Desde ayer jueves 4 de febrero, a las 19:00 horas, quedó habilitado en la sede de la Fundación Texo, ubicada sobre la calle Paraguarí 852 casi Manuel Dominguez, de Asunción, el espacio dedicado al artista nacional Bernardo Krasniansky, considerado un referente del arte contemporáneo de nuestro país.
En el lugar se podrá apreciar varios de los conjuntos de dibujos de Krasniansky, además de sus pinturas, series de fotocopias y objetos del artista, nacido en Asunción en 1951. El arte de este artista es pieza fundamental de la colección Nasta. Más información: http://fundaciontexo.org.
“Como coleccionista, siempre he enfrentado a cualquier obra desde la emoción y no desde la racionalidad de un critico de arte; y siempre me pregunto si Lito tiene una estrategia que inspira su trabajo, o cómo le surgen las impresiones mentales que repentinamente se traducen en una obra artística determinada”, destacó José Daniel Nasta, presidente de la Fundación Nasta.
En el 2016, la Fundación Texo ya había hecho una exposición retrospectiva del artista Krasniansky en las instalaciones del Museo del Barro, donde ganó el premio AICA Capítulo Paraguay a la mejor exposición del año.
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También se encuentra disponible el documental “Historia de Corte y Montaje” en el canal de Youtube de la Fundación Texo (https://youtu.be/GEyswEid-uY), y en el Museo está en venta el libro titulado “El mito del laberinto” sobre los 50 años de arte de Krasniansky.
“Krasniansky es no solo un referente del arte contemporáneo en Paraguay, sino también a nivel regional y especialmente en el Brasil, donde reside desde 1970, dedicándose a la producción artística y al diseño”, mencionó a su tiempo Fredi Casco, director artístico de la Fundación Texo.
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Zeta regresa a Paraguay con el Ilussia Fest: música, magia y fantasía
El exvocalista de Mägo de Oz se presentará el 13 de noviembre en el teatro del Hotel Excelsior de Asunción. El espectáculo incluirá clásicos de la banda española, canciones de su proyecto Z Legacy y un homenaje al rock paraguayo. La propuesta también ofrecerá actividades especiales, encuentros con fans y un concurso de disfraces con un premio de G. 1.000.000.
La magia y la energía del metal en español volverán a encontrarse con el público paraguayo de la mano de Javier Domínguez, conocido artísticamente como Zeta, exvocalista de Mägo de Oz. El músico español actuará el próximo 13 de noviembre, desde las 21:00, en el teatro del Hotel Excelsior, en el marco del Ilussia Fest.
El repertorio estará integrado por canciones de Mägo de Oz que fueron previamente votadas mediante una votación entre sus seguidores paraguayos.
Entre los temas confirmados figuran clásicos como “Fiesta pagana” y “Molinos de viento”, además de “Traidor”, de Z Legacy, el proyecto musical independiente de Zeta.
La propuesta incluirá también “Divina inspiración”, una versión de la banda paraguaya II Raíces grabada junto a la organizadora del evento, Silvia Rojas.
La iniciativa busca ofrecer una experiencia que vaya más allá del concierto. La programación contará con las actuaciones de Meissa, Steinkrug y Los Bardos como bandas teloneras, además de espacios interactivos, merchandising, rincón de fotografías, tatuajes temporales y una fiesta de disfraces.
El concurso de disfraces tendrá modalidad libre y admitirá propuestas de fantasía, terror, personificaciones, cosplay y personajes de videojuegos, entre otras. El ganador será elegido mediante el voto de los asistentes y recibirá un premio de G. 1.000.000.
ENCUENTROS CON EL ARTISTA
Las actividades comenzarán el 12 de noviembre con una clase magistral de canto a cargo de Zeta. La propuesta estará abierta no solo a cantantes, sino también a quienes deseen conocer de cerca el método de trabajo de un artista profesional, intercambiar preguntas y disfrutar de una presentación acústica con canciones que no formarán parte del concierto principal.
La agenda incluirá, además, una sesión de autógrafos y fotografías, así como una cena de convivencia con el músico, en un programa pensado para fortalecer el vínculo entre el artista y sus seguidores.
El encuentro representa una nueva apuesta de Silvia Rojas y su equipo por acercar a Paraguay a figuras vinculadas con la escena del metal en español.
El año pasado, la organización hizo posible la llegada de Zeta y Patricia Tapia, también exvocalista de Mägo de Oz, para el espectáculo Buenos RecuerdOZ.
Según explicó Rojas, la cercanía con el cantante y el entusiasmo de ambos artistas por visitar Asunción fueron factores determinantes para concretar aquella primera experiencia y dar continuidad al proyecto.
ENTRADAS Y NOVEDADES
Las entradas para el Ilussia Fest tendrán un costo de G. 170.000 en el sector general y G. 300.000 en el sector VIP, que incluirá un MP3 oficial. La organización también adelantó que durante la noche del espectáculo se anunciarán próximos conciertos y se prepara una sorpresa especial para los seguidores de Mägo de Oz en Paraguay.
“Estamos dando todo para que sea lo mejor posible y que la gente se lleve una linda experiencia”, expresó Rojas, quien señaló que el éxito de esta edición será fundamental para impulsar nuevos proyectos y ampliar la agenda de artistas internacionales en el país.
Con música, disfraces y una programación que combina espectáculo y cercanía con el público, el Ilussia Fest se propone convertir la noche del 13 de noviembre en una celebración para los amantes del metal, la fantasía y el universo musical de Mägo de Oz.
Para más información se puede contactar con Silvia Rojas, al 0983 -702.242
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Este martes inauguran una exposición de arte popular e indígena paraguayo en CAF
La muestra “Maestros del Arte Popular e Indígena del Paraguay – La Colección Texo” será inaugurada este martes 13 de octubre, a las 19:00, en la Casa de la Integración de CAF (Mariscal López esquina República Dominicana). La exposición reúne obras de 11 referentes del arte popular e indígena del país y busca acercar al público a sus creaciones.
La iniciativa es impulsada por la Fundación Texo para el Arte Contemporáneo, junto a CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe). La selección forma parte de la Colección Texo y presenta distintas técnicas y materialidades vinculadas con las historias y las formas de creación de comunidades y territorios del Paraguay.
Los artistas que forman parte de la muestra son Blanca Noguera, Ediltrudis Noguera, Julia Isídrez, Virginia Yegros, Néstor Portillo, Osvaldo Pitoé, Marcos Gayoso, Clemente Juliuz, Silvia Arce, Salustiano Portillo y Shastoque Regina Pedro.
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Homenaje a dos referentes
La exposición también rendirá homenaje al artista ishir Flores Balbuena Ogwa y a la ceramista Juana Marta Rodas, madre de Julia Isídrez, en reconocimiento a sus trayectorias y a su aporte al arte popular e indígena paraguayo.
Curaduría de Fredi Casco
El origen de esta selección se remonta a una investigación presentada en 2013 en el marco de Selección Texo, con curaduría de Fredi Casco. El proyecto tuvo como objetivo identificar y dar visibilidad a los artistas detrás de estas creaciones, poniendo en primer plano sus nombres y procesos artísticos.
Como parte de aquella iniciativa, se realizó un registro fotográfico a cargo de Fernando Allen, una serie de microdocumentales dirigidos por Renate Costa y una publicación dedicada a documentar y difundir las trayectorias y obras de los protagonistas.
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“El desafío consiste en desarrollar herramientas propias para interpretar nuestra producción cultural
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Fredi Casco, director artístico de la Fundación Texo para el Arte Contemporáneo, habló con La Nación/Nación Media sobre el trabajo que vienen desarrollando desde la organización, comentó sobre el rol formativo que se proponen, y se refifirió a la importancia de la participación estatal y privada en el ámbito artístico local.
La Fundación Texo para el Arte Contemporáneo cumplió diez años de existencia, desarrollando en este tiempo actividades que propician mostrar, contar y pensar el arte desde la particularidad propia del país y sus creadores. Se trata de una organización sin fines de lucro fundada en 2016, que se desprende de la iniciativa y el patrimonio del Grupo Texo, fundado por José Daniel Nasta.
El director artístico de la institución, el artista visual, curador y realizador Fredi Casco, compartió un diálogo con La Nación/Nación Media en el marco de este aniversario, partiendo de una mirada retrospectiva sobre lo hecho en esta década, fijando una caracterización del escenario presente y planteando necesidades y una proyección del espacio.
–¿Cuáles considerás que han sido los logros o aportes de la Fundación en la escena del arte contemporáneo en esta década?
–Creo que uno de los principales aportes de la Fundación Texo en estos diez años ha sido generar un espacio sostenido de reflexión y visibilidad para el arte contemporáneo en Paraguay. Cuando comenzamos, nos interesaba no solamente producir exposiciones, sino contribuir a fortalecer una escena. Nos interesaba generar encuentros entre artistas, curadores, investigadores y públicos locales e internacionales, y propiciar intercambios que pudieran tener continuidad en el tiempo. Creo que otro aporte fue ampliar la propia idea de lo que entendemos por arte contemporáneo. Desde Texo hemos intentado mirar una escena más compleja y heterogénea, en la que pueden coexistir prácticas provenientes de diferentes lugares e incluso de diferentes disciplinas.
APRENDIZAJES
–¿Qué aprendizajes generaron un cambio de estrategias o de objetivos a partir del trabajo realizado?
–Diez años son suficientes para descubrir nuevas formas de llevar adelante el programa inicial, incluso aquellas que desafían nuestras propias certezas. Al comienzo quizás pensábamos más en construir una plataforma para una escena contemporánea que necesitaba mayor visibilidad. Con el tiempo entendimos que la cuestión no era solamente cómo colaborar en ello y cómo fortalecer la escena del arte paraguayo, sino también preguntarnos desde dónde queríamos hacerlo.
–¿Qué lectura del escenario local los impulsa a apostar por la formación y la difusión?
–Paraguay tiene una escena artística muy rica, pero históricamente ha tenido una infraestructura institucional bastante precaria, con una política cultural pública débil. Existe una enorme capacidad de producción, pero no siempre existen las mismas condiciones para investigar, debatir, publicar, conservar, formar públicos o hacer circular esas producciones. No es suficiente con producir exposiciones. Una escena necesita pensamiento crítico, conversación, archivos, investigación, mediación y posibilidades de intercambio. Y hay otra cuestión que para mí es importante: durante mucho tiempo Paraguay fue leído desde centros culturales extranjeros. Parte del desafío consiste en desarrollar herramientas propias para interpretar nuestra producción cultural. –¿Qué planteamientos o proyectos vienen trabajando respecto a la valoración del arte local contemporáneo, sea desde el Estado, los mecenas o los inversionistas?
–Creo que uno de los grandes desafíos sigue siendo construir un sistema más sólido alrededor del arte paraguayo. No podemos depender únicamente de la voluntad de los artistas ni de iniciativas privadas aisladas. Es necesario que exista una articulación entre políticas públicas, instituciones culturales, coleccionismo, mecenazgo, investigación, educación y mercado. También hace falta comprender que apoyar el arte no significa solamente comprar obras o financiar exposiciones. Significa invertir en archivos, publicaciones, investigación, conservación, residencias, formación y circulación internacional. Es decir, construir las condiciones para que una escena pueda desarrollarse y sostenerse en el tiempo. El sector privado puede desempeñar un papel muy importante, pero el Estado tiene responsabilidades que no pueden ser sustituidas por el mecenazgo. Y al mismo tiempo necesitamos desarrollar un coleccionismo local más informado y comprometido, capaz de comprender que adquirir arte paraguayo también significa participar en la construcción y preservación de nuestro patrimonio contemporáneo.
EXPERIMENTACIÓN, INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN
–¿Qué proyectos u objetivos se trazan para la siguiente década?
–Después de diez años, creo que el principal desafío consiste en profundizar y fortalecer lo que hemos realizado. Nos interesa que la Fundación Texo continúe siendo un lugar de experimentación, investigación y formación; que podamos fortalecer todavía más los vínculos con artistas y comunidades de distintas partes del Paraguay y ampliar nuestras redes internacionales o, como diría José Daniel Nasta, el presidente de la fundación: “Hacer diplomacia cultural”. Tal vez el objetivo más ambicioso será continuar trabajando para que Paraguay sea visto como un lugar desde el cual también es posible producir pensamiento y formas de comprender el mundo que son capaces de interpelar a los centros.
–¿Cuáles son los momentos trascendentes o bisagras del proyecto en esta década?
–Me cuesta elegir acontecimientos aislados porque veo estos diez años más como un proceso que continúa al día de hoy, un “work in progress”, como se le dice en la jerga del arte contemporáneo a las obras que aún no están cerradas. Hay exposiciones, programas de formación, encuentros y colaboraciones que fueron modificando nuestra manera de trabajar. Pienso más bien en que hubo programas-bisagra, como “Contar el arte” en el cual desde hace diez años damos la palabra a artistas visuales, arquitectos, músicos, cineastas, gestores culturales, curadores y teóricos. Otro programa, en ese sentido, es “Selección”, que comenzó antes de la Fundación Texo, como un programa de responsabilidad social de las empresas Texo y que luego, a partir de la Fundación, generó un diálogo más transversal con otras disciplinas. También fueron fundamentales las relaciones que construimos con interlocutores internacionales, como la Fondation Cartier, la Bienal de Curitiba o Pinta Sud. No tanto por una cuestión de legitimación externa, sino porque permitieron poner la producción paraguaya en conversación con otras experiencias.
–¿Podrías explicarnos en qué consiste su trabajo y mirada respecto al arte indígena?
–Nosotros, más que nada, intentamos aportar y sumar a las miradas de instituciones como el Museo del Barro o el pensamiento de autores como Ticio Escobar, entre otros, quienes desde hace décadas trabajan y reflexionan en torno a ese universo artístico. Considero que una cuestión central es evitar mirar el arte indígena exclusivamente desde categorías etnográficas. Eso no significa desconocer la importancia de la etnografía o la antropología, pero debemos reconocer que estamos también frente a producciones estéticas contemporáneas de enorme complejidad. Cuando un artista indígena dibuja, pinta, talla o trabaja con fibras, está produciendo universos simbólicos desde sistemas de conocimiento y formas de comprender el mundo diferentes y absolutamente actuales.
REVISAR CATEGORÍAS
–¿Qué desafíos plantea esta visión?
–Esto nos obliga a revisar nuestras propias categorías. Me interesa pensar qué ocurre cuando esas producciones obligan al propio sistema del arte contemporáneo a ampliar o cuestionar sus categorías. Las colaboraciones de antropólogos como Guillermo Sequera, la de Lía Colombino o Ticio Escobar fueron fundamentales para la Fundación Texo. Así como también lo fue la visita de Bruce Albert, Joseca Yanomami y Hervé Chandès. Bruce lleva décadas de convivencia y trabajo con los yanomamis, y su experiencia permite comprender hasta qué punto una imagen puede estar vinculada a cosmologías, conocimientos y experiencias que no se dejan reducir fácilmente a nuestras categorías occidentales.
–¿En qué sentido estas producciones difieren de nuestro imaginario dominante?
–En el caso de Joseca, sus dibujos hacen visibles seres y dimensiones del mundo yanomami que para nosotros pueden pertenecer al terreno de lo imaginario, pero que dentro de su cosmología poseen otra condición de realidad. El diálogo con Hervé también permitió abordar otra cuestión que nos interesa mucho: qué sucede cuando estas producciones ingresan en instituciones internacionales de arte. No se trata simplemente de trasladarlas de un contexto a otro, sino de preguntarse cómo mostrarlas sin neutralizar los mundos y conocimientos de los cuales proceden.
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Cinco artistas hacen brillar el realismo con obras que desafían la luz y la sombra
Grandes artistas del ámbito de la pintura realista presentarán sus obras en “Tesākāypytû | Claroscuro”, una muestra con la que el grupo Neo-Realistas.py vuelve a reunirse para explorar, desde distintas miradas, el permanente diálogo entre la luz y la sombra.
La exposición será inaugurada el martes 13 de octubre, a las 19:30, en la galería Agustín Barrios del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA), ubicada sobre Avda. España 352, Asunción. La propuesta reunirá trabajos de:
- Sebastián Díaz
- Eugenia Ortigoza
- Yuki Hayashi
- Emmanuel Fretes
- y Adriana Villagra, con la participación especial de la artista Stephanie Ortigoza.
El público podrá recorrer la muestra hasta el jueves 22 de octubre, de 10:00 a 16:00, con acceso libre y gratuito.
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Mirada renovada sobre luz y sombra
Los artistas comentaron que “Tesākāypytû | Claroscuro” propone recuperar uno de los recursos fundamentales de la tradición pictórica: el contraste entre iluminación y oscuridad. El propio nombre de la exposición nace de la unión de las palabras guaraníes tesākā, que significa luz, y pytû, oscuridad o sombra.
A partir de este concepto, exploran el claroscuro desde sus propias sensibilidades, trasladándolo a obras realizadas principalmente con óleo y tiza pastel, dentro de una propuesta de marcado carácter realista.
Indicaron que la muestra combina así el respeto por las técnicas y conocimientos de la pintura clásica con escenas, inquietudes y temáticas vinculadas al presente. Cada obra plantea una interpretación diferente de la relación entre aquello que se revela mediante la luz y aquello que permanece en la sombra.
Cinco miradas, un mismo lenguaje
El regreso de Neo-Realistas.py representa un nuevo encuentro entre sus cinco integrantes, unidos por el interés en desarrollar una pintura figurativa basada en el dominio técnico y en una interpretación personal de la realidad.
La propuesta no busca simplemente reproducir aquello que los ojos observan. Por el contrario, plantea una forma de “nuevo realismo” en la que el oficio, la pincelada y el trabajo manual mantienen su vigencia frente a un escenario artístico cada vez más atravesado por las herramientas digitales.
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Con “Tesākāypytû | Claroscuro”, Sebastián Díaz, Eugenia Ortigoza, Yuki Hayashi, Emmanuel Fretes y Adriana Villagra presentan una selección de obras que recupera la fuerza expresiva de la pintura tradicional y, al mismo tiempo, la conecta con una mirada contemporánea.