La quinta edición de la feria internacional de arte será del 21 al 23 de octubre en el Hotel Nino Boutique, en Villa Morra de Asunción. Foto: Gentileza.
Oxígeno 2022 cierra plazo de inscripción para artistas
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Hasta el martes el 30 de agosto se encuentra abierta la convocatoria para participar de la quinta edición de Oxígeno Feria de Arte. Este año, este evento internacional que busca incentivar la creación artística y dinamizar el mercado del arte se desarrollará del 21 al 23 de octubre en el Hotel Nino Boutique, ubicado en Villa Morra de Asunción.
Los artistas deben presentar un portafolio especificado en la ficha de inscripción, en donde deben proponer un conjunto de obras para su exposición durante la feria y una breve descripción. Participarán alrededor de 40 artistas. Pueden participar artistas paraguayos y extranjeros sin límite de edad. Pueden participar proyectos de pintura, escultura, dibujo, técnicas de impresión, fotografía, video, instalación, nuevas tecnologías.
Para inscribirse los artistas deben acceder a la página web: www.oxigenoferiadearte.com, llenar el formulario de inscripción, adjuntar las fotos de las obras o de los bocetos de las mismas con buena resolución y la ficha técnica completa de las obras a exponer, en caso de video enviar una muestra o el material a ser expuesto.
Declarada de interés cultural por la Secretaría Nacional de Cultura, Oxígeno es una feria internacional de arte de un fin de semana de duración, pudiendo enmarcar actividades, como charlas, conferencias, workshops, y otras actividades con el fin de familiarizar al público con el arte, apoyar la formación de los artistas y propiciar la inversión en obras de arte.
El objetivo de Oxígeno feria de arte es funcionar como puente para que los artistas se den a conocer, entren en contacto directo con el público y generar vínculos con coleccionistas, embajadas, centros culturales, galerías y otras organizaciones para que los artistas puedan acceder a becas, residencias artísticas y exposiciones.
Esta feria internacional de arte permite el encuentro directo de los artistas con los coleccionistas para impulsar la creación artística y el mercado del arte nacional. Foto: Gentileza.
Premios y ventas
Los artistas pueden presentar sus proyectos a través del formulario para ser seleccionados para participar de la edición 2022. Los artistas tienen la posibilidad de dar a conocer su trabajo, de entrar en contacto directo con coleccionistas, de generar un nuevo público y generar vínculos de todo tipo.
La Feria tendrá una gran difusión a nivel nacional, e internacional a través de la web de la feria y los aliados. Los artistas participantes siendo seleccionados por un comité de selección de reconocidas personalidades del arte se benefician de un importante reconocimiento para su carrera, además de la posibilidad de venta de sus obras.
El jurado que evaluará los proyectos está conformado por Mónica González (artista visual, docente, gestora cultural), Christian Padilla (escritor, curador independiente, investigador) y Luigi Galimberti (gestor cultural, coleccionista, miembro de Res Artis).
Premio Adquisición, es la oportunidad de que la obra sea adquirida para hacer parte de la Colección Mendonca, una de las más importantes colecciones de arte contemporáneo de Paraguay. Premio Fabrica Galería de Arte, seleccionará un artista para darle seguimiento curatorial con el objetivo de hacer una exposición individual con gastos cubiertos en el 2023.
Premio Open Borders / Fronteras Abiertas por Arte PY / Luigi Galimberti, un artista será seleccionado por un jurado de coleccionistas, curadores y artistas internacionales para realizar una residencia artística en Italia con todos los gastos pagos.
En la edición 2021, Juan Florenciañez fue ganador de tres premios de las cinco categorías presentadas. Foto: Gentileza.
Ganadores anteriores
En 2021, Juan Florenciañez (www.juanflorencianez.com) obtuvo los premios Open Borders y BGN/Arte. Este artistas viajará a Milán (Italia) para desarrollar su proyecto de investigación durante dos meses en la prestigiosa VIR (Viafarini-in-residence) donde fomentan el crecimiento profesional de jóvenes artistas y así sensibilizar al público sobre el arte contemporáneo, combinando actividades de exposición, enseñanza y servicios de documentación sobre las artes visuales, por los premios obtenidos en la cuarta edición de Oxígeno Feria de Arte 2021, donde fue ganador de tres premios de las cinco categorías presentadas.
El Open Borders / Fronteras Abiertas, Premio otorgado por Arte PY bajo la coordinación de Luigi Galimberti, y el Premio BGN/ARTE, que impulsa la carrera de un artista emergente. Actualmente presentara su Tesis de Artes Visuales en la Universidad Nacional de Asunción: Facultad de Arquitectura Diseño y Arte. Instituto Superior de Arte Dra. Olga Blinder.
Otros galardonados de la cuarta edición fueron Anna Scavone (Premio Fábrica), Sara Hooper, Celso Figueredo (Premio Colección Mendonca), Paule Godoy (Premio BGN/Arte) y Raúl Rengifo (Premio The Society).
Este 8 de abril, La Gala Dorada transforma el lujo en solidaridad. Arte, moda y esperanza se fusionan para acompañar a niños con cáncer y sus familias, recordándonos que la vida y la resiliencia se celebran colectivamente.
El próximo 8 de abril, el Hotel Crowne Plaza Asunción será sede de La Gala Dorada, un encuentro cultural y solidario organizado por la Cámara Paraguaya de Diseño e Innovación y la Organización Paraguaya de Empresarias mujeres en conjunto con la Fundación Nuestros Niños, institución que acompaña a niños con cáncer y leucemia y a sus familias.
La gala reunirá al sector empresarial, artístico y social del país en una experiencia que integra panel institucional, la puesta en escena testimonial “Los pájaros cantan”, interpretada por Rebeca Rivero, escrita por J.B. Barboza y dirigida por José Mora, además de un desfile de 13 diseñadores nacionales y una subasta de piezas creadas especialmente para la ocasión, inspiradas en el eje conceptual Esperanza, Luz, Vida, Resiliencia.
La elección de la fecha del evento se vincula simbólicamente con el Día Mundial de la Salud, que se conmemora el 7 de abril, y con el Tiempo de Pascua de Resurrección, una celebración que para la tradición cristiana representa un momento de reflexión y de alegría profunda por el triunfo de la vida sobre la muerte.
En este contexto, La Gala Dorada propone entender la palabra “gala” en un sentido más profundo, no como una expresión superficial asociada únicamente al lujo o a la vestimenta sino como una celebración de la vida, la solidaridad y la comunidad de apoyo que se forma alrededor de quienes atraviesan momentos difíciles
A través del arte, el diseño y el encuentro entre distintos sectores de la sociedad, la gala se convierte en un gesto simbólico de acompañamiento a los niños y familias que enfrentan el cáncer infantil, recordando que la esperanza también se construye colectivamente.
Quienes deseen colaborar podrán hacerlo a través de la compra de entradas para asistir al evento, la participación en la subasta silenciosa, la adquisición de Los Pañuelos de la Vida o la donación directa mediante los canales oficiales de la Fundación.
Todo lo recaudado será destinado íntegramente a fortalecer los programas de acompañamiento que la Fundación Nuestros Niños brinda para cubrir ámbitos muchas veces desatendidos en la vida de los niños con cáncer y sus familias, buscando mejorar la calidad de vida durante el proceso de tratamiento.
Huyeron de la guerra en Ucrania y encontraron en Paraguay su espacio
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“Paraguay superó todas nuestras expectativas: los miedos no se confirmaron y las esperanzas se cumplieron”, dice el artista Axander “Suricoma” Babich, mostrando la alegría de saber confirmada la intuición que tuvieron con su compañera, Anastasia Alforova, de que este rincón sudamericano al que arribaron en 2024, sería un sitio de bienestar. Sus dibujos y grabados sorprenden en redes sociales, muestras y galerías por la precisión de su técnica, por la aprehensión del espacio paraguayo con un afecto especial.
Hoy, todavía lidiando con las dificultades del español y aventurándose al guaraní, Alexander “Suricoma” Babich ya disfruta de “la tradición del tereré” y cuenta que antes de venir “leía que la mayoría de la gente siempre lleva un termo y guampa consigo, pero no lo creía hasta verlo”.
En sus redes sociales posteó su ranking de temas paraguayos: “Sí, realmente me gusta la música y el gusto musical de los paraguayos. Como complemento, por supuesto, está la cocina y la parrilla con la mejor carne del mundo y la tradición de que casi todas las casas están equipadas para el asado. Me encantan la chipa y el mbeyú”, reseña.
Con su esposa hacen un equipo artístico que va teniendo alta repercusión en medios digitales, muestras y galerías locales. “En esto me ayuda mi esposa Anastasia que es videógrafa y una verdadera estratega de marketing, porque este se ha convertido en una parte importante del trabajo del artista. Ella crea contenido para Instagram, promueve mi trabajo y ayuda a construir un diálogo con el espectador. Trabajamos como un equipo: yo creo mundos y ella hace que se vuelvan visibles y comprensibles”, destaca.
Alexander Babich posa con una de sus obras
“HUYAMOS DE LA GUERRA”
Pero todo tuvo un proceso de gestación: “La noche antes de nuestra boda, mi futura esposa y yo nos despertamos por un ataque con lanzagranadas, uno de los primeros actos de sabotaje militar, en 2014. Hoy en Járkov eso ya es algo cotidiano: bombardeos de artillería, el zumbido de drones y la oscuridad total por la noche. Pero en ese momento, fue un verdadero shock”, cuenta de aquellos tiempos de los inicios de las hostilidades en su Ucrania natal.
“Nos dimos cuenta de que no somos árboles, porque la evolución nos dio la capacidad de movernos y decidimos construir nuestra vida juntos lejos de la guerra”, explica.
“Después de nuestra primera emigración espontánea a Polonia, nos tomamos muy en serio la elección del siguiente país: establecimos criterios, ‘señales de alerta’ y pusimos la libertad como lo más importante. Entendimos que solo la libertad da verdadera seguridad a las personas y que solo un país libre puede ofrecer condiciones para ser feliz”, sigue narrando de ese momento tan especial.
Lo curioso del caso, la conclusión: “Según nuestro propio ranking, el país más libre del mundo resultó ser Paraguay y hacia aquí vinimos”.
También tuvo otras señales: “Incluso cuando vivía en Polonia, las estadísticas de Spotify mostraron que mi gusto musical coincidía más con la ciudad de Asunción. Ese fue también un aliciente para elegir el país. La gente mala no escucha buena música, y lo que más me gusta son las personas que escuchan y la interpretan”, destaca.
Pero la historia no termina ahí, “por aquel entonces, tenía sueños todas las noches sobre un país fantástico y caluroso. Parte del paisaje inusual eran unos majestuosos tótems que al despertarme dibujé. Incluso diseñé un juego de ajedrez inspirado en ellos. Hoy me parece que esos sueños eran sobre Paraguay. Y esos tótems los representé en mi obra ASU-2316”, cuenta.
Una nave espacial sobre el Palacio de López
TEMAS FAVORITOS
Apasionado del dibujo, lo cotidiano y lo fantástico conviven en su obra. “Me gusta crear mundos, en cualquier forma: diseño industrial, escultura, cómics y ahora gráfica. Para mí lo más importante es el mundo en sí, no la forma en que se presenta”, define.
“Actualmente trabajo simultáneamente en tres series: ‘Vedutas del Paraguay’, ‘Rohayhu Paraguay’ y ‘Paraguay Futurista’. En esencia, es un solo mundo, solo que varían el tiempo y el enfoque: lo cotidiano y lo futurista”, agrega.
“De niño me inspiraba Julio Verne: al estudiarlo, entendí que las ideas de las obras artísticas tarde o temprano se hacen realidad, de una forma u otra. Cuanto más popular es una obra, más gente sueña con ella y empieza a pensar en cómo llevarla a la realidad”, apunta.
Políptico “Libertad a lo coreano”
En “Vedutas…” registra haciendo gala de ductilidad en el “vedutismo”, género pictórico italiano del Settecento (siglo XVIII) donde el artista representa al detalle un paisaje urbano, edificios, etc.
Suricoma comenta sobre su versión de la Iglesia de la Candelaria de Areguá: “A veces, como autor, me gusta experimentar e introducir un poco más de estilización, como en esta obra. Los árboles aquí son más arquitectónicos lo que los hace lucir un poco más mágicos, algo que, en mi opinión, encaja muy bien con este paisaje… Estoy muy agradecido con mis amigos paraguayos que me llevaron y me mostraron este lugar: nos sentamos allí, tomamos tereré y observamos cómo los últimos rayos del sol caían sobre el lago Ypacaraí. Por cierto, mis amigos se esconden en la gráfica detrás de los árboles”, concluye bromeando.
En la serie “Rohayhu…” hay pequeños grabados numerados que comercializa a 100 mil guaraníes. “Cada ilustración está hecha con cuidado, numerada, firmada y lista para encontrar su lugar en tu hogar. Se puede pagar por transferencia, y coordinamos entrega o retiro en Asunción”, dice recordando su número telefónico (0987) 202-065. La misma tiene homenajes a las chiperas, al verano, los copetines, la danza de la botella, el campo y la guarania, aunque promete abordar nuevas temáticas.
Suricoma y sus grabados
En la mirada “Futurista…” se pueden apreciar “algunos elementos que me aparecieron en sueños hace mucho tiempo, cuando ni siquiera pensaba en mudarme a Paraguay. Otros se me ocurrieron después de emigrar. Creo que los trenes volverán a circular en Asunción muy pronto, mucho antes del año 2316. Y creo que en Paraguay siempre habrá lugar para los pastizales del ganado, incluso si toda la tierra estuviera completamente urbanizada”, comenta.
LA ANARKIOGRAFÍA
Suricoma desarrolló un concepto particular: la Anarkiografía. Así la define: “es más una filosofía que una técnica. Se suele creer que cuanto más compleja es la técnica, más valor tiene la obra. Pero yo pienso que si la idea es mala, es mala, y las decenas de horas dedicadas a preparar una plancha para un grabado a media tinta (mezzotinta) no mejorarán la obra”.
“Rohayhu verano paraguayo”
Explica entonces que “la idea principal es la libertad frente a la autoridad de la técnica. Puedes hacer lo que quieras, como quieras y con lo que quieras. Es arte porque tú lo consideras así, y eso es suficiente. Anarkiografía: tu arte, tus reglas, tu libertad con uso libre para todos. Para expresar mi posición, inventé el término. La palabra es hermosa por sí misma, y proviene de Anarkio (anarquía en esperanto) y de grafia (del griego graphía “escritura”, “dibujo”, “modo de representación”).
Alexander, de 41 años, estudió y fue profesor en Academia Estatal de Diseño y Artes de Járkov. Fundada en 1921, es una de las más destacadas de su región en diseño gráfico; diseño industrial y ambiental; multimedia; diseño de ropa y calzado, bellas artes, escultura, pintura, arquitectura, restauración y peritaje artístico, animación, fotografía, comunicación visual y estudios culturales.
Detalle de un edifico asunceno
Desde esa formación nos cuenta que a los artistas digitales “les resulta más difícil entrar en un museo, mientras que al mencionar la técnica de grabado de “punta seca” muchos entran en éxtasis. Pero la verdad es que todas estas técnicas fueron originalmente formas de simplificar y abaratar la producción, hasta que artistas concretos las elevaron a arte, como Andy Warhol con la serigrafía”, historia.
MIRAR Y SER MIRADO
Insiste entonces en que “en el mundo contemporáneo, el arte no es solo creación, sino también la capacidad de ser visto. El marketing”.
Desarrolla la idea comentando que “antes a un artista le bastaba con tener un solo mecenas, por ejemplo Leonardo da Vinci trabajó en la corte de Ludovico Sforza y de Francisco I; Velázquez fue pintor de corte de Felipe IV, y Jan Vermeer pintaba para su coleccionista Pieter van Ruijven”, recuerda.
Las series en las que encuentra trabajando el artista actualmente
“Más tarde ese papel lo asumieron los museos, las galerías y los galeristas. Así, Picasso trabajó con el marchante Kahnweiler; Jackson Pollock con Peggy Guggenheim, y las obras de Marcel Duchamp son prácticamente impensables fuera del contexto galerístico. Sin embargo, hoy estamos viviendo una nueva etapa: el artista puede comunicarse directamente con el mundo a través de las redes sociales. Y poco a poco esto deja de ser solo una posibilidad para convertirse en una necesidad, incluso en una obligación”, concluye.
Alexander y su esposa Anastasia Alforova
Un “marcante” casual
Cuenta Alexander que su primera experiencia en el internet fue en un sitio de citas: “Fue allí donde por primera vez conocí el concepto de los apodos (nicknames). ¿Cómo inventar algo único? Mi apellido, Babich, es muy común en Ucrania, y hay muchísimos, miles, con mi mismo nombre y apellido, entonces simplemente cerré los ojos y golpeé el teclado. El resultado me sorprendió: Suricoma”, cuenta.
“¿Qué probabilidad había de que, usando ese método de tecleo, cada vocal estuviera seguida de una consonante? En fin, muchos no me creen, pero fue así que salió y desde entonces he usado este nick en otros sitios, y más tarde se convirtió en mi pseudónimo artístico”, relata.
Ya con el aprendizaje del español, “mi seudónimo cobró nuevos colores. Asociativamente, para mí Suricoma ahora es un sueño de un país del sur, una fantasía, una ensoñación con un país fantástico del sur a través de su creatividad”, arriesga.
Un llamado a la paz
“Lo que más extraño es mi trabajo como profesor en la Academia en Járkov, para mí era valioso e importante”, cuenta Alexander Suricoma Babich con nostalgia y algún dolor.
Resulta que “muchos de mis profesores, que luego se convirtieron en colegas, fallecieron durante los 12 años de guerra. Doce años es mucho tiempo. Se trata principalmente de consecuencias indirectas de la guerra: no murieron por disparos ni explosiones, sino, por ejemplo, por un infarto mientras corrían a un refugio antiaéreo. La mayoría no eran jóvenes, aunque entre ellos había también algunos de mi edad (41 años). Más de la mitad de mis docentes falleció en ese período. Extraño la comunicación con ellos. Podríamos haber seguido en contacto al menos otros veinte años…”, lamenta.
A la hora de analizar cómo llegar a la paz reflexiona: “Hay un viejo anime ‘Un viento llamado amnesia’ (A Wind Named Amnesia/1990). En él, el viento borra toda la memoria de la humanidad, y la trama gira en torno a una pregunta filosófica: ¿merece la humanidad sus recuerdos perdidos o debería desaparecer para siempre?”. Entiende que “la mayoría de los políticos europeos no quieren la paz, y mucho menos el líder del país agresor (Vladimir Putin). Quieren un 1984 al estilo Orwell. Y, lamentablemente, se están acercando a su objetivo con gran éxito. No creo en la estupidez de los políticos ni en la debilidad de los países aliados. Los aliados tienen todos los medios para detener la guerra. Lo más fácil hubiera sido hacerlo en 2014, más difícil en 2022, y ahora aún es más difícil, pero todavía posible. Así que a los políticos simplemente les falta fuerza de voluntad y deseo”, desarrolla.
“Por eso solo nos queda soñar con que un viento de amnesia se lleve la memoria de todos los líderes y altos funcionarios. Que por un instante olviden ambiciones, lemas y juegos de poder, los pseudointereses nacionales, y finalmente vean cómo es el mundo real, sin sus máscaras habituales y sin reglas ilusorias. Entonces, quizá quede claro qué es lo que la humanidad realmente merece o no”, imagina.
“Todo lo que aprenda puede incorporarse a mi lenguaje artístico”
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Paz Moreno Re obtuvo el primer puesto con su obra “Trescientas”, que incorpora al ñandutí y la realidad aumentada para hablar de la historia de las mujeres paraguayas.
Por Jimmi Peralta
Fotos Gentileza
“La obra reflexiona sobre un hecho que no se conoce: 300 mujeres que fueron trofeo de guerra durante la toma de Asunción al término de la guerra contra la Triple Alianza. Ellas fueron llevadas a la plaza de los héroes (detrás del Panteón) y ahí vivieron los peores crímenes de guerra”, comenta la artista visual Paz Moreno Re, ganadora del Premio Henri Matisse 2026, con su obra “Trescientas”, que fue el punto de inspiración de su creación ganadora.
“Mi escultura está inspirada en el grabado del cabichuí de dos mujeres luchando con el jaguareté, yo instalo esta obra en la plaza y con la realidad aumentada (mediante una app) cuando posiciono el celular ellas están presentes en la plaza. Y se las recuerda”, agrega.
Experiencia inmersiva con la obra a través de una app
El pasado miércoles tuvo lugar el acto de premiación y apertura de exposición de las obras distinguidas, en el marco de la edición 28 de este concurso organizado por la Embajada de Francia en Paraguay, la Alianza Francesa en Asunción y Gente de Arte.
“Desde 2017 vengo investigando y aprendiendo herramientas para poder crear, en 2024 fui becada en el programa Expylab laboratorio de experiencias inmersivas y ahí me enseñaron cómo la tecnología puede aplicarse a procesos de creación. Entonces para mí todo lo que aprenda puede incorporarse a mi lenguaje artístico”, explicó la artista.
LO TEXTIL
El jurado, compuesto por Laura Gérard, Lucie Brechette, Fredi Casco y Arnaldo Cristado, destacó la potencia con la que la artista articula la memoria histórica, desarrollando un lenguaje escultórico y recursos tecnológicos para visibilizar un episodio silenciado de la historia paraguaya.
Instalación de la obra en espacio público
Paz se formó en el Instituto Superior de Arte, donde comenta que aprendió a amar la curiosidad y la experimentación.
“Lo textil es mi manera de expresarme, es donde encuentro hoy por hoy caminos para explorar y muchos desafíos que me hacen feliz transitar. En el caso del ñandutí, es una técnica que tiene mucho por mostrar poética y materialmente. Me emociona llevarlo al otro continente y ponerlo a dialogar con otras técnicas”, comentó.
Los ganadores del Premio Matisse 2026
El primer lugar en el Matisse otorga una residencia artística de 10 a 12 semanas en la Cité Internationale des Arts en París, incluyendo pasaje, alojamiento y viáticos.
Según explica la artista, su investigación tiene la base de la experimentación del ñandutí, lo que se observa en “Trescientas”, y en ello aborda “otros lenguajes atravesada por mi ser mujer y las historias de otras mujeres”, en sus palabras.
“ESTABLEZCO UN DIÁLOGO CON MI EXPERIENCIA CON LA ANSIEDAD”
La obra “Umbrales” pertenece a Camila Ocampos
Camila Ocampos se quedó con el segundo puesto en el Matisse 2026, con sus obras “Umbrales I y II”. “Ambas obras parten de la instalación, la primera (‘Pieles de carnaval’) es una pieza textil con silicona dispuesta en un soporte de madera; mientras que la segunda (‘Sudor y baterías’) es un video en animación 2D con una narrativa más experimental, que se aleja de la estructura convencional lineal, insertada en una gran caja”, explica Camila Ocampos la naturaleza de su propuesta artística que la llevaron a obtener el segundo puesto en el Premio Matisse 2026, con sus creaciones “Umbrales I - La primera, pieles de carnaval”, y “Umbrales II - Sudor y baterías”.
El reconocimiento fue otorgado por creaciones que abordan las tensiones entre la intimidad, el cuerpo y la exposición. Su trabajo logra construir una poética material que vuelve visible lo oculto. Camila es licenciada en Diseño de Indumentaria por el Instituto Superior de Arte Dra. Olga Blinder y en Cinematografía por la Universidad Columbia del Paraguay, instituciones en las que también ejerce la docencia.
“Con estas obras establezco un diálogo con mi experiencia con la ansiedad, sobre el miedo a la exposición, a esa otra mirada que siempre está, incluso de una para consigo misma. Las consecuencias, y en momentos, causas de esas inseguridades y, sobre todo, cómo eso se plasma en el cuerpo y cómo el cuerpo lo atraviesa”, explica la artista. Las obras premiadas incorporan a la tecnología y se desarrollan en una segunda plataforma, ampliando la narrativa y el ámbito de sensibilidad a otro territorio.
“Son temáticas que parten de lo personal, pero al exponer o expresar lo particular espero –y creo– se puede empezar a conversar y trasladarlo a un tema compartido, se vuelve colectivo. Al final, muchas personas experimentan miedos, inseguridades, y atraviesan problemas de salud mental, y aunque mi experiencia no representa un colectivo ni pretende hacerlo, sí espero provoque una apertura a esos temas, donde lo particular pueda ser compartido”, concluyó.
Artista paraguayo juntó su pasión por el fútbol y la música pintando remeras para sus ídolos
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Por Karina Ríos
Ignacio Adolfo Villalba Denis es un joven villarriqueño que se dedica a dibujar y pintar desde que tiene 10 años. Siempre dibujó en papel y por un año estudió, pero la mayor parte de sus conocimiento los adquirió siendo autodidacta para mejorar sus técnicas. Hoy, con 20 años está cumpliendo su sueño de reunir su pasión por el fútbol y la música para llegar a sus ídolos.
Ignacio, hijo de Rafael Villalba y Lucía Denis, oriundo de la comunidad Félix Pérez Cardozo de la ciudad de Villarrica, departamento de Guairá, está cumpliendo su sueño de conocer a reconocidos jugadores y cantantes nacionales. Anhelacon llegar a nivel internacional con su arte.
“Soy muy fanático del fútbol y la música, llevo muchos años haciendo esto, siempre dibujé en hojas. Un día quise hacer algo diferente y una camiseta representa muchas cosas, por lo que pensé en plasmar mis dibujos en una casaca y se valora mucho más”, confirmó Villalba, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Hace 10 años comenzó a pintar y la única vez que tuvo una preparación profesional fue a los 14 años, cuando su madre lo inscribió a una clase de dibujo y fue por un año, cuando aprendió algunas técnicas. “Prácticamente todo lo que hago lo aprendí solo”, detalló.
El artista indicó que la primera camiseta que hizo la preparó para Diego Gómez, a quien admira muchísimo y fue una experiencia muy gratificante cuando el jugador aceptó encontrarse con él para recibir el presente.
“Mi primera entrega fue con Diego y cuando llegó el día estaba muy nervioso, me atrevo a decir que fue el único día que lloré porque me superó. Era algo que no esperaba y desde ese día dije que puedo hacer más y llegar a más personalidades con mi arte”, confirmó en LN.
También entregó las casacas a Enzo González, Tacuara Cardozo, Roque Santacruz, Gustavo Velázquez y Rodrigo Villalba.
La primera remera fue para Diego Gómez. Foto: Gentileza
Ignacio indicó que todos los trabajos que llegaron a grandes jugadores nacionales los hizo como un regalo y que eso le ayudó muchísimo para promocionar su trabajo y llegar a más personas. “Gracias a esos trabajos me conocieron y mi mayor premio fue conocer a jugadores tan importantes”, expresó.
Afirmó que uno de sus últimos trabajos fue para los Kachiporros, para los que preparó camisetas para los miembros de la banda que quedaron bastante maravillados con su trabajo y lo compartieron en sus redes sociales.
“La remera para los Kachiporros fue para toda la banda, fue algo muy especial porque cuenta la historia de este grupo tan importante del país desde el 2006 hasta lo que son ahora. Ahora pude ver que compartieron un vídeo con mi trabajo y me siento muy orgulloso”, indicó.
Ignacio junto a sus padres y hermanas. Foto: Gentileza
El joven indicó que su familia está muy feliz por todo lo que ha logrado hasta ahora y se ha convertido en el ejemplo de sus hermanas Luz, de 17 años, y Librada Raquel. de 7 años, que ya tienen planes de seguir los pasos de su hermano.
“Mis padres están muy felices con todo esto. En especial mi mamá, que es bastante sentimental como yo y está muy contenta con todo lo bueno que me sucede. Mis hermanas también ya quieren seguir mis pasos”, expresó en nuestro medio.
Ignacio recomendó a los jóvenes a que peleen por sus sueños y que no se rindan a la primera, que todo esfuerzo y sacrificio tiene sus recompensas, tarde o temprano. Afirmó que él luchó mucho para que su trabajo sea visto y valorado como lo es ahora, que espera perpetuar eso.
“Hay que pelear por los sueños, no tenemos que sentarnos a esperar que las oportunidades lleguen. Soy alguien muy joven para esto, pero quiero animarlos a que siempre lo intenten porque esto parece fácil, pero me costó bastante, nunca hay que darse por vencido”, puntualizó en La Nación.
Agregó que es difícil contactar con los famosos o figuras locales porque manejan una agenda y tienen muchos compromisos, pero hay que andar detrás para lograr cumplir con los sueños. ”Siempre hay que buscar la manera de hacer las cosas bien, proyectar lo mejor de uno. Cuando uno hace con cariño las cosas, al final logra lo que quiere”, concluyó.
Su obra también llegó a Tacuara Cardozo. Foto: Gentileza
Ignacio Adolfo es estudiante de Licenciatura en Ciencias de la Educación y está cursando el tercer año, busca ser docentes e impartir sus conocimientos en su comunidad.
Con la venta de sus cuadros, dibujos y remeras personalizadas está cubriendo gastos de su universidad y también ayuda a sus padres.