No es casualidad que, en los últi­mos meses la educación pública haya recuperado la preferencia del estudiantado, situación denotada por la migración que se da desde colegios pri­vados. Esto es producto del enorme esfuerzo que se está realizando a través de distintas entidades del Estado y es una muestra de que el Gobierno no estaba equivocado en reali­zar inversiones históricas, principalmente en infraestructura con cobertura del 100 % en las instituciones educativas.

Contra viento y marea se proyectaron y se eje­cutaron planes de mejora en el servicio que, al cierre de este 2025 reflejan resultados más que positivos. El primer gran impacto es que las familias que viven en el Paraguay están vol­viendo a considerar como oferta válida la ense­ñanza del sector público. Más que un mérito, esto allana un camino mucho más práctico de inclusión y de oportunidades de futuro para quienes sueñan con un oficio, una profesión.

El ministro de educación confirmaba en estos días la fuga de escuelas y colegios privados a instituciones públicas. Esto no es otra cosa, sino la receptividad que tuvieron los progra­mas y objetivos de mejora de las condiciones en la educación. El secretario de Estado fue claro al explicar que la gran diferencia que sacri­ficaba a muchos padres en pagar una cuota y otros en colegios privados era precisamente la comodidad, el confort frente a las escuelas públicas ya que la calidad de la enseñanza no tiene mayares diferencias, siendo incluso, los mismos profesores del sector público quienes imparten clases en aulas privadas.

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Los padres costean la comodidad de sus hijos, al menos quienes pueden hacerlo. En eso con­sistía básicamente la inclinación de opciones hacia los privados. La preferencia dio un giro, los establecimientos del Ministerio de Edu­cación y Ciencias (MEC) se han fortalecido, se han reformado y han mejorado de manera muy significativa encaminándose así hacia la consolidación del modelo educativo estatal. Esta situación confirmada por las autoridades del MEC obliga a este y a futuros gobiernos a seguir realizando los esfuerzos que ameriten en grandes inversiones en educación, pese a los intereses particulares, mediático/corporativos que se puedan ver afectados.

Trescientas mil mesas y sillas nuevas en más de 1.200 instituciones educativas fueron dis­tribuidas este año. El programa Hambre Cero alimenta a 1 millón de niños, se está proyec­tando la construcción de sanitarios moder­nos con el lema de eliminar las letrinas de las instituciones educativas, se duplicaron la entrega de kits escolares y la mejora en la logística como planes de adquisición genera­ron un ahorro de G. 9.000 este año, refirió el ministro de Educación. El apoyo en competen­cias en diferentes disciplinas también motiva fuertemente la estadía estudiantil en el sector público. Se están adecuando las condiciones, es un proceso, pero se está avanzando con los medios requeridos en un sistema educativo de calidad.

La reorganización del sistema, es decir, aque­llas cuestiones que desalientan el desarrollo de la educación pública tienen que ir ajustándose. Existe un desorden estructural que no está colaborando para aprovechar recursos. Lo mencionado por el ministro de educación en cuanto a la equidad y orden salarial del funcio­nariado es una materia pendiente y que consti­tuye uno de los principales cuestionamientos.

Tener el 50 % de las escuelas sin la pobla­ción mínima, considerando que en más de 3 mil escuelas hay menos de 50 alumnos, nos muestra de que casi todo está obsoleto, hay que readecuar estrategias para que el servi­cio funcione eficientemente. Un análisis de esa radiografía que elaboraron en el rubro identi­ficó problemas de antaño que, en la medida que se resuelvan seguirá fomentando una mejor oferta pedagógica. Otra cosa importantísima y que se está viendo como un fenómeno, dicho por profesores y referentes de gremio de direc­tores es el aumento de estudiantes de veci­nos países matriculados en Paraguay. Esto se viene observando desde la asunción de este gobierno. Autoridades del MEC estiman unos 43 mil estudiantes argentinos distribuidos en todos los niveles del sistema educativo para­guayo. Las carreras universitarias, especial­mente la de medicina, son otras opciones ape­tecibles que trae buena cantidad de alumnos, decían también desde el ente rector.

Las condiciones favorables van posicionando a la educación estatal como alternativa válida de formación. No hay que ser experto ni vidente para atribuir este fortalecimiento educativo a las millonarias inversiones de este gobierno, sino esta tendencia migratoria del privado al público ya se hubiera dado mucho antes.

Las acciones en educación son los pasos que deben seguir dando nuestras autoridades. No podemos pegarnos el lujo de continuar poster­gando la modernización del servicio estatal, sin importar cuánto ya que no es un gasto, es una inversión.

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