El periodismo partidario-militante con el falso ropaje de la independencia es lo más nocivo y pernicioso que existe dentro de una sociedad en la búsqueda de sentido crítico.
Porque desnaturaliza el verdadero sentido de la libertad de expresión y deteriora los soportes de una democracia que tarda en consolidarse en sus frentes económicos, culturales, políticos y sociales.
Y, precisamente, estos reclamos no pueden concretarse en cuanto a su sostenibilidad en el tiempo por culpa de estos medios de comunicación que han pervertido el corazón mismo de una profesión destinada a contribuir al desarrollo armónico de un pueblo mediante su función de observadores e intérpretes de la realidad cotidiana y que permita a la ciudadanía adquirir una sana conciencia que convoque a la acción.
Pero no. Aquí lo único que pretenden es adoctrinar a un rebaño que responda exclusivamente al cencerro de sus espurias intenciones y execrables intereses. Bastardas y repudiables porque se mueven al ritmo de sus ambiciones, y para cuya materialización no tienen inconvenientes de perturbar los canales que les ayuden a llegar a su meta.
Entonces, mienten, maquillan los hechos conforme a sus conveniencias para absolver a sus cómplices o los manipulan sin pudor alguno para perjudicar a sus enemigos que consideran que están obstaculizando el cometido de sus inmorales propósitos.
De manera que, sin mediar explicaciones que justifiquen el giro radical en sus posiciones, olvidan sus propias –aunque esporádicas– denuncias del pasado reciente para convertir en santos inmaculados a quienes ayer eran el blanco de sus críticas por evidenciados actos de corrupción extrema.
Por ejemplo, el actual precandidato a la presidencia de la República por el movimiento colorado Añetete, liderado (es una forma de decir) por exmandatario Mario Abdo Benítez, el exministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Arnoldo Wiens, pastor de una iglesia evangélica que abandonó a su rebaño por razones políticas, vilipendiado por una serie de irregularidades en licitaciones y obras mal hechas, en estos momentos es presentado por dos conglomerados mediáticos como un “perseguido político”.
Se olvidaron, sin embargo, de las sobrefacturaciones en la “pasarela de oro” y el direccionamiento de una adjudicación en la que intervino activamente –sin ser funcionario público– un familiar del entonces presidente de la República.
Sin olvidar los cambios de lugares para la construcción del puente Héroes del Chaco para beneficiar a unos socios de Marito. ¿Alguien sabe cuántos millones de dólares gastó Wiens durante la pandemia por la construcción de hospitales de contingencia de los que no quedan ni rastros? Por eso siempre repetimos que el gobierno de Abdo Benítez no solo fue el más corrupto de todo el proceso democrático, sino el más miserable, porque lucró con los recursos que debían ser puestos a disposición del sector de salud para amortiguar el impacto provocado por el covid-19.
Un doloroso saldo de 20.000 muertos es la deuda sobre la cual alguna vez deberá responder al hijo del exsecretario privado del sanguinario dictador Alfredo Stroessner.
Son los mismos medios de comunicación que por meses publicaron en tapa un mamotreto armado por la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad), durante el gobierno de Abdo Benítez, pretendiendo involucrar al exjefe de Estado Horacio Cartes.
El documento, que no merece ningún análisis por estar montado sobre relatos descabellados e inconsistentes, fue filtrado desde Mburuvicha Róga a los aparatos periodísticos amigos, que respondieron al unísono al llamado de quien, a través de las binacionales, pautaba la conciencia de “famosos” periodistas con el tintineo del vil metal.
Lo hicieron para perjudicar las chances del que fuera precandidato presidencial en las internas de la Asociación Nacional Republicana del 18 de diciembre de 2022, Santiago Peña. Tronaron toda la artillería contra Cartes, quien enfrentaba a Marito por la presidencia de la Junta de Gobierno del Partido Colorado.
Aumentó la hemorragia de la frustración cuando los “medios aspirantes a dueños de la voluntad popular” perdieron en ambas instancias.
Y redoblaron la apuesta para las elecciones generales del 30 de abril de 2023. Y volvieron a ser derrotados sin atenuantes. Es decir, en estas últimas semanas están simplemente proyectando el remake de una película que fue un desastre en las urnas.
A diferencia del estropicio presentado por la Seprelad, manejada entonces por un leal al Partido Democrático Progresista (PDP), de los esposos Desirée Masi (exsenadora) y Rafael Filizzola (senador), la imputación de Arnoldo Wiens nació del propio Ministerio Público, con un fiscal general del Estado que fue nombrado de una terna que el propio Marito escogió y presentó a la Cámara de Senadores.
Cuando los magistrados no responden a las expectativas de las corporaciones mediáticas alineadas a Mario Abdo Benítez, hijo, la “justicia es un garrote”.
Justamente eso fue exactamente lo que promovieron y alentaron durante los cinco años que duró la administración anterior: una justicia subordinada a estos medios de comunicación, para favorecer a sus cómplices y perjudicar a sus enemigos. Hoy vemos una mala copia de una peor película.