Cuando se habla de hub logístico estamos refiriéndonos a un centro de operaciones, de unión de acti­vidades de diversas característi­cas que incluyen el comercio, el transporte, la inversión, los servicios, la producción y la industria. En el caso de nuestro país, al que se debe tomar en cuenta como mediterráneo, un hub logístico es absolutamente posible; de hecho, en este momento ya está ocurriendo en nuestro territorio.

Citemos sucintamente a la hidrovía Paraguay-Paraná, un corredor fluvial de más de 3 mil kilómetros que conecta Puerto Cáceres en Brasil con Nueva Pal­mira de Uruguay, pasando por Argen­tina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay y por donde nuestro país transporta más del 90 por ciento de su comercio exterior mediante barcazas de diverso porte.

Es de destacarse que en este corredor natural de transporte sobresalen las embarcaciones de bandera paraguaya con un rol protagónico que moviliza a casi 3 mil barcazas y 400 remolcadores, de las que 2 mil son barcazas graneleras con 380 remolcadores a los que se suman porta contenedores y buques tanques.

Esto es una muestra del liderazgo de Paraguay, destacándose aquel hub logís­tico sobre el que nos referimos. Las tone­ladas de granos, carnes y otros, como combustibles en la región y hacia los mercados internacionales tienen con­secuencias positivas sobre la vida de las familias paraguayas, de modo directo e indirecto.

Agreguemos los puentes internaciona­les sobre el río Paraguay como el que conecta Carmelo Peralta en nuestro país con Puerto Murtinho en Brasil, cono­cido como el puente de la Bioceánica que, por cierto, se encuentra en su fase final e igualmente, los puentes Remanso, Héroes del Chaco y Nanawa, así como los puentes de la Amistad y el San Roque González de Santa Cruz sobre el río Paraná que nos unen con Brasil y Argen­tina, respectivamente.

Paraguay no solo está conectado con la región, sino que también viene reali­zando una tarea que muchas veces no es tomado en cuenta en su genuina dimen­sión, el estratégico, el avance hacia el hub logístico. De modo que si se analiza con precisión conceptual y en términos prácticos, el país viene consolidándose en términos estratégicos e insistimos con la expresión “estratégico” porque la misma no se limita a su enunciación teó­rica, sino que también contiene trascen­dentales efectos prácticos. Además de la conexión fluvial y la infraestructura terrestre, se debe agregar el enlace aéreo y ferroviario.

Esto es, una red de conexiones que posi­bilitan a un país mediterráneo como el nuestro a aumentar su producción en lo que somos más eficientes, permi­tiendo acortar tiempos y reducir costos de transporte que, de otro modo, harían difícil, por no decir casi imposible toda posibilidad de inversiones y de creci­miento para nuestro país.

Nuestra economía no podría crecer ni consolidarse en el tiempo aun tomando en cuenta sus vigorosidad macroeco­nómica, sin ese hub logístico. La buena macroeconomía con el adecuado hub logístico permitirá multiplicar la inver­sión privada, el empleo y la expansión de nuestro sector productivo hacia los mer­cados internacionales.

No ha sido en vano la insistencia del presidente Santiago Peña en su agenda económica, como en efecto se notó días atrás durante su reciente gestión como presidente pro tempore del Mercosur. Así tenemos las negociaciones de libre comercio con Japón de modo de forta­lecer la apertura de nuevos mercados en Asia; la habilitación del Puente de la Integración entre Ciudad del Este y Foz de Iguazú, junto con la reducción del 60 por ciento de las medidas pendientes que obstaculizan el comercio entre los miem­bros del bloque regional.

La perseverancia del presidente Peña en la agenda económica es plausible, razo­nable y necesaria debiendo contar con todo el acompañamiento posible, desde la prensa y los sectores de la oposición. El Mercosur –además de albergar una población de 280 millones de personas, con un producto interno bruto (PIB) que representa el 85 por ciento de toda Sud­américa y el cuarto mayor bloque eco­nómico del mundo– es una oportunidad para que nuestro país se convierta en un poderoso hub logístico de comercio, inversión, servicios y producción.

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