El Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed) oficializó la convocato­ria a huelga nacional para el lunes 21 y martes 22 del presente mes. Exige un aumento salarial universal de tres millones de guaraníes por cada vínculo de 12 horas. Pese a los esfuerzos del Gobierno al respecto, los sindicalistas exigen ganar más de lo que perciben aun tomando en cuenta que en nuestro país los galenos tienen la mejor paga por hora trabajada en Latinoamérica en relación a la carga horaria.

Esto es, por un vínculo de 12 horas un médico contratado o nombrado percibe como piso cinco millones cuatrocientos mil (5.400.000) guara­níes (la mayoría cuenta con 2 y 3 vínculos) mien­tras que en la mayoría de los países de la región como Brasil, Argentina y otros, los médicos tie­nen contratos de entre 30 y 40 horas semanales.

En Paraguay, el pago a los médicos del sector público no es bajo como insisten los que adrede desconocen los datos. Que los haberes pueden incrementarse por supuesto que resulta fac­tible; no obstante, se debe tomar en cuenta el cuánto y el cómo. Si la exigencia es un aumento universal para todos los adherentes del Sina­med sin requisitos previos como debe darse en cualquier profesión y más en la medicina, se estaría dejando de lado una metodología pru­dente y hasta de sentido común.

Todavía más, se estaría despreciando el futuro del interés nacional por el cual si se diera lugar a la exigencia, el país empezará a sufrir terri­bles consecuencias en sus finanzas como Estado y desde aquí sobre la economía de la población en su conjunto. La exigencia del Sinamed es de cumplimiento imposible, como en efecto desde un comienzo ha dicho Óscar Lovera, ministro de Economía y Finanzas.

El problema de fondo no está en que el Gobierno desconsidere la labor médica; por el contrario, lo toma como relevante, pero un incremento universal de las remuneraciones –que ya son altos en relación a la región– sin consideración a requisitos previos a tomarse en cuenta para su viabilidad resulta inadmisible, motivo por el cual el Gobierno respondió a los sindicalistas con una propuesta sensata y razonable.

El planteamiento del Gobierno consiste en poner en marcha un sistema de escalafona­miento por méritos, antigüedad y formación que, y esto es importante tomar en cuenta, será de un costo anual menor de aproximadamente sesenta millones de dólares en lugar de un piso salarial masivo (como exige el Sinamed) que implicará casi doscientos millones de dólares adicionales, monto que tomando la realidad del Presupuesto de Gastos de la Nación (PGN) sencillamente no se podrá cubrir y si se diera se tendrá que apelar a fuentes de financiamiento equivocados.

Con las exigencias del Sinamed ocurrirá un escenario financiero nacional de terribles con­secuencias al punto que el efecto inmediato será que otros sectores relacionados directamente con el Estado como los docentes, militares y funcionarios en general, también reclamarán incrementos. Esto provocará desequilibrio pre­supuestario y fiscal e incluso impactará sobre la estabilidad monetaria que puede volverse incontrolable.

Es de tomarse en cuenta que en el PGN 2027 el Ejecutivo prevé un déficit fiscal de hasta 3,9 por ciento del producto interno bruto (PIB) tomando en cuenta las obligaciones incremen­tadas precisamente en el área de la salud, educa­ción y obras públicas.

Dicho de otro modo, la propuesta del Gobierno al Sinamed es razonable y sensata puesto que toma en cuenta los ingresos a recaudarse con un carácter de equilibrio y prudente en uso de los recursos que dispone el erario. Por supuesto, si el Gobierno fuera populista y deseara congra­ciarse con todos los que exigen aumentos en sus haberes estará incentivando un ambiente muy desfavorable para el presente y el futuro del país. La descomposición de las finanzas públicas ter­minará por destruir nuestra base macro econó­mica que permite ser atractivos y predecibles en el mundo global y del cual es probable ya nunca más se vuelva a contar.

Un sistema de escalafonamiento por méri­tos, antigüedad y formación tal como propone el Gobierno no solo será de beneficio para los hoy convocados a la huelga, sino que igual­mente traerá consigo ventajas para la pobla­ción en general. Lo que no resulta coherente es que los médicos del sector público trabajen 12 horas semanales y perciban cinco (5) millo­nes cuatrocientos mil guaraníes por un solo vinculo (la mayoría tiene hasta 3 vínculos) y un trabajador en el sector privado perciba tres millones por 48 semanales de trabajo. La dife­rencia es sustancial.

La propuesta del Gobierno, en consecuencia, responde a criterios razonables y sensatos aten­diendo que pueden otorgarse incrementos en los haberes de los médicos con requisitos de mejoramiento continuo y no bruscos en aten­ción al mérito, la antigüedad y la formación.

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