Como consecuencia de una serie de factores de la vida nacional e internacional, en los dos primeros meses del año los ingresos fiscales no tuvieron el arranque necesario y se sufrió un déficit no esperado. Pero en marzo hubo una fuerte recuperación de las recaudaciones y se logró un superávit importante con el que se pudo compensar la menor recaudación anterior. Aunque quedó la impresión de que por la caída de la cotización del dólar y por la influencia negativa de la guerra en Medio Oriente algunos sectores de la economía pueden sufrir un deterioro en su marcha.
Ante las dificultades que se han tenido en algunos renglones de las finanzas públicas, el mensaje del gobierno nacional fue muy claro y contundente: hay que ajustarse los cinturones y realizar un uso inteligente de los recursos públicos. Nada más sensato que gastar menos y de utilizar el dinero que se tiene solamente para lo estrictamente necesario, a fin de que el país no sufra y puedan sostenerse los logros positivos obtenidos en la vida económica en los dos años y medio de gestión.
De acuerdo con las declaraciones de las autoridades nacionales, no se aumentarán los impuestos ni se obligará nadie a actuar fuera de la ley. Simplemente se mejorará el control impositivo para que los que hasta ahora no pagan sus impuestos y están fuera del circuito legal cumplan sus obligaciones fiscales y actúen como corresponde a la legalidad.
No hay por qué soportar el delito ni sufrir sus consecuencias cuando lo que corresponde es cumplir las obligaciones fiscales, según los dictados legales. Lo que está mal no se puede sostener y hay que solucionar la ilegalidad con la aplicación estricta de las leyes.
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) está trabajando cada vez con más fuerza en la tarea de hacer que los sectores que no tributan comiencen a cumplir con las leyes y contribuyan con el país como establecen las normas vigentes. Es una tarea enorme, no siempre comprendida, que irá ofreciendo sus buenos resultados.
El gobierno nacional tiene claro que a pesar de los muchos requerimientos financieros que existen no va a incrementar los impuestos. Porque abriga la clara conciencia de que en vez de aumentarlos lo que tiene que hacerse es que se paguen las obligaciones impositivas vigentes. No se pueden elevar los impuestos para castigar a los que ya pagan con más cargas tributarias mientras los transgresores se regodean en la ilegalidad.
En sus dos años y medio de trabajo las autoridades fiscales han logrado un fuerte aumento en las recaudaciones mediante el avance sobre la clandestinidad, haciendo que muchos que estaban en la marginalidad cumplieran sus obligaciones tributarias y actualmente estén en la legalidad. Gracias a ese trabajo, hoy día existe un mayor número de contribuyentes que durante el gobierno anterior. Y mediante esa medida el Estado está recibiendo más contribuciones fiscales que antes.
El comportamiento que está teniendo la actividad económica en sus más diversos renglones muestra elementos positivos que hacen pensar con lógica que este será otro buen año. Y que con la contribución que aportará la buena producción agrícola, que se muestra muy favorable, se puede lograr un crecimiento elevado, muy similar al que se alcanzó en el 2025, cuando el alza del PIB llegó al 6,6 %.
Refiriéndose a la situación económica del país, el presidente de la República, Santiago Peña, habló de la necesidad de aplicar la “economía de guerra”, en el sentido de disminuir los gastos del Estado, incluso haciendo recortes al Presupuesto General de la Nación (PGN) para “ajustar los cinturones”. Esto porque se necesita que haya previsibilidad en el manejo económico.
“Puede que la expresión de economía de guerra suene muy dramática, pero la realidad es que el sector público tiene que ajustarse los cinturones”, manifestó el mandatario para explicar la medida de moderación que está encarando el Ejecutivo.
Señaló que a la decisión acordada se le puede denominar ajuste inteligente o poner cualquier otra denominación. “Pero acá lo que simplemente nosotros queremos hacer es que haya responsabilidad por parte del fisco en administrar los recursos públicos”, enfatizó.
Aunque algunos sectores quieren descalificar la actitud del gobierno, la decisión tomada es la medida más inteligente que una administración estatal responsable puede adoptar por el bien del país.