Cuando hablamos de reformas, nos referimos a aquellas medi­das de libertad económica de las personas y empresas para que las mismas puedan tomar decisiones libres y voluntarias mediante un marco legal atrac­tivo que incentive el ahorro y la inversión, todo lo cual tiene efectos positivos sobre el empleo y los salarios. Esto es, las reformas se hacen para mejorar el bienestar de las personas en el corto, mediano y largo plazo.

Reformar en términos de política econó­mica significa, igualmente, destrabar los obstáculos, barreras, malas regulaciones e incluso tributos en general que, de un modo u otro, impiden o hacen difícil la formación del capital tanto físico como humano.

Pongamos seguidamente un ejemplo y de nuestro país. Una reciente e importante reforma que quizás todavía no fue suficien­temente valorada y explicada a la opinión pública se refiere a las pequeñas y media­nas empresas llevada a cabo por el actual gobierno y propiciada en su momento como iniciativa legislativa por parte del Poder Ejecutivo y aprobada en el Congreso. Nos referimos concretamente a la Ley N° 7444/ 2025, que moderniza el marco para las micro, pequeñas y medianas empre­sas (mipymes) en nuestro país, que viene impulsando la formalización con beneficios fiscales y acceso a créditos.

Si se toma en cuenta que en los países las pequeñas y medianas empresas son el motor de la inversión y el trabajo, se com­prenderá que estamos ante una reforma fundamental y más en un país donde la informalidad llega a casi el ochenta por ciento de la fuerza laboral. Esto es mucho y es la característica de los países emergen­tes y sucede especialmente en Latinoame­rica, debido a que los Estados establecieron altos costos para el acceso a los mercados que hacen difícil atraer a las empresas hacia el sector formal.

El año pasado hicimos como país un cam­bio muy importante. El empleo formal se incrementó en los últimos meses con noventa y dos mil (92.000) nuevos ins­criptos en el Registro Único de Contri­buyentes (RUC), según recientes infor­mes de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), siempre tomando tomando en cuenta que la legislación reformista a la que nos referimos recién cumplió un año de vigencia.

Y no podía ser de otro modo por cuanto que cada quien sabe mejor lo que le conviene, en este caso, cuando existe una exonera­ción prevista –en la legislación mencionada más arriba– del 100 por ciento de la patente comercial y tasas con facturaciones en sus negocios de hasta mil millones de guara­níes. Sucede lo mismo cuando el negocio de las mypymes tienen acceso al crédito para el capital operativo y para la inversión que, antes, no contaban.

No debería extrañarnos los resultados al respecto. En efecto, solo en estos dos años durante el gobierno del presidente Peña se inscribieron prácticamente doscientos trece mil (213.000) nuevos contribuyen­tes, lo que significa varias cosas. Primero, aumenta la base tributaria, tema del cual algunos políticos cuando hablan del tema mencionan sin proponer nada al respecto, pero ahora se hizo realidad. Segundo, revela movilidad económica con los efec­tos positivos que ello tiene. Y no solo para el sector privado, sino también para el era­rio público por cuanto que también afecta de modo positivo a la recaudación y, ter­cero, se incrementa la formalidad de la economía.

Con solo citar estos tres efectos, podría­mos citar otros. Resulta suficiente para entender que los datos y el relato refor­mista son constructivos no solo para un sector, sino también para la ciudadanía de cuyos beneficios sus miembros se favore­cen de una u otra manera, directa e indi­rectamente.

La legislación reformista da buenos resul­tados fortaleciendo a las empresas que se adhieren a la formalidad con medidas que actúan como incentivos que antes no con­taban y que ahora tienen. De igual impor­tancia, las reformas como la citada y otras como la de la Caja Fiscal, que ciertamente es un comienzo para ir avanzando en otras, tienen el atributo que la economía requiere para sostener el crecimiento.

El hecho cierto de que Paraguay se encuen­tre liderando el crecimiento en la región no es fruto del azar. Es porque se están haciendo bien los deberes gubernativos junto con el sector privado con medidas reformistas entendidas como avances en la autonomía personal y empresarial de las personas físicas y jurídicas, creadoras de la riqueza y del aumento de los salarios y de las ganancias en toda época y lugar.

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