La reforma de la Caja Fiscal de Jubilaciones es una de las tareas de gran relevancia que está encarando el Gobierno nacional. Como toca el privilegio de algunos sectores que no aportan casi nada y se quedan con pagos importantes, existe una fuerte oposición de los mismos para que no cambie nada y todo siga igual. Por ello, los educadores amenazan con medidas de fuerza que ponen en duda la continuidad normal del sistema educativo si es que no se llega a un acuerdo.
En caso de que no se tomen las medidas adecuadas en el sistema jubilatorio, la situación puede llegar a ser insostenible desde el punto de vista financiero. Eso porque va a perjudicar a la ciudadanía, que tendrá que aportar mucha plata a través de nuevos impuestos para financiar el privilegio de algunos sectores de la función pública.
El presidente de la República, Santiago Peña, explicó que tomó la decisión de reformar la Caja Fiscal de Jubilaciones a pesar de las dificultades, porque es una necesidad muy sentida y porque hay que hacerlo para bien del país. Dijo que encaró la decisión que ninguna administración anterior se animó a realizar, por las dificultades que implicaban, que será difícil para los trabajadores, porque algunos políticos aprisionan a los ciudadanos por sus intereses.
Hizo hincapié en la necesidad de mirar el futuro a fin de evitar que en pocos años más los ciudadanos tengan que pagar más tributos para solventar el déficit de la Caja Fiscal, que es lo que va a suceder si no se afronta la modificación que prepara el Gobierno.
“Lamento cuando la clase política utiliza esto para tomar prisioneros, porque muchas veces los paraguayos que no manejan toda la información son prisioneros de los políticos y medios de comunicación, de aquellos que tienen interés de corto plazo, pero no tienen esa conciencia del futuro”, manifestó el presidente.
Los docentes, magistrados y los funcionarios policiales y militares están en contra del cambio que se pretende hacer, porque no quieren que se les saquen los privilegios actuales.
“Yo podría haber privilegiado mi bienestar, como lo hicieron muchos presidentes, de no abordar este problema, pero yo tomé la decisión y claro que esto tiene un costo”, explicó el mandatario.
Reconoció que los cambios que se están haciendo serán difíciles para muchos trabajadores. Pero agregó que son necesarios. “Yo no vine aquí para simplemente ser uno más, yo quiero cambiar la historia del Paraguay”, afirmó para enfatizar que el Gobierno está decidido a la modificación apuntada, a pesar de la presión existente de algunos grupos que no quieren perder sus privilegios, cosa que perjudica a la mayoría ciudadana.
Los análisis técnicos indican que, sin los cambios propuestos por el Gobierno a la Caja Fiscal, el déficit anual sería mayor de 5 billones de guaraníes y pondría en serio peligro la estabilidad financiera del país.
El proyecto de ley que fue aprobado en la Cámara de Diputados dispone para docentes y magistrados una edad mínima de 57 años para la jubilación ordinaria, con un aporte mínimo de 25 años y una tasa de sustitución del 70 %, que puede llegar hasta el 85 %. Se entiende por tasa de sustitución el porcentaje del último salario del trabajador que recibe como pensión jubilatoria.
En el caso de los empleados de las fuerzas militares y policiales, se propone una edad mínima de 57 años, con 25 años de aporte y tasas de sustitución del 60 % al 85 %. Para la jubilación extraordinaria, se pone una edad mínima de 55 años, con un aporte mínimo de 30 años y una tasa de sustitución del 70 %.
Para el promedio se tendrá en cuenta como base los 5 o 10 últimos años de aporte, lo que dependerá de cada caso. Una de las modificaciones importantes que se hizo al proyecto del Ejecutivo es la inclusión de un aporte estatal del 5 %, porcentaje que se irá aplicando de manera gradual, comenzando con un 2 % en 2027 hasta llegar al 5 % en 2030.
El mencionado proyecto de ley está en la actualidad en poder de la Cámara de Senadores, luego de la aprobación de Diputados. Se espera que reciba el mismo tratamiento positivo, aunque existen temores bien fundados de que los sectores docentes y afines querrían impedirlo.

