Los entendidos de la economía están alertando sobre la ola infla­cionaria que podría darse en nues­tro país a raíz principalmente del aumento de precios de los derivados del petróleo. Esto debido especialmente a la guerra en Medio Oriente que afecta espe­cialmente a Irán y otras naciones produc­toras de combustibles. Esa advertencia es muy válida, porque no hay duda que esa situación incide en los costos que luego, con la suma de las ganancias, se convierten en los precios finales de los productos.

Pero si se considera la influencia de diversos otros factores de la realidad en los artículos de importación, a la hora de hacer los cálcu­los no solo hay que tener en cuenta la suba del petróleo, sino también la extraordinaria baja de la cotización del dólar, moneda con que se realizan las transacciones interna­cionales. Debido al descenso de la moneda norteamericana, los productos importados tendrían que descender de precio en gua­raníes, cosa que no se está dando, según la observación de los especialistas que estu­dian los vaivenes de la vida económica.

Hay que recordar que hace un año atrás, en mayo de 2025, el precio del dólar oscilaba entre 7.900 y 8.000 guaraníes y que últi­mamente ha bajado hasta situarse en 6.100 guaraníes, lo que representa una disminu­ción muy importante, que indudablemente tiene una gran incidencia en el costo final de los artículos que se compran del exterior, como los derivados del petróleo.

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Un cálculo rápido revela que la caída de la cotización de la moneda norteamericana está entre un 20 % y un poco más, según las oscilaciones. Y, de acuerdo con los espe­cialistas en la materia, los precios en gua­raníes de los productos importados no han tenido ese porcentaje de descenso para el consumidor final. Algunos afirman que los valores finales para el comprador de artí­culos importados no han sufrido variacio­nes y menos una baja, como tendría que ocurrir por la simple lógica que hay entre los costos y los precios.

El hecho de que exista una fuerte pre­sión para la suba de precios por los vai­venes del petróleo es una realidad que no se puede negar. En eso muchas empre­sas privadas tienen razón, y ni el Estado ni ningún organismo público podrán impedir que no haya aumentos teniendo en cuenta el libre mercado. Pero es justo, y sobre todo necesario, que también se tenga en cuenta la disminución de la coti­zación del dólar a la hora de definir los precios finales de los productos importa­dos, para que la libertad de comercio no se convierta finalmente en abuso contra los consumidores.

De acuerdo con la estimación de algunos analistas, existe la probabilidad de que el precio internacional del petróleo no suba e incluso que disminuya si Irán logra un acuerdo de paz duradero con Estados Unidos. Pero eso depende de una serie de factores que no están al alcance de la decisión de los consumidores de petróleo.

Paraguay, como país productor de bio­combustibles y de abundante energía eléctrica, tiene que trabajar para tratar de depender cada vez menos de los com­bustibles importados. Lo cual llevará su tiempo y la realización de nuevas inver­siones, pero que no es imposible si existe la voluntad política y la posibilidad de ponerlo en práctica. Aunque se solucione en breve plazo el problema en Irán, hacer que nuestro país dependa menos de los vaivenes del exterior es necesario.

Por ahora, Paraguay, aunque mejore su producción nacional, no podrá dejar de depender totalmente de los derivados del petróleo. Pero en un futuro próximo, con el aprovechamiento inteligente y la mayor utilización de sus productos, tendrá un importante respaldo para no estar total­mente a merced de los peligros externos que no puede impedir.

Es imposible ignorar que la actual situa­ción mundial puede encender los precios internos de Paraguay a causa de la suba internacional del petróleo. Pero tam­poco se puede desconocer que el des­censo importante en la cotización del dólar tiene un papel importante para que muchos productos importados comien­cen a bajar su valor comercial para los consumidores.

Esta es una oportunidad para que los comercios del país vayan bajando los precios de acuerdo con el descenso de la moneda norteamericana. Cosa que no depende de ningún acontecimiento que se produzca fuera del país sino fundamen­talmente de la conciencia y sensibilidad social que pueden demostrar los empre­sarios del sector.

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