La expresión el “abc” o “abecé” solemos utilizar en el lenguaje cotidiano para referirnos a instrucciones o lecciones básicas que sirven como guías de fácil comprensión para quienes no son expertos en algún procedimiento o área del aprendizaje.

En el campo del periodismo suele utilizarse para clasificar sus pilares clásicos: veracidad, exactitud, imparcialidad, compromiso social y responsabilidad ética. Los hechos, indefectiblemente, deben ser corroborados (de lo contrario, serían propaladores de rumores) y, luego, presentados ante la opinión ciudadana sin los sesgos que los apartan de la verdadera cara de la realidad.

Así, se cumplirá rigurosamente el axioma –también clásico– de esta profesión tan prostituida en los últimos años: la extensión práctica de la libertad de expresión es el derecho del pueblo a estar informado. Es ahí, precisamente, donde se pierde autoridad para convertirse en el fiscalizador del poder de turno por la sistemática manipulación y tergiversación de los datos.

En el caso específico de lo que ocurre en nuestro país, dos conglomerados mediáticos y empresariales que pervirtieron los límites del interés privado y el interés público fueron y son cómplices silenciosos y tolerantes con la administración más corrupta de todo el proceso democrático, la de Mario Abdo Benítez, pero atacan con la saña propia del perro rabioso al gobierno del presidente Santiago Peña y al titular de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Horacio Cartes.

No estamos proponiendo de manera alguna que censuren las críticas de los errores, descuidos o desaciertos del Poder Ejecutivo. Lo que sí cuestionamos con dureza es que procuran descaradamente, sin pudor alguno, extender un manto de impunidad sobre la feroz corrupción que marcó a fuego al gobierno anterior.

Y no nos cansaremos de repetir que el criminal latrocinio en tiempos de pandemia significó la muerte de 20.000 personas, mientras, hasta hoy, no se conoce el paradero de los 1.600 millones de dólares adquiridos en calidad de préstamos para mitigar el impacto del covid-19, y que fueron a parar a cuentas privadas. Al respecto, el entonces ministro de Hacienda, Benigno López, hermano de madre de Marito, tiene mucho que explicar ante la Justicia.

Y para certificar cuanto decimos sobre la mano extendida por estos medios para apañar tanta impunidad, López hoy se ha convertido incluso en columnista “estrella” de un diario de inocultable animadversión a este gobierno y a un sector del Partido Colorado. Y hasta pretende ponerse la toga de magistrado para dar cátedras de buena gestión y honestidad en el manejo de la cosa pública.

¡Qué generosos son estos medios con los averiados de guantes blancos! Después de esta obligada y necesaria introducción sobre los manejos torcidos de las corporaciones mediáticas con ínfulas de grandes electores –a pesar de que en los últimos comicios se les vino encima la estantería–, vayamos, objetivamente, a los ejemplos concretos.

La tapa del diario Abc Color del domingo 7 de junio –día de las internas para elegir candidatos para las municipales del próximo 4 de octubre– ambicionaba ser contundente e inclinar al electorado: “Los colorados de Asunción eligen entre el cambio o el continuismo”. Un disparate que no tiene límites.

Por el solo hecho de ser disidente, el equipo de Arnaldo Samaniego, apoyado por Mario Abdo Benítez, Arnoldo Wiens y Hugo Velázquez, representaba, para este medio, “el cambio”. Uno puede disfrazar o disimular una situación en busca de su objetivo, pero no con tanta desfachatez, hipocresía y cinismo.

Los Samaniego son una familia que siempre vivió de la política, desde la época de la dictadura. Reconocemos que Arnaldo fue un buen intendente, pero que quieran presentarnos como el “cambio” no solo es una falacia conceptual, sino una rotunda patraña que nadie, en su sano juicio, puede digerir.

El lunes, para cualquier medio desapasionado, el título era muy simple, por el peso de los resultados: “El cartismo arrasó en todo el país”. Pero no, prefirieron el titular de “Colorados votaron por el continuismo en Asunción”, abonando ya el terreno para una campaña sucia en contra de Camilo Pérez, en un desesperado manotazo para que Soledad Núñez, exministra de Horacio Cartes, pueda imponerse en las elecciones de octubre.

De postre, Camilo Pérez no puede representar el “continuismo”, ya que su origen es el ámbito deportivo y es su primera incursión en política. Claro, por ser candidato de Honor Colorado automáticamente ya figura para este diario dentro del concepto de “continuismo”, no así Marito y Wiens, quienes saquearon el país entre 2018 y 2023.

Pero veamos más: el movimiento liderado por Cartes ganó en dieciocho de los diecinueve distritos del departamento Central, pero la noticia fue que “HC es derrotado en Ñemby”.

Aunque lo hicieron con absoluta mala fe, debemos reconocer que esta vez siguieron, involuntariamente, las reglas para definir qué es noticia, aplicando la lógica de aquel conocido aforismo periodístico: “Cuando el perro muerde al hombre, es normal, no así que un hombre muerda a un perro”.

Entonces, que HC haya perdido en un distrito es realmente una gran noticia. Aunque Abc haya tratado de convertirla en un hecho negativo. No ha ser fácil tragarse el propio vómito en cada elección.

Lo penoso es que, con estos agravios a la realidad irrefutable, se agrede gravemente a la democracia, convirtiendo la libertad de expresión en un aguantadero de delincuentes que atentan contra la verdad.

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