El jueves último asumió el nuevo ministro de Economía y Finan­zas, Óscar Lovera, quien ten­drá la tarea de conducir el país por el camino trazado por el presidente Santiago Peña para consolidar los logros de la nación paraguaya por el camino del progreso y el desarrollo. El secretario de Estado es un funcionario con larga carrera en la tarea fiscal, que tiene bien claros los objetivos del Gobierno en el manejo de la vida económica del país. Prometió que sos­tendrá los logros sociales alcanzados hasta ahora con la responsabilidad fiscal y finan­ciera trazada por el Gobierno nacional. Como anterior viceministro de la secreta­ría económica, está al tanto de los reque­rimientos y conoce los caminos adecua­dos para llegar a los objetivos que tiene el Estado. Por eso, de inmediato, se puso a trabajar en un plan de pagos destinado a saldar las deudas fiscales y a asegurar la continuidad de los programas sociales, que son la prioridad.

Para dar tranquilidad a la ciudadanía, ase­guró que se descarta cualquier tipo de res­tricción en materia de transferencia finan­ciera a los sectores vulnerables, ya que todos los recursos económicos destinados a los programas sociales están asegurados. Porque es parte fundamental de la política del Poder Ejecutivo. Admitió que se revi­sará el gasto de los entes públicos, que no dependen directamente de las finanzas del gobierno central.

En su presentación ante la prensa, resaltó que uno de sus propósitos es recuperar la confianza del sector privado, que se hará mediante un esquema que pondrá espe­cial cuidado en el pago a los proveedores, teniendo en cuenta las normas que res­tringen los gastos de la Caja Fiscal. Esto teniendo en cuenta que uno de los princi­pales asuntos pendientes y de enorme peso financiero debido a los montos es la deuda que se tiene con las empresas farmacéu­ticas y las constructoras viales, con las que se tiene un pasivo que en gran medida viene del gobierno anterior.

Como considera la importancia del pasivo estatal con los sectores mencionados, el ministro señaló que se hará reuniones con los diferentes sectores afectados a fin de diseñar cronogramas de pagos para brin­dar previsibilidad a las compañías involu­cradas. Dentro de este escenario, admi­tió que se está realizando una revisión del gasto público, teniendo en cuenta el pro­pósito de mejorar la eficiencia del aparato estatal y priorizar los programas que gene­ran un impacto directo en la población del país.

Dijo que se están evaluando las distintas posibilidades para afrontar la deuda con los proveedores, entre las que mencionó el factoraje. El factoraje es un mecanismo de financiación a corto plazo que permite a una entidad vender sus cuentas por cobrar o facturas pendientes a fin de conseguir liquidez inmediata. Son operaciones que posibilitan obtener dinero en efectivo en forma rápida.

Teniendo en cuenta la importancia de ponerse al día con las deudas, la cartera de Economía está trabajando en un plan de pagos que se dará a conocer próxima­mente. Primero se verá la capacidad real del Tesoro Público para enfrentar los com­promisos financieros que debe afrontar.

“La idea es transmitir previsibilidad a los proveedores para que ellos puedan adecuar el ciclo de negocio con la capaci­dad del Estado de ir cancelando, y pue­dan seguir proveyendo al Estado con una tranquilidad financiera que les permita ir desarrollando sus actividades en el 2026”, manifestó.

Para acelerar el cumplimiento de las obli­gaciones con los acreedores, el nuevo ministro se reunió el sábado último con los empresarios de la construcción. Junto con la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, conversaron con los respon­sables de las empresas constructoras para elaborar una propuesta rápida de pagos sin descuidar la eficiencia en la gestión de los recursos estatales. Dijo que el proceso de diálogo es importante para alcanzar con­sensos que puedan ofrecer previsibilidad y fortalezcan la confianza. Para la ministra Centurión, “la prioridad del Gobierno es el pago de la deuda y brindar tranquilidad en cuanto al cumplimiento de los compromi­sos asumidos”.

Tanto los acreedores del Estado como la ciudadanía en general pueden tener la tranquilidad de que el Gobierno dará cum­plimiento a sus obligaciones con respon­sabilidad, para que el país pueda seguir sosteniendo su estabilidad y avance sin pausas en su crecimiento económico. Los cambios de personas en los puestos públi­cos no afectan la marcha del país cuando la conducción principal es firme y decidida.

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