Jahecha es una multiplataforma de entretenimiento para consumo artístico en formato digital y está dirigido al público en general. En Jahecha (veamos, en guaraní) se podrá encontrar contenidos de artes visuales y artes escénicas.
El objetivo principal de Jahecha es difundir y ofrecer al sector artístico una herramienta digital para el consumo responsable de las puestas, de esta manera buscamos apoyar la reactivación del sector en todas las áreas que implica llevar una puesta y la posibilidad de que tengan los ingresos de taquilla resguardando todos los derechos que implica exponer una puesta artística al público en este formato.
Con esta iniciativa buscamos apoyar al área artística del país, para que el arte llegue al público con los mejores estándares de calidad posible. Esta iniciativa está apoyada por la Embajada de Francia, La Unión Europea y la Alianza Francesa.
Dos exposiciones virtuales
El lanzamiento se realizó el miércoles 8 de julio, con la presencia de la embajadora de Francia, Sophie Aubert; Bogdan Batic, representante de la Unión Europea; Dominique Scobry, director de la Alianza Francesa, y Marta Cáceres, coordinadora cultural de la Alianza Francesa.
La dirección de la plataforma es: http://www.jahecha.com.py, está habilitado a partir del jueves 9 de julio, con la oferta de películas francesas en cartelera de manera gratuita, aporte de la Embajada de Francia y el Instituto Francés.
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También estará disponible una exposición virtual de la colección privada de Félix Toranzos, “La casa de Asterión”, y una exposición fotográfica, “La magia de Nepal” del fotógrafo Bruno Resck. Para más información comunicarse al 0974-580242 o al mail hola@jahecha.com.py.
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Venecia 2026: crítica de “Diane in the Loop”, incómoda y sorprendente
- Por David Sánchez, desde Venecia (Italia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay películas que parecen pequeñas hasta que uno empieza a tirar de los hilos y descubre que debajo de una historia aparentemente sencilla hay una cantidad de temas considerable. “Diane in the Loop”, de Ann Sirot y Raphaël Balboni, pertenece a esa categoría. Una película incómoda, divertida, extraña y, sobre todo, sorprendentemente inteligente, que utiliza el humor y el absurdo para hablar de feminismo, trauma, maternidad, deseo, memoria y de una generación que parece haberse especializado en encontrar motivos para sentirse ofendida.
Entre recordar y olvidar
Diane desprecia a los hombres tanto como los desea. Su madre fue violada tres años antes de que ella naciera y, cuando Diane descubre esta circunstancia, convierte su vida en una especie de misión vengadora. Su madre, sin embargo, tiene otras preocupaciones: quiere recuperar el tiempo perdido y convertirse, por fin, en la mujer que siempre quiso ser. Entre una hija obsesionada con recordar y una madre que necesita olvidar, la película construye una relación familiar llena de contradicciones. Y ahí está precisamente una de sus mayores virtudes: nunca parece tener una única lectura.
Las muchas capas de Diane
Uno de los grandes aciertos de la película es la construcción de su protagonista. Diane parece tener, en principio, una personalidad perfectamente definida: sabemos qué piensa, qué detesta, qué le indigna y cuál es su posición frente a los hombres. Pero cuanto más avanza la película, más evidente resulta que debajo de esa aparente seguridad hay muchas capas.
No es la misma Diane cuando está frente a su madre que cuando se relaciona con su padre, ni cuando habla de los hombres, ni cuando se enfrenta a sus propios deseos. Hay una Diane hija, una Diane mujer, una Diane marcada por la historia de su madre y otra que intenta construir su propia identidad a partir de ella. Y todas conviven en el mismo personaje, a veces de manera armónica y otras en abierta contradicción.
Lo interesante es que los directores no necesitan explicarlo constantemente. Lo hacen aparecer en las situaciones, en las conversaciones, en los silencios y, sobre todo, en la evolución del personaje. Diane comienza aferrada a unas certezas que parecen inamovibles y termina descubriendo que quizá no todo pueda organizarse según el esquema de buenos y malos con el que había construido su visión del mundo.
Cuando las palabras cambian de sentido
Hay momentos particularmente brillantes en los que los diálogos adquieren un significado completamente distinto dependiendo de cómo se presenten. Por ejemplo, ese encuentro con el ciclista que tiene problemas con la bicicleta o las conversaciones mientras toman algo que ni siquiera parece realmente una copa, sino más bien un zumo. De repente, un gesto cotidiano se vuelve extraño. Lo que escuchamos parece tener un sentido y, cuando las imágenes aportan el contexto, descubrimos otro. Es como si los directores estuvieran jugando constantemente con nuestra percepción.
Ese mecanismo resulta especialmente interesante porque obliga al espectador a pensar. Los comentarios, sacados de contexto, pueden parecer ofensivos, absurdos o incluso terribles; colocados después junto a las imágenes, adquieren otra dimensión. La película juega con esa distancia entre lo que se dice y lo que realmente está ocurriendo, y lo hace con una ligereza que evita que todo se convierta en una tesis doctoral sobre la sociedad contemporánea.
El foco también cuenta
También hay una utilización del lenguaje cinematográfico especialmente elegante. En la escena de la playa, cuando el chico y la chica están hablando, el juego de enfoque y desenfoque resulta casi hipnótico: cuando habla él, el plano dirige nuestra atención hacia él; cuando habla ella, cambia el foco y pasa a ser ella quien domina visualmente la escena. Es un recurso sencillo, pero muy inteligente, porque convierte una conversación aparentemente normal en una pequeña coreografía visual.
La generación de cristal entra en escena
Y entonces aparece uno de los aspectos más divertidos —y también más incómodos— de la película: su retrato de determinadas sensibilidades contemporáneas.
“Diane in the Loop” parece disfrutar provocando a esa parte de la sociedad que analiza cada comentario, cada palabra y cada gesto como si estuviera ante un tribunal permanente. Las protagonistas pueden convertir prácticamente cualquier situación en un motivo de indignación. Y la película se permite una ironía bastante evidente sobre ese progresismo llevado al extremo, sobre esa necesidad de encontrar siempre algo que señalar, corregir o denunciar.
La gracia está en que los directores no parecen interesados en decirnos simplemente quién tiene razón. Más bien colocan a sus personajes en situaciones incómodas y dejan que sean ellos mismos quienes se contradigan. Es una generación con mandíbula de cristal y, paradójicamente, puño de hierro: extremadamente sensible cuando recibe una ofensa, pero perfectamente capaz de ser brutal cuando considera que la razón está de su lado. La película encuentra ahí un filón cómico considerable.
El trauma de una generación a otra
Pero sería quedarse en la superficie reducir “Diane in the Loop” a una sátira sobre feminismo o sobre la llamada “generación de cristal”. Lo realmente interesante es cómo conecta esa actitud de la hija con la experiencia de la madre. Cuando Diane se queja por cuestiones que su madre considera pequeñas, aparece ese contraste demoledor entre dos generaciones de mujeres. La madre parece pensar: “Lo que yo viví sí fue grave”. Y ahí la película introduce una pregunta mucho más interesante: ¿qué ocurre cuando una generación hereda un trauma, pero vive en un mundo completamente diferente al de quien lo sufrió originalmente?
Nunca es demasiado tarde
La madre, además, no quiere quedarse atrapada en el pasado. Que vuelva a estudiar es un detalle precioso porque introduce una idea muy sencilla y muy poderosa: nunca es demasiado tarde para recuperar la propia vida. Después de todo lo ocurrido, todavía existe la posibilidad de empezar de nuevo. Frente a la obsesión de Diane por lo que sucedió, su madre mira hacia lo que todavía puede suceder.
Caen las caretas
Y es precisamente en la evolución de Diane donde la película adquiere una dimensión todavía más interesante. Porque su transformación no consiste simplemente en cambiar de opinión: consiste en descubrir que sus propias certezas también pueden ser una prisión.
La gran contradicción que plantea la parte final es especialmente estimulante. Algo que, en principio, debería caernos mal termina cayéndonos bien. Un personaje, una situación o una relación que habíamos aprendido a mirar desde un determinado prejuicio empieza a adquirir otra dimensión. Y entonces la película hace algo que parece sencillo, pero que no lo es: nos obliga a revisar nuestro propio juicio.
Aquí empiezan a caer los mitos, las caretas y, sobre todo, los prejuicios. Lo que parecía blanco o negro adquiere una gama de grises mucho más humana. Y Diane, que durante buena parte del metraje parece querer imponer al mundo una determinada manera de entender las cosas, acaba aprendiendo algo bastante más difícil: que buscar el bienestar y la felicidad personal también puede significar apartar determinadas ideas preconcebidas.
No se trata de traicionar sus convicciones, sino de aceptar que la vida es mucho más contradictoria que cualquier discurso. Que podemos desear aquello que creíamos que no debíamos desear. Que podemos sentir simpatía por quien pensábamos que debíamos rechazar. Y que quizá madurar consiste precisamente en aprender a convivir con esas contradicciones.
Humor para hablar de cosas serias
Y entre todo esto, el humor está siempre presente. Incluso cuando la película se acerca a asuntos dolorosos, nunca pierde esa capacidad para introducir una situación absurda, una conversación incómoda o una pequeña ironía que rompe la solemnidad. Los directores parecen tener muy claro que hablar de temas importantes no obliga necesariamente a ponerse trascendentales.
Poesía en imágenes
Visualmente, además, vuelven a demostrar una sensibilidad extraordinaria. Hay imágenes que parecen salidas directamente de un sueño, como ese momento en que las dos mujeres están en la cama mientras caen plumas desde el cielo. Es poesía cinematográfica, pero sin necesidad de subrayarla. La imagen es bella, extraña y ligeramente absurda, exactamente como buena parte de la película.
Una película que podría con todo
Lo más sorprendente es precisamente el equilibrio. Hay muchísimos temas: maternidad, deseo, violencia, memoria, feminismo, generaciones, identidad, trauma, humor, segundas oportunidades… En manos de otros directores, semejante cantidad de ingredientes podría convertirse fácilmente en un batiburrillo. Aquí, en cambio, todo está razonablemente bien entrelazado. La película sabe cuándo profundizar y cuándo quitar hierro a lo que está contando.
Dos directores a seguir
Ann Sirot y Raphaël Balboni ya habían demostrado su talento con “Le Syndrome des amours passées”, otra película maravillosa que pasó por Cannes. Con “Diane in the Loop” confirman que aquello no era casualidad.
Y también vuelve a poner en valor algo que el cine belga francófono lleva años haciendo especialmente bien: encontrar pequeñas historias, aparentemente modestas, y convertirlas en auténticas pepitas de oro. Películas que quizá no llegan con el ruido de las grandes producciones, pero que consiguen algo mucho más difícil: sorprenderte, incomodarte y hacerte pensar mientras te estás riendo.
Una pepita de oro en Venecia
Presentada en la sección Orizzonti de Venecia, “Diane in the Loop” podría haber encajado perfectamente en la competición oficial. Porque tiene personalidad, ideas, humor y una mirada cinematográfica propia. Es una película maravillosa, de esas que recuerdan por qué los festivales siguen teniendo sentido: para descubrir pequeñas obras capaces de dejarte sentado en la butaca preguntándote qué demonios acabas de ver… y, sobre todo, por qué no puedes dejar de pensar en ello.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Primavera Teatral: “Heroicos” sube en el Teatro Municipal con funciones gratuitas
En el marco del Ciclo Primavera Teatral 2026, la reconocida Compañía Teatral Roque Sánchez–Graciela Pastor subirá a las tablas del Teatro Municipal de Asunción “Ignacio A. Pane” (Presidente Franco entre Chile y Alberdi) con la obra “Heroicos” (215 años de una patriótica historia). Las funciones se llevarán a cabo con acceso gratuito los martes 15 y 22 de septiembre en doble turno.
Escrita y dirigida por Alberto Sánchez Pastor, la puesta propone un recorrido por hitos fundamentales de la historia nacional, al tiempo de rendir tributo a creadores y referentes que marcaron el acervo cultural del país. Entre los homenajeados figuran ilustres exponentes como Manuel Ortiz Guerrero, Julio Correa, Agustín Pío Barrios, José Asunción Flores, Herminio Giménez, Félix Fernández, Emiliano R. Fernández y Luis Alberto del Paraná, entre otros.
El espectáculo se ofrecerá con acceso totalmente gratuito en dos fechas programadas para el martes 15 de septiembre, con funciones a las 9:00 y a las 14:00, y el martes 22 de septiembre: a las 9:00 y a las 14:00. La actividad cuenta con la presentación de la Fundación Itaú Paraguay y la Sociedad Filarmónica de Asunción (SFA), junto con el apoyo de Flow Personal y el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
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Juan Pablo Pistilli y Ofelia Fishman habilitan muestra en Casa Ardissone
El artista plástico Juan Pablo “Juanpi” Pistilli y la ceramista Ofelia Fishman inaugurarán, este jueves 10 de setiembre, una nueva exposición en el espacio cultural Casa Ardissone, ubicada en 25 de Mayo n.° 731, entre Tacuary y Estados Unidos, en Asunción. La muestra conjuga distintas disciplinas de las artes visuales con el propósito de invitar al público a completar las obras a través de su propia interpretación.
“Exponer es exponerse”, afirmó Pistilli en entrevista con Paraguay TV, en el espacio denominado “Tribuna”, previa a la apertura. El creador destacó que el proceso artístico concluye con la mirada y vivencia del espectador: “Muchas veces es el visitante quien completa la obra cuando comparte lo que le significó la muestra o lo que despertó en él”.
Hijo de Hugo Pistilli (1940-2006), el célebre “Poeta del Metal”, Juanpi inició su formación en el taller familiar, espacio que asumió tras la muerte de su padre y desde el cual consolidó una identidad propia. Su producción abarca dibujo, pintura, docencia en el Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA) y escultura en madera, piedra y metal.
Especializado en transformar la rigidez del hierro y el acero inoxidable en formas orgánicas vinculadas a la naturaleza paraguaya (como aves, mariposas y flora local), Pistilli es autor de destacadas obras monumentales. Entre ellas figuran el Monumento al Arpa Paraguaya (de 15 metros, en la Costanera de Asunción), la Paloma de la Esperanza (homenaje a las víctimas del Ycuá Bolaños) y el monumento a la Batalla de Paraguarí.
La inauguración en Casa Ardissone coincide con un periodo de intensa actividad para el escultor, marcado por tres exposiciones de gran formato durante el año y la gestión continua del museo dedicado a la memoria de su padre. Asimismo, el artista impulsa junto al fotógrafo y chef René González la iniciativa Azaye, un proyecto multidisciplinario orientado a promover la lectura, el pensamiento crítico y el debate cultural mediante encuentros comunitarios.
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El Puerto de Asunción celebra los 90 años de la inmigración japonesa con arte y cultura
“Huellas y miradas”, la primera exposición de artistas nikkei y la exposición conjunta de ikebana, reunirán pintura, fotografía, shodō, cerámica, kirie, ñandutí y arreglos florales, el sábado 12 y el domingo 13 de septiembre, de 10:00 a 19:00, en el Centro Cultural del Puerto de Asunción, ubicada en Avenida República y Colón, con acceso libre y gratuito.
El arte es uno de los protagonistas de esta actividad conmemorativa por los 90 años de la inmigración japonesa al Paraguay, que es organizada por la Federación de Asociaciones Japonesas del Paraguay, la Comisión Organizadora de los Eventos Conmemorativos del 90.º Aniversario de la Inmigración Japonesa al Paraguay, la Escuela de Ikebana Ohara del Paraguay, la Escuela de Ikebana Sogetsu Filial Paraguay e Ikebana Internacional Asunción Chapter 198, con el apoyo de la Embajada del Japón, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).
“Huellas y miradas” reunirá obras de artistas de ascendencia japonesa realizadas mediante diferentes técnicas. La propuesta contempla pinturas al óleo y otras expresiones pictóricas, fotografía, shodo o caligrafía japonesa, kirie y cerámica. El shodo no se limita a la escritura de caracteres japoneses. Se trata también de una disciplina artística y meditativa, en la que cada trazo refleja la armonía, la concentración y el estado emocional de quien realiza la obra. El kirie, por su parte, es una técnica tradicional japonesa basada en el recorte de papel para crear imágenes. La exposición incluirá asimismo trabajos de cerámica de la artista japonesa Kyoko Shimizu y obras realizadas por su joven hijo, Ruru Sañuq, considerado un artista emergente.
La coordinación ejecutiva de la exposición por la comisión de los eventos del 90.º aniversario está a cargo de la artista plástica Yuki Hayashi, docente del Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA) y máster en Artes Plásticas por la Universidad de Tsukuba. Hayashi también participará con sus propias obras, reconocidas dentro del ámbito cultural paraguayo por una propuesta que fusiona raíces tradicionales japonesas con elementos de la identidad latinoamericana, con especial inspiración en la naturaleza paraguaya.
La programación contempla además una exposición de productos típicos de algunas prefecturas del Japón presentada en un stand especial por la Asociación de Residentes y Descendientes de Japoneses de las distintas prefecturas como Kagawa, Ehime, Hyogo, Niigata, Yamagata, Hokkaido y Tochigi.
Un puente de ñandutí
El encuentro cultural también tendrá al ñandutí como una de sus expresiones. Se exhibirán piezas realizadas por tejedoras de la Asociación de Ñandutí en Japón, muchas de ellas creaciones originales elaboradas por mujeres japonesas bajo la orientación de la maestra Elena Iwatani. En ese contexto, se ofrecerán charlas sobre la elaboración del ñandutí, una de las expresiones más tradicionales de la artesanía paraguaya.
Desde Buenos Aires llegarán igualmente dos artistas invitadas. La profesora Cristina Ishikawa, especializada en Nihonga, la pintura japonesa, realizará demostraciones y talleres de Sumi-e, mientras que la profesora Leticia Tanoue participará como especialista en Ikebana. La exposición conjunta de Ikebana reunirá a la Escuela Ohara del Paraguay, la Escuela Sogetsu Filial Paraguay e Ikebana Internacional Asunción Chapter 198.
Huellas y Miradas, Encuentro del Arte Nikkei y la Exposición Conjunta de Ikebana llevarán al Centro Cultural del Puerto una selección de expresiones artísticas vinculadas con la cultura japonesa y con la experiencia de la comunidad nikkei en Paraguay, como parte de las actividades por los 90 años de la inmigración japonesa al país. La Embajada del Japón en Paraguay estará presente con un stand que invitará a descubrir la riqueza de la cultura japonesa y conocer las iniciativas que impulsa para acercarla al público paraguayo.
La conmemoración de los 90 años de la inmigración japonesa al Paraguay incluyó recientemente un acto con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña; la primera dama y los Príncipes Herederos Akishino del Japón. En continuidad con esta celebración, el público podrá acercarse este fin de semana al Centro Cultural del Puerto para conocer, a través del arte, distintas expresiones de la cultura japonesa y de la identidad nikkei construida en Paraguay.
Llegará a Encarnación
Como parte de las actividades conmemorativas por los 90 años de la inmigración japonesa al Paraguay, la propuesta Huellas y Miradas, Encuentro del Arte Nikkei, 90 años también tendrá una edición en Encarnación. La muestra se realizará el sábado 19 y domingo 20 de septiembre de 2026, de 9:30 a 17:00, en la Asociación Japonesa de Encarnación.
La exposición reunirá obras de Yuki Hayashi, Aoyama Itsuko, Cabello Murayama Maia, Cristina Ishikawa, Mtro. Shindo Horikawa, Iwatani Elena y Aso Ñanduti en Japón, Kinjo kei, Kumagai Naoki, Maehara Victoria, Mizuguchi Yasuhiro, Nagaoka Ricardo, Ruru Sañuq, Shindoi Nana, Tanikawa Maiko y Utsumoto Toshiya, en un encuentro que busca poner en valor distintas expresiones del arte nikkei y el vínculo cultural entre Paraguay y Japón.