Las xerografías de Bernardo Krasniasky están expuestas en la galería Walden de la capital argentina.

Nacido en Asunción, Bernardo Krasniasky, es un artista fundamental en la escena contemporánea latinoamericana. Su accionar como artista se ha desarrollado tanto en ficha ciudad como en San Pablo, donde reside desde la década de los años 70.

Esta exposición presenta en la galería Walden de Buenos Aires, un importante grupo de obras nunca antes expuestas y está conformado por cuatro series de obras realizadas en San Pablo en las postrimerías de los 70 y comienzo de los 80, partiendo de la experimentación con sistema de fotocopias.

La misma está integrada por cuatro series, la serie de El Caballero y Las parcas de 1977 y 1982, Sueño y Geometría de 1979 y algunos experimentos con autorretratos de 1979, 1982 y 1983. Durante el proceso de producción de estas obras, realizadas en hojas comúnmente utilizadas para esa función: fotocopiar, Bernardo Krasniasky mostró su resultado a su amiga Maria José de Carvalho (San Pablo 1919/ 1995).

Krasniasky relata que cuando Maria José de Carvalho, conoció la serie de autorretratos realizados con fotocopia, donde básicamente el artista reproduce su rostro en diferentes posiciones y en algunos casos también su mano, vio en ellos a un personaje medieval, frente a su destino después de una batalla.

En la mitología romana Las Parcas eran personificaciones del Fatum, es decir del destino y las mismas en Grecia se denominaban Moiras. Estas diosas, representadas como tres hermanas hilanderas, simbolizaban el nacimiento, la vida y la muerte.

La muestra está conformada por cuatro series de obras realizadas en San Pablo en las postrimerías de los 70 y comienzo de los 80, partiendo de la experimentación con sistema de fotocopias. Foto: Gentileza.
La muestra está conformada por cuatro series de obras realizadas en San Pablo en las postrimerías de los 70 y comienzo de los 80, partiendo de la experimentación con sistema de fotocopias. Foto: Gentileza.

Sobre las obras

La serie de obras en su conjunto, combinan una impresión en fotocopiadora con una posterior intervención de lápices de colores, un clima dramático parece habitarlas, y el registro de la secuencia del movimiento del rostro del artista parece acentuar el estremeciendo del cuerpo cuando se derrumba.

Si seguimos el orden de las obras a través de sus títulos, la secuencia narrativa compuesta por El Caballero y Las parcas- El Caballero sueña, El Caballero y Las parcas -El Caballero en el limbo, El Caballero y Las parcas-El Caballero yaciente o El Caballero y Las parcas-El Caballero agoniza, nos parece sugerir el final de la vida de un hidalgo, que como imaginaba Carvalho, se muestra en los momentos donde se enfrenta con su destino, el cual ya ha sido definido.

El contexto real de nacimiento de estas obras estaba habitado por el carácter experimental y vanguardista de su época, relacionado con el uso de nueva tecnologías, las exploraciones con imágenes del cuerpo y el proceso de desmaterialización de la obra de arte, y en lo político-social en una realidad dictatorial como lo eran entonces Brasil y Paraguay, y esto último, proyectaba sin lugar a dudas la metáfora de claustro y pérdida de liberad. La narrativa creada por Carvalho, parece disminuir el carácter contemporáneo de la obra al conectarlo con la narrativa clásica, y proyectarla por contraposición en una dimensión atemporal.

En ese sentido se puede pensar que a través de esta colaboración, sin duda inédita y de extrema originalidad en el contexto del arte contemporáneo, Bernardo Krasniasky entendió que este carácter narrativo completaba su trabajo, proporcionándole algo que está en la búsqueda de todo artista: conectarse con la eternidad.