El próximo domingo 4 de octubre, los paraguayos tenemos una vez más la cita con las urnas, esta vez para elegir a las autoridades que tienen el vínculo más directo con la ciu­dadanía: los intendentes y miembros de las Juntas Municipales. Habrá elecciones en 263 distritos de toda la República, con 5.043.154 electores habilitados, de acuerdo con los datos oficiales proporcionados de la Justicia Electoral.

Las elecciones del próximo domingo son las más cercanas al ciudadano, en la que requiere la primera necesidad de su ciudad. No se vota por autoridades que tomarán decisiones sobre asuntos nacionales, sino por quienes tienen bajo su responsabili­dad buena parte de los servicios que forman parte de la vida cotidiana: calles, basura, tránsito, baches, espacios públicos, mante­nimiento urbano, ordenamiento territorial y otras competencias municipales que son la preocupación hoy de los vecinos.

La votación en las municipales se entiende como una evaluación directa de la gestión de las comunas y de las autoridades salien­tes, muchas de ellas que buscan el “rekutu”. Pero para el elector, la pregunta fundamen­tal debería ser cómo está su municipio hoy en relación a los últimos cinco años y qué resultados concretos dejó la administra­ción que termina.

El desafío para el elector es observar más allá de las campañas y de las promesas. En cada distrito, los ciudadanos tienen la posi­bilidad de contrastar lo ofrecido por los candidatos con la realidad de su ciudad: el estado de las calles, la calidad de los ser­vicios, el manejo de los recursos, las obras ejecutadas, las respuestas ante los proble­mas cotidianos y la capacidad de la admi­nistración para atender las necesidades de los vecinos.

La elección también representa una opor­tunidad para que el ciudadano reclame más de sus autoridades locales. La proximi­dad de la gestión municipal permite que el resultado de las decisiones sea visible prác­ticamente a diario.

Uno de los aspectos a remarcar en estos comicios tiene que ver con el padrón. Son 5.043.154 paraguayos que están habilitados y que representan el mayor registro elec­toral para unas municipales en el país. En total estarán en disputa 263 intendencias y 2.832 cargos titulares y otros 2.832 suplen­tes para las Juntas Municipales.

La participación de los nuevos electores será otro elemento relevante. Desde la apli­cación de la inscripción automática, los ciu­dadanos que cumplen 18 años son incor­porados al Registro Cívico Permanente a partir de los datos oficiales de identifica­ción. Para las elecciones generales de 2023, por ejemplo, 187.464 jóvenes de entre 18 y 25 años estaban habilitados para votar por primera vez.

Aunque el centro de las municipales es la gestión local, el resultado tendrá inevitable­mente una segunda lectura. Los comicios se desarrollarán a mitad del actual período presidencial y permitirán observar cómo se comportan las fuerzas políticas en el territo­rio. Por eso, además de evaluar a intendentes y concejales, las elecciones pueden conver­tirse en un barómetro político de la gestión del gobierno de Santiago Peña.

Esto no significa que un resultado muni­cipal pueda atribuirse exclusivamente a la gestión del Gobierno nacional. Las eleccio­nes locales tienen dinámicas propias: pesan la gestión del intendente, las característi­cas de cada ciudad, los liderazgos locales, las alianzas, las relaciones entre candidatos y electores y los problemas específicos de cada comunidad.

Pero el mapa que surja el 4 de octubre ofre­cerá una fotografía política relevante del país, en especial para el Partido Colorado, que aspira a ampliar las intendencias que están bajo su administración. Permitirá conocer qué fuerzas consiguen sostener o ampliar su presencia territorial y cuá­les enfrentan dificultades para hacerlo. En esto último, los partidos de la oposición no muestran una efervescencia que permita obtener grandes resultados. Solo en la capi­tal del país, así como en algunas cabeceras departamentales (Ciudad del Este o Encar­nación) se muestran realmente como una fuerza alternativa.

Las municipales –por tanto– tendrán dos grados de evaluación. El primero estará en las calles de cada ciudad: los ciudadanos juzgarán con su voto cómo fueron admi­nistradas sus comunas durante los últi­mos cinco años. El segundo estará en el escenario político nacional: los resultados servirán para medir el clima político, la fortaleza territorial de las distintas fuer­zas y el impacto que tiene la gestión del Gobierno sobre el electorado. El 4 de octu­bre se pondrá a prueba la capacidad de los municipios para responder a sus comu­nidades y, en una lectura más amplia, se tomará una nueva fotografía del escenario político paraguayo de cara a los comicios presidenciales de 2028.

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