Recientemente, el Banco Central del Paraguay (BCP) dio a conocer un documento en que explica que el sistema financiero del país opera con normalidad y que no existe ninguna disposición por la que se esté interviniendo a alguna entidad financiera. Con ello queda descartada la existencia de cualquier inconveniente que pueda poner en riesgo la situación regular de las finanzas del país. Esto viene a cuento de informes tendenciosos que se han publicado en algunos medios como parte de una campaña con propósitos maliciosos.
La autonomía y a la vez el desempeño del BCP son fundamentales para garantizar tranquilidad al sistema financiero y a la vez servir de base para un desarrollo económico sostenido. Y este es un rol que la banca matriz debe tener como regla de oro, ofreciendo trasparencia y solidez al momento de informar sobre situaciones que afecten al entorno económico.
La Ley 489/95 Orgánica del Banco Central del Paraguay establece claramente el modo de proceder del organismo para dar cumplimiento al deber del secreto bancario. Dispone que las informaciones, los datos y documentos de terceros que obren en su poder, en virtud de sus funciones, son de carácter reservado, salvo que la ley disponga lo contrario.
También señala que cualquier persona que desempeñe o haya tenido funciones en la banca central y tenga o haya tenido conocimiento de informaciones de datos y documentos de terceros, de carácter reservado, está obligada a guardar el secreto de tales informaciones.
Y resalta que el incumplimiento de esta obligación determinará las responsabilidades penales y demás previstas por las leyes. Agrega que estas personas no podrán prestar declaración, ni testimonio, ni publicar, comunicar o exhibir informaciones, datos o documentos de terceros, aun después de haber cesado en el servicio al Banco Central del Paraguay, salvo expreso mandato de la ley.
Hay excepciones a las prohibiciones mencionadas, como las estadísticas de la situación del país, los informes que requiera la autoridad judicial, como también los datos que necesite la Contraloría General de la República, lo mismo que las informaciones referentes a entidades de crédito que están en estado de insolvencia.
La norma apunta otra disposición, que se relaciona a dar información a entidades encargadas de la supervisión de empresas financieras en otros países. Podrá informar el BCP sobre la situación económica y patrimonial de un banco o una entidad de crédito del Paraguay, con autorización expresa de la entidad involucrada. Con lo cual se resguarda la confidencialidad de los datos de las diferentes empresas del área de las finanzas.
Entre los objetivos de la banca central está preservar y velar por la estabilidad del valor de la moneda nacional, además de promover la eficacia y equilibrio del sistema financiero nacional.
Con el fin de cumplir esas funciones el Banco Central está obligado a diseñar un programa monetario para cada ejercicio, que contemple el objetivo de preservar la estabilidad monetaria.
Para ese efecto, el BCP debe crear un programa monetario anual, que debe estar basado en los lineamientos generales de la política económica del Gobierno nacional y lo que está previsto en el Presupuesto General de la Nación para el año en curso.
La Ley 489 también dispone que la banca matriz debe actuar como banco de bancos, y para ello debe facilitar las transacciones entre los intermediarios, custodiando sus reservas líquidas y realizando las funciones de prestamista de última instancia en casos especiales que están previstos en la ley.
También debe promover la eficacia, la estabilidad y solvencia del sistema financiero, adoptando las medidas de orden, supervisión y disciplina de los bancos y demás entidades, a través de la Superintendencia de Bancos.
La referida ley dispone que el BCP debe actuar como asesor económico y financiero del Gobierno y que debe participar como tal en todas las modificaciones legales y reglamentarias que puedan incidir en el ejercicio de sus funciones. Por ello debe alertar sobre las disposiciones que puedan afectar la estabilidad monetaria.
También debe participar y operar en representación de Gobierno, o por sí, según corresponda, en organismos financieros internacionales o ante gobiernos u organismos del campo mundial.
Si se tiene en cuenta la gran solidez alcanzada por el sistema financiero nacional, la reconocida estabilidad de la moneda paraguaya, la consistencia de la macroeconomía, la tarea del Banco Central del Paraguay es inobjetable y digna de elogio.
Puede afirmarse que pocas naciones como nuestro país pueden darse el lujo de exhibir la solidez económica y el equilibrio financiero que tiene. Por ello los ataques y las campañas de descrédito de algunos grupos que tienen debilidades en sus manejos empresariales responden a la lamentable actitud de gritar por la desesperación y la incertidumbre que les aflige.