El actor francés Gaspard Ulliel, de 37 años, falleció este miércoles tras un accidente de esquí en los Alpes, anunció su familia en un comunicado transmitido a la AFP a través de su agente. “Víctima de un accidente de esquí, Gaspard Ulliel ha fallecido”, indica ese breve comunicado.
Ulliel inició su carrera en la televisión francesa a finales de los años 1990, pero empezó a ganar notoriedad en 2002 con “Besen a quien quieran”. El papel que le catapultó a la fama en Francia fue como soldado de la Primera Guerra Mundial en “Largo domingo de noviazgo” (2004), de Jean-Pierre Jeunet.
Ulliel era conocido también en la escena internacional por haber protagonizado la precuela “Hannibal, el origen del mal” (2007), en que encarnó a un joven Hannibal Lecter, el conocido asesino en serie que había sido interpretado por el británico Anthony Hopkins en “El silencio de los inocentes” (1988).
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En 2014 interpretó al modisto Yves Saint Laurent en “Saint Laurent” y en 2017 ganó el César al mejor actor con “Justo antes del fin del mundo”, de Xavier Dolan. Apuesto, con una cicatriz en el rostro que guardaba de la infancia, Ulliel rodó junto a grandes estrellas como Isabelle Huppert y Gérard Depardieu, y también hizo la publicidad de un perfume de la casa Chanel.
El actor Pierre Niney, que también encarnó a Yves Saint Laurent en la pantalla, declaró que tenía “el corazón roto”. “Gaspard era la encarnación de la simpatía y la educación. Belleza y talento”, explicó en Twitter. Acababa también de rodar “Moon Knight”, una película que será difundida por Disney+.
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Impacto de otro esquiador
El actor estaba esquiando en La Rosière (Saboya) cuando sufrió el accidente, según fuentes que confirmaron una información de la cadena de noticias BFMTV. Ulliel recibió el impacto de otro esquiador y tuvo que ser evacuado mediante helicóptero a un hospital en la ciudad de Grenoble, donde sucumbió a causa de las heridas en su cabeza.
“Gaspard Ulliel creció con el cine y el cine creció con él. Se amaban con pasión. A partir de ahora miraremos sus interpretaciones más bellas con el corazón compungido” reaccionó mediante Twitter el primer ministro francés, Jean Castex.
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Fuente: AFP.
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La Cinémathèque de Toulouse contra el olvido digital
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la entrada de la renovada Cinémathèque de Toulouse todavía se percibe el olor reciente de las obras. El edificio acaba de reabrir tras una remodelación ambiciosa, financiada conjuntamente por el Estado francés, la ciudad, la región y el departamento, y concebida no solo como una modernización arquitectónica, sino como una declaración política sobre el futuro del cine en Francia.
Pocos días antes, en el Festival de Cannes, la institución había presentado Cinexplora, una nueva plataforma digital destinada a valorizar parte de las colecciones históricas de la Cinemateca. Allí estaba también Franck Loiret, parte de la institución desde 2007 y director delegado de la institución desde 2015, moviéndose entre restauradores, archivistas, distribuidores y responsables de festivales en lo que hoy constituye una auténtica diplomacia internacional del patrimonio cinematográfico.
Durante más de una hora, Loiret habló sobre la conservación de películas, la crisis del digital, las relaciones entre las salas de Toulouse, la resistencia francesa frente a Hollywood, el papel del CNC y el problema de países donde el cine nacional apenas representa entre el 1 % y el 3 % de las entradas vendidas.
La conversación termina dibujando algo más amplio que una simple entrevista cultural: un retrato de la excepción cinematográfica francesa en un momento en que buena parte del mundo parece haber abandonado las salas.
“Nosotros ya advertíamos contra el ‘todo digital’ hace casi veinte años”, dice Loiret sentado en una de las nuevas salas de la Cinemateca. “El digital es un soporte excelente de difusión, pero no es un soporte de conservación”.
Una cinemateca fuera de París
Loiret llegó al cine desde el teatro. Nacido en Nantes, pasó buena parte de su juventud en Londres, donde trabajó como actor bilingüe en el circuito del West End. Habla inglés con una fluidez casi británica y recuerda aquellos años como fundamentales para entender tanto la creación artística como la gestión cultural.
“Trabajé mucho tiempo en el Wyndham’s Theatre, en Leicester Square, en pleno centro de Londres”, explica. “Ahí desarrollé competencias ligadas a la producción, la administración y la gestión de teatros”.
Su llegada a Toulouse no obedeció a un plan profesional. “No tenía ningún vínculo aquí”, cuenta. “Nací en Nantes, viví mucho tiempo en el extranjero y no tenía familia en el sudoeste”.
Terminó instalándose en la ciudad a finales de los años noventa, coincidiendo con la apertura del Théâtre de la Cité y trabajando junto a Jacques Nichet, primer director del Centro Dramático Nacional de Toulouse. Desde ahí comenzó a integrarse en el ecosistema cultural local.
En 2007 recibió la propuesta de incorporarse a la Cinemateca. Era un momento delicado. El cine mundial atravesaba la gran transición tecnológica hacia el digital y las instituciones patrimoniales no sabían todavía cómo responder.
“Había muchísimas preguntas”, recuerda. “¿Cómo íbamos a conservar el digital? ¿Cómo íbamos a difundirlo? ¿Cómo transformar todos los oficios ligados al cine?”.
Loiret insiste en que la transición digital afectó absolutamente toda la cadena cinematográfica: desde la filmación hasta la restauración y el almacenamiento.
“Con el digital, toda la cadena fue impactada. Desde la concepción de una película hasta su conservación final”.
Toulouse, la “segunda cinemateca” de Francia
En Francia existen numerosas cinematecas regionales: Bretaña, Grenoble, Niza, Saint-Étienne o Porto-Vecchio, entre otras. Pero Toulouse ocupa un lugar singular.
“La Cinémathèque de Toulouse está reconocida de interés nacional”, explica Loiret. “Tenemos una de las colecciones más importantes de Francia y de Europa”.
La comparación inevitable es con la Cinémathèque française. Ambas instituciones comparten el mismo estatuto jurídico: asociaciones privadas de interés público. Pero París dispone de una capacidad presupuestaria incomparable.
“La diferencia principal es la fuerza financiera”, admite Loiret. “La Cinémathèque française es prácticamente la cinemateca nacional”.
Aun así, Toulouse mantiene una influencia excepcional dentro de las redes internacionales de archivos fílmicos. Parte de esa relevancia proviene de la visión de Raymond Borde, fundador de la institución en 1964 y figura clave de la cinefilia francesa de posguerra.
Borde convirtió rápidamente a Toulouse en miembro de la FIAF, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, en un momento particularmente delicado: la Cinémathèque française había abandonado temporalmente la organización.
“Durante un tiempo, Toulouse representaba prácticamente a Francia dentro de la FIAF”, explica Loiret.
Aquella inserción internacional permitió construir relaciones privilegiadas con archivos soviéticos y europeos del Este. Gracias a esos intercambios, Toulouse terminó reuniendo uno de los mayores fondos de cine ruso fuera de Rusia.
“Con Bruselas, probablemente tenemos la colección rusa más importante después de Moscú”.
El tesoro de Jean Renoir
Cuando se le pregunta por la joya más importante de las colecciones, Loiret responde inmediatamente: el negativo original nitrato de La Grande Illusion, de Jean Renoir.
“Es un film trofeo”, dice. “Los alemanes lo tomaron en París, luego fue llevado a Berlín, después los soviéticos lo capturaron y terminó en Moscú”.
Décadas después, gracias a los intercambios entre Toulouse y el Gosfilmofond soviético, la película regresó finalmente a Francia.
Loiret cuenta la historia con visible fascinación. La película fue restaurada junto a StudioCanal y la Cinemateca espera emprender una nueva restauración para el 90 aniversario del film.
“Es una de las películas más importantes de la historia del cine francés”, afirma.
Cannes y el negocio del patrimonio
La presencia de Loiret en Cannes no tenía que ver con la competición oficial ni con las estrellas. Su territorio era otro: Cannes Classics, restauraciones, laboratorios, archivos y patrimonio.
“El Festival de Cannes se ha convertido también en un gran lugar de encuentro para el mundo de las cinematecas”, explica.
Allí se reúnen instituciones como la Cineteca di Bologna, considerada hoy una referencia mundial en restauración cinematográfica.
“Bolonia es una especie de placa giratoria mundial del patrimonio cinematográfico”, dice Loiret. “Conservación, laboratorio, restauración, festival… lo reúne todo”.
También participan distribuidores especializados como Carlotta Films, responsables de muchas restauraciones y reestrenos en Francia.
En Cannes, explica Loiret, no solo se negocian películas. También se discuten colaboraciones internacionales, proyectos educativos y futuros ciclos de programación.
“Es el lugar donde todo el mundo está presente”, resume. “Puedes hacer todas las reuniones que quieras”.
Cinexplora y la digitalización del patrimonio
La gran novedad presentada por Toulouse en Cannes fue Cinexplora, una plataforma digital destinada a abrir parte de las colecciones al público internacional.
“Queríamos contar cien años de cine en el sudoeste francés”, explica Loiret.
La plataforma comienza con unas 500 piezas digitalizadas: películas, carteles, fotografías, documentos de explotación cinematográfica, programas de mano, postales y materiales que normalmente permanecen invisibles para el público.
Loiret insiste en que la plataforma no busca simplemente mostrar archivos digitalizados.
“La idea era crear vínculos entre los objetos y contar historias”.
El sistema permite navegar geográficamente por el sudoeste francés, descubrir antiguas salas de cine o seguir recorridos temáticos.
Uno de los primeros itinerarios urbanos, “Balade de cinéma”, está narrado por Agnès Jaoui y propone un paseo por antiguas salas desaparecidas de Toulouse.
“Hay objetos que son difíciles de mostrar físicamente en una exposición”, explica Loiret. “Con este tipo de plataforma podemos valorizarlos de otra manera”.
La presentación de Cinexplora coincidió además con otro momento importante para la institución: la reapertura del edificio principal de la Cinemateca tras una gran renovación.
La reapertura de la Cinemateca y el apoyo institucional
La remodelación representa una inversión de aproximadamente ocho millones de euros repartidos entre dos grandes proyectos: la modernización de los espacios públicos y la ampliación de los centros de conservación en Balma.
“El proyecto fue financiado al 25 % por el CNC, la ciudad de Toulouse, el departamento y la región”, explica Loiret.
La reapertura tuvo una fuerte dimensión simbólica. Entre las autoridades presentes estuvo el director del Centre national du cinéma et de l’image animée, organismo central de la política cinematográfica francesa y pieza fundamental para entender el funcionamiento del cine en el país.
Francia posee uno de los sistemas audiovisuales más protegidos del mundo. El CNC recauda impuestos específicos sobre entradas de cine, canales de televisión, publicidad y plataformas digitales. Después redistribuye esos fondos dentro de la industria cinematográfica.
“El CNC tiene la capacidad de recaudar tasas y reinvertir ese dinero en el cine”, explica Loiret.
En 2025, la cuota de mercado del cine francés alcanzó el 37,7 %, una cifra excepcional dentro del panorama internacional y muy superior a la de países como Colombia, México, Paraguay o Perú, donde las películas nacionales raramente superan entre el 1 % y el 3 % de las entradas anuales.
Para Loiret, el modelo francés no depende únicamente de subvenciones.
“Mucha gente piensa erróneamente que el cine francés se financia con impuestos generales”, dice. “Pero el sistema funciona sobre una lógica de redistribución interna”.
Ese mecanismo incluye hoy incluso a plataformas como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, obligadas a contribuir financieramente a la producción audiovisual francesa y europea.
“Si desapareciera el CNC, desaparecería una parte enorme del ecosistema cinematográfico francés”.
¿Por qué los franceses siguen viendo cine francés?
La gran pregunta aparece inevitablemente: ¿qué hace que el público francés siga viendo películas nacionales o de arte y ensayo en una época dominada por Hollywood y las plataformas?
Loiret cree que la respuesta empieza en la infancia.
“Todo comienza con la educación”, afirma. “La educación a la imagen desde muy pequeños es fundamental”.
Loiret subraya repetidamente la importancia de los colegios dentro del modelo francés. Francia lleva décadas integrando programas de cine en las escuelas públicas mediante iniciativas nacionales como École et cinéma, Collège au cinéma y Lycéens et apprentis au cinéma, que permiten a millones de estudiantes descubrir películas clásicas y contemporáneas en salas de cine y no únicamente en pantallas domésticas.
“La gente tiene que entender desde pequeña que el cine es primero una pantalla, no un teléfono”.
La propia Cinémathèque de Toulouse trabaja con niños desde maternal hasta la universidad. No se trata únicamente de proyectar películas, sino también de desarrollar talleres, encuentros y actividades de mediación cultural.
“Maternelle, primaria, secundaria… trabajamos con todos”, explica Loiret. “Si los niños no van al cine con sus padres, al menos tienen acceso al cine gracias a estas acciones”.
Pero la educación, insiste, no basta sin una infraestructura física sólida. Ahí aparece otro de los elementos centrales del modelo francés: la densidad de salas en todo el territorio.
“Si las personas tuvieran que recorrer cincuenta kilómetros para ir al cine, no irían”.
Toulouse y la convivencia entre salas
La situación de Toulouse resulta especialmente interesante porque combina grandes complejos comerciales con una potente red de cines de arte y ensayo.
Loiret menciona frecuentemente al ABC Toulouse, Cinéma Le Cratère - American Cosmograph, Utopia Borderouge y los complejos de Pathé.
Lejos de describir una guerra entre circuitos comerciales e independientes, Loiret habla de equilibrio y complementariedad.
“No hacemos reuniones mensuales, pero todos nos conocemos”, explica.
La relación con Pathé se intensificó especialmente durante el período en que la Cinemateca estuvo parcialmente desplazada por las obras.
“Trabajamos juntos durante varios meses y aprendimos a conocernos”, dice. “Al final lo importante es lo que haces y la respuesta del público”.
Pathé, tradicionalmente asociado al cine comercial, desarrolla ahora también programación de autor, cine patrimonial y retrospectivas.
“Ellos tienen blockbusters, pero también películas de arte y ensayo y cine clásico”, explica Loiret.
La Cinemateca, sin embargo, intenta mantener una identidad específica y evitar competir directamente con los estrenos comerciales.
“Nosotros no hacemos preestrenos”, subraya. “No mostramos películas que todavía están en explotación comercial”.
Sin embargo, insiste en que una ciudad con mucha oferta cinematográfica genera más público global.
“Cuanto más cine hay, mejor funciona todo”.
Cómo se construye una programación
La programación de la Cinemateca mezcla retrospectivas clásicas, descubrimientos, festivales y colaboraciones externas.
Loiret rechaza la idea de limitarse a programar grandes autores consagrados.
“Billy Wilder era importante para la reapertura”, explica. “Pero al mismo tiempo mostramos cineastas japoneses o noruegos mucho menos conocidos”.
La lógica consiste en alternar accesibilidad y descubrimiento.
“La Cinemateca debe seguir siendo una puerta de entrada hacia cinematografías menos evidentes”.
Uno de los proyectos recientes más exitosos fue el ciclo Galaxy, construido alrededor de figuras como Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Agnès Varda.
La idea consistía en seleccionar tres películas muy conocidas y luego crear “constelaciones” de otras obras alrededor.
“Hacemos confianza al público y lo llevamos hacia otros lugares”, explica Loiret.
Los resultados fueron notables: 25.000 espectadores en 176 sesiones entre octubre de 2024 y marzo de 2026, en un período además condicionado por las obras y el funcionamiento parcial de la institución. Antes del cierre y las reformas, la Cinemateca recibía alrededor de 80.000 espectadores anuales, una cifra que ahora espera recuperar progresivamente con la reapertura total del edificio y la ampliación de actividades.
La institución también organiza festivales especializados como Synchro o Extrême Cinéma.
“No queríamos hacer simplemente otro festival de películas restauradas”.
El consejo para América Latina
La conversación deriva finalmente hacia América Latina y la enorme diferencia entre Francia y países donde el cine nacional ocupa cuotas mínimas de mercado.
En Colombia, México, Paraguay o Perú, por ejemplo, la presencia del cine nacional rara vez supera entre el 1 % y el 3 % de la taquilla anual, mientras que Francia mantiene una situación excepcional: en 2025, las películas francesas alcanzaron un 37,7 % de cuota de mercado, una de las cifras más altas de Europa y del mundo para un cine nacional frente al dominio de Hollywood.
¿Qué explica esa diferencia? Para Franck Loiret, no existe una única respuesta, sino un ecosistema completo construido durante décadas: educación cinematográfica desde la infancia, una red territorial muy densa de salas, políticas públicas estables y una fuerte presencia cultural del cine dentro de la vida cotidiana francesa.
“El problema empieza cuando solo existen multicines en centros comerciales proyectando exclusivamente blockbusters estadounidenses”, afirma.
Para él, la existencia de salas diversas es decisiva.
“Si no hay salas, no hay público”.
También insiste en la necesidad de acompañar las películas con mediación cultural.
“Hoy las salas no pueden limitarse a proyectar películas”, dice. “Tienen que organizar encuentros, debates, eventos, actividades”.
La propia Cinemateca busca transformarse en un espacio de vida permanente: cafetería, exposiciones, encuentros, actividades escolares y festivales al aire libre.
“Si los espacios no son bellos ni acogedores, la gente no volverá”.
“La Cinemateca no es un museo”
Antes de terminar, Loiret insiste una vez más en una idea central.
“La Cinemateca no es un museo”, repite. “No estamos mirando hacia atrás. Estamos mirando hacia adelante”.
Por eso busca constantemente invitar a cineastas contemporáneos, técnicos y creadores activos. La conservación, dice, solo tiene sentido si sigue alimentando el cine del presente.
“La conservación está ahí para la creación de hoy”.
Mientras las plataformas multiplican contenidos y reducen el cine a un consumo individual en pantallas pequeñas, Loiret sigue apostando por otra experiencia: la sala oscura, la proyección colectiva y la memoria material de las películas.
“Creo que las salas todavía conservan una ventaja”, dice antes de levantarse. “La gente sigue buscando el verdadero espectáculo, el verdadero cine”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Premios Lumières 2026: un termómetro internacional del cine francés
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La 31.ª Ceremonia de los Premios Lumières de la prensa internacional en Francia, conocidos por algunos como los “Golden Globes franceses” confirmó una vez más su papel clave como antesala de la temporada de premios en Francia y como escaparate privilegiado del cine francés ante el mundo. En esta edición, celebrada el 18 de enero de 2026 en el Instituto del Mundo Árabe de París, la gran triunfadora fue L’Étranger de François Ozon, que se alzó con tres galardones: mejor película, mejor actor para Benjamin Voisin y mejor fotografía para Manu Dacosse, convirtiéndose en el título más premiado del año.
Ozon obtiene así su primer Lumière a la mejor película, tras haber sido nominado en dos ocasiones anteriores, mientras que Benjamin Voisin hace historia al convertirse en el primer actor que gana el Lumière al mejor actor tras haber obtenido previamente el premio a la revelación masculina. Un signo claro de continuidad y consolidación de talento dentro del cine francés.
Ganadores diversos y representativos
Más allá del dominio de L’Étranger, la lista de ganadores 2026 refleja la diversidad estética y generacional del cine francés y de sus coproducciones. Léa Drucker fue coronada mejor actriz por Dossier 137 de Dominik Moll, logrando su primera victoria tras dos nominaciones previas. Richard Linklater obtuvo el premio a la mejor dirección por Nouvelle Vague, que además lanzó a Guillaume Marbeck como revelación masculina, mientras que Nadia Melliti fue reconocida como revelación femenina por La Petite Dernière de Hafsia Herzi.
El reconocimiento al cine de autor y a nuevas voces se completó con Nino de Pauline Loquès como mejor ópera prima, Arco de Ugo Bienvenu como mejor film de animación y Put Your Soul on Your Hand and Walk de Sepideh Farsi como mejor documental. En el ámbito internacional, el premio a la mejor coproducción fue para L’Agent secret del brasileño Kleber Mendonça Filho, subrayando la vocación transnacional del certamen.
Los Lumières y su relación con los César
Los Premios Lumières mantienen una relación simbiótica con los Premios César, a menudo descritos como los “Globos de Oro franceses”. Mientras que los César representan la mirada de la industria nacional —profesionales del cine francés votando a sus pares—, los Lumières aportan una perspectiva internacional, al ser otorgados por corresponsales de prensa extranjera de 38 países.
Esta dualidad convierte a los Lumières en un barómetro temprano de la temporada de premios: muchas de las películas y talentos reconocidos aquí reaparecen semanas después en la lista de ganadores de los César. Más que competir, ambos premios se complementan, reforzando la visibilidad del cine francés tanto dentro como fuera de sus fronteras.
Un modelo industrial envidiado
El contexto en el que se inscriben los Lumières es fundamental para entender su importancia. Francia cuenta con una cuota de pantalla nacional cercana al 44%, una cifra excepcional a nivel mundial. En contraste, países como Perú, México o Paraguay apenas alcanzan o no superan el 3% de cuota para su cine nacional, lo que limita enormemente la circulación y sostenibilidad de sus producciones locales.
Este éxito francés no es casual: responde a políticas públicas sostenidas, un sólido sistema de financiación, una fuerte red de salas y una estrategia clara de promoción cultural. En este ecosistema, iniciativas como los Premios Lumières desempeñan un papel clave.
El papel estratégico de UniFrance
Organismos como UniFrance resultan fundamentales para amplificar el impacto de este modelo. A través del apoyo a premios, festivales, mercados y acciones de promoción internacional, UniFrance contribuye decisivamente a la visibilidad del cine francés tanto en el exterior como en su propio territorio. Los Lumières, al estar votados por la prensa internacional, encajan perfectamente en esta estrategia de diplomacia cultural y soft power audiovisual.
En un contexto global donde la competencia es feroz y la atención cada vez más fragmentada, el cine francés demuestra que una industria fuerte se construye tanto con políticas internas sólidas como con plataformas de proyección internacional. Los Premios Lumières no solo celebran el talento, sino que confirman, año tras año, la vitalidad y singularidad de un modelo cinematográfico que sigue siendo la envidia del mundo.
Ganadores
Mejor película: L’Étranger, de François Ozon
Mejor dirección: Richard Linklater, por Nouvelle Vague
Mejor actriz: Léa Drucker, por Dossier 137
Mejor actor: Benjamin Voisin, por L’Étranger
Mejor guion: Stéphane Demoustier, por L’Inconnu de la Grande Arche
Mejor fotografía: Manu Dacosse, por L’Étranger
Revelación femenina: Nadia Melliti, por La Petite Dernière
Revelación masculina: Guillaume Marbeck, por Nouvelle Vague
Mejor ópera prima: Nino, de Pauline Loquès
Mejor coproducción internacional: L’Agent Secret, de Kleber Mendonça Filho
Mejor película de animación: Arco, de Ugo Bienvenu
Mejor documental: Put Your Soul on Your Hand and Walk, de Sepideh Farsi
Mejor música: Warren Ellis, Dom La Nena y Rosemary Standley, por Le Chant des Forêts
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Lumières: “Emilia Pérez” arrasa con cinco premios
- Por David Sánchez, desde París (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La 30.ª edición de los Premios Lumières, celebrada el 20 de enero de 2025 en el Forum des Images de París, destacó la excelencia del cine francés y su capacidad para brillar en el panorama internacional. Organizada por la Academia de los Lumières, esta ceremonia reúne a corresponsales de 38 países, consolidando su relevancia global.
En esta ocasión, “Emilia Pérez” de Jacques Audiard se alzó como la gran triunfadora, obteniendo cinco premios: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guion, Mejor Actriz (Karla Sofía Gascón) y Mejor Música (Camille y Clément Ducol). Audiard rompió récords en la historia de los Lumières al ganar por tercera vez el premio a Mejor Película y por cuarta vez el de Mejor Dirección, consolidándose como uno de los cineastas más destacados de Francia.
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El cine francés: un modelo de éxito
Francia no solo se distingue por la calidad de sus producciones, sino también por su sólida estrategia para promover su cine a nivel nacional e internacional. En el mercado interno, las películas francesas alcanzan una cuota de mercado superior al 40 %, un porcentaje notablemente mayor en comparación con países como España (17 %) o México, Perú, Colombia y Paraguay (menos del 10 %).
Los Lumières son una pieza clave de esta estrategia, complementados por iniciativas como el Unifrance Rendez-vous à Paris, que conecta a distribuidores y agentes internacionales, o el MyFrenchFilmFestival, que permite a las audiencias globales disfrutar de lo mejor del cine francés de manera gratuita.
Además de celebrar el talento consolidado, los Lumières impulsan a nuevas generaciones de cineastas, reafirmando a París como una de las capitales indiscutibles del séptimo arte. La 30.ª edición no solo confirma el compromiso de Francia con su cine, sino que también destaca su papel central en la escena cultural internacional.
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Palmarés completo de la 30.ª edición
• Mejor Película: “Emilia Pérez” de Jacques Audiard.
• Mejor Dirección: Jacques Audiard por “Emilia Pérez”.
• Mejor Guion: Jacques Audiard por “Emilia Pérez”.
• Mejor Documental: “Dahomey” de Mati Diop.
• Mejor Película de Animación: “Flow, le chat qui n’avait plus peur de l’eau” de Gints Zilbalodis.
• Mejor Actriz: Karla Sofía Gascón por “Emilia Pérez”.
• Mejor Actor: Abou Sangare por “L’Histoire de Souleymane”.
• Revelación Femenina: Ghjuvanna Benedetti por “Le Royaume”.
• Revelación Masculina: Clément Faveau por “Vingt Dieux”.
• Mejor Ópera Prima: “Vingt Dieux” de Louise Courvoisier.
• Mejor Coproducción Internacional: “Les Graines du figuier sauvage” de Mohammad Rasoulof.
• Mejor Fotografía: Nicolas Bolduc por “Le Comte de Monte-Cristo”.
• Mejor Música: Camille y Clément Ducol por “Emilia Pérez”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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“Emilia Pérez” triunfó en los César del cine francés
- París, Francia. AFP.
La comedia musical “Emilia Pérez” dejó atrás las polémicas previas a los Óscar y triunfó en los premios César del cine francés, con siete galardones incluidos el de mejor película y mejor realización para Jacques Audiard. “El placer de esconderse, el terror de no ser descubierto. ¡Gracias por haberme encontrado!”, dijo el cineasta de 72 años tras recibir su premio de manos de la directora Justine Triet, premiada el año pasado por “Anatomía de una caída”.
La 50.ª edición de los premios, con la célebre actriz Catherine Deneuve como presidenta de la gala, tuvo cierto sabor de revancha para esta producción en español sobre la transición de género de un narcotraficante mexicano. Grabada como una ópera, con estrellas internacionales como Zoé Saldaña y Selena Gómez y la actriz transgénero española Karla Sofía Gascón como protagonista, la cinta partía como gran favorita tras triunfar en Cannes y conseguir 13 nominaciones en los Óscar estadounidenses.
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Sin embargo, las críticas desde México sobre cómo representa la violencia del narcotráfico y sobre todo unos viejos tuits de Gascón críticos con los musulmanes y los afroamericanos comprometió su carrera a los Óscar que se entregan el domingo. En un primer momento apartada de la promoción de la cinta, la actriz española asistió a la gala en el teatro Olympia de París, sentada junto a Saldaña.
“Me encantó trabajar con vosotros, os quiero”, dijo Audiard, que parece haberse reconciliado con la actriz española tras haberse distanciado de ella al estallar la polémica por sus viejos tuits. Gascón, como Saldaña, aspiraba al premio de mejor actriz, que finalmente recayó en la francesa Hafsia Herzi, por su papel de vigilante de prisiones en un thriller carcelario ambientado en Córcega, “Borgo”. “Emilia Pérez” también recibió el premio a la mejor banda sonora, inspirada en el “Fierro viejo” de Ciudad de México, que recogieron la cantante francesa Camille Ducol y su marido Clément.
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Grandes éxitos en Francia como “El Conde de Montecristo” y “L’Amour ouf”, que acumularon entre ambas más de 14 millones de entradas en los cines del país, se quedaron finalmente sin grandes premios. El mayor taquillazo del año, “Un p’tit truc en plus” (10,8 millones de entradas) solo fue nominada en la categoría de mejor ópera prima, que no ganó. Su director, el humorista Artus, ni siquiera asistió a la gala porque está de gira.
En una noche dedicada “a Ucrania” por Catherine Deneuve, que llevaba un pin con la bandera de ese país en el pecho, la actriz estadounidense Julia Roberts recibió un César honorífico. “Hoy, mi vida es un sueño”, dijo la actriz con una radiante sonrisa tras recibir el galardón de manos de Clive Owen, con quien coprotagonizó “Closer” en 2005. Los César también homenajearon con el premio honorífico al director franco-griego Costa-Gavras, conocido por obras como “Desaparecido”, “La confesión” o “Z”.