París, Francia | AFP |
El mexicano Alejandro González Iñárritu abogó por la coexistencia de todos los formatos de cine, incluidas las plataformas en línea como Netflix, en su primera comparecencia como presidente del jurado del Festival de Cannes que se abre este martes.
A la vez que reconoció que el espectador "no vive la misma experiencia" en una sala de cine que ante una pantalla de ordenador, Iñárritu aplaudió "la diversidad de formatos" que existen actualmente y que permiten que las películas se vean en todo el mundo.
El oscarizado director hizo estas declaraciones durante la tradicional rueda de prensa del jurado previa a la apertura del Festival y pese a que ningún periodista le había preguntado por la cuestión.
Cannes mantiene desde el año pasado un pulso con Netflix, cuyas películas vetó en su selección porque no se estrenan en las salas de cine francesas.
El año pasado, "Roma", la cinta del mexicano Alfonso Cuarón producida por la plataforma estadounidense, fue estrenada -y laureada- en la Mostra de Venecia, antes de su camino hacia la gloria en los Óscar.
Netflix
"Francia es una excepción, protege su cine, ¿pero cuántas de las películas que vamos a ver en los próximos 12 días serán exhibidas en todo el mundo?", se preguntó el director de "Birdman" y "El renacido".
“Netflix capitaliza estas películas que pueden ser mostradas en la TV y eso es excelente”, insistió el director mexicano, flanqueado del resto de miembros del jurado, como la actriz estadounidense Elle Fanning, su compatriota la directora Kelly Reichardt, y los cineastas griego Yorgos Lanthimos y francés Robin Campillo.
Iñárritu estrenó hace casi 20 años su ópera prima "Amores perros" en la sección Semana de la Crítica y estuvo por última vez en Cannes en 2017, cuando presentó su instalación de realidad virtual "Carne y arena" para denunciar la construcción del muro entre Estados Unidos y México, recompensada con un Óscar especial.
"Carne y arena" fue una "reacción a lo que sucede no solo en esa frontera sino en todas las fronteras del mundo", dijo, criticando a quienes "gobiernan con toda su ira y rabia, escribiendo ficciones y haciendo creer a la población que son ciertas".
"El problema es la ignorancia, la gente fácilmente manipulable", continuó, advirtiendo contra estos "acontecimientos peligrosos que nos harán volver a 1939". "Conocemos esta retórica pero la olvidamos muy fácilmente", advirtió.
El jurado presidido por Iñárritu otorgará el 25 de mayo la Palma de Oro a una de las 21 películas en liza, entre estas lo último de Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar y Terrence Malick.
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“Beef” vuelve más ambiciosa: capitalismo, deseo y el desgaste íntimo de las relaciones
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La segunda temporada de “Beef” no quiere repetirse. Y quizá esa sea su decisión más inteligente. Después de convertir una pelea de tráfico en una parábola contemporánea sobre la rabia, la serie creada por Lee Sung Jin —“Sonny” para todos en la industria— abandona la furia individualista de su primera entrega para mirar algo todavía más incómodo: el matrimonio, el dinero y el modo en que el capitalismo termina modelando incluso nuestras formas de amar.
La nueva temporada cambia Los Ángeles suburbano por un ecosistema de élites entre Montecito y Corea del Sur. Hay nuevos personajes, nuevos conflictos y una estructura más coral. Pero el corazón de la serie sigue siendo el mismo: personas atrapadas en ciclos emocionales que apenas comprenden.
Durante una conferencia virtual organizada por Netflix, Lee Sung Jin explicó que la inspiración inicial fue “muy simple”: observar dos parejas en etapas distintas de sus relaciones. Sin embargo, al desarrollar la historia, apareció inevitablemente otra variable. “Si quieres explorar honestamente el matrimonio en 2026, inevitablemente tienes que enfrentarte al capitalismo”, afirmó.
La temporada, según el creador, está construida alrededor de “las cuatro estaciones de la vida”. Cada pareja representa un momento distinto del desgaste sentimental: juventud, estabilidad, resignación y vejez. El plano final —una imagen aérea inspirada en el samsara budista— resume la idea central: todos permanecen atrapados en un ciclo repetitivo de deseo, frustración y búsqueda de sentido.
La gran novedad de esta entrega no es solo temática. También lo es generacional. Lee Sung Jin reúne por primera vez en pantalla a dos leyendas absolutas del cine coreano: Youn Yuh-jung y Song Kang-ho. Dos intérpretes monumentales que, paradójicamente, pasaron buena parte del encuentro minimizando su propio talento.
Youn Yuh-jung interpreta a Chairwoman Park, una multimillonaria afilada, manipuladora y profundamente lúcida. Para el público estadounidense supone además un pequeño giro: la actriz, acostumbrada a encarnar figuras cálidas o excéntricas, asume aquí un rol más cercano al antagonismo. Ella misma bromeó con ello durante la conversación: “En realidad soy una mujer elegante. No hablo así en mi vida real”.
Parte de su ansiedad provenía del idioma. Aunque ha trabajado internacionalmente durante años, confesó sentirse insegura actuando en inglés. Lee Sung Jin respondió incorporando esa tensión al personaje: una mujer tan poderosa que puede decidir cuándo hablar inglés y cuándo no hacerlo. La lengua deja de ser una limitación para convertirse en una demostración de poder.
Más reveladora aún fue la historia detrás del fichaje de Song Kang-ho. El actor de Parasite rechazó inicialmente el proyecto. Según contó, le aterraba interpretar un personaje tan distinto a los que había hecho antes. Fue Youn Yuh-jung quien terminó convenciéndolo personalmente por teléfono. “Le dije: eres el mejor actor de Corea, puedes hacer cualquier papel”, recordó ella entre risas.
El resultado es una relación tan extraña como fascinante. Ella interpreta a una mujer inmensamente rica que ya no busca amor romántico ni utilidad práctica en el matrimonio. Busca entretenimiento. “El primer marido es por amor, el segundo por conveniencia y el tercero por diversión”, explicó la actriz.
Song Kang-ho, por su parte, definió a su personaje como alguien dominado por la carencia emocional. Un hombre movido por el dinero, sí, pero también por una necesidad infantil de afecto. “Creo que le falta amor, incluso amor maternal”, señaló.
La temporada también expande el universo identitario de la serie. Lee Sung Jin contó que decidió trasladar parte de la acción a Corea después de volver al país para dirigir un videoclip de RM, miembro de BTS. Allí volvió a conectar con una sociedad atravesada por el poder económico de los chaebol —los grandes conglomerados familiares coreanos— y vio en ello una dimensión poco explorada de la experiencia asiático-estadounidense.
Por eso “Beef” ya no habla únicamente de rabia. Habla del agotamiento moral de sobrevivir dentro de sistemas que transforman las relaciones humanas en transacciones permanentes. Incluso los personajes más jóvenes, explicó Lee Sung Jin, terminan descubriendo cómo el tiempo erosiona ideales que parecían sólidos a los veinte años.
Quizá ahí reside la evolución más interesante de la serie: entender que la violencia emocional no siempre explota en gritos o persecuciones. A veces aparece en cenas silenciosas, matrimonios funcionales o conversaciones donde nadie dice exactamente lo que siente.
La primera temporada de “Beef” era una historia sobre personas incapaces de controlar su ira. La segunda parece mucho más sombría: una historia sobre personas que ya ni siquiera saben si todavía son libres.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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La otra cara del glamour: Cannes de bajo presupuesto
En Cannes, un look no nace en la alfombra roja. Se prepara meses antes, entre bocetos, pruebas y negociaciones con casas de moda. Lo que el público ve en unos segundos es el resultado de un engranaje preciso donde cada detalle importa. Vestidos, accesorios, peinados y maquillaje: nada queda al azar. Cada elemento se escoge con precisión milimétrica. Y al frente de este proceso están los estilistas, auténticos arquitectos de la imagen, responsables de dar coherencia y carácter a cada conjunto.
“A veces reflexionamos durante dos o tres meses y todo se juega en diez segundos en la alfombra roja”, cuenta a la AFP el francés Ilya Vanzato, artífice de algunos de los looks más comentados del mítico certamen cinematográfico, cuya 79 edición cerró el sábado. El proceso creativo arranca con una reflexión entre el estilista y su cliente. “Ahí nos preguntamos: para este Cannes, ¿qué buscamos? ¿Algo sobrio y elegante? ¿O más bien un look ‘wow’, que genere ‘buzz’?”, añade.
Vanzato, formado en los talleres de alta costura de Dior y luego junto a Zac Posen en Nueva York, y detrás de los looks de supermodelos como Coco Rocha y Natasha Poly, insiste en que un atuendo memorable no es solo estética, es narrativa. La alfombra roja de Cannes siempre ha sido un escenario para mensajes calculados, desde Madonna revelando el célebre corsé cónico de Jean Paul Gaultier a Cate Blanchett dejando asomar los colores de la bandera palestina con el forro de su vestido de Heider Ackermann.
“Hay muchas piezas muy bonitas, pero hay que encontrar uno que cuente una historia y que encaje con la imagen del famoso”, abunda Alexandra Pavlova. La estilista rusa, presente en Cannes desde hace seis años, resume el verdadero desafío: dar con una pieza que trascienda la belleza.
Moda y estrategia
Pero en Cannes, la moda también se negocia. Detrás de cada conjunto hay estrategias y alianzas que se tejen mucho antes de que una celebridad pise la alfombra roja. “Un estilista no solo propone looks, construye puentes entre una artista y las casas de diseño, y poco a poco eleva su estatus dentro del mundo de la moda”, explica la francesa Coline Bach, que ha vestido a nombres como Christina Aguilera, Angèle y DJ Snake.
Una aparición acertada puede abrir la puerta a campañas publicitarias y colaboraciones con grandes marcas. “Hay una verdadera estrategia detrás de qué marca llevar y qué relación se quiere construir para el futuro”, añade Ilya Vanzato. Durante el festival, las firmas instalan showrooms privados en los grandes hoteles de lujo. Allí, entre joyas, percheros y equipos de relaciones públicas, se prueban piezas exclusivas que rara vez vuelven a verse fuera de esos salones.
La presión se ha intensificado con las redes sociales, que multiplican la visibilidad de cada aparición. Un look puede generar millones de visualizaciones y convertirse en tendencia global en cuestión de minutos. “Cada pieza que se lleva en Cannes se vuelve hipermediatizada”, asegura Pavlova.
El día D: glamour y caos
El día de la alfombra roja empieza horas antes, en una habitación de hotel convertida en centro de operaciones. “Tres horas antes ya estamos con el glam: peinado y maquillaje”, explica Bach. Pero incluso después de meses de preparación, todo puede cambiar en un instante. En Cannes abundan las historias de vestidos retenidos en aduanas, zapatos imposibles o telas que reaccionan mal bajo la luz mediterránea.
Pavlova recuerda una ocasión en la que tuvo que intervenir a toda velocidad. Minutos antes de salir hacia la alfombra roja, en el hall del famoso hotel Martinez, el traje de uno de sus clientes sufrió un accidente: alguien pisó la tela y la rasgó. “Hay que ser muy reactiva, por eso nunca voy sin mi kit de costura”, cuenta la estilista.
Allí mismo, entre turistas, cámaras y el murmullo del vestíbulo, Pavlova cosió la pieza a mano mientras su cliente, ya peinado y maquillado, esperaba listo para las cámaras. Cuando cruzó la Croisette, nadie imaginó que su look había sido salvado en el último minuto. “La gente cree que venir a Cannes es disfrutar de la buena vida, tomar cócteles, pero en realidad nos pasamos el día apagando incendios”, resume Bach.
En modo de supervivencia
Habitación compartida, comida de supermercado y ropa de segunda mano: Marta Bozetka, cinéfila polaca, se las ha arreglado para pisar, sin arruinarse, la alfombra roja del festival de Cannes. “Con habitaciones a 300 euros la noche, pensé: ‘Dios mío, ¿cómo voy a sobrevivir en Cannes?’”, cuenta la guionista de 27 años. En foros especializados encontró rápidamente una habitación compartida con dos chicas lituanas, una china y una filipina, por 250 euros las cuatro noches.
“Es increíble compartir con todas estas chicas tan diversas la pasión por el cine”, confiesa. Durante el festival en la Costa Azul (sur de Francia) cocinan juntas con un presupuesto fijado en 15 euros para las tres comidas del día. “La tienda de congelados Picard es una muy buena opción”, bromea Marta. “Encontré mi cartera y mi vestido de segunda mano por 2 euros en Polonia. Lo único caro fueron los zapatos”, continúa, vestida con un traje negro de satén forrado con tul y zapatos tipo derby con tacón.
Con un cartel en la mano, hace guardia frente al Palacio de Festivales esperando conseguir una invitación para la proyección de “Autofiction”, la última película del director español Pedro Almodóvar. Como ella, numerosos apasionados del séptimo arte rivalizan en ingenio para intentar conseguir esas preciadas entradas gratis. Canciones improvisadas, disfraces de Charlie Chaplin o sonrisas insistentes: cada uno tiene su propia estrategia.
Alice Adonis, que viene de Niza (sur de Francia), tiene una técnica bien ensayada para colarse en una proyección o en una fiesta exclusiva. “Identifico a los periodistas o a quienes trabajan para el ayuntamiento, como los policías municipales, que suelen tener invitaciones de sobra”, relata.
Camping completo
El alojamiento sigue siendo el gasto más importante para los cinéfilos con poco dinero. A cinco kilómetros del Palacio de Festivales se encuentra el único camping de Cannes que ofrece bungalós y espacios para tiendas de campaña y caravanas. El lugar está completo durante toda la quincena del festival, indica su gerente.
Entre sus clientes hay agentes de seguridad, técnicos o estudiantes que vinieron especialmente para el festival. Es el caso de Mélisse Laouiti, de 21 años, llegada desde Rennes (oeste de Francia) con un grupo de amigos. Juntos consiguieron una acreditación mediante un programa del Centro Nacional de Cine y de la Imagen Animada (CNC).
“Terminamos en el camping porque es más barato”, explica la estudiante, que gastó solo 150 euros por dos semanas. La parada de autobús que le permite llegar al centro de la ciudad en unos veinte minutos está justo al pie del camping y, gracias a su acreditación, no tiene que pagar billete. Calcula su presupuesto de alimentación en “menos de 100 euros” para toda la quincena. “Vemos muchísimas películas, así que casi no tenemos tiempo de cocinar”, detalla.
Reutilizar el esmoquin
Su vestido, comprado por 40 euros en una página de ropa, completa un presupuesto que estima “entre 500 y 600 euros”, incluyendo el billete de tren. Sin gastos superfluos, su único “pequeño lujo” es el café, cuando la sucesión de proyecciones empieza a agotarla. “Ir a Cannes gastando poco es posible cuando uno es realmente apasionado”, aunque “desembolsar 500 euros duele”, considera.
Como auténtica amante del cine, no le atraen ni el glamour ni las lentejuelas. De hecho, lamenta ver a ‘influencers’ desfilar por la alfombra roja y “marcharse sin haber visto la película”. Entre dos tostadas matinales en la terraza de su casa móvil, Denis Lutz, montador de cine berlinés de 42 años, cuenta que reservó su plaza seis meses antes. Pagó 800 euros por una semana, a dividir entre dos con un amigo. Es su séptimo festival de Cannes, pero la primera vez que opta por el camping, decisión motivada tanto por el presupuesto como por las ganas de “reencontrarse con la calma y la naturaleza”.
El recinto, de cinco hectáreas y rodeado de pinos, ofrece un contraste sorprendente con el bullicio del palacio. “En Cannes hay que establecer prioridades. Si vienes por las películas, sin buscar el glamour, entonces sobrevivir aquí es totalmente posible”, afirma. Desde su primer Cannes, Denis reutiliza el mismo esmoquin, aunque admite que ahora le queda un poco ajustado.
Fuente: AFP.
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Javier Bardem deslumbra en el estreno de “El ser querido” en Cannes
El Festival de Cannes vivió este sábado una de sus jornadas más estelares, con un Javier Bardem radiante en el estreno de “El ser querido”, y otras estrellas como Kristen Stewart o Julianne Moore.
Bardem protagoniza la película del español Rodrigo Sorogoyen en la que da vida a un cineasta famoso que busca reencontrarse con su hija actriz, a la que le propone un papel en su nuevo filme.
Con un elegante esmoquin y pajarita negra, el oscarizado intérprete saludó al público antes posar en la alfombra roja, con el resto del equipo.
“El ser querido” arranca con una secuencia de una veintena de minutos en la que padre e hija (Victoria Luengo) se reencuentran por primera vez en más de una década.
“Fue una escena rodada en tiempo real, basada en la improvisación, pero con una estructura muy clara de qué se tenía que hablar y a dónde teníamos que dirigir la escena”, explicó Bardem en una entrevista a AFP antes de la proyección.
El actor de 57 años suele aprovechar grandes momentos mediáticos para alzar la voz contra temas que le indignan, como la guerra en Gaza o el conflicto saharaui.
“Considero importante poder expresar tu punto de vista, sabiendo que habrá gente que estará de acuerdo y gente que no”, dijo.
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El filme de Sorogoyen es uno de los tres largometrajes españoles que compiten por la Palma de Oro, junto a “Amarga Navidad” de Pedro Almodóvar, y “La bola negra” de Javier Calvo y Javier Ambrossi, en una edición histórica para el cine ibérico.
Tras la segunda Palma de Oro
Este sábado también fue el turno de otra cinta muy esperada: “Sheep in the box”, del japonés Hirokazu Kore-eda, quien ya tiene una Palma de Oro por “Un asunto de familia” (2018). Con esta historia sobre una pareja que adopta a un robot humanoide que es exactamente como su hijo fallecido podría llevarse un segundo galardón.
El cineasta japonés es un asiduo de la muestra y ha estado en competición en casi una decena de ocasiones. Múltiples veces ha sido recompensado, como el premio del jurado que obtuvo por “De tal padre, tal hijo” (2013).
Otro habitual de la Croisette es el estadounidense James Gray, que esta vez aspira por sexta vez a coronarse.
Su “Paper tiger”, uno de los últimos títulos anunciados por los organizadores, es un thriller en la tónica de sus primeros filmes, “Little Odessa” o “The Yards”, obras que fueron aplaudidas por la crítica.
El filme, protagonizado por Scarlett Johansson, Adam Driver y Miles Teller, cuenta cómo dos hermanos que persiguen el sueño americano acaban atrapados en una peligrosa red vinculada a la mafia rusa.
Otra estrella hollywoodiana que acaparó todos los focos fue la actriz Kristen Stewart que, junto a Woody Harrelson, protagoniza la película francesa “Full Phil”, del a menudo extravagante Quentin Dupieux.
En ella dan vida a un padre y una hija en plena crisis en una ciudad tomada por los “chalecos amarillos” en una especie de anti-“Emily in Paris”.
Usando privilegios
Y en una charla al margen del festival, la actriz estadounidense Julianne Moore instó a las mujeres a unirse para intentar estar más presentes en la gran pantalla, puesto que el número de mujeres y niñas protagonistas en las películas más taquilleras bajó al 37 %, un 10 % menos en un año.
“No es algo endémico sólo de la industria cinematográfica, es global”, dijo Moore, tras recibir el premio Women In Motion del grupo de lujo Kering.
“No hay representación en los medios, no hay representación en la educación superior. Hay muchos ámbitos en los que no tenemos la representación que merecemos”, añadió la actriz, ganadora de un Óscar por “Siempre Alice” (2014).
“¿Cómo puedes cambiar esto? Lentamente, de forma constante, alzando la voz, usando tus privilegios, contratando a más gente, hablando de alianzas”, dijo Moore. “Siento que las mujeres somos las mejores aliadas unas de otras, y esa es la fórmula secreta”.
Fuente: AFP
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Actor pedrojuanino fue distinguido en Brasil por su proyección en Netflix y Globo
El actor Rodrigo Calonga, oriundo de Pedro Juan Caballero, fue distinguido por el Consulado General del Paraguay en Río de Janeiro por su trayectoria artística y su contribución a la difusión de la cultura paraguaya en escenarios internacionales. La representación diplomática en Brasil destacó su labor artística en la categoría Artes, Cultura y Representatividad Paraguaya.
En el marco de las celebraciones por el Día de la Independencia del Paraguay, el consulado paraguayo realizó este 14 de mayo su tradicional encuentro de conmemoración patriótica, una fecha que reúne a la comunidad paraguaya residente en Brasil para celebrar la historia, la identidad y las raíces nacionales. Durante la actividad, la representación diplomática otorgó un reconocimiento especial a paraguayos destacados que se desempeñan en el exterior, valorando su aporte profesional y su rol en la proyección internacional del país.
Radicado actualmente en Río de Janeiro, Calonga ha construido una carrera con presencia en importantes producciones audiovisuales, participando en proyectos para plataformas y compañías de alcance global como Netflix, Disney y Rede Globo, además de campañas publicitarias internacionales. El reconocimiento resalta no solo su crecimiento profesional en el competitivo circuito audiovisual, sino también su compromiso con la identidad cultural paraguaya, que proyecta a través de su trabajo artístico.
Al recibir la distinción, el actor compartió un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes de su ciudad natal: “Vengo de Pedro Juan Caballero y me emociona profundamente que esta noticia pueda llegar a mi ciudad. Ojalá mi historia pueda inspirar a otros jóvenes a creer que los sueños sí pueden cruzar fronteras. No importa de dónde venimos; el talento, el esfuerzo y la perseverancia pueden llevarnos muy lejos”.
Asimismo, reflexionó sobre el significado de representar al país en su carrera artística: “Cada vez que entro a un escenario o a un set, siento que no entro solo como Rodrigo; entra conmigo un artista paraguayo, nuestra cultura, nuestra historia y nuestras raíces”. Finalmente, Calonga dedicó la distinción a todos los artistas paraguayos que, dentro y fuera del país, contribuyen a mantener viva la cultura nacional, y reafirmó su compromiso de seguir llevando el nombre de Paraguay -y especialmente el de Pedro Juan Caballero- al ámbito internacional.