Los reportes de servicios prestados por el Ministerio de Salud Pública muestran un incremento sostenido en la cantidad de pacientes atendidos. Esto no significa otra cosa que la confianza paulatinamente recuperada en la ciudadanía que vuelve hoy a tener al servicio sanitario estatal como una opción válida.
Como nunca, en enero, en pleno mes de vacaciones y período en el que históricamente los servicios médicos se resentían a nivel país, los registros de Salud Pública señalan más de 1.100.000 atenciones en los diferentes establecimientos distribuidos en las 18 regiones sanitarias.
Si bien la Región Sanitaria Central registró el mayor volumen de consultas, con 239.768 atenciones, seguida por Itapúa con 119.766 y Alto Paraná con 112.480 consultas, por la alta densidad poblacional, la cantidad de servicios en continuo ascenso, más los números de atendidos en sitios de inversión gubernamental clave indican que además la preferencia en el sistema público se fortalece en el tan ansiado proceso de descentralización. Estas iniciativas son pazos importantes en el proceso de descentralización para asistir a cada habitante en los sitios más recónditos del territorio nacional.
Las estadísticas son producto de los apuntes de las visitas recibidas y muestran una realidad de retorno en la demanda en el que obviar la confianza, la calidad, la presencia institucional sería ignorar el gran esfuerzo y la respuesta que se está logrando en el ámbito de la salud pública.
El sistema de salud pública de Paraguay experimentó un aumento significativo en la atención. En enero pasado fueron más de 1,1 millones de consultas, pero cabe remarcar los 34,6 millones de atenciones incluido estudios y cirugías registrados entre agosto 2023 y julio 2025, evidenciando un crecimiento del 42 % en la demanda. Esta dinámica sería impensable sin la enorme inversión impulsada desde el Gobierno nacional, varias con cooperación interinstitucional e internacional y que giran en torno a los USD 700 millones.
El Gobierno elevó la vara bien alta en los planes de fortalecimiento de la salud pública como hizo con educación y otros rubros esenciales, pese a la campaña de desprestigio a estas iniciativas que hoy mejoran la calidad de vida de miles de paraguayos. Lógicamente, queda mucho por hacer, pero había que dar el primer paso tan postergado por años.
Siete grandes hospitales de alta complejidad, con unidades de terapia intensiva, modernos, dotados con alta tecnología y erigidos en regiones estratégicamente pensados para el acceso más inmediato, en el marco de un objetivo clave como la descentralización, el gobierno actual puede marcar la diferencia histórica en el fortalecimiento real de la salud pública. El último anuncio es la construcción de lo que será el hospital de referencia a nivel regional que es el de Itauguá no solo por la monumental infraestructura que prevé sino por el modelo de gestión de calidad que se aspira implementar.
La ampliación del Hospital Nacional de Itauguá (que está construyendo un moderno centro) abarcará 52.000 metros cuadrados de construcción, 1.039 camas, 30 quirófanos, 70 consultorios y 174 unidades de terapia intensiva, en un predio de 60 hectáreas perteneciente al Ministerio de Salud, donde actualmente funciona el actual nosocomio. La inversión total ronda los 150 millones de dólares y será financiada con recursos de la Itaipú Binacional, entidad que se posicionó como la principal aliada del Estado en la ejecución de proyectos sociales de envergadura.
El sistema sanitario estatal está haciendo migrar a los usuarios progresivamente del servicio privado, un impacto que no se tolera en varios ámbitos, lo que constantemente desata campañas mediáticas de descrédito, denuncias con medias verdades que solo pueden ser articulados desde sectores muy miserables con el bienestar común. Pese a las interferencias interesadas, los programas de gobierno, principalmente de alto impacto social, deben continuar con celeridad, no hay otro camino.
La confianza y el acceso fácil e inmediato a la salud es un derecho fundamental y el Estado debe garantizar. La prioridad debe seguir siendo el fortalecimiento tangible de este servicio, que la gente se beneficie con infraestructura de nivel, profesionales comprometidos y garantías en el servicio. Sin lo básico no podremos avanzar hacia el verdadera calidad de vida que se merece toda la población.