Los negocios originados en la pro­ducción agrícola están repun­tando fuertemente y, según los cálculos de las entidades espe­cializadas, en los nueve primeros meses de este año se alcanzaron exportaciones del agro por valor de 3.226 millones de dóla­res. Esto ha hecho que en lo que va del 2025 los denominados agro-negocios se estén consolidando como uno de los principa­les puntales del crecimiento nacional, con su positiva influencia en la situación de las personas.

Gracias al fuerte movimiento de este sec­tor, al cierre del tercer trimestre del año ascienden a 894.088 las personas que tie­nen empleos rurales, lo que está demos­trando el auge alcanzado. Para explicar este fenómeno, la Unión de Gremios de la Producción (UGP) ha señalado que estas cifras no son el resultado del azar, sino del “trabajo silencioso y persistente de miles de paraguayos que producen alimentos, agre­gan valor y sostienen gran parte del dina­mismo económico del país”.

De acuerdo con lo destacado por la agru­pación gremial del campo, “durante los últimos años, quedó demostrado que no es posible hablar de desarrollo sostenible sin incluir a la base productiva. Las mejoras sociales nacen del esfuerzo de las familias que madrugan para sembrar, incorporan tecnología, se capacitan y diversifican su trabajo para acceder a mejores oportuni­dades”, según lo afirmado por los empresa­rios.

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Teniendo en cuenta lo señalado, las familias campesinas dedicadas a las actividades de la producción rural constituyen el primer eslabón de la cadena de valor que impulsa el empleo, la formalización, ingresos estables y mayor desarrollo en las comunidades.

“Desde la producción primaria hasta la agroindustria, pasando por la ganadería y el sector forestal, el motor productivo ha sido decisivo para fortalecer el crecimiento del país”, ha resaltado el informe mencionado.

La UGP sostiene que, en muchas localida­des, la actividad agrícola ha posibilitado la estabilización de los ingresos de las familias. Esto porque, por primera vez, los peque­ños productores han alcanzado mercados seguros y han logrado invertir en sus fincas, formalizar su actividad y ofrecer a sus hijos mejores posibilidades de educación.

“La agricultura familiar se integró gradual­mente a la agroindustria, y donde antes los recursos apenas alcanzaban para lo básico, hoy es posible proyectar un futuro más próspero”, señala el documento.

El Sistema Unificado de Apertura y Cierre de Empresas (Suace) resaltó que el sec­tor de los negocios agrícolas se ha ubicado entre los primeros tres lugares del ranking de las inversiones extranjeras directas en 2024. Eso fue posible mediante diversos proyectos que se enfocaron en los cultivos de maíz y de soja, además de la forestación y las exportaciones del sector.

El volumen y facturación de las exportacio­nes de productos del agro están influidos fuertemente en lo que va del año por el des­empeño de la producción del maíz. De enero a octubre último las exportaciones de este grano alimenticio alcanzaron 2,8 millones de toneladas, una cifra que supera a la expor­tada en el mismo período del año pasado, cuando se llegó a 1,3 millones de toneladas. Gracias a ello el valor de las facturaciones de ese producto ha alcanzado 468 millo­nes de dólares, comparado con 230 millo­nes de dicha moneda entre enero y octubre de 2024. Esto representa un incremento de 103,4 % en términos monetarios.

El crecimiento económico del país será este año de 5,3 % de acuerdo con los cálcu­los de política monetaria del Banco Central el Paraguay (BCP) de setiembre, una cifra muy importante considerando que supera ampliamente las expectativas iniciales. Lo más llamativo es que no significará sola­mente el incremento del producto interno bruto (PIB), sino que, según las previsio­nes de todos los estudios, se traducirá en la mejor situación de miles de personas, que están consiguiendo puestos de trabajo con remuneraciones legales, y de productores agrícolas que obtendrán más producción y mejores precios por los artículos que vayan cosechando en sus fincas.

Si el crecimiento de la economía se está tra­duciendo en el aumento del bienestar de miles de personas, se puede afirmar que es una realidad muy plausible. Sobre todo, porque se está alcanzando parte de las metas que se han propuesto las autoridades nacionales para que los habitantes del país vayan superando situaciones anteriores y puedan vivir mejor que antes. Que es lo que pretenden conseguir la mayoría de las per­sonas con el esfuerzo que realizan.

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