Los realizadores mexicanos Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón sostuvieron este viernes una emotiva charla virtual, en la que los ganadores del Óscar recordaron pasajes íntimos de su carrera en el cine, y compartieron visiones sobre política y cambios sociales.
“Estamos viviendo un momento de devastación y de división, constantemente nos están diciendo todo lo diferentes que somos, hay una destrucción de la unidad muy fuerte, por todos lados”, dijo Del Toro al referirse al rumbo del poder político. El ganador del Oscar en el 2018 por “La forma del agua” afirmó que prevalece un “clima de miedo” en el ámbito social, político, económico y sanitario, éste último debido principalmente a la pandemia de COVID-19.
Lea más: Piden ayuda para el músico Rolando Chaparro
En el encuentro, denominado “Monstruos y silencios: Narrativas para un siglo turbulento”, Del Toro y Cuarón también mostraron su preocupación por las jóvenes generaciones y los obstáculos que deberán sortear ante un mundo cada vez “más dividido”.
“¡Qué difícil es ser joven ahorita! (...) Hay un clima de miedo en todos los ámbitos (...) La pluralidad puede desaparecer”, opinó Del Toro. Cuarón, por su parte, se mostró mucho más optimista y destacó que, pese a todo, los jóvenes tienen la posibilidad de “pensar lo impensable”.
“Es una generación que es muy vibrante y con todas las adversidades que está viviendo está encontrando posibilidades (...) Nosotros desde el punto de vista del miedo no lo vamos a pensar”, señaló el director del multipremiado filme “Roma” (2018).
Lea más: Diabetes: cerca del 10% de la población paraguaya padece esta enfermedad silenciosa
El debate fue organizado por la mexicana Universidad de Guadalajara a beneficio de organizaciones sin fines de lucro. Entre una lluvia de anécdotas, destacaron recuerdos como que Del Toro motivó a Cuarón a filmar “Harry Potter y el prisionero de Azkaban” (2004), y un viaje en auto que realizaron juntos de Francia a Italia.
“Monstruos y silencios: Narrativas para un siglo turbulento” se retransmitirá el domingo a las 16:00 (22:00 GMT) a través de la plataforma Eticket Live. Además de México, la charla podrá ser vista en Estados Unidos, Argentina, Perú, Honduras, Colombia, Costa Rica y Chile.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Bertha Navarro, la productora que descubrió a Guillermo del Toro
“El talento brilla y hay que saberlo ver”, dice la veterana productora Bertha Navarro, mujer pionera en la profesión en México y considerada “la madre cinematográfica” del oscarizado Guillermo del Toro. Con más de cinco décadas produciendo películas, entre las que también destacan obras de los mexicanos Paul Leduc y Nicolás Echevarría, Navarro, de 82 años, ha sido clave en el desarrollo del cine latinoamericano.
Hablando de su profesión, esencial para un filme, pero a menudo desconocida del público, Navarro cuenta que lo que siempre ha hecho es “buscar talento”. “Tengo una manera de poder ver el talento, al hablar [con los cineastas] desde bastante antes de que yo me comprometa” con el proyecto, dice en una entrevista a AFP durante el festival Cinelatino de Toulouse, en Francia, donde le rinden homenaje. “El talento brilla y hay que saberlo ver”, remata esta mujer menuda de mirada viva y hablar pausado.
Riqueza visual
Su encuentro con el joven Guillermo del Toro tuvo lugar durante el rodaje de “Cabeza de Vaca” (1991) de Echevarría, la primera película que realmente produjo Navarro. En ella, Del Toro se encargó del maquillaje de todas las etnias mexicanas que aparecen en el filme, y no a partir de una base antropológica sino de su imaginario, recuerda la productora.
“El trabajo de Guillermo visualmente tiene una riqueza enorme”, insiste. Al terminar el rodaje, Del Toro le entregó el guión de “Cronos”, que sería su primera película y con la que ya ganó numerosos premios, y a Navarro le “encantó”. Ahí empezó su colaboración, que seguiría con “El espinazo del diablo” (2001) y “El laberinto del fauno” (2006), que ganó tres Óscar.
“Yo siempre, como productora, hice lo que el director, en este caso Guillermo, quería hacer”, rememora Navarro, en alusión al deseo de Del Toro de trabajar con el reconocido actor argentino Federico Luppi, incluso en su ópera prima. “Él me dice que soy su madre cinematográfica”, dice con una sonrisa. Cuando Del Toro se fue para Estados Unidos, le dijo a Navarro que fuera con él para seguir siendo su productora. “Guillermo, me necesitan más en México. Y tú ya tienes tu camino armado”, le respondió. “Y sí, siempre me quedé en mi país”.
Pionera
Primera mujer productora en México, tuvo que abrirse camino en un sector dominado por los hombres. Con “Reed, México insurgente” (1972), de Paul Leduc, entonces su pareja, Navarro dio sus primeros pasos en la organización y producción de una película. En esos inicios, rodeada de equipos técnicos masculinos, explica que un asistente de sonido se burló de ella llamándola “pinche vieja” y decidió sacarlo del rodaje inmediatamente.
“Después de que le dije ‘te vas’, me fui yo sola y estaba temblando. Pero tuve la fortaleza de decir, no se van a burlar de mí, porque si empezamos así, yo no puedo seguir”, recuerda esta mujer que ahora camina ayudada con un bastón. Desde entonces, estuvo detrás de innumerables películas, como “Un embrujo” (1998) de Carlos Carrera, “Rabia” (2009) de Sebastián Cordero o “La delgada línea amarilla” (2015) de Celso García.
En 2015 recibió el Ariel de Oro honorífico del cine mexicano, y en 2024 el Ojo del festival de cine de Morelia, por su trayectoria y legado en la industria cinematográfica del país. “Siempre es arriesgado, pero vale la pena el riesgo”, dice sobre su profesión de apostar por una película o un cineasta. “La vida en sí misma es un riesgo, y hay que ser valiente, salir y no rendirse”, añade. “Estoy muy satisfecha de haber hecho cine de calidad, nada de solo comercializar, sino buscar calidad y talento”.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Guillermo del Toro deslumbró en Venecia con “Frankenstein”
- Por David Sánchez, desde Venecia (Italia), X: @tegustamuchoelc (*).
El Festival de Cine de Venecia vivió una de sus jornadas más vibrantes y memorables con la llegada de Guillermo del Toro. El director mexicano presentó su esperadísima versión de “Frankenstein”, un proyecto que llevaba soñando desde la infancia, y que finalmente ha podido materializar con la libertad creativa y la escala que siempre consideró necesarias. La proyección se saldó con una ovación de pie de 13 minutos, y para Guillermo el festival alcanzó un punto histórico cuando recibió el León de Oro honorífico a los logros de una vida, reconocimiento a su trayectoria y a la huella imborrable que ha dejado en el cine contemporáneo.
La locura en la alfombra roja
La expectación era máxima. En el Lido, cientos de seguidores se agolparon a la espera de ver al cineasta y al elenco de la película, encabezado por Oscar Isaac, Jacob Elordi, Mia Goth, Christoph Waltz, Felix Hammer y Guo. El fervor se desató cuando apareció Del Toro en la alfombra roja. Aunque el protocolo de seguridad le impedía detenerse, el realizador no dudó en pedir a uno de los guardias que recogiera los pósters y fotografías que la multitud le tendía, con la promesa de firmarlos después. Un gesto sencillo, pero cargado de complicidad, que desató la locura entre los presentes y demostró una vez más la cercanía del director con su público.
“Frankenstein” como religión
En la rueda de prensa, Del Toro habló de la profunda conexión que lo une desde niño a la obra de Mary Shelley. “Para mí “Frankenstein” no era solo un sueño, era casi una religión desde que lo vi de pequeño. Crecí en un ambiente muy católico y nunca entendí a los santos… hasta que vi a Boris Karloff en pantalla. Entonces comprendí lo que era un mesías. Desde entonces sigo al monstruo como si fuera un santo propio”, confesó con emoción.
Explicó que había esperado décadas para rodar esta historia en condiciones adecuadas: “Todo lo que hice desde Cronos hasta ahora fue prepararme para esta película. Necesitaba la escala suficiente para reconstruir un mundo entero y hacerla diferente. Ahora que la terminé, estoy en depresión posparto”, bromeó.
El banquete de Guillermo
Oscar Isaac, que da vida a Víctor “Frankenstein”, describió la experiencia de trabajar con Del Toro como un verdadero regalo: “No podía creerlo cuando me dijo que quería que fuera Víctor. Me entregó un banquete: solo tenía que sentarme a la mesa. Con Guillermo es un proceso de rendirse al material y enamorarse de él por completo”.
Jacob Elordi, que interpreta a la criatura, relató que llegó al rodaje con apenas unas semanas de preparación, pero encontró un espacio cálido y creativo: “Llegué tarde, pero la mesa ya estaba servida. Lo único que tuve que hacer fue sentarme y dejarme llevar. Fue un sueño hecho realidad”.
Del Toro insistió en que no quería repetir el icono clásico del monstruo con cicatrices y grapas. “No quería un accidente andante. Víctor es un artista, y si ha soñado con esto durante veinte años, iba a crear algo hermoso, casi como una estatua de marfil o alabastro. Cada etapa de la criatura refleja su evolución, como si fuera un ser humano en crecimiento”, explicó.
Escenarios de carne y hueso
Uno de los aspectos más destacados de la producción fue la construcción de decorados reales, minimizando el uso del CGI. Del Toro lo defendió con convicción: “No es lo mismo pedirle a un actor que mire una bola en un fondo verde que ponerlo en un laboratorio real con máquinas gigantes. Eso alimenta la actuación. No busco eye candy, lo bonito superficial, sino eye protein: que cada elemento sirva para contar la historia”.
El compositor Alexandre Desplat, responsable de la partitura junto a Alexander Dela, señaló que la música no debía enfocarse en el horror sino en la emoción: “Pensamos en “Frankenstein” y uno imagina terror, pero aquí se trata de amor. La música debía ser lírica, profunda, casi como una elegía”. Del Toro añadió divertido: “Tenemos un pacto: si la música no me hace llorar, no está lista. Y como mexicano, me cuesta llorar”.
“Frankenstein” es, al mismo tiempo, un espectáculo visual majestuoso y una obra íntima. Del Toro construye un universo gótico minucioso, donde cada set es una pieza artesanal cargada de simbolismo. Pero lo más sorprendente es cómo logra humanizar el relato: la criatura no es un monstruo, sino un espejo de soledad, vulnerabilidad y deseo de pertenecer.
Oscar Isaac ofrece un Víctor atormentado por la obsesión y la culpa. Jacob Elordi sorprende con una interpretación física y sensible, aportando frescura a un papel tantas veces interpretado. Mia Goth, Felix Hammer y Christoph Waltz completan un reparto coral que brilla gracias a la dirección inclusiva de Del Toro.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Dejanos tu comentario
El cine hispanoamericano brilla en la Mostra de la mano de Guillermo del Toro
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La 82.ª edición del Festival de Cine de Venecia, que se celebrará del 27 de agosto al 6 de septiembre en el evocador Lido de la ciudad italiana, se perfila como una de las citas cinematográficas más vibrantes del año. Con la majestuosa Sala Grande del Palazzo del Cinema como epicentro, el festival no solo consolidará su prestigio como plataforma de lanzamiento para obras maestras y contendientes al Oscar, sino que también ofrecerá un espacio privilegiado para el talento hispanoamericano, cuya presencia en 2025 destaca por su diversidad, audacia estética y profundidad narrativa.
La programación de esta edición, que abarca secciones como Competición Oficial, Fuera de Competición, Orizzonti, Spotlight y una retrospectiva de Clásicos, reúne una selección ecléctica de filmes que van desde estrenos mundiales hasta joyas restauradas. Sin embargo, es la notable representación de Hispanoamérica la que promete capturar la atención de cinéfilos y críticos, con propuestas que combinan innovación, introspección y un diálogo constante con las complejidades de la región.
Lea más: Cómo la bomba atómica transformó la cultura japonesa
Del Toro y Baydarov, al frente
En la Competición Oficial, dos obras con raíces hispanoamericanas se alzan como apuestas destacadas. Frankenstein de Guillermo del Toro (EE.UU.), aunque de producción estadounidense, lleva el sello inconfundible del director mexicano. Conocido por su capacidad para fusionar horror gótico con una sensibilidad profundamente humanista, Del Toro reimagina el clásico de Mary Shelley en una obra que promete ser tan visualmente deslumbrante como emocionalmente resonante. La expectativa es alta: el realizador, ganador del León de Oro en 2017 por La forma del agua, regresa a Venecia con una cinta que podría redefinir el mito del monstruo.
Por su parte, Boşluğa xütbə (Sermón al vacío) de Hilal Baydarov (Azerbaiyán/México/Turquía), con participación mexicana en su coproducción, propone una meditación contemplativa que combina espiritualidad y crítica existencial. Baydarov, conocido por su estilo lírico, encuentra en México un aliado creativo para una obra que, según las primeras impresiones, podría destacar por su audacia filosófica y su atmósfera hipnótica.
Lea también: Subasta de icónica espada láser de Darth Vader podría alcanzar USD 3 millones
Orizzonti: nuevas voces, narrativas audaces
La sección Orizzonti, dedicada a las nuevas tendencias del cine mundial, se convierte en un escaparate ideal para el talento emergente y consolidado de Hispanoamérica. Aquí, la ecuatoriana Ana Cristina Barragán brilla con Hiedra (Ecuador/México/Francia/España), una cinta que explora el universo femenino con una sensibilidad intimista y una estética poderosa. Los silencios, los cuerpos y la naturaleza se entrelazan en esta propuesta que promete ser uno de los puntos altos de la sección, confirmando a Barragán como una de las voces más prometedoras del cine latinoamericano.
Desde Argentina, Alejo Moguillansky presenta Pin de Fartie, una sátira metacinematográfica que desafía los códigos narrativos con humor y acidez. Su mirada irónica sobre el arte y las instituciones culturales augura una obra tan provocadora como inteligente. En la misma línea, El origen del mundo de Jazmín López (Argentina) apuesta por una narrativa fragmentaria que dialoga con el arte contemporáneo, explorando la identidad y la memoria con una carga simbólica que podría consolidarla como una de las cineastas más conceptuales de su generación.
México también tiene una presencia sólida con En el camino de David Pablos, un director que ya dejó huella con Las elegidas. Esta nueva obra, centrada en el viaje como metáfora de transformación, combina un estilo visual cuidado con una dirección actoral sobria, lo que la posiciona como una contendiente fuerte. Por su parte, El apuntador de Gastón Solnicki (Austria/Argentina) ofrece una exploración formal de lo cotidiano, con un rigor visual que apela a los cinéfilos más exigentes.
Desde Colombia, Barrio triste de Stillz (Colombia/EE.UU.) marca el debut en el largometraje de un director conocido por su trabajo en videoclips. Con una estética hipercontemporánea que cruza música urbana y violencia, esta cinta promete conectar con nuevas audiencias gracias a su frescura y energía visual. Finalmente, Merrimundi de Niles Atallah (Chile) combina elementos fantásticos con reflexiones sobre la memoria y los mitos, reafirmando al director como una voz única en el cine chileno.
Spotlight: historias cercanas, universales
En la sección Spotlight, Hispanoamérica también deja su marca. Un cabo suelto de Daniel Hendler (Uruguay/Argentina/España) ofrece una comedia dramática que mezcla ironía y melancolía para retratar la adultez y las relaciones humanas. Hendler, conocido por su talento actoral, demuestra una vez más su habilidad para tejer historias entrañables y cercanas. Por su parte, La hija de la española de Mariana Rondón y Marité Ugás (México/Venezuela) adapta la aclamada novela de Karina Sainz Borgo, abordando la crisis venezolana desde una perspectiva femenina e íntima. Con una protagonista poderosa y una narrativa cruda pero necesaria, esta cinta promete ser uno de los relatos más impactantes del festival.
Un festival con acento latino
Con una programación que incluye también retrospectivas de clásicos como Matador de Pedro Almodóvar, Venecia reafirma su compromiso con el legado y la innovación del cine, invitando a los espectadores a sumergirse en historias que desafían, emocionan y transforman.
Mientras el Lido se prepara para recibir a cinéfilos de todo el mundo, el cine hispanoamericano se alza como un protagonista ineludible, demostrando que sus historias, estéticas y sensibilidades tienen un lugar privilegiado en el escenario global. Venecia 2025 será, sin duda, un reflejo de la riqueza y la vitalidad del séptimo arte latinoamericano.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Dejanos tu comentario
Alfonso Cuarón fue homenajeado con el Abrazo de Honor
Por David Sánchez, desde Biarritz (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la 33.ª edición del Festival de cine Latinoamericano de Biarritz, Alfonso Cuarón fue homenajeado con el prestigioso Abrazo de Honor, el máximo reconocimiento que otorga el festival. Durante la ceremonia, Jean-Christophe Berjon, director del festival, resaltó la profunda huella que Cuarón ha dejado en el cine contemporáneo y su valiosa contribución a la difusión del cine latinoamericano en el escenario global. La alcaldesa de Biarritz, Maïder Arosteguy, fue la encargada de entregar el galardón al director mexicano, destacando el papel del festival como plataforma para dar visibilidad al cine de la región.
Para Cuarón, este homenaje tuvo un significado especial. Recordó con emoción que el Festival de Biarritz fue fundamental en sus inicios, particularmente con “Y tu mamá también” (2001), la película que lo catapultó al circuito internacional. “Este festival fue el primero en abrirme las puertas en Europa, y siempre guardaré ese momento en mi corazón”, comentó Cuarón, reconociendo el apoyo del festival en los primeros pasos de su carrera.
Durante una conversación íntima con Berjon, Cuarón reflexionó sobre su trayectoria, desde su primera visita al festival en 1991 con su ópera prima Sólo con tu pareja. En aquel entonces, enfrentaba muchas dudas sobre su futuro en la industria cinematográfica, pero Biarritz le brindó la confianza para seguir adelante. “Este festival me dio la fuerza para continuar en un medio tan competitivo”, explicó, subrayando la relación especial que ha mantenido con el evento a lo largo de los años.
Lea más: Entrevista: Felipe Carmona presenta “Penal Cordillera”
En la charla, Cuarón también habló sobre los desafíos técnicos y creativos que ha enfrentado a lo largo de su carrera. Aunque es conocido por su impresionante manejo de la tecnología en películas como “Gravity” (2013) y “Children of Men” (2006), el cineasta confesó: “Soy muy malo tecnológicamente... apenas sé mandar correos electrónicos”. A pesar de estas limitaciones en su vida cotidiana, ha demostrado un dominio técnico impresionante en sus películas, siempre manteniendo que “la técnica está al servicio del lenguaje cinematográfico”. Para Cuarón, lo importante es cómo las herramientas tecnológicas pueden mejorar la narrativa, sin perder de vista el enfoque humano de las historias que cuenta.
Uno de los momentos más destacados de la ceremonia fue cuando Cuarón habló sobre “Roma” (2018), una de sus películas más personales, basada en los recuerdos de su infancia en México. El director explicó que el guion fue escrito de manera automática, sin detenerse a corregir, lo que le permitió capturar la esencia de esos recuerdos con espontaneidad. Además, compartió detalles sobre su método de trabajo con los actores, a quienes no les dio acceso al guion completo, brindándoles indicaciones día a día para generar interacciones más auténticas y naturales. Esta técnica, según él, permitió obtener reacciones más genuinas y darle a la película una profunda humanidad.
Lea también: Reflexiones desde Biarritz sobre la narcocultura de México
Cuarón también reflexionó sobre su rechazo a la zona de confort. “Si me doy cuenta de que estoy cayendo en una zona de confort, pierdo interés”, confesó, revelando que cada proyecto representa para él un desafío nuevo y una oportunidad de explorar diferentes géneros y estilos. Desde la intimidad de Y tu mamá también hasta los avances técnicos de “Gravity”, el cineasta ha mantenido una constante búsqueda por reinventarse y sorprender al público.
El homenaje a Cuarón no solo celebró su extraordinaria carrera, sino también su papel como uno de los mayores embajadores del cine latinoamericano. “Latinoamérica está en mi ADN”, afirmó Cuarón, destacando que, aunque ha trabajado en producciones internacionales, siempre ha mantenido una conexión profunda con sus raíces. Este lazo con su cultura se refleja en películas como “Roma” y “Y tu mamá también”, donde explora temas universales desde una perspectiva latinoamericana.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.