Stefani Joanne Angelina Germanotta, más conocida como Lady Gaga, estrenó “Chromatica”, un álbum conceptual que alude a un mundo fantástico virtual y colorido, en el que retorna a sus orígenes y vuelve a ser la diva de la música dance. “Esta pista de baile es mía, yo me la gané”, declaró Gaga a Apple Music. El disco incluye colaboraciones de la artista con Ariana Grande, Blackpink y Elton John.
“Chromatica” muestra su regreso a ese pop bailable que nos hizo conocerla allá por el 2008, cuando “Just Dance” o “Poker Face” sonaban en todas partes. Gaga se había alejado un poco de ese estilo acelerado y excéntrico para revelar su faceta más íntima en el disco “Joanne” (2016) y explorar la actuación en “Star Is Born” (2018).
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Para ella, la música fue terapéutica, ya que su distanciamiento de los escenarios, giras y todo ese trajín del artista tuvo que ver con que le diagnosticaron fibromialgia, una enfermedad que genera dolor en los músculos y cansancio persistente. Después de años de atravesar este proceso y otros que surgieron a partir de su confesión sobre el abuso sexual que sufrió de joven, Gaga hoy se siente libre de volver a bailar como antes.
“Ya no tengo que sufrir por todo lo que pasé. Ahora es simplemente algo que forma parte de mí y con lo que puedo vivir”, contestó en entrevista con una de las plataformas más famosas de música.
“Chromatica” es su sexto álbum de estudio y está dividio en tres partes. Las canciones Chromatica I, II y III separan esos tres segmentos del disco; uno que ha dado qué hablar desde principios de año, principalmente cuando se publicaron adelantos como “Stupid Love” o “Rain On Me”, este último en colaboración con Ariana Grande. “Estoy ansiosa por bailar estas canciones con la gente”, aseguró.
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José Villamayor: “Este es un disco que habla de la luz y de la esperanza”
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El reconocido guitarrista José Villamayor vuelve a hurgar entre las sonoridades del jazz y el 6x8 nacional. En este diálogo con La Nación del Finde, habló sobre su último álbum y cómo los 10 temas que lo componen constituyen “un recorrido que avanza hacia la luz”.
La apuesta por la música producida en el país se encuentra muchas veces en medio de la tensión entre lo posible y lo proyectado, realidad y sueños. La tenacidad en el trabajo y el compromiso con los objetivos son los que, entre otros elementos que atañen al talento, permiten el surgimiento de cada nuevo nuevo proyecto.
En este sentido, José Villamayor es un guitarrista de la escena jazzística local con una carrera de más de dos décadas. Recientemente presentó “Aires nacionales II”, un nuevo registro personal grabado en formato de sexteto, en el que plasma su búsqueda sonora y sensibilidad entre los géneros que lo constituyen internamente: el jazz y la música paraguaya.
Villamayor, quien logra este disco con apoyo de Matías Insaurralde y la producción de Sergio Cuquejo en Spirit And Sound, contó en estudio con la participación de Vetner López, Juan Pablo Giménez, Giovanni Primerano, Bruno Muñoz, Ezequiel Takebe, Dani Pavetti y Nico Vera.
–¿Cómo definirías tu último álbum?
–Para mí, “Aires nacionales II” es un disco que habla de la luz y de la esperanza. Creo mucho en el poder emocional que tiene la música y en lo que puede generar en quien la escucha. Por eso pensé el álbum como un viaje, diseñado para escucharse en orden, con un recorrido simbólico. El disco comienza con “Gota de luz”, que representa ese pequeño destello de esperanza que todos necesitamos para sentir que vamos por el buen camino. Y termina con “La esperanza de un nuevo día”, que funciona como un recordatorio de que cada mañana ofrece una nueva oportunidad, una nueva esperanza. De alguna manera, el álbum va desde esa primera chispa de fe hasta una esperanza más plena: un recorrido que avanza hacia la luz.
HILO CONDUCTOR
–¿Qué hilo conductor une los dos discos de “Aires nacionales” o cómo se proyecta uno a través del otro?
–Para mí, el hilo conductor entre ambos discos es la idea original que dio nacimiento al proyecto “Aires nacionales”: agrupar mis músicas con “aires nacionales”, valga la redundancia; pasar por el filtro del jazz y del folclore. No desde un lugar estrictamente tradicional, sino desde mi propia mirada, mi tiempo y mi bagaje. Lo que une a ambos discos es esa búsqueda de tocar nueva música con “aires nacionales”, aunque cada uno lo hace desde sonoridades distintas. El primer disco está grabado con una formación más reducida y completamente acústica, con instrumentos de madera como el contrabajo, el requinto, la guitarra y la percusión, lo que genera una estética más orgánica y cercana a lo folclórico. En cambio, “Aires nacionales II” amplía la paleta tímbrica: aparece una convivencia entre lo acústico y lo eléctrico. Esa mezcla mantiene la raíz del proyecto, pero explora nuevas texturas y colores sonoros.
–¿Qué búsquedas musicales y/o sensibles pensás que predominan en este material?
–Pienso que en este disco la búsqueda musical y sensible no están separadas, sino que funcionan como una misma cosa. La intención principal es generar sensaciones en el oyente: que la música pueda transmitir ideas desde lo emocional, casi en la piel, a medida que avanza el recorrido del álbum. Cada obra propone un clima particular.
–¿Podrías hablarnos de lo que plantea cada una de las propuestas?
–En “Gota de luz” me interesa que se perciba esa esperanza inicial, ese destello o chispa de fe. “Una hoja al viento” invita a una filosofía de dejarse llevar con serenidad, con cierta paz, como el viaje de una hoja al viento. “La raíz del alma” apunta a ese reconocimiento del mundo interior, de aquello profundo que define a cada persona. “Ñandutí” busca conectar con la belleza estética de nuestra cultura, mientras que “La fiesta de la vida” transmite celebración y energía colectiva, ese lado extraño y maravilloso de estar vivos. Hay también espacios más introspectivos o reflexivos: “Pya’e” sugiere esa sensación de rapidez permanente del mundo moderno, esa ansiedad constante de actualización donde parece que nunca terminamos de asentarnos. La idea misma de la obra es que incomode un poco, que nos acelere, que nos haga sentir corporalmente ese pulso vertiginoso en el que vivimos. “Paseo por el río” propone un viaje hacia lo vulnerable y lo interno. “Canción para los sobrevivientes” conecta con una memoria emocional compartida, marcada por experiencias globales como la pandemia. Finalmente, “Arasunu” se vincula con una idea de misterio y de conexión con el tiempo: el trueno como símbolo de algo ancestral que permanece inmutable, más allá de los cambios tecnológicos o culturales, y que nos une con quienes vivieron antes que nosotros.
RECURSOS
–Con los años fuiste aprendiendo y cambiando… ¿Qué cosas dan los años a la hora de escuchar o tocar música?
–Creo que una de las cosas más importantes que dan los años es la necesidad de no mostrar todo el tiempo todo lo que uno sabe. Cuando empezás a tocar, muchas veces querés demostrar constantemente los recursos, abrir el abanico técnico para que se vea todo lo que podés hacer. Con el tiempo esa mirada cambia: empezás a entender las herramientas musicales más como recursos y, sobre todo, como recursos emocionales que como elementos de exhibición. La técnica deja de ser un fin en sí mismo y pasa a estar al servicio de la música, de lo que la música necesita decir. Al comienzo, cuando uno arranca, suele estar muy conectado con el lado emocional. Después aparece la academia o el estudio profundo, y uno queda fascinado con las posibilidades teóricas y técnicas, a veces alejándose un poco de esa esencia inicial. Pero con los años se vuelve al origen, a la idea primaria de la música como una experiencia de conexión y bienestar, tanto para quien la toca como para quien la escucha.
–¿Qué aporta a la mirada y el oficio del músico el ejercicio de la docencia?
–Para mí, ese contacto permanente con nuevas energías y miradas nutre mucho y renueva mi propio lenguaje musical. La docencia también me permite mirar la música desde otra perspectiva, volver a repensarla y redescubrirla constantemente a través de los procesos de otros. Algo muy interesante, además, es que con el tiempo voy conociendo el nacimiento de muchas promesas musicales. Varios alumnos míos, con los años, terminan convirtiéndose en colegas dentro de distintas agrupaciones, incluso en las mías, y eso es algo que me genera una enorme satisfacción, tanto humana como musical.
–¿Cómo surge para vos la necesidad o el oficio de componer?
–En mi caso, la composición no siempre parte de una búsqueda planificada, sino más bien de apariciones espontáneas de ideas. Muchas veces surgen en medio de la vida cotidiana: caminando, manejando en silencio, en medio de la práctica o también en determinados estados emocionales donde siento la necesidad de plasmar algo. Cuando eso sucede, intento registrarlo de inmediato, generalmente grabándolo en el celular. Cuando no tengo la posibilidad, trato de retener la idea en la cabeza lo más posible para después grabarlas, aunque a veces no lo logro. La gran mayoría de las veces quedan como ideas registradas que luego retomo y desarrollo con mayor profundidad. Es un proceso muy ligado a la inspiración, pero también al trabajo posterior: volver sobre esa idea, darle forma y transformarla en obras que puedan ser compartidas.
EL JAZZ Y LA MÚSICA PARAGUAYA
–¿Por qué elegiste explorar desde el jazz la música paraguaya?
–Explorar la música paraguaya tiene que ver directamente con mi propia vivencia musical. Por un lado, el folclore paraguayo y, por otro, el jazz, después de tantos años de estudiarlo, tocarlo y vivirlo. De manera natural, entonces, esos dos mundos empiezan a convivir dentro de mi lenguaje y aparecen a la hora de componer. Si bien escribo música en otros estilos, en este proyecto decidí agrupar aquellas obras que comparten esos “aires nacionales”: una sonoridad, una estética y una raíz vinculada a lo paraguayo, vistas a través del filtro de mi propio bagaje. Por eso el repertorio responde a ese concepto más que a una limitación estilística de mi producción en general.
–¿Editar se debe a un impulso personal?
–En mi caso, grabar un disco no tiene tanto que ver con una decisión individual. Porque si dependiera solo de mí, probablemente estaría produciendo y grabando constantemente, además de tocar. La realidad es que para que un proyecto discográfico se concrete tienen que darse muchas condiciones. Por un lado, la disponibilidad de los músicos: poder coordinar ensayos, que todos tengan el tiempo para estudiar el repertorio y trabajar el material, y que además estén disponibles justamente aquellos músicos que uno considera idóneos para el proyecto. Muchas veces eso es complejo, porque la mayoría vive la música también como sustento diario o tiene otras prioridades laborales que dificultan sostener un proceso largo de ensayos y grabación. Por otro lado, están las condiciones económicas propias de producir un material. Grabar un disco implica costos y una estructura que necesita cierta viabilidad para poder realizarse. Entonces, más que un impulso personal, la grabación termina siendo el resultado de que coincidan las condiciones humanas, de tiempo y económicas necesarias para que el proyecto sea posible.
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Cristina Bitiusca lanzó su disco “Navidad de Flor de Coco”
“Navidad de Flor de Coco” es un proyecto íntimo y vanguardista de la cantante Cristina Bitiusca, que reimagina los clásicos de Navidad desde una mirada paraguaya, en donde reinterpreta clásicos navideños con sonoridad paraguaya y toques de improvisación jazzística.
El álbum reúne arreglos originales de German Lema y Josías Montani que reinventan temas navideños clásicos, mezclando la riqueza rítmica de la música paraguaya con la libertad expresiva del jazz, resultando una propuesta cálida, contemporánea y diversa en timbres, que invita a vivir la Navidad desde una óptica musical innovadora.
“Este álbum es un puente entre mi corazón y mis raíces”, comenta Cristina Bitiusca. “Quise invitar a la audiencia a escuchar a través de arreglos que honran la tradición, pero permiten que el jazz y la improvisación respiran en cada tema”, comenta Cristina Bitiusca en un comunicado de prensa. Cada tema es reinterpretado con un enfoque respetuoso hacia las raíces, al tiempo que se abren puertas a la improvisación y a texturas sonoras modernas.
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“Navidad de Flor de Coco” propone un diálogo entre guaraní, español e inglés, con arreglos que destacan la participación en vientos como las de Bruno Muñoz, Gonzalo Núñez y Gustavo Pedersen, entrelazadas con armonías y grooves propios del jazz, a través de una base rítmica integrada por Víctor Scura en piano, Josías Montanía en bajo y Víctor Morel en batería y producción artística.
La voz de Cristina y su banda, se transforman en paisajes sonoros que van del folklore al swing, pasando por baladas íntimas y grooves gospels, capturando una navidad de serenidad, celebración y descubrimiento. Entre los clásicos que cobran nueva vida figuran piezas emblemáticas como “Dos trocitos de madera”, “Navidad del Paraguay”, “Have Yourself a Merry Little Christmas” a ritmo de guarania y traducido al guaraní, así como un tema propio de Cristina, entre otros.
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La destacada cantante de origen rumano, con notable trayectoria en la escena nacional se ha destacado por su voz cálida, su sensibilidad interpretativa y su interés por cruzar tradiciones musicales. Con este proyecto solista, se consolida como una voz que conectan culturas y generaciones, explorando el repertorio navideño desde una óptica personal y contemporánea.
“Navidad de Flor de Coco” se encuentra disponible en plataformas digitales desde el 16 de diciembre, grabado en Lobo Recording studios, se publica bajo el sello Polka Blue. El álbum es posible gracias al Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec), un respaldo el cual valida el carácter cultural y de fomento a la música paraguaya, permitiendo una producción de alto nivel y difusión.
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Publicarán obra de Daniel Luzko dedicada a José Luis Miranda
La obra del compositor paraguayo Daniel Luzko, “Concierto para violín y orquesta en tres movimientos”, dedicada al maestro José Luis Miranda (1940-2023), estará disponible en plataformas digitales a partir del 4 de enero de 2026, junto con su edición en CD doble, que reúne creaciones de compositores latinoamericanos de estética contemporánea.
El concierto despertó un especial interés en el violinista Alejandro Drago, quien lo estudió directamente con el compositor y lo grabó junto a la Orquesta Filarmónica del Estado de Chihuahua (OFECH), en México, bajo la dirección del maestro cubano Iván del Prado. La obra de Luzko fue presentada previamente en julio de 2015 con la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción, ocasión en la que el propio compositor dirigió la interpretación.
El CD doble cuenta con el auspicio de diversas instituciones, entre ellas la Sociedad Filarmónica OFECH, la Secretaría de Cultura de Chihuahua, Irvine Valley College, la Universidad de North Dakota, entre otras organizaciones culturales y académicas.
Junto al compositor paraguayo Daniel Luzko y su “Concierto para violín y orquesta”, el álbum incluye obras de destacados compositores latinoamericanos: “Concierto para violín y orquesta” de Arturo Barbosa (Brasil), “El Cacuy, música para una leyenda, para violín y orquesta de cuerdas” de Fernando Severo Altube, y “Misterio de Buenos Aires, concierto para violín y orquesta” de Alejandro Drago (Argentina). El violinista Alejandro Drago es el intérprete solista de las cuatro obras contenidas en esta grabación.
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La obra de Luzko
El “Concierto para violín y orquesta” de Daniel Luzko fue compuesto a lo largo de varios años. El primer movimiento, inicialmente concebido como una obra independiente, responde a un estilo académico y fue creado como parte de los requisitos para el doctorado en composición musical del compositor en la Universidad Católica de Washington D.C., bajo la supervisión del profesor Helmut Braunlich, compositor y violinista.
Este movimiento presenta claras influencias de la escuela polaca, resultado de los estudios previos de Luzko con el profesor Marian Borkowski en la Academia de Música Federico Chopin de Varsovia, Polonia. Posteriormente, al inicio de su carrera como profesor de teoría musical y composición en el Irvine Valley College, California, Luzko recibió una invitación para presentar la obra y decidió completarla incorporando dos movimientos adicionales.
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El segundo movimiento posee un carácter marcadamente lírico, mientras que el tercero desarrolla un lenguaje más personal, con especial énfasis técnico en el uso de ostinatos. La obra fue estrenada en el Irvine Valley College y más tarde presentada en Asunción en 2015, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción, con el violinista Iman Khosrowpour como solista y el compositor en la dirección.
El concierto está dedicado al Dr. José Luis Miranda, maestro de teoría y composición de Luzko y una de las figuras pedagógicas más relevantes de la música en Paraguay. Esta primera grabación del concierto, realizada con la presencia del compositor durante todo el proceso, refleja el meticuloso trabajo y el profundo compromiso artístico del violinista Alejandro Drago y del director Iván del Prado, cuya interpretación pone de manifiesto una comprensión detallada y sensible de la obra.
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Tierra Adentro presenta “Ko’ág̃a” con cinco nuevas canciones
Tierra Adentro lanzó su nuevo trabajo de estudio, titulado “Ko’ág̃a”, que está compuesto por cinco canciones inéditas que reflejan con claridad la autenticidad que siempre caracterizó a la banda. Este trabajo marca un momento de conexión profunda con el presente, reafirmando su identidad artística, su forma honesta de hacer música y la vinculación sincera con su público.
El concepto visual del disco presenta una hamaca como símbolo, entendida como una máquina para viajar al presente, invitando a detenerse, respirar y vivir el aquí y ahora con sencillez. Esta estética acompaña el espíritu del álbum desde la portada diseñada por MuchoFlow.
La autoría corresponde a la banda, la producción musical es de Tierra Adentro y Carlos Escalona. El proceso creativo de “Ko’ág̃a” se desarrolló a lo largo de todo el 2025, culminando con la mezcla y masterización a cargo de Boris Milan, colaborador habitual de la banda. La producción general es de Francisco Silva, mientras que la producción ejecutiva corresponde a IDS Music.
Al lanzamiento acompaña un videoclip oficial para la canción “La gente pide fiesta”, y cuatro visualizers para los demás temas, todos registrados en San Bernardino. Las hamacas utilizadas por Tierra Adentro fueron creadas por manos artesanas de Carapeguá. El audiovisual, dirigido por Guillermo González, muestra a los integrantes de la banda junto a familia y amigos, compartiendo un momento genuino de disfrute y celebración, reforzando el mensaje central del álbum: vivir, disfrutar y celebrar el presente.