Sectores que representan a los jubilados de las cajas fiscales vie­nen proponiendo medidas desa­tinadas muy diferentes a las que propone con acierto el Poder Ejecutivo en su proyecto de ley, a la fecha remitido al Congreso para su tratamiento.

Para evitar se apruebe el proyecto del Ejecutivo, estos sectores alegan que resultará mejor que el pueblo para­guayo les solucione sus problemas con un aumento de impuestos, en específico con el impuesto al valor agregado (IVA), así como también proponen un aumento tributario en forma de gravamen a la soja o al arroz de modo que los productores del campo se hagan cargo de sus haberes jubilatorios.

Como se notará estas “propuestas” son contrarias al sentido común y a los más ele­mentales principios económicos, finan­cieros y hasta morales. En verdad, y más allá del tema financiero y económico, el problema de fondo es de orden moral, por cuanto que rechazando el proyecto del Eje­cutivo sin argumento serio alguno, se pro­pone un salvataje con el dinero de otros, es decir, financiar con el ahorro y la inversión de la población a las quebradas cajas fiscales de docentes, militares, policías y maestros.

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El términos financieros y económicos, estamos ante un caso de traslado de cos­tos de un sector a otro mediante el uso de la coerción impositiva que conllevará a un problema todavía más serio del que ya se tiene en este momento en las cajas fiscales. Creen sus proponentes que el dinero cae de los árboles o que es obra de una varita mágica por el cual no se deben tomar en cuenta los efectos de sus medidas que, por cierto, son absolutamente populistas con­trarias al sentido de justicia.

No les interesa que el sector productivo privado sea el que sostiene en gran parte la economía nacional con el dinero que proviene del esfuerzo y la inversión de miles de familias del campo que de sol a sol forjan sus propios ingresos y re invier­ten para seguir en sus actividades, com­prando semillas, máquinas, se abaste­cen de combustible, logística en general, comida, alojamientos y creando empleos.

Lo mismo puede decirse del pueblo en términos generales. Un aumento de impuestos como los que proponen secto­res de jubilados recaerá sobre las espal­das de la población sin diferencias de estratos socioeconómicos. Los sectores populares, la clase media y los que tienen más patrimonios, estarán soportando un costo sobre sus espaldas sin retorno alguno dado que los trescientos ochenta millones de dólares que ya se destinan a las cajas fiscales ya no van en el presente para la seguridad, la salud y la educación.

Esto significa que actualmente las cajas fiscales tienen un privilegio y desean más, lo que es contrario en una sociedad libre y democrática. Por ende, y en atención a lo manifestado, no estamos únicamente ante un tema financiero y económico, que lo es sin duda alguna; estamos ante un dilema existencial en términos morales por el cual resulta inadmisible crear pri­vilegios para una minoría pagado con el dinero de la mayoría, sabiendo, además, que el problema de fondo no podrá solu­cionarse con impuestos como el IVA o estableciendo gravámenes a los producto­res del campo por cuanto que siempre fal­tará dinero para las cajas fiscales.

De aprobarse tan antojadizas medidas, “el impuesto puede subir un poco” como dicen algunos de sus propiciadores y sin vergüenza alguna, pero, luego y pronto, se necesitará más dinero para solventar las quebradas cajas fiscales para así como un efecto boomerang se termine por des­truir la economía nacional que con tanto esfuerzo se viene fortaleciendo.

Consideramos, por todo ello, que los representantes del pueblo en el Congreso deben tomar en cuenta lo que son; repre­sentantes del pueblo donde no pueden ni deben crear privilegios para una minoría en detrimento de la mayoría.

El proyecto remitido en carácter de ini­ciativa legislativa por parte del Poder Eje­cutivo elevando la edad de jubilación y los aportes respectivos no solo es el más razonable, sino también es moralmente correcto y hará posible que los jubilados cobren honradamente sus haberes como también lo harán en el futuro los funcio­narios activos que aportan para sus jubi­laciones. Solo hay dos caminos con rela­ción a las cajas fiscales. Se hace la reforma tal como propone el Ejecutivo o se crean más privilegios. No hay alternativa.

Etiquetas: #la Caja Fiscal

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