Revistas como "Morning Star" y "Liverpool Sound and Vision" le dieron excelentes calificaciones al disco "Durrant y Ledesma". Este material es el primero realizado en conjunto del arpista paraguayo Ismael Ledesma y el reconocido guitarrista inglés Richard Durrant. Fue lanzado en abril de este año y es una impresionante colección de composiciones originales de ambos músicos.
Contiene once pistas, como "La balada del indio", "Wilbury Summer", "Paso Indio", "Guarania para Shoreham", "Preludio after Barrios, "A mi pueblo" y "Greyfriars Strathspey".
Recepción increíble
La primera gira de conciertos de Durrant y Ledesma fue en octubre de 2016, una aventura de seis fechas en el Reino Unido que comenzó apenas un día después de haber tocado juntos por primera vez. La reacción de la audiencia fue increíble y el álbum se convirtió en una necesidad.
En la revista "Morning Star", el crítico de música Gareth Thompson da 4 estrellas de 5 al disco.
"El internacionalmente reconocido guitarrista británico Richard Durrant es considerado uno de los intérpretes más célebres de la música del virtuoso guitarrista y compositor paraguayo Agustín Barrios, y como tal es reconocido en el país del compositor. Por su parte el arpista paraguayo Ismael Ledesma es también celebrado en su patria, por lo que tal vez no sea tan sorprendente que los dos se unan en un álbum que logra ser técnicamente brillante y emocionalmente cargado", escribió.
El texto remarca que la música no conoce fronteras, y que los músicos parecen estar telepáticamente conectados.
En la revista "Liverpool Sound and Vision", el especialista Ian D. Hall le brinda 8.5 puntos sobre 10.
Hall señala que: "Durrant y Ledesma es un álbum dinámico y exponente del corazón, una colaboración de bellas almas".
"El álbum de debut de Richard Durrant e Ismael Ledesma trabajando como dúo, lleva al oyente al mundo de lo sanguíneo, de la pasión medida que la guitarra y el arpa pueden capturar con simplicidad aparentemente sin esfuerzo", menciona la reseña en la que sin embargo destaca lo intricado del esfuerzo que hacen los intérpretes para entregar esa belleza.
La interpretación es ensalzada tanto por su seducción como por su capacidad técnica y se celebra "el hechizo hipnótico", que nunca es roto.
Los artistas
Ismael Ledesma, es Embajador del Arpa paraguaya y Personalidad de América Latina en Francia, es considerado un arpista universal. Richard Durrant es reconocido internacionalmente como uno de los grandes guitarristas de su generación.
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“El arpa paraguaya es el sonido que representa a todo un país”
- Fotos: Mariana Díaz
Con más de cuatro décadas de trayectoria internacional, el arpista Ismael Ledesma está pasando una temporada en Paraguay para promocionar su último disco y brindar algunos conciertos, aunque también impulsado por la nostalgia, la música y el deseo de reencontrarse con sus raíces. En conversación con Augusto dos Santos para el programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, habla de su formación, su vida en Francia y el vínculo inseparable con un instrumento que considera “el sonido de todo un país”. También reflexiona sobre el presente del arpa paraguaya, la necesidad de respetar sus etapas de aprendizaje y los planes de volver definitivamente al país.
–Si tuvieras que volver a tu pasado, ¿cuál sería tu primer recuerdo de niño?
–Recuerdo de niño tengo muchos, pero pienso que la primera imagen que me viene es la imagen de mi madre, porque veo la imagen de mi madre con la guitarra y cantando.
–¿Tocaba guitarra y cantaba?
–Ella cantaba y tocaba la guitarra y era su cotidiano.
–¿Qué cantaba tu madre?
–Mi madre cantaba música folclórica del Paraguay. Entonces, en nuestra casa era música todo el tiempo. Al despertar ya mamá cantando.
–¿Tenía alguna canción favorita?
–Muchísimas. Hay un tema de Demetrio Ortiz que se llama “Rohechajeývo”, que es una obra que ella cantaba siempre y acompañada de mi padre, que era arpista.
ARPISTA DE CUNA
–Naciste en un nido de artistas donde las posibilidades de que sigas con el legado eran importantes…
–Era prácticamente inevitable y una obligación digamos porque estaba el arpa, estaba la guitarra, los amigos de mis padres que venían a ensayar en la casa. Entonces, evidentemente yo estaba muy atraído por la música.
–¿Y cómo empezó la música en tu vida?
–Empezó a la edad de 5 años en la ciudad de Fernando de la Mora, donde vivíamos. Yo tenía 5 años, era en 1967 me acuerdo y yo detrás de mi papá. Él estaba tocando el arpa y yo le insistía para que me enseñe y una tarde calurosa de 1967 me puso el arpa en el hombro y me empezó a enseñar las primeras notas.
–Y ahí empezó un camino, ¿no? Nunca te divorciaste del arpa.
–Ya no. Fue a partir de ahí que el arpa me acompaña como me acompaña hoy, ¿verdad? Es algo ya como un miembro más de mi cuerpo, un órgano más mío, ¿verdad? Es un brazo más o es algo de mi cuerpo desde ese momento. Tuve lógicamente mi periodo de rebeldía en mi adolescencia, en donde quise dejar, pero ahí intervino mi mamá nuevamente para decirme “esto te puede llevar lejos”. Y se cumplió.
–¿En algún momento migraste a otros instrumentos también o te centraste en el arpa desde siempre?
–Fue el arpa. Cuando llegué a Francia en 1982, ahí me sentí en la obligación de tocar la guitarra y cantar, porque con el arpa solamente no iba a tener mucho trabajo. Entonces, me aconsejaron tomar la guitarra y cantar. Entonces a los 19 años empecé con la guitarra.
–¿Y ellos tenían una agrupación musical?
–Ellos trabajaban en dúo. El dúo se llamaba Madrigal y ellos cantaban más en Argentina y en Uruguay. O sea, íbamos muy seguido allá. Íbamos en tren. Yo tengo esa suerte de haber vivido esas etapas del tren. Lo que yo recuerdo más es que yo no dormía. Yo miraba el paisaje, la luna, el trayecto, el ritmo. Para mí el ritmo del tren era muy agradable. Y yo compuse cuatro temas pensando en esos momentos.
CAMINO AL ANDAR
–¿Cuándo es que te independizás y empezás a mirar un camino?
–A los 6 años, cuando mis padres se separaron, ya me sentí muy independiente porque yo tenía que arreglármelas. Mi mamá iba a trabajar y yo tenía que estar solo. Y tomé conciencia de que el destino de mi vida iba a ser una vida solitaria, una vida con la música. Entonces, empezó todo así mi independencia a partir de los 6 a 7 años.
–Ya tenías la seguridad de que este camino del arpa iba a ser para siempre.
–Prácticamente sí porque era lo que sabía hacer, yo sabía tocar el arpa y ya muy rápido mi madre me instaló en el mundo de los adultos. Yo participaba con ella en actuaciones primeramente privadas, los cumpleaños, serenatas. Entonces, después ya en festivales escolares, colegiales. Entonces muy rápido me acostumbré a estar en ese mundo del arte.
–¿Cuándo es que empezás a actuar en forma independiente?
–En la adolescencia a partir de los 14, 15 años ya podía tocar como solista. Yo tocaba las músicas que yo aprendí y ya tenía acompañantes como mi madre. Antes yo acompañaba a mi madre, después a partir de los 14 años ella me acompañaba en los festivales. Entonces, digamos que a partir de los 14 años.
–Parece que hay planes muy serios para que dentro de 200 años empecemos a poblar Marte. Aparentemente estamos medio renunciando a esta superficie tan contaminada. ¿Qué perdería el mundo si en esa nueva colonia se olvidaran de llevar un arpa?
–Y creo que perderían la espiritualidad, porque pienso que el arpa incita a la reflexión, a la espiritualidad, a la calma, también a la alegría. Pienso que el arpa es bastante espiritual.
–De hecho que también sus raíces tienen que ver con eso.
–Es un instrumento muy antiguo. Se dice que David tocaba ya el arpa, o sea que la lira, pero la lira es el origen del arpa. Entonces, ya es un instrumento antiguo y bastante celestial porque era lo que escuchaban los reyes para calmarse un poco.
EL SÍMBOLO DE UN PAÍS
–Hay mucho orgullo en Paraguay al respecto del arpa, ¿no? Voy a hacerte una pregunta bien en paraguayo. ¿Qué lo que es el arpa paraguaya?
–El arpa paraguaya es prácticamente todo un símbolo, todo el sonido de un país. Yo me di cuenta de eso porque la gente paraguaya o sobre todo paraguaya que está afuera escucha el arpa y ya totalmente se identifica con su país. Entonces, es un instrumento que sale del alma del paraguayo, es un instrumento que tiene una sonoridad muy especial, muy clara y tiene elementos, digamos, partes muy importantes, los agudos, los medios, los graves y en el arpa paraguaya se puede expresar poesía, se puede expresar música.
–¿Esa es una diferencia con la morfología del arpa clásica? ¿Qué diferencias encontrarías?
–El sonido es totalmente diferente. El arpa clásica se toca con la yema del dedo y es un sonido diferente, el sonido es un poquito más opaco. El arpa paraguaya tiene una claridad que le diferencia y la fabricación también es diferente, la madera es de pino o cedro o yacarandá, depende de las épocas. Cada vez el arpa va evolucionando más.
–Y el luthieres del arpa paraguaya, ¿cuál es su estado del arte?
–Está muy bien, porque cada vez se están haciendo arpas más sofisticadas. Los luthiers y los arpistas ya trabajan juntos. Antes los luthiers proponían sus instrumentos y el arpista tocaba. Pero como las épocas van evolucionando y cambiando, ahora el arpista, el maestro ya pide ciertas condiciones, más claros en los agudos, más medios en los medios, más graves, sonido más voluminoso, etc. Entonces de esa manera el luthier va experimentando nuevas arpas que gusten a los maestros.
UN ERROR
–¿Cómo ves las divisiones inferiores del arpa en Paraguay?
–Hay una etapa que están salteando. Los nuevos arpistas ya se están volviendo maestros muy rápido. Y ahí está el error. Tienen que primeramente foguearse muchísimo, tienen que aprender de los demás, formarse como arpista paraguayo, tocando música tradicional, folclórica. Después, a medida que uno va logrando experiencia, puede experimentar nuevas cosas, ¿verdad? Pero veo que hay un salto muy rápido de un niño que ya está tocando música moderna o cosas así. Entonces no está bien.
–Son signos de este tiempo también, todo es vertiginoso, ¿verdad? Nadie quiere esperar 10 minutos por nada.
–Ese es el problema, pero no van a tener durabilidad. Tienen que pasar por las etapas obligatorias de un arpista paraguayo.
–Estaba meditando lo siguiente, qué productiva es la nostalgia.
–Así es, eso hace parte también de mi vida, ya que hace 44 años que estoy afuera y creo que es mi motor como compositor, porque la nostalgia hace parte de la creación, digamos, hace parte de mí querer crear en lugar de aburrirme o de sufrir.
–La distancia, muchas veces obligada, es un motor de inspiración que finalmente se transforma en un puente permanente.
–Sí, realmente es paradójico. Es algo curioso porque yo ahora que vengo a mi país me siento totalmente feliz aquí, o sea que acá no siento nostalgia. Estoy aquí ya hace un mes, un mes y medio y te puedo decir que soy el hombre más feliz del mundo porque estoy logrando estar en el lugar donde quiero estar. O sea, yo estoy en Europa por mi trabajo, por mi profesión, pero añoro todo lo que sea mi país. Entonces, a veces la gente dice ¿por qué no volvés? Y no es simple. Una vez que uno ya empezó una carrera hay que continuar hasta que se termine. Entonces, yo trato de vencer justamente y siempre digo que quiero ser un abuelo feliz, porque quiero dejar de lado esa nostalgia y esa melancolía que tuve durante toda mi vida, durante 44 años, volviendo al Paraguay en algún momento y disfrutar nuevamente de lo que yo quisiera disfrutar.
UNA AÑORANZA
–¿Dónde estás viviendo y desde cuándo?
–El proyecto de vida futura para mí es la ciudad de Areguá, donde ya por fin pude terminar una casa que con muchos sacrificios lo hice y ahí quisiera volver. Ahí me siento bien, es una región aún verde, con la tierra roja presente, entonces todo eso yo busco. Y la gente aún sencilla.
–¿Cuáles fueron tus etapas en esa región tan competitiva del mundo?
–Yo volví a nacer allá porque llegué a un mundo totalmente diferente y estuve perdido durante un tiempo porque tenía que aprender la lengua y es lo que hice, estudié la lengua. Yo salía de los estudios acá en Paraguay, entonces estaba todavía en el ritmo de estudiante y asimilé la lengua muy rápido y asimilé también la idiosincrasia francesa. Aprendí a conocer al francés, aprendí el sistema, tuvo su proceso, pero primeramente conocí a paraguayos, toqué con grupos paraguayos, haciendo dúos en boliches, después también viajé en otros países. Yo llegué con polquitas paraguayas, yo no sabía tocar otra cosa hasta que yo mismo me di cuenta de que tenía que progresar. Entonces pedía consejos para que me enseñen nuevo repertorio. Integré primeramente un círculo latinoamericano. Aprendí primeramente la música latinoamericana y más música paraguaya aún y la música latinoamericana en general, y también músicas que se escuchaban en esa época en Europa. Entonces, tenía que estar yo en onda, como se dice, y aprender la música que se escuchaba en esos momentos.
–¿Quiénes son tus referentes históricos?
–Mis referentes principales son Luis Bordón, por su claridad en las interpretaciones, también adoro cómo tocaba Lorenzo Leguizamón. Después lógicamente Nicolasito Caballero, que era un innovador ya hace muchísimo tiempo. También admiré a Enrique Samaniego, que también hizo buenísimas obras, Cristino Báez Monges. No quiero olvidar a otros. En Francia tuve como referencia a Andreas Ollenweider, que es un arpista suizo, a quien escucho prácticamente cotidianamente, es como mi dios. Si no lo escucho, no me siento bien. Él es mi guía principal y en la actualidad, pues no me está gustando nadie. Porque no es lo que yo espero.
–¿Te parece que hay demasiada inversión en el show y menos en la profundidad?
–Y sí, lo que se está haciendo ahora es más ruido y la gente se está embruteciendo, están embruteciendo los oídos, un poco duro lo que digo.
–¿No te gustan los malabares con el arpa?
–Respeto a todos los arpistas que hacen eso y yo respeto a todos, no voy a criticar a nadie, pero no es mi manera de interpretar la música. Para mí la música tiene que ser clara, tiene que ser precisa y audible. Entonces lo que noto ahora es mucha espectacularidad, mucha potencia en los bafles, entonces ya no se aprecia.
UN CONSEJO
–Si tuvieras a un niño de la edad que tuviste cuando empezaste con el arpa, ¿qué consejo le darías?
–Primeramente, le diría que ame la música y que ame su instrumento y que lo integre a su vida, porque de eso se trata. Cuando uno es artista, el instrumento lo tiene ya integrado. Entonces, lo que le diría al niño es que vaya a su ritmo, que con dulzura integre el instrumento a su vida.
–¿Te satisface o no la enseñanza del arpa en Paraguay?
–Hay varios buenos maestros en Paraguay, está un primo mío que se llama Marco Lucena, que ha formado a muchísimos chicos en Luque, está también Martín Portillo, que es un gran maestro del arpa, enseña, un gran pedagogo. Después existen otros músicos que están en Villarrica, Roberto Brítez, después en Encarnación también. O sea que está bien esparcida el arpa por Paraguay. Escuela no falta y creció muchísimo.
–¿Ya tenés preciso en cuánto tiempo se daría tu transferencia definitiva a Paraguay?
–Creo que estoy en las últimas temporadas, tengo las dos rodillas ya bastante usadas y creo que estoy pensando si juego todavía este año o no, pero ya me duele bastante. Entonces creo que el momento se acerca.
Los compañeros a veces me llaman pero ya hasta me estoy negando porque como tengo tantos dolores entonces…
–Inmael podemos despedirnos con una musiquita como se merece este encuentro agradeciéndote muchísimo por el tiempo y nada, esperando tu retorno para otra charla por supuesto.
–Ha sido un placer y muy agradecido. Y termino con esta obra que se llama “La balada del indio”.
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El bus n.° 26 rumbo a Paraguay
- Paulo César López
- paulo.lopez@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
El libro “The number 26 bus to Paraguay”, del guitarrista británico Richard Durrant, explora la extraordinaria capacidad de la música para derribar fronteras y convertir a Paraguay en una patria espiritual construida desde la imaginación, la memoria y las cuerdas de una guitarra.
Hay viajes que comienzan mucho antes de que el viajero haga las maletas. Empiezan en una melodía escuchada en la infancia, en una fotografía apenas entrevista, en una intuición que permanece dormida durante años hasta encontrar el momento de revelarse.
Para el guitarrista británico Richard Durrant, Paraguay fue durante décadas una geografía invisible construida a partir de las cuerdas de una guitarra.
Mucho antes de conocer Asunción, San Bernardino o Caazapá, el músico ya había recorrido el país en la imaginación, guiado por la música de Agustín Barrios y por aquellas viejas grabaciones de Los Paraguayos que sonaban en la estrecha casa familiar de Brighton.
El título “The number 26 bus to Paraguay” posee precisamente esa rara cualidad poética de las imágenes sencillas que contienen una vida entera. El autobús número 26 no conducía realmente a Sudamérica: llevaba a un niño inglés desde las afueras de Brighton hasta sus clases de guitarra en Waterloo Street.
Sin embargo, mientras observaba por la ventanilla el paso de las estaciones y escuchaba a Alirio Díaz interpretar a Barrios, el trayecto cotidiano comenzó a transformarse en una travesía espiritual. Cada viaje en aquel ómnibus acercaba al joven Durrant a un territorio remoto y casi mítico llamado Paraguay.
La historia resulta fascinante porque revela el extraño poder de la música para abolir distancias. Un compositor paraguayo nacido en San Juan Bautista, Misiones, a fines del siglo XIX lograba conmover a un muchacho inglés varias décadas después y al otro lado del océano.
En esa cadena invisible de resonancias culturales se encuentra quizás el verdadero milagro del arte: la posibilidad de que un sonido nacido en una pequeña nación mediterránea encuentre refugio en la sensibilidad de alguien que jamás había pisado esta tierra.
ENCUENTRO
Cuando finalmente Durrant llegó al Paraguay en 2011, descubrió que la realidad podía ser incluso más intensa que la fantasía acumulada durante años. El encuentro con músicos como Felipe Sosa, Juan Adolfo Duarte, Kike Pedersen y la redescubierta obra de Quirino Báez Allende amplió su universo musical y afectivo.
Ya no se trataba solamente de perseguir el fantasma de Barrios, sino de comprender que aquella tradición seguía viva, respirando en nuevos creadores capaces de dialogar con el legado mangoreano sin convertirse en simples imitadores.
Particularmente revelador resulta el episodio de su encuentro con Juan Adolfo Duarte en la casa de Felipe Sosa. La escena posee algo de aparición literaria: una habitación oscura, una figura misteriosa sosteniendo la guitarra y una música –“Panambi raity”– que altera para siempre la sensibilidad del oyente.
Durrant describe aquella experiencia como una transformación íntima, casi mística. Y acaso toda gran música opere de esa manera: no como un entretenimiento pasajero, sino como un acontecimiento capaz de modificar la percepción del mundo.
REIVINDICACIÓN EMOCIONAL
La trilogía paraguaya de Durrant –“The number 26 bus to Paraguay”, “Hijo de hombre” y “The girl at the airport”– constituye mucho más que un ejercicio de admiración extranjera hacia la música nacional. Es, en cierto modo, una reivindicación emocional del Paraguay profundo; un intento de demostrar que la obra de Barrios y de tantos otros compositores paraguayos posee una universalidad que trasciende idiomas, fronteras y contextos históricos.
Mientras gran parte del mundo cultural latinoamericano continúa mirando obsesivamente hacia los grandes centros de legitimación europea o norteamericana, resulta paradójico que sea precisamente un músico británico quien recuerde a los paraguayos el valor extraordinario de su propia tradición guitarrística.
Hay además una dimensión entrañablemente humana en la figura de Durrant. Sus relatos mezclan humor, melancolía y asombro con una naturalidad desprovista de solemnidad académica.
Puede pasar de hablar de armonías complejas a narrar cómo bajó en plena madrugada al bar del Hotel del Lago esperando encontrarse con el espíritu de Barrios.
La anécdota podría parecer extravagante si no estuviera atravesada por una emoción genuina: la necesidad de dialogar con aquel artista cuya música acompañó toda su vida.
Tal vez por eso sus interpretaciones producen una impresión tan intensa. Durrant no toca las obras paraguayas como piezas de museo ni como meros ejercicios técnicos. Las toca como quien vuelve a una patria afectiva.
En sus manos, las piezas de Barrios y otros compositores paraguayos dejan de ser partituras para convertirse en recuerdos vívidos, en paisajes interiores, en conversaciones íntimas sostenidas a través del tiempo.
Al final, el bus número 26 nunca dejó de avanzar. Sigue atravesando Brighton, las rutas del Reino Unido y los caminos del Paraguay imaginario que Richard Durrant construyó desde niño entre discos, sueños y guitarras.
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Ismael Ledesma, el indomable embajador del arpa paraguaya
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Archivo / Gentileza
El arpista Ismael Ledesma presentará “Revivir”, su nuevo disco grabado en Francia, el próximo 16 de julio en el Teatro de las Américas del Centro Cultural Paraguayo Americano, en un espectáculo en el que compartirá escenario con otros renombrados artistas nacionales. El material surge a partir de la inquietud de un público adulto deseoso de escuchar músicas que hacían parte de sus vidas y que el repertorio concertístico actual ha ido relegando a favor de las nuevas tendencias.
En mayo pasado, el arpista y compositor paraguayo Ismael Ledesma ingresó al estudio para registrar “Revivir”, bajo la dirección artística del maestro mexicano Rubén Melgarejo, una experiencia vital que el gran arpista viene a ofrendar a nuestra tierra en este julio próximo. Ismael Ledesma lo presentará bajo la dirección presencial de Melgarejo, que viajará a nuestro país especialmente al efecto.
Este es el álbum número 27 en su trayectoria musical y “evoca los primeros años de carrera internacional en Francia en los años 80, donde hice parte de diferentes formaciones musicales antes de lanzarme como solista en 1985”, cuenta Ledesma.
“La lista de temas de ‘Revivir’ hace parte del repertorio que se interpretaba en esa época y la idea es recrear estas músicas que aún son esperadas por el público”, apunta. En el disco, polcas y guaranias tradicionales conviven con boleros, baladas, canciones latinoamericanas de gran popularidad, que son presentadas como un viaje en el tiempo.
El proyecto tuvo su génesis en “mis últimas presentaciones realizadas por Europa al ver a un público adulto deseoso de escuchar músicas que hacían parte de sus vidas. Siempre recibo comentarios que dicen que el público de más de 50 años está abandonado por la inmensa variedad musical actual que no les identifica. Con este disco deseo dar felicidad a todos aquellos que conocieron aquella maravillosa época”, apunta.
RECONOCIDOS INSTRUMENTISTAS
La presentación tendrá lugar en el Teatro de las Américas del Centro Cultural Paraguayo Americano, sito en José Berges 297, a partir de las 20:30 del 16 de julio próximo. En escena será respaldado por sus compañeros del Trío Ysando: Andrea González en el violín y Orlando Rojas en la guitarra, los que también llegarán desde París, Francia.
Para la ocasión fueron convocados reconocidos instrumentistas locales como Paula Rodríguez, que ejecutará el bajo, y el maestro Ramón González, que hará lo propio con la percusión, en tanto que el maestro de ceremonia será Mario Ferreiro.
Las entradas costarán G. 100.000 y están a la venta en Ticketea en un evento presentado por González Acosta & Asociados, con los auspicios de AIE (Artistas Intérpretes o Ejecutantes del Paraguay) y el apoyo del Grupo BENE y Blue Caps, sello que también editará los ejemplares de “Revivir” en nuestro país.
VICISITUDES
“La palabra ‘indomable’ se corresponde exactamente a mi personalidad”, cuenta el maestro, auténtico embajador musical del país, para recordar que “cuando llegué a la adolescencia asumí este estatus y usé el arpa para sentirme libre, es mi arma de defensa y supervivencia”, resume.
“Desde la edad de 5 años me he dado cuenta de que la injusticia existía y decidí luchar contra eso. Todo empieza con el método de aprendizaje del arpa con mi padre, que se desarrolló de manera violenta allá por 1967”, recuerda de sus comienzos.
“Tal vez la metodología de mi padre fue ruda por su propia ignorancia y ya adulto pude analizar eso y comprender, pero en todo caso fue el comienzo de mi rebeldía por sentir en carne propia una violencia física constante, al igual que mi madre, que por culpa de este personaje violento tuvo una vida muy difícil. Mi madre, que ahora ya reposa en paz, fue un ser humano de bondad inigualable”, sigue contando de los primeros años de su relación con el instrumento.
“Durante toda mi infancia he tratado de comprender al ser humano adulto, ya que he convivido en ese mundo desde siempre por ser mi madre también artista. Muchas veces me utilizaba como escudo contra los buitres que eran los hombres; digo buitres porque me di cuenta de que los hombres sabían que mi madre era separada y la atacaban mismo en mi presencia”, memora.
ESPÍRITU REBELDE
“He respetado hasta los 19 años las reglas que aplicaba mi madre para mi educación y le agradezco por eso; por inculcarme lo esencial que es hacer la diferencia entre el bien y el mal”, expone. “Luego tuve que despegarme aplicando yo las reglas de la filosofía de los indios guaraníes buscando la tierra sin mal y el destino me trajo a Francia, en donde resido hasta hoy, pasando por todas las etapas de un inmigrante, con los diversos obstáculos que se presentaban en mi vida”, recordó.
“Existe algo que está muy presente en mí, que es el instinto de supervivencia, que aún sigue vigente y más que nunca en este mundo con sus constantes cambios e interrogantes. Aprendí a respetar lo que me dice mi instinto, aprendí a no ser influenciable”, comenta.
“Actualmente me acerco a mis 64 años y puedo decir que tuve una larga vida en la que aprendí a contentarme con lo que la vida me ofrece; a conocer mis limitaciones; saber hasta dónde puedo llegar; a vencer mis traumas; a alejarme de lo tóxico. Nadie decide por mí, mi vida es mi propia responsabilidad y no pertenezco a nadie y los que acompañan mi vida y visión me comprenden y respetan”, manifiesta.
EQUILIBRIOS
“El equilibrio lo encuentro en el deporte, al que también considero un elemento de supervivencia, ya que me permite liberar lo negativo de mi cuerpo y sentir un bienestar saludable”, cuenta el maestro.
“Mis traumas los he vencido de manera solitaria y ya no existe en mí ningún rencor contra nadie. Un balance de mi vida es asumir un cúmulo de experiencias tratando de evitar senderos sinuosos en los que me enfoqué en hacer lo que sé hacer, tocar el arpa, dar felicidad a los que desean escuchar lo que propongo y tratar de seguir sano y hacer todo lo posible cuidando lo más precioso que tenemos, que es la salud”, concluye.
HITOS DE UNA CARRERA
Ismael Ledesma llega a Francia en junio de 1982 y permanece hasta nuestros días. Tocó allí por primera vez en los “bateux mouches”, barcos que hacen paseos sobre el río Sena con su tío Rubito Lucena. Hasta 1985 Ismael hace parte de grupos latinos instalados en el país europeo. América Latina con Alegría y Fuego, Los Guayakies, Los Diablos del Paraguay, Perú Andino, Show Latino, Los Tres Amigos Paraguayos y otros más lo tuvieron en sus formaciones.
Comienza a destacarse como solista siendo contratado en hoteles en Líbano, Israel, Jordania, Turquía y diferentes países europeos, lo que le permite desarrollar un repertorio diverso hasta integrar sus propias composiciones.
Su primera presentación como solista en un escenario mayor fue en el Théâtre du Marais, en París, y en el transcurso de su prolífica carrera brindó su arte en las principales salas francesas como el Olympia, Cité de la Musique, Grand Rex, Le Bataclan, Casino de París, solo por citar algunas.
En su recorrido por el mundo tuvo actuaciones en Escocia, Inglaterra, Italia, Alemania, España, Bélgica, Holanda, Japón, Corea del Sur, Portugal, India, Estados Unidos, México, Panamá, Costa Rica, Argentina, Uruguay y Bolivia.
ÁLBUM “REVIVIR” 2026
1) Ansiedad (Juan Enrique Sarabia)
2) Revivir (Ismael Ledesma)
3) Mborayhu asy (Juan Escobar)
4) Canción para Puerto Rico (Hugo Blanco)
5) Sabor a mí (Álvaro Carrillo)
6) Dime cuándo (Tony Renis-Alberto Testa)
7) Che pyhare mombyry (Mario Rodríguez - Sergio González)
8) Cuando salí de Cuba (Luis Aguilé)
9) El cable (Hugo Blanco)
10) Baión de Ana (Francesco Giordano - Armando Trovaioli)
Estudio Le Plan – París – abril 2026
Ingeniero de sonido: Laurent Guigonnet
Mezcla: Sergio Cuquejo - Estudio Spirit and Sound Studio
Músicos invitados: Orlando Rojas (guitarra), Andrea González (violín), Rubén Melgarejo (cuatro, guitarra, percusiones y bajo), Jaime Barranco García (Güiro-Congas)
Producción musical: Rubén Melgarejo
Producción ejecutiva: Ismael Ledesma - Blue Caps.
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Darán un concierto en homenaje al arpista Ismael Ledesma
El arpista y compositor paraguayo Ismael Ledesma será el protagonista del ciclo “Homenajes en vida” que se celebrará con un concierto, el jueves 12 de setiembre a las 20:30, celebrando su trayectoria artística de más de cuarenta años con la música, antes de su regreso a Francia, donde reside hace más de tres décadas. La velada musical será en el salón Pykasu, ubicado en el primer piso de Fuente Shopping, en el kilómetro 9.5 de la la ruta Mariscal Estigarribia, en la ciudad de San Lorenzo.
Actuarán como artistas invitados: la cantante Lizza Bogado, el pianista Sergio Cuquejo, el arpista Marcelo Rojas, la cantante Nimia Sosa, Nonino Barboza, el Ensamble ARPA, Carlos Centurión, Digno Acuña, Paula Rodríguez, Gabriel Colmán, Riolo Alvarenga, entre otros artistas. La entrada tendrá un costo de 25.000 guaraníes, y -como es costumbre de este ciclo- todo lo recaudado es entregado al homenajeado junto cola plaqueta de reconocimiento.
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El ciclo “Homenajes en vida”, sobre una idea y coordinación de la gestora cultural Marlene Sosa Lugo, se inició en el 2004 y tuvo varias ediciones consecutivas rindiendo homenaje a grandes referentes de la cultura nacional, no solo de la música, también autores y exponentes de otras disciplinas artísticas. La última celebración había acontecido el 15 de noviembre de 2023, ocasión en que se celebró la vida y el legado del requintista Barni Zaracho.
Nacido en noviembre de 1962, en Lambaré, el nuevo homenajeado, Ismael Ledesma, reside en Francia desde 1982. Formó parte de diferentes grupos musicales. Se formó en el Conservatorio Internacional de Paris “Alfred Vigny”. Ha editado 25 discos con diferentes productoras francesas, alemanas, suizas y paraguayas. Actuó en innumerable escenarios alrededor del mundo. El senado francés lo distinguió como Personalidad de América Latina y el Gobierno paraguayo lo distinguió como Embajador del Arpa paraguaya.
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