como sea, fue cuando vio por primera vez un show en vivo del grupo Maná en la TV, apenas tenía 7 años. “Me quedé impactado con la intro de “Ángel de amor” y pensé ‘quiero esto para mi vida, quiero llegar a eso’, ahí decidí que quería dedicarme a esto toda mi vida”, detalla.
Gustavo Torres en la gala de los Propya Awards 2023. Foto: Gentileza.
Aprendizaje
“A los 10 años empecé a tocar en la Iglesia, fui aprendiendo por mi cuenta porque no tenía la posibilidad de poder estudiar con alguien. En ese momento mis padres empezaron a pasar por un momento económico difícil y, lastimosamente, no tuve la posibilidad de tener un profesor, pero igual me rebusqué para estudiar, mirando videos, escuchando canciones, mucha gente me aconsejó y me guió también, y así fui desarrollando”, explica el baterista.
El músico menciona que recién a los 14 años pudo ir a un conservatorio y tuvo un profesor que lo guió y le ayudó a desarrollar muchas cualidades que le faltaban. “Terminé el colegio y llegó el momento de elegir una carrera; siempre tuve en la cabeza que quería hacer música y llegar a mi objetivo. Mis padres no estuvieron de acuerdo, pero igual pedí que me dieran una oportunidad y viajé a Argentina para estudiar Ingeniería en sonido; al final tuve que volver a los cuatro meses por unos problemas de papeleo”, indica.
Él y Mati (vocalista de Los Ollies) ya se conocían desde épocas del colegio y un día decidió escribirle. “Empezamos a tocar y de ahí surgieron muchas cosas grandes para mí. Después de insistir mucho, empecé a tocar con gente muy conocida en el mundo de la música en Paraguay, como Rodrigo Quintás, Sari Carri, Orlando Bonzi y muchos jazzistas del ámbito local”, expresa.
Los Ollies en el Asunciónico 2022 fueron de las pocas bandas que lograron presentarse antes de las inclemencias del clima. Foto: Gentileza.
La era de Los Ollies
La banda nació en el 2019 y se consolidó durante la pandemia. “Mati y José me llamaron para unirme al grupo, me mostraron la maqueta de ‘Vení a casa’ a finales de diciembre, que fue el primer tema que se lanzó”, explica el baterista. La canción se hizo conocida rápidamente en el ambiente, pero los jóvenes no podían dar ningún show por el confinamiento.
Durante esa etapa compusieron ‘No sé qué decirte’ y ‘No me digas que no te vas a quedar’, colaboración con Leito. Dos años después lanzaron ‘Deslizándome’ y les llegó la oportunidad de presentarse en el Asunciónico. “El proyecto a corto plazo de la banda es lanzar el último single antes del EP, que prácticamente ya está cocinado. Luego, la idea es salir a tocar fuera del país, mostrar lo que hacemos en otros lados porque hay interés. Eso es algo que nos motiva mucho”, agrega Torres.
Finalmente, el músico resalta que es importante mantener la humildad y deja un mensaje especial: “Hay que saber escuchar los consejos, las críticas y ser sabio para poder aplicar eso a la vida, ya sea en la música o en lo personal; es importante esforzarse por lo que uno ama, estudiando y preparándose, hay que enfocarse en la meta con pasión, hagas lo que hagas”.
Gira didáctica del baterista Víctor Morel llega a Asunción
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El baterista paraguayo Víctor Morel alcanza la cuarta parada de su gira nacional de clases magistrales “De la interpretación a la gestión cultural”, este jueves 16 de octubre, a las 18:30, en el Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA), en su sede de la Escuela Musical Miranda, ubicada en Teniente Rojas y Teniente Raúl Buzarquis, en Asunción.
Relacionado con la escena del jazz y música instrumental, el destaco músico ya pasó por Pilar, Encarnación y Coronel Oviedo, luego irá a Ciudad del Este y cerrará su agenda el sábado 25 de octubre, nuevamente en Asunción. Esta gira tiene el apoyo de Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec), Asociación de Intérpretes y Ejecutantes de la Música - AIE Paraguay, Canopus Drums y es producida por Síncopa Producciones.
“Muy contento de emprender esta gira a nivel nacional con esta masterclass que he armado no solo para bateristas sino para todos los músicos en general e inclusive artistas de otras disciplinas, ya que estaré abordando tópicos que me apasionan y son fundamentales para el desarrollo de las artes en nuestro país, hablando un poco del ritmo y su desarrollo e influencia en la música popular desde el jazz como motor creativo de interpretación a la gestión cultural dentro del ámbito artístico y cómo emprender profesionalmente en la industria musical nacional. Así también muy emocionado de poder salir en gira nacional con el sponsor de una batería de calidad y reconocimiento internacional como lo es Canopus Drums”, manifestó Víctor Morel.
El baterista Víctor Morel visitará seis ciudades con una gira nacional de clases magistrales sobre interpretación y gestión cultural. Foto: Gentileza
El baterista estará abordando dos de sus principales ámbitos por el cual viene destacándose en su carrera, que es el de la interpretación musical a partir del instrumento, hablando un poco sobre el desarrollo rítmico, improvisación y estéticas musicales desde el jazz a otros géneros, así como también compartir criterios y fundamentos para el desarrollo de una carrera artística a nivel profesional dentro de la música.
Así también la gira será una ocasión para la presentación de patrocinio de la destacada compañía de baterías japonesas Canopus Drums, del cual Víctor Morel es sponsor, marcando un hito importante dentro de la escena baterista nacional, al ser único baterista con un sponsor oficial de una reconocida marca a nivel mundial.
El miércoles 8 de octubre inició su agenda en la Facultad de Ciencias, Tecnologías y Artes de Pilar, y siguió al día siguiente en Folclore musical de Encarnación. El viernes 10 de octubre participó en Oviedo Rock y en un conservatorio de Coronel Oviedo. Continúa el 16 de octubre en el Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA) de Asunción, y el sábado 18 de octubre en Labcultural de Ciudad del Este. Luego, en Zeppelin conservatorio, en Asunción, el sábado 25 de octubre. Finalmente, el viernes 31 de octubre visitará Villarrica.
El contrabajista paraguayo que se destaca en las orquestas británicas
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Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Gentileza
En la semana brindó un concierto especial celebrando su “Periplo musical”, en el que acompañado de grandes músicos locales, a sala llena en el Centro Cultural Bordas, dio una acabada muestra de su renombrada destreza. Aquí Guillermo Arévalos Vigo cuenta sus esfuerzos para poder alcanzar el nivel actual, su ligazón con la música nacional y hace un pedido para llevar más orquestas al interior.
Graduado con honores en el Royal Birmingham Conservatoire del Reino Unido, Guillermo Arévalos Vigo es un contrabajista que trabaja regularmente con orquestas de renombre internacional.
Actualmente en Londres, el compatriota interpretó las piezas más destacadas de la música clásica con la Royal Philharmonic Orchestra, BBC Symphony Orchestra, Philharmonia Orchestra de Londres, City of Birmingham Symphony Orchestra y la Stavanger Symphony Orchestra de Noruega, por citar las principales.
También fue el primer paraguayo en presentarse en los Proms de la BBC, que tienen más de 125 años de tradición. Allí fue parte del plantel de la BBC Symphony Orchestra en la actuación que dieron en el Royal Albert Hall ante 5.500 personas junto a 115 músicos en escena.
Aquí, en diálogo con La Nación/Nación Media, cuenta cómo llegó a concretar esa rica experiencia:
–¿Qué significan para vos estos 10 años de carrera en Inglaterra?, ¿qué otros momentos de tu carrera destacarías?
–Fueron muy importantes, ya que me han ayudado a crecer no solo como profesional, sino también como persona en otras áreas de la vida. Vivir fuera del país sin familiares o amigos te obliga a estar tomando decisiones constantes en situaciones cotidianas que pueden afectar directa o indirectamente los objetivos trazados. Así también, fueron varios los momentos musicales a destacar como, por ejemplo, los conciertos memorables con directores renombrados como Vasily Petrenko, Paavo Järvi, Manfred Honeck, Kazuki Yamaha, Fabián Gabel, Mirga Gražinytė-Tyla, Andris Poga, entre otros. Asimismo, trabajar con solistas renombrados como la violinista Anne-Sophie Mutter, el cellista Sheku Kanneh-Ma son, el pianista Pierre-Laurent Aimard, por mencionar a algunos. Grabaciones regulares en Abbey Road Studios, siendo la última que realicé bajo el sello de la Deutsche Grammophon.
RAÍCES FOLCLÓRICAS
–Para tu graduación presentaste una investigación sobre la historia de la música paraguaya. ¿Cómo sigue tu relación con nuestra música?
–Mi relación con la música folclórica es muy fuerte. Mis inicios musicales se dieron en las famosas peñas, tocando guitarra con mi padre, Óscar Arévalos, familiares, vecinos. Si bien papá nunca se dedicó a la música profesionalmente, llegó a grabar discos con la cantante Nilsa Corrales, hija de don Óscar Corrales, que fuera integrante de Los Chulupíes. Hoy papá se dedica a la formación de niños y jóvenes en los coros de las iglesias. Así que hoy día estoy enfocado también en escribir y difundir las creaciones de mi padre, que tiene muchas polcas y guaranias que están esperando su momento para salir a luz y que gracias a mi mamá están bien guardadas (risas). Papá es de los compositores que cuando le viene la inspiración puede escribir en cualquier papel y mamá se encargaba de guardar para que pueda continuar después.
–Inglaterra es reconocida por sus orquestas. ¿Cómo es vivir ese mundo que imaginamos muy profesional y dedicado?
–Para trabajar con las orquestas británicas es muy importante estar absolutamente bien preparado de antemano y una lectura a primera vista bien entrenada para poder trabajar bajo presión, ya que es normal tener uno o dos ensayos antes de cada concierto. Es muy distinto al sistema de otras orquestas con semanas de ensayo. Además, hay muchas reglas no escritas que uno debe ser capaz de entender para poder formar parte del engranaje de trabajo. Todo para aprovechar el tiempo y cuidar las relaciones profesionales de la mejor manera.
–Cada vez hay más latinoamericanos en las grandes orquestas del mundo. ¿Cómo vivís esa situación?, ¿sentís que hay más oportunidades?
–Me ha tocado compartir con muchos latinoamericanos y es verdad que de cierta manera tenemos una historia de vida similar, falta de apoyo, inmigración, pero también un gran deseo de superación. Siempre pensé y pienso que las oportunidades llegan cuando uno está preparado. Entonces, mi enfoque estuvo en pulirme, hacer lo necesario para con vertirme en profesional mucho antes de comenzar a trabajar con las orquestas profesionales. Creía más en que el momento de tocar con estas orquestas mencionadas sería una continuación o consecuencia de mi forma de trabajo diario y así ocurrió.
DESAFÍOS
–Contabas en redes que organizaste una rifa para poder hacer tu viaje a Inglaterra. ¿Cómo ves al país tras estos 10 años, imagino, de idas y venidas?
–Cuando fui admitido en el conservatorio de Birmingham, me invadió una felicidad inmensa, pero al mismo tiempo era consciente de mi realidad. No hablaba inglés, no tenía medios económicos, pero ya en ese entonces creía que lo más difícil era conseguir el lugar y que el dinero, si bien es importante, era “lo más fácil”. Entonces, comencé golpeando puertas solicitando apoyo, haciendo rifas, hamburgueseadas, etc., y ya en Inglaterra también he tenido otros trabajos en paralelo a mis estudios que me han ayudado a seguir. Por el camino uno va conociendo personas que están dispuestas a tender una mano…
–Contanos un poquito más de los trabajos que hiciste en Inglaterra…
–Por ejemplo, mi profesor, por motivos laborales, por conciertos, por enseñar y todo eso, él viajaba mucho y como él además tiene un negocio de venta de instrumentos y arcos que valen muchísimo dinero en stock, me solía dejar en confianza. Me pedía que le cuide la casa. Así que aprovechaba para tocar, porque los instrumentos deben ser tocados para que no pierdan su sonido y entonces me pagaba por ello. También llegué a trabajar en un restaurante por las noches. Recuerdo que mucha gente de Paraguay me decía “¿cómo es posible que estés trabajando en un restaurante siendo que vos acá en Paraguay sos músico profesional?”. Obviamente me dolía, ¿verdad?, pero estaba convencido de que ningún trabajo es indigno.
EN PROCURA DE LOS SUEÑOS
–El tema era seguir a como dé lugar...
–Claro, sabía que trabajar en el bar del restaurante haciendo tragos, conste que yo no bebo alcohol, a mí me divertía porque disfrutaba mucho de compartir con la gente. Entonces, también sabía que no era un trabajo en el cual yo iba a estar toda la vida, sino que era algo momentáneo.
Era un vehículo que me estaba llevando a cumplir mis sueños. Entonces, a pesar de ese tipo de comentarios de ciertas personas nunca lo vi como algo malo. Hasta hoy día me parece muy interesante porque aparte de la música es bueno también aprender otro tipo de habilidades. También enseñé como profesor del conservatorio júnior. Ahí estuve casi tres años estudiando y enseñando y los domingos enseñaba guitarra en una escuela de música en Londres viviendo yo en Birmingham. Entonces, todos los domingos salía a las 5 de la mañana para llegar a hora para dar clases de guitarra y así básicamente entre clases de contrabajo, de guitarra, trabajar en el bar o el restaurante fui haciendo mi camino.
–¿Qué cosas extrañás y qué otras no de Paraguay?
–Por ejemplo, la espontaneidad de las reuniones. Eso de que sea normal que estás libre, comemos un asado. Cosas así en el día, es una de las cosas que extraño porque allá hasta para organizar una cena o algo todo debe ser agendado con días de anticipación. No porque la gente es mala o fría, sino que es porque todos tienen sus actividades bien organizadas. Y lo otro que se extraña es la comida, porque uno siempre tiene recuerdos de la comida de casa.
Si bien es cierto a mí me toca cocinar allá y preparo mis comidas, entonces siempre trato de imitar lo que sería un guiso de arroz, un guiso de fideos y las veces que puedo comer un asado y cosas así, ¿verdad? Eso es lo que más se extraña, aparte de la familia, claro. Pero en líneas generales, estoy contento, estoy muy contento en donde estoy.
–¿Pensás que hacen falta más orquestas sinfónicas en el país?
–Creo que hay un número importante de orquestas, pero la mayoría está concentrada en Asunción y el Área Metropolitana. En Inglaterra y Noruega, donde trabajo, he visto que, aunque muchas orquestas son privadas, al recibir apoyo estatal deben llevar conciertos a distintas regiones. Me parece un modelo interesante para acercar la música a más comunidades. También creo que sería importante buscar formas de trabajar en conjunto con empresas de logística, transporte y hotelería para que esos viajes no vayan en detrimento de los músicos. Si se les brinda lo necesario para sentirse cómodos, la música puede llegar a muchos rincones del país y a la vez eso dinamiza la economía local.
“La escuela mata artistas”, señaló el cantante y tiktoker Maitei Aguilera
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El cantante y tiktoker Maitei Aguilera hizo un descargo contra la formación de los músicos en los conservatorios. “La escuela mata artistas”, dijo Aguilera en un video publicado en TikTok e Instagram recientemente. El intérprete de “Decidí Callarme” abordó este tema desde su experiencia como exalumno de un conservatorio.
“No vine hablar de la escuela o colegio, sino de la escuela de música, del conservatorio, donde viví este fenómeno en primera fila”, dijo en principio el músico. Maitei contó que se inició en el conservatorio a los 13 años, y en las primeras clases tanto él, como sus compañeros sentían la creatividad y la ilusión de educarse en la música, pero al avanzar en su formación se percató que exigencia técnica y habilidad al ejecutar los instrumentos “mataron” su creatividad.
El músico y tiktoker indicó que muchos de sus compañeros contaban con técnicas perfectas, pero que parecían “robots”, ya que no transmitían absolutamente nada. “Sonó bien, pero no tenés alma, tu alma murió ahí, se quedó en el pasillo del conservatorio”, opinó. Para él se diluyó la idea de que la música sea un vehículo para expresarse: “Era muy triste, apocalíptico, dramático para mí ver eso en persona, era el desprendimiento total del elemento emocional de la música”.
Maitei recriminó a los docentes y directivos del conservatorio por no incentivar a “crear” a sus alumnos. “Al final del día estudiabas para ser un estudioso de la música, en vez de un músico, artista, creativo, y esa fue la razón por la cual deje de ir al conservatorio”, confesó.
El músico y tiktoker manifestó que sus padres lamentan que haya abandonado su carrera en el conservatorio, porque ya tendría un título. “Yo nunca empecé a estudiar porque quería un título, yo empecé a estudiar porque quería el conocimiento para seguir creando música”, detalló.
Su comentario sobre el conservatorio generó un debate en la sección de comentarios: “Tal vez sea la competitividad que hay en esos lugares“, ”Lo que mata es la ficción que creamos al pensar que vamos a vivir en High School Musical", o “Título correcto: la disciplina mata al kaigue” o “Por eso se llama conserva-torio”.
Paraguayo lamenta cómo entre “amigos” se roban las novias
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El músico paraguayo Amado Sarabia o Amadito lamentó el tesapo’ẽ en Paraguay, el típico “serrucho” entre amigos y parejas. En un video de TikTok ironizó que esta costumbre viene desde la época de los próceres paraguayos y que, tristemente, sigue más vigente que nunca.
“¿Habrá algo más paraguayo en la vida que presentarle a tu amigo, tu novia, o la chica con la que salís, o con la que pretendes algo y que él se ponga en modo comedias?”, dijo el músico, quien criticó al típico “amigo aburrido” que al conocer a la pareja saca su mejor versión.
“Le presentas a tu novia y él es Franco Escamilla, te baja la caña, ¡qué paraguayo es eso!“. Luego añadió, entre risas, que el tesapo’ẽ es casi fundacional en el país. “¿Por qué entran en modo stand up, yo creo que el tesapo’ẽ es de los fundamentos de este país, cuando se fundó Paraguay, los próceres de la patria, sí o sí se serrucharon a alguien“, bromeó.
Su comentario sumó reacciones como: "Ahí mismo agarrás tu celular y le escribís a su novia a contarle donde está don comedias“, ”Me acuerdo cuando el hdmp de mi amigo le dijo a mi exesposa: ´La otra era morena. Me confundí´”, “Rápido son los perros”, “Por deporte lo hacemos” o “Tan real”.
¿Qué significa el término?
“Tesapo’ẽ” en guaraní significa meterse con la pareja ajena, especialmente si es de alguien cercano. Es un término que se usa para describir la acción de tener una relación paralela con la pareja de un amigo o familiar, alguien de confianza.
Tesapo’ẽ literalmente podría traducirse como “meter el dedo en el ojo ajeno” y generalmente se usa para describir la traición de un amigo o familiar con una pareja.