Ante la imprevista caída de las recaudaciones fiscales, el Poder Ejecutivo ha resuelto ajustarse los cinturones y gastar prefe­rentemente en los sectores prioritarios, como salud, educación, seguridad y pro­tección social. Al país le va bien econó­micamente, pero el fisco está sufriendo una disminución en sus previsiones de captación de recursos, lo que obliga a actuar con prudencia. Es lo más sensato ante la situación de un año que recién está comenzando y que requiere seguir sumando logros para alcanzar los princi­pales objetivos que se tienen.

La prudencia recomienda actuar con sabiduría de acuerdo con las circunstan­cias que se presentan. El tema es muy sencillo: ante el decrecimiento de las recaudaciones tributarias y no tributa­rias, el Gobierno ha establecido un plan para limitar la ejecución del presupuesto de los organismos estatales. Se trata en concreto de las entidades dependientes del Poder Ejecutivo, como los ministe­rios y secretarías del organismo central del Gobierno. Los que dependan de otros poderes estatales o son entes descentra­lizados no están comprendidos dentro del plan de austeridad anunciado por la autoridad central.

Se ha aclarado que los ajustes no se harán a los principales programas socia­les del gobierno, como Hambre Cero en las Escuelas, pensiones a adultos mayo­res y afines. La tijera se impondrá pre­ferentemente en los gastos de capital, es decir, las inversiones y otras demandas que pueden esperar un aumento en los ingresos fiscales para su realización.

El Gobierno ha tenido excelentes ingre­sos fiscales en los dos primeros años, cosa que no se está dando de enero último a marzo.

En el primer año de gestión el incre­mento interanual de los ingresos fisca­les fue del 20 %, cosa que se repitió en el 2025 cuando se logró un alza del 9 % en las percepciones fiscales. Pero en lo que va de este nuevo año se ha registrado un decrecimiento, que ha puesto en guardia a las autoridades económicas. En el pre­supuesto general de la nación para este año se tiene una estimación de aumento del 8 %, que no se está dando, lo que obliga a hacer los ajustes que anunció el ministro de Economía y Finanzas, Car­los Fernández Valdovinos.

En una conferencia de prensa, el secreta­rio de Estado explicó que se va a comen­zar una economía de guerra, en el sen­tido de disminuir los gastos y ajustarse los cinturones, “la situación fiscal no es la más fácil. Al país le va bien, al fisco no tanto. Eso es raro, pero es lo que está ocurriendo. Entonces, se va a tener una reunión para que mis colegas de Gabi­nete entiendan perfectamente cuál es el margen financiero que cada una de las entidades va a tener”, dijo a los perio­distas, antes de la reunión que man­tuvo después con los ministros del Poder Ejecutivo. “Es el momento de ajustarse los cinturones. Así que vamos a tener el diseño, con el fin de seguir respetando la Ley de Responsabilidad Fiscal, y ver qué podemos cortar”, explicó.

La decisión adoptada por las autorida­des nacionales proviene de una actitud sensata, ya que no se debe gastar más de lo que se recauda. Está dando un ejemplo de lógica económica y prudencia básica, que no ha ocurrido en otras administra­ciones en que no se cortaban los gastos a pesar de que las recaudaciones eran insuficientes. Y debido a ello se dieron enormes déficits fiscales que solo en los últimos años se han podido eliminar.

Antes que recibir el anuncio del ministro de Economía como algo negativo, debe tomarse como una demostración de alta responsabilidad política, que no siempre es frecuente en el campo de las decisio­nes estatales.

Lo previsible es que, si la economía con­tinúa evolucionando de manera posi­tiva, lo lógico es que con el correr de los meses se vaya normalizando el volumen de ingresos tributarios y no tributa­rios, como estiman algunos entendidos en finanzas públicas. Y que con el paso del tiempo se puedan aliviar los aprietos actuales, para que todo siga con norma­lidad.

Es muy plausible la actitud asumida por el Ejecutivo, al no salir de las reglas de la prudencia, en el sentido de no gastar lo que no tiene. Por ello debe tener el apoyo de los distintos sectores de la sociedad nacional que están recibiendo una exce­lente lección de sensatez económica.

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