La Secretaría Nacional de Cultura (SNC) y el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) impulsan la candidatura del poncho para’i de 60 listas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO. En reunión virtual con el Comité Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI), ambas entidades realizaron la propuesta.
Actualmente se cuentan con 24 manifestaciones declaradas como PCI por parte de Cultura, y sobre la próxima candidatura para la inscripción en la lista representativa de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, el ministro de Cultura, Rubén Capdevila explicó que la SNC y el IPA vienen trabajando de forma coordinada en los procesos técnicos.
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La presidenta del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), Adriana Ortiz, realizó un recorrido por las acciones concretas que las mencionadas entidades vienen desarrollando en forma conjunta para la salvaguarda del poncho para’i de 60 listas desde el año 2019. Presentó además a los miembros del Comité la propuesta de candidatar esta manifestación como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la Unesco.
Indicó que próximamente presentarán la propuesta a la comunidad de Piribebuy. Se acordó que los equipos técnicos de dichas instituciones se reunirán en las siguientes semanas para proseguir con los procesos correspondientes.
También participaron de la reunión las ministras de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), Sofía Montiel, y la de Políticas Lingüísticas (SPL), Ladislaa Alcaraz; el ministro de Tecnologías para la Información y Comunicación (Mitic), Fernando Saguier; el viceministro de Educación y Ciencias, Fernando Griffith; el director de Propiedad Intelectual (Dinapi), Joel Talavera; y el consejero Alfredo Núñez, del Ministerio de Relaciones Exteriores.
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Por la SNC, acompañaron al ministro: la directora general de Patrimonio Cultural, Ángela Fatecha; el director general de Gabinete, Juan Marcelo Cuenca; el director general de Diversidad, Derechos y Procesos Culturales, Humberto López La Bella y los técnicos Rossana González y Víctor Segovia.
El Comité Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial fue formado por Decreto N° 8.392/2018 (vinculado a la Ley N° 2.884/2006 “Que aprueba la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial)”.
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El ñai’ũpo, una tradición de arte y sacrificio moldeando la tierra
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) incluyó esta semana en su lista al ñai’ũpo, una técnica cerámica tradicional. El objetivo es facilitar los medios necesarios para garantizar la supervivencia de este conocimiento ancestral que sobrevive gracias a un puñado de artesanas.
“Hoy para mí es un día histórico porque se reconoció el oficio que yo aprendí al lado de mi mamá. Tengo una gran esperanza en que desde hoy en adelante vamos a tener una propiedad a nombre de los artesanos iteños donde haya materia prima para la arcilla”, refiere la artesana Vicenta Rodríguez, de la Asociación de Mujeres Alfareras Kambuchi Apo, de la compañía Caaguazú de la ciudad de Itá.
Esto luego de que esta semana el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco incluyera en su lista al ñai’ũpo, una artesanía ancestral que se practica en Itá (Central), Yaguarón (Paraguarí) y Tobatí (Cordillera).
Se trata de una de las expresiones artesanales más significativas del país. Su elaboración combina conocimientos transmitidos por generaciones de mujeres artesanas, quienes enseñan el oficio a través de la práctica directa y la guía oral en guaraní.
TRANSMISIÓN INTERGENERACIONAL
“Soy hija heredera de María Elida Rodríguez. Soy una artesana que aprendió al lado de su mamá, algo que viene de generación en generación. Ahora tengo 58 años, tengo cuatro hijos y nuestra mamá era una mamá soltera con tres hijos. Primero nosotros le ayudábamos al venir de la escuela, hacíamos el polvo de ladrillo, el bruñido, y después yo desde los 14 años empecé a moldear las piezas”, explica la artesana.
Nacida y crecida en la compañía Caaguazú, Vicenta es sociafundadora de la asociación, que en su local propio se transformó en el lugar de trabajo de ocho mujeres de la comunidad.
Esta declaración, que se dio el martes último en Nueva Delhi, India, marca un hito para el país, ya que incorpora al ñai’ũpo en un marco internacional de salvaguardia que exige acciones concretas y sostenidas. La decisión subraya la urgencia de proteger un saber que forma parte del patrimonio cultural del Paraguay y posiciona a la práctica dentro de las prioridades de política cultural a nivel nacional e internacional.
KAMBUCHI’APO
“Mi abuela antes hacía siempre cántaro, cantarilla, cosa utilitaria que se usaba para la casa. Antes, todo el Paraguay tenía un cántaro en su casa para el agua. Entonces se compraba el cántaro, porque todos teníamos que tener”, comenta Vicenta.
La inclusión del ñai’ũpo en la lista de patrimonios con necesidades urgentes de salvaguardia pone al trabajo artesanal de Itá, Tobatí y Yaguarón en un punto de encuentro por compartir las mismas técnicas: arcilla de moldado manual, sin torno ni moldes, de carácter hereditario y trabajados con herramientas como cuchara sin mango, pedazos de tacuara y hojas de naranja, guayaba o pomelo.
“Para hacer un kambuchi tenemos tres etapas. Primero hacemos la base, ponemos en el sol, hay un punto cuero que nosotros tenemos que agregarle más a la arcilla, es tipo espiralero. Ahí toca hacer hasta la panza, esperar que se seque otra vez en un punto cuero y después ponerle su cuello al cántaro”, explica.
Los cántaros también tienen propuestas estéticas y llevan insertos rostros de mujeres con trenza, dibujos de flores tradicionales del Paraguay, animales silvestres y otros detalles.
ELEMENTOS DE LA NATURALEZA
Los elementos principales con los que trabajan son la tierra, el sol, el agua, el aire y el fuego.
En el caso de las artesanas de la asociación, ellas trabajan con un solo tipo de arcilla, mezclado con polvo de ladrillo, y cuentan para la cocción de sus piezas con un horno en el local.
“Nosotros tenemos que irnos al estero a extraer la arcilla. Nos bajamos al agua, la juntamos y traemos. Acá ahora tenemos una pileta, almacenamos la arcilla ahí. Después tenemos nuestro mortero para hacer el polvo de ladrillo, que vamos a mezclar con la arcilla con los pies y después recién nos sentamos a hacer las piezas”, describe.
RESISTENCIA AL FUEGO
El valor utilitario de los kambuchis se fue desplazando en los últimos años por su valor estético, ornamental o artístico. Las cantarillas también tuvieron tradicionalmente presencia en las chacras, pero hoy la tecnología dio otras opciones y la demanda mermó.
“Ahora ya no se usa más el cántaro para el agua. Entonces, a veces vendemos los cántaros porque viene la gente y dice ‘me acuerdo de mi abuela, ella tenía sus cántaros’ y entonces compran y llevan para tener ahí de adorno”, señala.
“Recuerdo que nuestra abuela hacía un plato grande al que ella le decía en guaraní ñai’ũpo.
Ese se ponía en el fuego directo y se tostaba maní, coco, maíz, chipa guasu, rora kyra. Ese plato se usaba en el fuego directo para cocer los alimentos”, agregó.
La potencialidad que tiene la cerámica de Itá de resistir al fuego directo abrió nuevas oportunidades.
“Así nació la idea del cántaro brasero. Yo estoy registrada como autora en la Dinapi (Dirección Nacional de Propiedad Intelectual) del cántaro bracero y el tatakua portátil.
Gracias al ñai’ũpyũ que antes hacía nuestra abuela, nosotros sabemos que nuestra materia prima sirve para poner en el fuego directo”, señaló Rodríguez.
UN OFICIO DIFÍCIL
La importancia que tiene el ñai’ũpo para las artesanas es transversal a sus vidas, porque se trata del oficio de las madres y abuelas solteras que les permitieron sostener un hogar, que les permitió a ella y a sus compañeras criar a sus familias dentro de su comunidad y con la presencia física.
“La preocupación de todas las ceramistas de Itá es que no tenemos la materia prima nuestra, estamos trayendo de una propiedad privada. No es nuestra nuestra materia prima, por eso fue que salió esta idea para que sea postulado el ñai’ũpo, para defender nuestra técnica, para que nuestra tradición siga viva, para que no se pierda, para que se transmita a las nuevas generaciones, para que yo el día que no esté más no termine nuestro oficio, el que nos dejaron nuestras mamás, nuestras abuelas gracias a su perseverancia y sacrificio”, comenta.
Sobre la clave del éxito en este oficio, expresó que “para ser un buen artesano, primero te tiene que gustar hacer y es necesario tener paciencia, porque este es un oficio muy sacrificado. Primero para extraer la materia prima, tenés que irte a bajar al charco, al agua, ya sea en el invierno o en pleno sol en el verano. Igual yo doy gracias a Dios por este oficio, porque gracias a este oficio que me dejó mi mamá yo pude criar a mis hijos, puedo estar a su lado y criar hoy a mis nietos”.
LISTA DE SALVAGUARDA
La Unesco elabora una lista del patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia con el objeto de concitar atención y recabar apoyo internacional para salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial, cuya viabilidad corre peligro pese al máximo empeño de las comunidades o Estados parte.
En esta lista se registran las medidas de salvaguardia elaboradas por los Estados parte con la mayor participación posible de las comunidades. Así, estas pueden beneficiarse de la ayuda financiera que ofrece el Fondo del Patrimonio Cultural Inmaterial.
“Para mí este día es muy importante y vamos a procurar para que nuestras artesanas tengan la mejor calidad de vida para que los jóvenes puedan tener ese kyre’y para seguir nuestra tradición, porque ya van a ver que se valora nuestro trabajo porque mi abuela, mi mamá y eso se murieron sin ningún reconocimiento, sin conocer siquiera Asunción, mucho menos ir a la feria a vender a un precio justo”, señala Vicenta.
La iniciativa que procuró esta inclusión en la lista tiene por objetivo que la tradición de estas familias siga viva y que las nuevas generaciones aprendan para que esta tradición no se termine.
“Para nosotros es muy importante esta declaración, porque nosotros creemos que con esta declaración el Estado o la Municipalidad o el Instituto Paraguayo de Artesanía o la Secretaría de Cultura podrán preparar un proyecto para que nos beneficie a las artesanas iteñas, para que tengamos una propiedad de las artesanas iteñas y que se resguarde y se respete la materia prima de nuestro trabajo, que es la arcilla”, agregó.
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La Unesco reconoce una decena de patrimonios inmateriales latinoamericanos
La práctica del son cubano y otras nueve expresiones latinoamericanas fueron reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, entre ellas la primera para El Salvador. Un comité intergubernamental de la Unesco debate desde el martes pasado hasta 68 candidaturas que buscan integrar una de sus listas del Patrimonio Inmaterial durante su reunión anual, celebrada este año en Nueva Delhi.
La cofradía de las flores y las palmas de Panchimalco se convirtió este miércoles en la primera manifestación de El Salvador en recibir este prestigioso reconocimiento. La nación centroamericana declaró en 2023 como patrimonio inmaterial nacional esta celebración “con raíces indígenas marcadas que se remontan a la época colonial”, según la candidatura aprobada.
La celebración, vinculada con la veneración de la Virgen María, fusiona rituales, música, bailes y comida tradicionales, entre los que destaca la procesión de palmas adornadas con flores silvestres. En la presente edición, destacan las candidaturas musicales como la práctica del son cubano, género resurgido gracias al proyecto Buena Vista Social Club a finales de la década de 1990, reconocido este miércoles.
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El martes último, la Unesco ya reconoció el joropo de Venezuela y el “cuarteto” de la ciudad argentina de Córdoba. Y este miércoles la Sarawja de Moquegua, que combina música y danza aymara en Perú. Manifestaciones vinculadas a la religión también entraron en la prestigiosa lista, como la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, de la boliviana Sucre, y la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa, México.
Chile sumó un nuevo patrimonio inmaterial mundial con la inclusión del circo de tradición familiar. Con este reconocimiento, la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura busca alentar a los países a proteger su “patrimonio vivo”, como tradiciones orales, artes escénicas y rituales.
La Unesco comenzó la sesión con la inscripción de once candidaturas en su lista del patrimonio inmaterial que requieren “medidas urgentes de salvaguardia”, entre ellas la artesanía ancestral ñai’ũpo de Paraguay y los procesos de construcción de la casa quincha y de la junta de embarre en Panamá. Antes del inicio de la reunión en Nueva Delhi, que concluye el sábado, 788 prácticas provenientes de 150 países ya formaban parte de las listas de la Unesco sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial.
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Emblema musical de Cuba
El son cubano, género musical bailable nacido de la fusión de raíces españolas y africanas y resurgido gracias al proyecto Buena Vista Social Club a finales de la década de 1990, quedó inscrito el miércoles en la lista de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco.
Cantantes como Benny Moré, Francisco Repilado (Compay segundo) e Ibrahim Ferrer están entre las figuras más emblemáticas de este género musical, cuya estructura alterna una voz solista con un coro que repite un estribillo, especialmente en la sección de montuno.
Nacido en las lomas de las zonas rurales del este de Cuba, el son descendió posteriormente a la ciudad antes de extenderse por toda la isla y más allá de sus fronteras a partir de la década de 1930. Grupos como el Trío Matamoros y el Septeto Nacional difundieron el son cubano a nivel internacional.
Rítmicamente muy rico, su instrumentación combina cuerdas - en particular el “tres cubano”, una guitarra con tres pares de cuerdas- con instrumentos de percusión como las claves y el bongó, además de la trompeta que se incorporó en las agrupaciones urbanas. “El son es la columna vertebral de la música cubana”, asegura el musicólogo José Cuenca en el expediente de la candidatura.
“El son no solo nos identifica como canción, sino que nos identifica como personas, como cubanos”, asegura de su lado el pianista y compositor Pachy Naranjo, director de La Original de Manzanillo, orquesta que participó en la renovación del “son” tradicional en la década de 1960.
Bailado en pareja, el son es uno de los géneros cubanos que más influyó en la música latinoamericana del siglo XX. Se extendió por Puerto Rico, Colombia, Venezuela y Panamá, y dio lugar al mambo y al cha-cha-chá en los años 40 y 50, y luego a la salsa en los 60.
A finales de la década de 1990, el álbum del Buena Vista Social Club, grupo formado por “soneros” de los años 30 y 40, como Compay Segundo e Ibrahim Ferrer, desató una moda mundial por la música tradicional cubana. La canción “Chan Chan”, de Compay Segundo, se convirtió en un éxito internacional.
Cuba ya cuenta con varias tradiciones inscritas en el patrimonio inmaterial de la humanidad. Entre ellas están la “tumba francesa”, un conjunto de cantos y bailes acompañados de percusión que llegaron a la isla con los colonos franceses y sus esclavos haitianos a finales del siglo XVIII; la rumba y el saber hacer de los maestros del ron cubano.
El joropo de Venezuela
El joropo de Venezuela, un género musical y baile tradicional típico del país, es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad tras la declaración de la Unesco. De influencias indígenas, africanas y europeas, este estilo musical se originó en los Llanos venezolanos y colombianos que comparten frontera.
El joropo venezolano combina instrumentos como arpa, cuatro, maracas, bandola y violín, mientras los bailarines golpean constantemente el suelo con los pies al ritmo de la música. Las mujeres suelen usar faldas largas y floreadas, y los hombres visten de blanco con su característico sombrero de ala ancha.
El presidente Nicolás Maduro transmitió su “inmensa alegría” por lo que consideró un “un gran logro de identidad nacional”. “Jamás bailaremos al ritmo de un extranjero, sino al ritmo del joropo”, dijo, contactado por la televisión estatal. “Esto sí es un verdadero reconocimiento” a Venezuela, destacó Maduro, sin aludir directamente al Nobel de la Paz otorgado a la líder opositora María Corina Machado, que se entregará el miércoles 10 en Oslo.
El reconocimiento al joropo venezolano por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con sede en París, llega en medio de una crisis entre Caracas y Washington. La presencia de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe desde agosto, así como la suspensión de vuelos por parte de varias aerolíneas internacionales tras una alerta de seguridad en el espacio aéreo de Venezuela, ha despertado temores de un conflicto armado.
“Merecemos esta alegría dentro de esta locura que vivimos y luego de la tristeza por no poder ir al Mundial de Fútbol”, dijo César Marcano en el oeste de Caracas. “Me alegra que se reconozca nuestra cultura y espero que los venezolanos le den la importancia que se merece. El joropo es parte de nuestro ADN”, agregó este electricista. Los músicos esperan que esta distinción dé protagonismo a los ritmos tradicionales.
“El folklore es la expresión más pura de un pueblo. El joropo necesita de este impulso para acercarse a las nuevas generaciones y mantenerse vivo”, afirmó la cantante Annaé Torrealba, hija de uno de los más importantes compositores de la música llanera Juan Vicente Torrealba. La música folclórica se escucha más en las zonas rurales de Venezuela y menos en la capital, donde las emisoras de radio suelen solo transmitirla en la madrugada, por lo que sus autores piden ampliar su divulgación.
“Hay diversos grupos y creadores de música venezolana no tan conocidos como los de géneros comerciales y tropicales, pero hay muchos jóvenes a los que les gusta el joropo, por lo que hace falta más apoyo y más espacios o tarimas para llegar al público en vivo”, remarcó Torrealba. Venezuela declaró el joropo Patrimonio Cultural de la Nación en 2014.
La cocina italiana
La variedad y los rituales de la cocina italiana se incorporaron el miércoles a la lista del patrimonio cultural inmaterial de la Unesco, siendo la primera vez que se incluye la gastronomía de un país en su totalidad. Este reconocimiento “honra quiénes somos y nuestra identidad”, declaró la primera ministra Giorgia Meloni, cuyo gobierno de extrema derecha ha defendido los productos “Hechos en Italia” como parte de su agenda nacionalista.
“Porque para nosotros, los italianos, la cocina no es solo comida o una serie de recetas. Es mucho más: es cultura, tradición, trabajo, riqueza”, afirmó en un comunicado. Italia es conocida en todo el mundo por su gastronomía, en particular por la pasta, la pizza y el ‘gelato’, pero también por una amplia gama de especialidades regionales elaboradas con ingredientes sencillos y locales.
La elaboración de pizza en Nápoles ya figura en la lista del patrimonio inmaterial de la agencia cultural de la ONU, al igual que el café espresso, pero la última incorporación tiene un alcance más amplio. El reconocimiento de Italia difiere del de su rival culinario, Francia, que en 2010 obtuvo el reconocimiento de la Unesco por “la comida gastronómica de los franceses”, una práctica social que incluye cuatro platos.
En el barrio romano de Trastevere, Leonora Saltalippi, copropietaria de la pequeña trattoria “Da Gildo”, afirmó el martes que la cocina italiana debe mucho a siglos de madres y abuelas. “Todo es un legado nacido de la visión de las mujeres en la cocina”, declaró a AFP esta restauradora de 43 años. “Han cocinado durante siglos y han encontrado, en las pequeñas cosas de la tierra y la pobreza de los tiempos, un sabor que comienza con el aceite y termina en todo lo que tocan”, explicó.
Mientras vertía un delicado chorro de aceite de oliva sobre un plato de ‘fettuccini’ con alcachofas, señaló que en todo el país cada familia tenía su propia receta, “sin nada escrito”. “Lo que sin duda marca la diferencia es el cuidado y el amor con el que se preparan las cosas en general, no solo en la cocina”, declaró Tiziana Acanfora, una clienta de 51 años.
Fuente: AFP.
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Unesco declara al ñai’ũpo como patrimonio en la Lista de Salvaguardia Urgente
La técnica de alfarería paraguaya ñai’ũpo fue inscripta en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere Medidas Urgentes de Salvaguardia durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que se reúne este martes en Nueva Delhi (India).
La declaración de la candidatura “El ñai’ũpo, una artesanía ancestral de la cerámica” marca un hito para el Paraguay, ya que incorpora al ñai’ũpo en un marco internacional de salvaguardia que exige acciones concretas y sostenidas. La decisión subraya la urgencia de proteger un saber que forma parte del patrimonio cultural del Paraguay y posiciona a la práctica dentro de las prioridades de política cultural a nivel nacional e internacional.
La candidatura se inició a partir del pedido de las comunidades de artesanas a la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), institución que preside el Comité Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. En 2021, el ñai’ũpo fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional, y posteriormente el Comité resolvió avanzar hacia su postulación internacional.
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La decisión de la Unesco reconoce que el ñai’ũpo reúne los criterios necesarios para su inscripción en la lista de elementos que requieren medidas urgentes de salvaguardia. El Comité Intergubernamental valoró la riqueza del conocimiento transmitido por generaciones de mujeres artesanas y el papel que este oficio cumple en la identidad de sus comunidades, así como la claridad con la que se identifican los riesgos que amenazan su continuidad. También destacó el compromiso de las propias artesanas y el trabajo colaborativo reflejado en el plan de salvaguardia, aspectos que sustentan la importancia de acompañar y proteger este saber tradicional.
Durante la plenaria, la ministra compartió un mensaje en video en el que celebró la decisión del Comité, afirmando: “Celebramos que el Ñai’ũpo, nacido de la tierra y transmitido con dedicación, hoy forma parte del patrimonio cultural del mundo, un legado que continúa afirmando quiénes somos como pueblo paraguayo.” Añadió además que “nuestras expresiones culturales no son estáticas: evolucionan, dialogan con el presente y se sostienen gracias al compromiso de sus comunidades”.
La inscripción del ñai’ũpo en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere Medidas Urgentes de Salvaguardia no solo reconoce la profundidad de este saber ancestral, sino que también reafirma el compromiso del Paraguay con la protección de sus expresiones tradicionales y su proyección en el ámbito internacional.
La delegación paraguaya que participó en la sesión estuvo encabezada por Natalia Antola Guggiari, directora general de Patrimonio Cultural de la SNC, quien representó al país durante el tratamiento de la candidatura, junto a representantes de la Delegación Permanente del Paraguay ante la Unesco.
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Sobre el ñai’ũpo
El ñai’ũpo es una de las expresiones artesanales más significativas del país, practicada en comunidades de Itá, Tobatí y Yaguarón. Su elaboración combina conocimientos transmitidos por generaciones de mujeres artesanas, quienes enseñan el oficio a través de la práctica directa y la guía oral en guaraní.
La técnica inicia con la recolección de barro negro de esteros o canteras cercanas, un conocimiento que exige reconocer la calidad del material y el momento adecuado para su extracción. Luego, la arcilla se mezcla con polvo de ladrillo y se modela mediante el método del colombín, alisando las formas con la tradicional tacuara y otros elementos del entorno, herramientas que simbolizan la transmisión del saber de maestra a aprendiz.
Las piezas se decoran con pigmentos naturales como ser el tapyta obtenido de la tierra colorada, se pulen y se cuecen en hornos de leña durante varias horas, obteniendo su característico tono negruzco a partir del ahumado con hojas. Además de su dimensión técnica, el ñai’ũpo expresa vínculos con la naturaleza, la vida comunitaria y la identidad local, articulando saberes que se han mantenido vigentes a lo largo del tiempo.
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Empanada de cecina ya es patrimonio cultural: un emprendimiento de mujeres con historia chaqueña
En Villa Hayes se empieza a conocer el sabor de una empanada distinta a las tradicionales. No lleva carne molida, queso, ni tomate. Su ingrediente principal es la cecina: carne secada al sol, machacada en mortero. Este plato típico del Chaco paraguayo fue recientemente declarado patrimonio cultural inmaterial, en reconocimiento a su valor histórico y a la lucha de las mujeres que mantienen viva esta tradición.
La empanada de cecina no nació en una cocina moderna, sino en un contexto duro de la población del Chaco, donde durante décadas no hubo electricidad ni heladeras, según explicó a La Nación/Nación Media, Adriana González, presidenta del Comité de Mujeres Emprendedoras de Villa Hayes. Contó que la necesidad obligó a los chaqueños a conservar alimentos con sal. De esa manera surgió la cecina, que luego se convirtió en el relleno de una empanada, con ingredientes simples como el huevo, cebolla y locote.
“La receta es única. No lleva tomate, porque en nuestras huertas del Chaco no se cultivaba. Solo ajo, cebolla, huevo y la carne cecinada. Todo lo que había en la casa. Eso la hace auténtica”, precisó Adriana González y agregó que esto impulsó el reconocimiento del plato y hoy es apreciada en ferias, exposiciones y eventos.
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La empanada de cecina forma parte del día a día de muchas mujeres emprendedoras de Villa Hayes y otras ciudades del Chaco. Algunas venden desde sus casas, otras abastecen a locales comerciales y ferias gastronómicas. “Hay compañeras que producen 24 empanadas por día, otras que llegan a 1.200. Es fuente de ingreso, de sustento y de orgullo”, dijo por su parte Bernarda Riveros, síndica del Comité.
Producción
Hoy más de 80 productoras en las zonas de Villa Hayes, Remansito y Benjamín Aceval, se dedican exclusivamente a la elaboración de la empanada de cecina y otras se encargan de la reventa. El crecimiento de esta red permitió que la empanada chaqueña empiece a circular también en ciudades del departamento Central y en la capital.
“En Asunción todavía hay mucha gente que no la conoce. Pero cuando la prueban, vuelven a buscar. Queremos que más paraguayos sepan que esta empanada existe, que es parte de nuestra identidad”, expresó González. Con el apoyo de la Municipalidad de Villa Hayes y la Gobernación de Presidente Hayes, el comité ya participó en ferias organizadas por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur).
Patrimonio
La Secretaría Nacional de Cultura (SNC) oficializó la declaratoria de los conocimientos, técnicas y métodos de elaboración tradicional de la empanada de cecina de Villa Hayes como Patrimonio Cultural Inmaterial del Paraguay, mediante la resolución N.º 243/2025.