Es inadmisible y un desprecio a la vida que, a 14 meses del derrumbe de un edificio en Encarnación, se siga dila­tando trámites clave para que el peso de la ley caiga sobre los responsables de la desidia y la corrupción que oca­sionaron el luctuoso suceso en el que perdieron la vida una joven de 15 años y su abuela.

La Justicia no debe seguir aplazando sus veredictos. Hay dos víctimas fata­les y familiares mutilados que claman por una investigación más eficiente para que la sentencia de los tribuna­les llegue a todos los involucrados en la fallida obra. La excesiva demora en la Justicia levanta todo tipo de sospe­chas, más aún cuando el caso implica a la máxima autoridad municipal y un diputado nacional cuya empresa par­ticipó de la construcción.

La primera imputación fiscal reveló que los controles en el proceso cons­tructivo fueron totalmente omitidos, esta desidia permitió que los dueños del edificio elevaran más pisos sobre una estructura que no iba a soportar más metros en altura y la obra se vino abajo el 2 de abril de 2025. El inten­dente de Encarnación, Luis Yd, su director de obras René Miglio y otros subordinados implicados fueron imputados por la fallida construcción.

Yd y sus funcionarios no solo se des­entendieron de los controles que son de su responsabilidad, sino blan­quearon de manera alevosa con una irrisoria multa el mal procedimiento de más pisos de una estructura que no aguantaba, principal causa del desmoronamiento del edificio. Sin embargo, este avance de la investi­gación fiscal todavía no es suficiente, puesto que existen otros involucrados que a más de un año del derrumbe, siguen al margen de un proceso judi­cial que aclare sobre sus roles en el caso.

El fallido proyecto tiene detrás vin­culaciones políticas con exitosos negocios que fueron facilitados por la suspicaz negligencia municipal. Lla­mativamente, la responsabilidad en el siniestro de empresas de estos pode­rosos, como el caso de la concretera del diputado liberal Carlos Pereira Rieve, sigue siendo un misterio, pre­cisamente porque el estudio peri­cial, trámite clave de la investigación, tiene un retraso de 6 meses.

No olvidemos que la empresa del diputado liberal fue la responsable de cargar el hormigón en zapatas, losas, vigas, etc., de la estructura caída. No es menos relevante que Pereira Rieve sea aliado de Yd y aspire al cargo de intendente de Encarnación, lo que podría blindar muchos datos sobre el edificio derrumbado.

La pericia es fundamental para iden­tificar las fallas y los responsables, pero todavía sigue en espera por razo­nes desconocidas. La Fiscalía había dado un plazo de 90 días para la con­clusión del informe pericial, debía entregarse a fines de 2025, pero hasta este momento no se sabe cuándo habrá un dictamen. Lamentable­mente, nadie brinda explicaciones al respecto.

El análisis pericial incluye determi­nar la calidad del hormigón, la resis­tencia del mismo y de la estructura que debía soportar el concreto. Tam­bién el relevamiento pormenorizado de las secciones estructurales, los planos de las mismas, etc. Viendo la información que puede recabar anali­zar el informe pericial es inconcebible que no se dé la prioridad que requiere y se siga postergando las conclusiones.

¿A quién se protege en este caso? ¿Quiénes se benefician con el no esclarecimiento del siniestro? Obvia­mente familiares víctimas no, por el contrario, siguen siendo relegados en su búsqueda de justicia para sus seres queridos muertos. La Justicia tiene que aplicar firmeza y exigir el dicta­men de los datos estudiados. No se puede seguir especulando sobre un hecho tan sensible en el que se debe dilucidar los pormenores de las cau­sas del fatal suceso.

Si el objetivo es llegar a la verdad y responder al clamor de justicia de los familiares de las víctimas del edifi­cio colapsado en Encarnación, no se puede seguir dilatando los trámites clave de la investigación.

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